viernes, 30 de septiembre de 2016

La paz está firmada y contradice el rumbo guerrero que impone el imperio al mundo. La alegría llena los corazones en toda América Latina. Sin embargo, toda luz tiene su punto oscuro: continúa el mismo proyecto, la misma injusticia social y la misma represión a campesinos y obreros que hicieron surgir el movimiento guerrillero. Los grupos paramilitares están intocados y mantiene su predicamento Uribe, su líder. La paz firmada no eliminó la violencia latente en la realidad de Colombia.












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