viernes, 18 de octubre de 2019

Pugna ideológica




Por Jorge Zabalza

“Revolución socialista o caricatura de revolución”, gráfica expresión de Ernesto Guevara que rebatió el mito estalinista de la “revolución por etapas” y de los frentes populares en alianza con las supuestas burguesías “democráticas y nacionalistas”. Esas burguesías de América Latina nacieron y se educaron para servir a la acumulación capital de los grandes centros europeos y norteamericanos de expansión del capitalismo. Han sido y son incapaces de imaginarse un sistema económico propio, no tienen intereses independientes del sistema capitalista mundial. La revolución cubana logró poner en práctica políticas de liberación nacional mientras transformaba el modo de producir y de participación política, transitando directamente hacia al socialismo. Hoy día, parece evidente que, al avanzar hacia una democracia avanzada, solamente se logra consolidar y fortalecer el sistema de reproducción del capital.

Claro que, el motivo de la gran disrupción con el estalinismo criollo provino de la prédica de Guevara en favor de los estímulos morales (“el comunismo es un hecho de consciencia”). El tránsito revolucionario que proponía Guevara recorría una senda muy diferente a la emprendida por quienes utilizaban las armas melladas del capitalismo en el “socialismo real”.

Por otra parte, la apelación al “deber de todo revolucionario”, o sea, a la responsabilidad política individual, provocó tremendas consecuencias transformadoras en la subjetividad latinoamericana. En respuesta a ella, colgaron la mochila al hombro De la Puente Uceda y Héctor Béjar en Perú, Douglas Bravo, Francisco Prada y Fabricio Ojeda en Venezuela, Carlos Fonseca en Nicaragua, Ricardo Masetti en Argentina y Turcios Lima y Yon Sosa en Guatemala. Trepar las sierras fue su forma particular de expresar el espíritu general que conmovería la humanidad en 1968.

El 10 de agosto de 1967 Fidel cerró la primera conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad en el Teatro Chaplin de La Habana. Su memorable discurso denunciando la ayuda financiera y técnica que el “campo socialista” prestaba a los mismos países que expulsaron a Cuba de la OEA y bloquearon su economía. El abrumador aplauso las delegaciones presentes rubricó la condena. Sin embargo, el presidente de la delegación uruguaya, Rodney Arismendi, permaneció de brazos cruzados, mientras Raúl Castro le aplaudía en la cara. Arismendi fue solamente acompañado por el embajador de la URSS y por varios periodistas soviéticos. José Díaz, Reinaldo Gargano y el resto de la delegación uruguaya aplaudieron entusiasmados. Se declaró la independencia de la revolución latinoamericana por mayoría absoluta. Luego, Fidel se explayó condenado las agresiones de los EEUU a revolución cubana. Destacó la resistencia armada de los negros en Estados Unidos que “no necesitaron apelar a ninguna filosofía, y mucho menos a una filosofía revolucionaria, para justificar la inacción”. El camino de la revolución era un camino de lucha: “Que nadie se haga ilusiones de que conquistará el poder pacíficamente en ningún país de este continente, que nadie se haga el ilustrado y el que pretenda decir a las masas semejante cosa, las estará engañando miserablemente”. (…) “Esto no quiere decir que hay que agarrar un fusil mañana mismo, en cualquier sitio y empezar a combatir”.

Tampoco “quiere decir que la acción deba esperar al triunfo de las ideas. Este es un punto esencial de la cuestión: los que creen necesario primero que las ideas triunfen en las masas antes de iniciar la acción, y los que comprenden que, precisamente, la acción es uno de los más eficaces instrumentos de hacer triunfar las ideas en las masas”.

Basta con que las ideas revolucionarias sean asumidas por un número suficiente de personas, las necesarias para la expedición del Granma, por ejemplo. “De lo que se trata es de la pugna ideológica entre los que quieren hacer la revolución y los que no quieren hacerla, es la pugna entre los que quieren hacerla y los que la quieren frenar”. Esa batalla de ideas todavía sigue en pie.

El clima en 1968

El 5 de enero de 1968 se produjo un cambio notable en la jerarquía del estalinismo checoeslovaco. Novísimo secretario general, Alejandro Dubcek inició un proceso de reformas dirigido a trasladar el quehacer político hacia las bases, hacia los consejos organizados por obreros, estudiantes, artistas, académicos y cooperativas de campesinos. Es cierto que Alejandro Dubcek empujó “la primavera de Praga” desde las alturas, pero, en definitiva, emprendía un regreso a los orígenes ideológicos de la revolución del ’17. Nadie podía extrañarse, entonces, que la burocracia estalinista -principal beneficiaria del estado de cosas- se opusiera violentamente a las reformas.

El 21 de agosto de 1968, el ejército de la URSS invadió Checoeslovaquia. Aun así, el fenómeno no se detuvo hasta fines de 1969. El soplo primaveral contribuyó a la ruptura de la disciplina intelectual que aprisionaba las ideas en las redes de los esquemas estalinistas. En los hechos, fue el inicio del quiebre que años después haría implosionar la URSS, el Ejército Rojo y el “campo socialista”, permitiendo aflorar a superficie la restauración del capitalismo llevada a cabo por el PCUS. El estalinismo fue el principal responsable de que millones de personas hayan involucionado y adoptado las ideas liberales.

A principios de 1968 también fue la ofensiva del Tet. El 31 de enero, vietnamitas del norte y del sur, soldados de línea y guerrilleros experimentados, atacaron las principales ciudades del Vietnam ocupado por los Estados Unidos. Tres semanas duró la batalla en Saigón: ¡Llegaron a tomar por asalto la embajada de los gringos!

Los revolucionarios ocuparon la emblemática Hué, que fue prácticamente arrasada por la aviación yanqui. ¡Los pueblos del mundo sonreían con la paliza que sufría el ejército que Hollywood mostraba invencible! Finalmente, después de meses de combate, guerrilleros y ejército regular debieron replegarse, desgastados por la superioridad tecnológica y desilusionados porque no se dio la esperada insurrección popular en Saigón.

Sin embargo, gracias al Tet, los estadounidenses se dieron cuenta que los “marines” y “boinas verdes” no podían vencer al pueblo organizado y armado. Descubrieron que sus gobernantes les habían mentido a la par que eran responsables de crímenes de lesa humanidad. La ofensiva provocó una explosión de protestas estudiantiles contra la guerra en el corazón del imperio. Al mismo tiempo el pueblo vietnamita desvirtuó la tesis de la coexistencia pacífica con los EEUU, estrategia que solamente respondía a los intereses de la URSS en la competencia por la hegemonía del mundo.

En abril millones de estudiantes universitarios y de secundaria pacifistas, se solidarizaron con sus pares violentamente reprimidos en Berkeley, California. En agosto y durante seis días 10.000 manifestantes rodearon la convención demócrata en Washington y resistieron la represión brutal de 23.000 policías y guardias nacionales. La juventud del imperio rechazaba el servicio militar y la invasión a Vietnam. Clima que se reflejó más tarde en el festival de Wodstock.

Primavera de Praga y ofensiva del Tet y… el Black Power. En 1968, el 4 de abril, asesinaron a Martin Luther King en Memphis, crimen político cometido por las instituciones del Estado, como está harto comprobado por los documentos desclasificados de la CIA. El discurso de King estaba derivando hacia la crítica al capitalismo, responsable en definitiva de la pobreza y la opresión de los afroamericanos, el racismo visto como una necesidad del sistema. De hecho, King estaba abocado a preparar una protesta contra la pobreza y la guerra de Vietnam en Washington el 22 de abril. Las movilizaciones afroamericnas estaban sensiblemente marcadas por la memoria de las muy recientes represiones en Chicago (1966), las que dieron lugar al denominado “verano caliente” meses más tarde. Los acontecimientos parecían dar razón a Malcom X, también asesinado por la CIA, que consideraba agotado el tiempo de los reclamos por la vía pacífica y de la desobediencia civil.

La evidente intervención estatal en ambos asesinatos no pudo impedir que la Olimpíada de 1968, organizada por el criminal gobierno mexicano, fuera un escenario para la acción directa del Black Power, el poder de los Panteras Negras estadounidenses. Dos atletas estadounidenses, ganadores del oro y la plata en los 200 metros llanos, subieron al podio calzando unos largos calcetines negros y con un guante igualmente negro recubriendo su brazo izquierdo. Al recibir los premios enarbolaron el puño izquierdo en un mensaje claro de rebeldía, un grito de guerra contra el racismo remanente de la esclavitud.

París, México y Medellín

París también tuvo su ’68. El de las ocupaciones de las universidades de Nanterre y de la Sorbona en el mes de mayo. Los estudiantes salieron a las calles de las ciudades francesas tras la consigna emblemática de la imaginación al poder, la pugna ideológica en versión parisina, rechazo radical a la concepción burocrática de la enseñanza superior. Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre añadieron otra dimensión intelectual al movimiento.

Barricada a barricada, varios grupos de obreros industriales, tan jóvenes como los universitarios, se fueron sumando a la protesta estudiantil del Barrio Latino y arrastraron al movimiento sindical a la lucha. El 13 de mayo un millón de personas manifestaron contra la represión. La revuelta terminó siendo una huelga general con 9 o 10 millones de trabajadores parados, la mayor de la historia de Francia y tal vez de Europa. Al año siguiente fue el “otoño caliente” en Italia con manifestaciones multitudinarias en Turín, Milán y Génova. Una réplica del terremoto parisino.

Hubo una versión mexicana del ’68. Culminando una serie de protestas, el 2 de setiembre, a diez días de inaugurarse los juegos olímpicos en México, unos 10.000 estudiantes de la UNAM se concentraron en la plaza de las Tres Culturas, barrio de Tlatelolco. Era una pacífica concentración: “no queremos olimpíadas, queremos revolución”. Sorpresivamente sobrevolaron la zona de Tlatelolco dos helicópteros que lanzaron bengalas, una señal de atacar dada a las fuerzas policiales y militares. 5.000 soldados y 200 tanquetas arremetieron apoyados por los disparos de francotiradores apostados en las azoteas y edificios. La impiadosa represión dejó de 300 a 400 cadáveres tendidos sobre la plaza, algunos de ellos de personas que no participaban de la concentración. Más de 1500 personas fueron detenidas en la ocasión.

La iglesia católica sufrió un cimbronazo en el ’68: en agosto/setiembre se realizó en Medellín una asamblea de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM), la iglesia latinoamericana y caribeña se independizó de la iglesia europea. A partir de entonces se intentó dejar de ser la iglesia europea en América Latina para fundar una iglesia que diera respuesta a los problemas propios de la realidad social y política latinoamericana. En particular era una respuesta a la instalación en Brasil de la doctrina de la seguridad nacional en 1964. En definitiva, de esta manera los obispos se integraron a la lucha por la descolonización del Tercer Mundo, en especial apoyan el proceso de la revolución cubana. La iglesia tercermundista que desenterró el mensaje pastoral y retomó la opción por los pobres que había pautado la historia de vida de Jesús. En Medellín la iglesia latinoamericana impulsó a muchísimos de sus sacerdotes a compartir la vida con los pobres y alejarse definitivamente de las clases dueñas del poder económico y político. Medellín también abrió camino a una nueva forma de hacer teología: la Teología de la Liberación que un año antes había tomado forma escrita en la pluma de Gustavo Gutiérrez (Perú). Finalmente, la asamblea de Medellín significó un espaldarazo a las Comunidades Eclesiásticas de Base, la forma organizativa de la opción por los pobres y de la teología de la liberación. Impresiona la forma en que se apretaron los acontecimientos en el espacio de pocos meses y la sensibilidad con que la humanidad recibía el mensaje y se contagiaba la rebeldía. Muy nervioso, el arriba delineó un territorio de violencia que obligó a defenderse y a expresar las ideas a puro músculo. Soplaron, entonces, vientos de pueblo en todo el mundo. El relato parece hablar por sí solo, pero… ¡qué difícil es transmitir hoy aquella necesidad que impulsaba a navegar y a dejar de lado la necesidad de vivir!

La ciudad maravillosa

Las movilizaciones estudiantiles también marcaron el ’68 brasilero. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en México o Francia, el Brasil había sido aplastado por una durísima dictadura militar. No era muy sencillo sublevarse. En 1968 hacían ya 5 años que el Congreso -órgano presumiblemente democrático- había ungido presidente al mariscal Humberto Castelo Branco. Fue el primero de todos los golpes dados por los golpistas seriales diplomados en la Escuela de las Américas. Al presidente Joao Goulart lo derrocaron para impedir sus “reformas de base”, en especial la reforma agraria.

El detonante fueron los 2.000 marineros y fusileros navales reunidos en asamblea en el sindicato de metalúrgicos. Habían sido convocados para hacer sus propios reclamos, pero terminaron apoyando las reformas de Jango. Desacataron de hecho la orden del ministro de defensa prohibiendo la asamblea. Invitado, concurrió al desacato el diputado federal Leonel Brizola, ex gobernador de Río Grande do Sul. El líder de los amotinados fue el marino José Anselmo dos Santos, alias el “cabo Anselmo” que, años más tarde, se reveló como un traidor imperdonable, autor material de la matanza de Araguaria.

El partido de los estalinistas brasileros se negó a asumir el rol de caudillo de la resistencia y confió la conducción a los sectores “democráticos y nacionalistas” de la burguesía nacional y de la oficialidad de las FFAA. El quietismo provocó virulentos debates internos y divisiones. Militante comunista desde muy joven, preso político varias veces, la última de ellas luego del golpe militar, luego de haber sido herido de un balazo en el pecho, Carlos Marighella dejó sentada en una carta al PCB su “disposición a luchar revolucionariamente junto con las masas y jamás quedar a la espera de las reglas del juego político burocrático y convencional que impera en la dirección”.

Consecuente con la determinación proclamada, Marighella participó en la conferencia de la OLAS. Al regresar de Cuba fue expulsado del partido cuyo comité central integraba. Era la cara más innoble del debate interno. Junto con Joaquín Cámara Ferreira y otros disidentes crearon la Acción Libertadora Nacional (ALN) y se plegaron a la lucha guerrillera. Poco después surgiría el Movimiento Revolucionario 8 de octubre (MR8) que coordinó acciones con la ALN y juntos pusieron en jaque al régimen de los militares.

El asesinato en Rio de Janeiro del estudiante de secundaria Edson Luis de Lima (28 de marzo), hizo detonar una serie de protestas masivas y radicales. En el mes de junio el movimiento culminó con la Marcha de los Cien Mil por la ciudad. El espíritu del ’68 decía presente en el Brasil sometido a represión.

Al finalizar el año la dictadura promulgó el Acta Institucional N°5, clausurando el Congreso. Ya no le importaba dejar una imagen de legalidad. El general Costa e Silva decretó el estado de sitio permanente, disolviendo el cómplice parlamento. Un golpe dentro del golpe. El terreno institucional quedó pronto para que Emilio Garrastazú Médici diera un sesgo aún más represivo a la dictadura, fueron los “años de plomo”. Sin embargo, esa opción del Estado por la violencia creó condiciones para el surgimiento y la reproducción de organizaciones de resistencia armada. Desde 1969 se sumarían a la lucha guerrillera el capitán Carlos Lamarca y la Vanguardia Armada Revolucionaria (VAR-Palmares), la guerrilla de Araguaria y el proyecto guerrillero de Caparao con militantes de Brizola. La violencia siempre se origina en la cumbre de la pirámide.

El “Cordobazo”

Ni el sistema de partidos ni el movimiento popular argentino se propusieron en resistir el golpe militar de Juan Carlos Onganía en 1966. Líder de la mayoría electoral y de la fuerza política determinante, Juan Domingo Perón ordenó “desensillar hasta que aclare”. De hecho, lo mismo hizo el radicalismo, el otro partido mayoritario. Una parte del movimiento sindical fue “colaboracionista” y otros “participaron” de la dictadura. Se crearon demasiadas falsas expectativas hacia los golpistas.

Hubo un vacío de resistencia, pero, como las espaldas de los trabajadores no soportaban más, liderada por Raymundo Ongaro, surgió la CGT de los Argentinos y su planteo firme y radical de los reclamos sindicales y de las denuncias del régimen militar. Finalmente, los bolsillos vacíos arrastraron la CGT entreguista a convocar un paro general de 24 horas, pero, los sindicatos cordobeses que compartían la mirada de Agustín Tosco y la CGTA, decidieron extender el paro a 36 horas. A la movilización se sumaron los estudiantes que repudiaban los recientes asesinatos cometidos por la policía al reprimir manifestaciones estudiantiles en Corrientes y Rosario.

El 29 de mayo de 1969 la marcha de los obreros y estudiantes cordobeses fue agredida con gases y balazos por los cuerpos policiales. Antes del mediodía ya había cuatro obreros muertos. La manifestación reivindicativa de los sindicatos transmutó en sublevación política popular contra la dictadura. Abel Boholavsky relata como “a fuerza de coraje. con rudimentarias hondas con recortes de acero, bombas molotov y algún que otro revólver de bajo calibre, la inmensa manifestación hizo retroceder a la Caballería y a muchos patrulleros. Y se armaron las primeras barricadas. Ahí apareció un lienzo blanco con letras negras: “Viva la lucha obrera y popular”. El gobernador de Córdoba decretó el Estado de Sitio y la intervención del ejército. Los milicos dejaron varios cadáveres tendidos en las calles. Ya había pasado 1968, pero, fue el mismo soplo sagrado de Vietnam, Chicago y México el que incendió los corazones de los cordobeses.

La Huelga General de 73 en Uruguay y el “Cordobazo” en Argentina fueron los dos fenómenos de masas más importantes en la historia del Río de la Plata. Ambos lograron que el imaginario popular condenara para siempre las tiranías que enfrentaron. El “Cordobazo”, además, incubó a dos importantísimos recién nacidos: el movimiento sindical clasista (la CGT de los Argentinos) y las organizaciones revolucionarias armadas. Las ideas socialistas y revolucionarias se popularizaron en una dimensión hasta entonces desconocida. Se impusieron al liberalismo reaccionario de la dictadura, al oportunismo de Perón y al entreguismo del partido estalinista. En la disputa muscular se crearon condiciones para que un importante sector de masas se identificara con la revolución social.

Consecuencia y respuesta

El ’68 uruguayo, por su parte, quedó asociado al proceso de militarización de la sociedad conducido por Jorge Pacheco Areco. En diciembre de 1967 y en su primera semana de presidente, clausuró “Época” y “El Sol” y proscribió media docena de organizaciones políticas. Con Pacheco la oligarquía asumió directamente el gobierno (Peirano Facio, Frick Davies). El 13 de junio de 1968 decretó sus primeras medidas prontas de seguridad, régimen bajo el cual gobernaría 1.117 días, hasta 1971. Quince días después decretó la congelación de salarios, medida dirigida directamente al bolsillo del pueblo trabajador. El 28 de junio militarizó a 5.000 bancarios. Hubo detenciones masivas de luchadores sociales. Se llenaron los cuarteles.

Obligado, el movimiento popular salió a dar la pelea. El 1° de mayo del 1968 se luchó a brazo partido con la policía y con la guardia de corps que protegía al Centro Militar. El 14 de agosto murió Líber Arce, herido por un balazo policial dos días antes. Lo siguieron los asesinatos de Hugo de los Santos y Susana Pintos. En enero del ’69 un militar exorbitado dio muerte a sangre fría al municipal Arturo Recalde. Completaban el panorama las agresiones de los grupos fascistas, que venían creciendo desde 1965. En respuesta al marco de calles ensangrentadas y autoritarismo ilegal, el MLN (Tupamaros) encontró en una situación que favorecía, por primera vez desde su nacimiento, su irrupción en el escenario público. El 8 de octubre de 1969, a dos años del asesinato de Ernesto “Ché” Guevara, 49 tupamaros organizados en seis grupos tomaron por asalto cinco puntos de la ciudad de Pando y los mantuvieron durante 20 minutos. Fue una demostración de fuerzas destinada a crear la sensación de que existía un poder contrapuesto al del Estado, a inducir el imaginario de una futura toma de Montevideo.

En la retirada se produjeron varios enfrentamientos a los tiros con la policía. Una vez detenidos, Jorge Salerno, Alfredo Cultelli y Ricardo Zabalza fueron asesinados. En la balacera entre tupamaros y policías recibió un balazo mortal Carlos Burgueño, vecino que nada tenía ver con los hechos. Fueron apresados cerca de la mitad de los jóvenes revolucionarios que intervinieron en la operación; ls presencia de periodistas impidió que varios de ellos fueran ejecutados. El resto, como José Mujica, lograron retirarse hacia la costa canaria.

Sin embargo, pese a la evidente derrota sufrida, la consecuencia fue la sorprendente masividad de la incorporación de nuevos militantes al movimiento guerrillero. ¿Cómo explicar que tantas y tantos decidieran arriesgar su libertad o su vida? Fue una expresión local del clima subjetivo que agitó la humanidad en aquellos años finales de los ’60, un clima que hoy puede parecer fantasía, pero que, en aquellos tiempos revueltos, determinó los comportamientos individuales de cientos de miles de mujeres y hombres. Esa sensibilidad las y los identificaba con la primavera de Praga, la ofensiva del Tet y la lucha del Black Power. Nos sentíamos en Plaza de Tlateloco y en el Cordobazo. Desde Quebrada de Yuro, el Ché llamaba a montar los Rocinantes.

Por otra parte, todas y todos tenían un familiar o un amigo detenido por las medidas de seguridad y sometido a formas de tortura… ¿Cómo extrañarse que muchas y muchos vieran en la acción armada una posible respuesta política a la creciente represión? ¿No era ésa la palabra justa para el momento?

Las acciones en Pando fueron consecuencia y respuesta a la subjetividad imperante, expresaron la bronca acumulada contra la dictadura encubierta del pachequismo. Aunque anidaban en las entrañas del principal núcleo guerrillero, el aparatismo y el militarismo todavía no habían hecho olvidar que hacer política, sea desarmada o armada, es tender puentes en el pueblo, como solía decir Raúl Sendic. Antonaccio. Nunca cortarlos y terminar aislado.

Mientras se pueda hay que seguir batallando con las ideas, de una u otra forma.

Jorge Zabalza











miércoles, 9 de octubre de 2019

Presentación de La leyenda insurgente en Minas




Participaron: Lía Pannero de Arrospide, Samuel Blixen y el autor.
















jueves, 3 de octubre de 2019

Presentación libro "La leyenda insurgente"




EDICIONES DE LA ESTACA

invita a la presentación de la obra de Jorge Zabalza

LA LEYENDA INSURGENTE

Participan: Lía Pannero de Arrospide, Samuel Blixen y el autor.

Los criollos de la Redota se veían a sí mismos como parte de una guerra civil entre españoles, los nacidos en América contra los nacidos en Europa, liberales contra absolutistas. En cambio, desde 1815, la voz de la revolución artiguista fue otra muy distinta, hablaba en el lenguaje de los guaraníes de 1750 y los tupacamaristas de 1780. Un viraje político e ideológico totalmente pasado por alto en la versión institucionalizada de la historia.

Asustados por la montonera expropiadora de latifundios, los "decentes y principales" se pasaron al enemigo. Su traición fue decisiva para derrotar al artiguismo e imponer el orden social y político que necesitaban los intereses británicos. A fines del siglo XIX, a fuerza de cepo y rejas completaron la traición y le dieron forma de una república liberal, representativa, con separación de poderes.

MARTES 8 DE OCTUBRE - 19:30 HRS

LA CASA ENCANTADA - FLORENCIO SANCHEZ 569 - MINAS








viernes, 16 de agosto de 2019

"Allá al norte y al oeste..."




Duermen amontonados en un colchón o en la misma habitación, lamentable promiscuidad que favorece la violencia y la aberración. Usan esa variedad increíble de cosas que se venden en las periferias. Se trasladan en carros, bicicletas y motos armadas con restos… algunos, demasiados, comen de la basura. Cuentan con servicios públicos muy precarios. Los robadores de los pozos negros desaguan en las cunetas. No tienen otro remedio que colgarse a la corriente eléctrica y al agua ¿Dónde van a parar sus derechos humanos en una noche de pampero sin calefacción ni abrigo?

Por Jorge Zabalza



Sus hijos van a escuelas “de contexto”. Reciben una educación muy elemental, cuya finalidad parece ser enseñar a obedecer, más que desarrollar el intelecto para escapar a la pobreza de espíritu. Los que terminan la escuela no logran hacerlo con la enseñanza media. En casos excepcionales acceden a la universidad.
Es casi nula su atención de la salud. Nacen cargando sobre sus espaldas cinco o seis generaciones de desnutrición y raquitismo, trastornos de aprendizaje, hiperactividad, absorción de plomo y dióxido de carbono. La acumulación de déficits congénitos los discapacita para la competencia por escalar la pirámide: ¿qué significa “igualdad de oportunidades” ¿Dónde van a parar sus derechos humanos en una noche de pampero sin calefacción ni abrigo? para el que nace en la marginación?  

La fractura social divide en dos la ciudad: al este del Miguelete y al sur de bulevar Batlle y Ordóñez queda el país de los amortiguadores, el Uruguay batllista de la protección social y económica, el del consumismo y la fibra óptica. Al otro lado de la frontera está el territorio de la pobreza y la exclusión. ¿Cuánto tiempo falta para separarlos con muros al estilo Trump?

¿Qué significa democracia liberal allá al norte y al oeste? ¿las libertades de reunión y de expresión que son? ¿qué es la separación de poderes? ¿qué sentido tiene el Estado de Derecho? ¿dónde quedan sus garantías constitucionales? De la república liberal sólo conocen comisarías, garrote y rejas carcelarias. Cada cinco años recuperan su condición de ciudadanos, convertidos en receptores de promesas y de demagogia. La democracia liberal es burguesa, es el instrumento político de una clase social para someter pacíficamente los pueblos.
En la oscuridad del túnel sin salida, los condenados encuentran en el consumo y el tráfico de drogas el modo más inmediato de responder a la agresión que sufren desde que nacen. La policía cierra las “bocas” de venta al menudeo, los capilares más pequeños del tráfico, pero se mantienen intactas las condiciones que permiten restablecer en el brevísimo plazo la circulación de la pasta base, otro residuo de la sociedad que consume cocaína.

La discusión sobre la inseguridad y el narcotráfico se convierte en la búsqueda de estrategias para disciplinar y controlar esa población. El problema de la educación se transforma, en última instancia, en el problema de cómo educar esa infancia nacida en la pobreza. La población marginada se cuela en los debates de la campaña electoral. El individualismo feroz en que están encerrados, no les permite organizarse colectivamente para reclamar y reivindicar, algo que, de algún modo, sería el primer paso para transformarse en sepultureros del sistema, su rol posible histórico.

La sociedad alambrada

El año pasado (2018), el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) posible definió que una persona era pobre siempre y cuando su ingreso no superara los 12.500 pesos. Para el caso de los hogares compuestos por dos personas, la línea de pobreza se ubica en 22.500 pesos y, cuando los integrantes son tres, el monto asciende a 31.900 pesos. A cualquiera que dependa de un ingreso fijo, esos montos les parecen irrisorios, una falsificación ideológica avalada por la academia y aceptada por la “clase” política y los medios de comunicación. 

El INE contabilizaba 280.000 pobres o personas que están por debajo de esa frontera imaginaria. En 2018 vivían en la indigencia las 4.000 personas cuyo ingreso individual era menor de 3.500 pesos. Sin embargo, cualquier luchador social con ojo de buen cubero, sabe que los pobres en Uruguay alcanzan al millón de personas, el 30% de la población.

Las actuales “líneas de indigencia y de pobreza” las definió el INE en el 2006, según una canasta de necesidades básicas alimentarias y no alimentarias que se actualizan por IPC. Fijaron las canastas en función de los hábitos de consumo de una población de referencia tomada de las Encuestas Continuas de Hogares del 2005/2006. Aunque puede parecer arbitraria e insuficiente, la metodología está recomendada por la CEPAL y la FAO. La definición del 2006 significó un cambio de criterio en la cuantificación de la canasta, pero la concepción metodológica continuó siendo la misma: una “línea de ingresos monetarios” separa los pobres de los ricos. Un peso por arriba de la “línea” está en el paraíso y uno por debajo, espera el infierno. Su función social y política es inducir la creencia de que es posible que los pobres atraviesen la brecha social empujados con inyecciones monetarias del gobierno.

La pobreza no se mide con la cantidad de cosas que se consumen, sino por la calidad de la vida: el pobre carece de elementos para pensar críticamente, para sentir amor y solidaridad hacia los demás, para asumir la responsabilidad personal en lo social y político. No tiene nada que ver con el ingreso monetario personal. Se puede estar por debajo de la “línea” y ser un Frey Betto como ha ocurrido y sigue ocurriendo en la lucha social.

La pobreza es una consecuencia inevitable de acumulación de capital, su existencia no es un fenómeno cuantitativo sino cualitativo. El capital necesita pagar salarios bajísimos por el desempeño de servicios que sería muy costoso cubrir con asalariados protegidos por la seguridad social y por los sindicatos. Su bandera es la desregularización y expulsa millones de personas fuera del sistema de protección y los amontona en los campos para refugiados de la periferia urbana. La pobreza es la irremediable consecuencia social del capitalismo, nada ni nadie puede detener ese impulso fatal de la acumulación de capital. Para erradicar la pobreza hay que terminar con el capitalismo. La “línea de pobreza” es la máscara liberal del horror de la realidad social.

Llegó la autoridad

Implacable, la pala mecánica derriba la vivienda que oficiaba de “boca”. El vecindario siente que le quitan un peso de encima y aplaude entusiasmado. La prensa festeja la desmesura. Por fin el Estado restablece su autoridad y penetrando una de las impenetrables “zonas rojas” que, según la leyenda urbana, están dominadas por bandas de narcotraficantes. La mano dura mecanizada goza de consentimiento popular y, además, desvirtúa el reclamo de los 380.000 firmantes que quieren sacar los milicos a la calle.

Si bien la “reforma no es la forma”, ¿lo es la operación Mirador, sus censos uniformados y sus topadoras? ¿Ésa es la respuesta al miedo? Las cosas suelen ser mucho más de lo que aparentan y el público no es del todo consciente del mensaje subliminal del exceso de poder. La costumbre anestesia las sensibilidades, hoy vinieron por los “pastabaseros”, después les tocará a los que luchan y … mañana podrán venir por todas y todos. Una vez que se desató el vendaval de furia, no habrá sociólogo capaz de timonearlo.
Luego de concentrados físicamente en un territorio, se los responsabiliza del aumento de los delitos y del crecimiento del gran negocio con las drogas. Ese hecho sugiere que el consumo de drogas y el narcotráfico cumplen un rol en el control social y que estimulan la división. En lugar de considerar al adicto como un enfermo, se lo convierte en objeto del odio y el desprecio. En lugar de atender su problema de salud, se lo segrega y se lo reprime. El narcotráfico desempeña una función en el control de la sociedad.






sábado, 27 de julio de 2019

No hay democracia




Jorge Zabalza: "No descarto que Manini Ríos y Radaelli hayan acordado algo con Mujica"





"El Frente Amplio es tan neoliberal como el Partido Nacional, la diferencia es que el FA tiene asistencialismo social", consideró. "Venezuela vive en una situación lamentable", apuntó. "Manini es un llamador para lo peor que hay en la sociedad uruguaya", agregó.







lunes, 15 de julio de 2019

Tierra Libre


















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jueves, 11 de julio de 2019

El poder judicial de la injusticia




Salió hoy en

por jorge zabalza


Un montón de gente fue a solidarizarse con Mariana Mota el 15 de febrero de 2013, era unánime el rechazo a la maniobra de trasladarla a un juzgado civil para enlentecer decenas de procesos por delitos de lesa humanidad.

La concentración venía siendo muy tranquila hasta que los supremos del poder judicial se espantaron con la indignación que había provocado su arbitrariedad y pidieron a la policía que desalojara el sagrado recinto. Ni lerdos ni perezosos, los milicos se colocaron sus escafandras y chalecos antibala y comenzaron el operativo “empujón” con palos y escudos.


A nadie le gusta que le metan la pesada, por muy institucional que sea, menos todavía cuando se supone que se está en el templo de la justicia. Se dejaron oír desafinados coros con viejas consignas y hubo forcejeos, nada de fuerza ni violencia, reconoció después la jueza Graciela Merialdo. Finalmente, aplastadas por el muro de plástico y rostros pétreos, la gente terminó yéndose, de mala gana, por cierto, pero el edificio quedó “despejado”, como dicen en las series policiales.

El fiscal Gustavo Zubía eligió arbitrariamente a siete manifestantes de un total de 300 y los acusó judicialmente: Irma Leites, Patricia Borda, Aníbal Varela, Eduardo, Diego y Álvaro Jaume y Jorge Zabalza. ¡Qué puntería la del fiscal! Se trataba de criminalizar la manifestación de solidaridad y de desalentar la lucha por Verdad y Justicia.



En realidad, Zubía actuaba con el respaldo de la Suprema Corte, en particular de Jorge Ruibal Pino, presidente del egregio cuerpo, quien afirmó que la Suprema sería la muralla donde se detendría la lucha por juzgar los crímenes de lesa humanidad. Con su muralla para violar el derecho internacional, Ruibal prejuzgaba inocentes a los acusados de asesinato, desaparición forzosa, violación o tortura. Ruibal, además, había actuado como encubridor en el caso de los cadáveres que llegaban a la costa de Colonia luego de arrojados por los famosos vuelos. ¿Qué justicia podíamos esperar de una Suprema presidida por tamaño atorrante?

Los siete fuimos conducidos e interrogados por el comisario Mieres al Departamento de Operaciones Espaciales. El fiscal gritó “atentado”, pero la jueza Merialdo nos procesó sin prisión por haber participado en “la reunión tumultuaria que afectó el bien jurídico orden político interno del Estado”, es decir, un delito de asonada. La jueza entendió que con “gritos e injurias” se impidió durante tres horas que los supremos celebraran la audiencia pública en que se designaba a Mariana Mota y otros jueces en nuevos cargos.

Los doctores Juan Fagúndez, Gustavo Salles, María de le la Fuente y Gonzalo Galíndez, abogados defensores de las víctimas de la arbitrariedad judicial, apelaron el auto de procesamiento por considerarlo inconstitucional. El 28 de abril del 2015, dos años y pico después de los hechos, la Suprema Corte de Justicia declaró inconstitucional el fallo que nos procesaba. Caso cerrado.

No estaba tan cerrado, sin embargo. El súper fiscal Zubía volvió a la carga y exigió que se nos procesara por los mismos hechos que ya habíamos sido procesados, pero, esta vez, por el delito de Atentando Agravado. Entendía que habíamos actuado con violencia y que, para preservar a la sociedad, debíamos ir a prisión.

El nuevo expediente prosiguió su recorrido y fue a parar al Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 4° Turno. Finalmente, Ángel Cal Shaban, José Balcaldi y Daniel Tapié se avinieron a la acusación de Zubía y, a seis años y cuatro meses de manifestar solidaridad con la doctora Mota, nos procesó sin prisión por atentado, cuatro de los procesados en calidad de autores y dos como cómplices. El séptimo caso debía correr por cuerda separada.

Los fundamentos de la división entre cómplices y autores permanecen en las sombras de las disquisiciones jurídicas de Cal Shaban, redactor del escrito que nos enviaron mediante el cedulón N° 722/2019 IUE 94-35/2013, donde nos comunicaban que nos habían procesado dos veces por los mismos hechos. El Tribunal de 4° Turno fue creado el 23 de abril de 2011 por la Suprema de Ruibal Pino. El periodista, investigador y luchador Roger Rodríguez historió la forma en que el tribunal se puso mano a la obra y, a los pocos meses de creado, modificaron de dos fallos judiciales trascendentales. En primer lugar, decretaron la libertad del coronel Walter Gulla por el asesinato en prisión del compañero Horacio Ramos y, en segundo término, declararon inocente a Gregorio Álvarez, el hiper dictador, por el asesinato del compañero Roberto Luzardo, cometido en el Hospital Militar. El Tribunal de Cal Shabán fue creado como un adoquín muy importante de la gran muralla protectora del terrorismo de estado.

Como el grupo de abogados defensores llevará el caso a Casación, los supremos tendrán la última palabra. ¿Qué podemos esperar de la “muralla”? Con toda seguridad, el máximo órgano judicial ratificará el laudo del Tribunal, al fin y al cabo, es la “Suprema Corte de In-Justicia” como solía decir el inolvidable Daniel Viglietti La cruzada de Zubía habrá alcanzado su objetivo, continuación del espíritu con que se dio el golpe del 27 de junio de 1973. De todas maneras, continuará su lucha denodada por un sistema carcelario de castigo y venganza, que deje a un lado la rehabilitación social de los privados de libertad. Su postura revela las características del horizonte político que persigue, un sistema basado en la autoridad vertical y uniformada, en el obedezco y mando, en esa rigidez disciplinaria que propugnaba la dictadura para domar al pueblo trabajador.

A medio siglo del terrorismo de estado -que comenzó antes del golpe de 1973- continúa la lucha por Verdad y Justicia. Pese a los pronósticos de que la lucha llegaría a su fin con la muerte de verdugos y víctimas, la han hecho suya la generación de los biznietos, y bajo agua como el último 20 de mayo. El procesamiento de siete de los cientos de luchadores es apenas una escaramuza de esa gran batalla y un botoncito de muestra de lo que se viene.














viernes, 5 de julio de 2019

Preguntas a un sobreviviente

A CINCUENTA AÑOS DE JORGE SALERNO, ALFREDO CULTELLI Y RICARDO ZABALZA

PREGUNTAS A UN SOBREVIVIENTE
Entrevista realizada por La Senda a Jorge Zabalza

Vivimos un período histórico muy particular, donde parece que no hay futuro y que un cambio revolucionario no es posible o se ve muy lejano. ¿Cuál crees que son las características más salientes que diferencian esta coyuntura de los tiempos en que Raúl Sendic Antonaccio formuló sus planteos y desarrolló su práctica?

Parecía que nada ni nadie podía detener aquel impulso de octubre de 1917. La humanidad había echado a andar. Medio siglo más tarde, desoyendo el pacifismo estalinista, la época la marcaron la revolución en la revolución de Cuba y la guerra de todo el pueblo de Vietnam. Hervía la sangre de la generación del Ché Guevara. En reacción a las agresiones de las bandas fascistas, en Uruguay surgieron grupos de autodefensa. Sierras, montes y ciudades de toda América albergaron clandestinidades para todos los gustos. Dar la vida por la revolución era tan natural como respirar. En ese clima propicio a la desmesura irrumpió Raúl Sendic Antonaccio.
En apenas tres años (1968/1971), se instaló un polo de lucha revolucionaria. Crujieron los amortiguadores del Uruguay Batllista y el centro político estalló en mil pedazos. Desde la izquierda nació el Frente Amplio con el propósito de reencaminar el proceso hacia una salida parlamentaria y electoral.
En 1971 las elecciones confirmaron que la mano dura de Pacheco Areco y Aguerrondo contaba con mayoría contundente, el apoyo que necesitaban los golpistas. Sin embargo, al mismo tiempo, una minoría muy significativa, la suma de Por la Patria y el Frente Amplio, votó contra el pachequismo y la perspectiva de golpe. En Montevideo alcanzó al 60% del electorado. La acción armada había contribuido a la formación de esa masa opuesta al autoritarismo, pero, a pesar de ello, no la guerrilla no supo leer el mensaje de los votantes. Se menospreció el respaldo al golpismo, así como la posibilidad de que esa masa votante se constituyera en sujeto político y frenara el golpe de estado en la calle. Fuimos incapaces de pensar el “Tejazo” de toda Montevideo como horizonte insurreccional.
La lectura equivocada indujo a olvidar el sentido político del uso de las armas (crear compresión política, o sea, acumular fuerzas). Las acciones de 1972 causaron rechazos en la población y desflecaron las posibilidades de un movimiento insurreccional masivo. Se cayó en el militarismo y se debió enfrentar a las fuerzas armadas aislados de la compresión popular. Se desembocó en el desbarranque en 1972. En el clima de derrota florecieron las flores del mal. Las mismas que, luego de la muerte de Raúl Sendic en 1989, reaparecieron en forma de olvido y perdón para los crímenes del terrorismo de estado, un modo de conciliación de clases cuya semilla ya existía en la rendición incondicional del Batallón Florida.
Desbarrancada la guerrilla, los sentimientos y las ideas antidictatoriales se manifestaron masivamente en la Huelga General de 1973 y, pese a la derrota, lograron sobrevivir las mil formas distintas de terrorismo de estado. Arraigados en la consciencia popular, el 30 de noviembre de 1980 emergieron con el NO a la dictadura y fueron la levadura del espíritu de 1983. Fue el pueblo trabajador buscando formas de organizarse y no grupos revolucionarios que buscaban cómo organizar al pueblo. Nuevamente se enfrentó el palo y la tortura, proceso que culmino en el río de libertad que vibró con el sonido de la voz de Alberto Candeau.
Esa resurrección de la lucha popular alarmó a civiles y militares y el susto trajo concertaciones y pactos varios. La estrategia que sobrevolaba el club naval se proponía desalentar las posibles insurgencias populares. Tras bambalinas acordaron que el terrorismo se retirara impune a cambio de unas elecciones con candidatos proscriptos. Implicaba que el progresismo aceptara que las fuerzas armadas tutelaran las instituciones republicanas. De hecho, cada cuartel volvió un bastión del terrorismo de Estado y foco de su irradiación a la sociedad.
La impunidad de los criminales de uniforme atrajo de diversas formas a la mayoría de las organizaciones partidarias que, con el tiempo, se corrieron hacia la derecha y deshilacharon el río de libertad del Obelisco. Se amontonaron en el centro político y, en diferentes formas y grados, se hicieron cómplices del olvido de los crímenes. A ello se agregó la caída del muro de Berlín, resultado de la equívoca doctrina soviética de la “coexistencia pacífica”. Desde 1990 la humanidad comenzó a desandar el camino andado desde 1917. La izquierda fue sometida a un bombardeo ideológico que indujo el abandono de principios y convicciones. Sobrevino un quiebre ideológico, especialmente en las sucursales de la matriz estalinista.
Ya sin dientes ni vergüenzas, los exguerrilleros ensayaron la nueva rendición incondicional, la entrega total de concepciones y principios. Se especializaron en organizar “gigantes estúpidos”, como Julio Marenales caracterizó al MPP de Mujica e Huidobro. Asustados por la Masacre de Jacinto Vera se propusieron disciplinar las futuros y posibles enviones de rebeldía. “Educaron para la paciencia”, señalaba Helios Sarthou. Estos nefastos arrepentidos se encargaron de desclavar la estaca que sujetaba el progresismo al margen izquierdo.
Sin ancla y sin brújula, el progresismo quedó al garete y se convirtió en operador de los grandes capitales nacionales y multinacionales. Parece no tener fin el retroceso hacia el Olvido y el Perdón, la conciliación de clases y la extranjerización de la economía. La reculada general es la principal diferencia entre la coyuntura la actual y la del Ché Guevara y Raúl Sendic Antonaccio. El relato permite entender que el horizonte no se alejó espontáneamente, fue alejado por los capataces del capitalismo que, desde la izquierda, impusieron la visión liberal a la humanidad entera. El Uruguay Progresista está dominado por esa estrategia que propone avanzar hacia una utópica democracia avanzada que, en realidad, es una forma de democracia burguesa.
Satanizaron el radicalismo en las luchas sociales para criminalizarlo. Se dedicaron a destruir las perspectivas y las intenciones revolucionarias, a desalentar el surgimiento de movimientos revolucionarios. Disolvieron aquella firmeza espontánea demostrada en la Huelga General. Los leones amansados lograron su objetivo e integraron a la telaraña mundial del capital global las fuerzas identificadas con el cambio por el pueblo uruguayo. Que cada cual asuma su responsabilidad, sentenció Raúl Sendic Antonaccio.

 ¿Qué papel cumple la democracia tal como la conocemos? ¿es un bien en sí mismo que hay que cuidar? ¿Cuál era el pensamiento de Raúl Sendic Antonaccio al respecto?

En 1985 el pueblo uruguayo despertó de su larga noche de doce años. A la pletórica alegría por el regreso de los milicos a los cuarteles, se agregaba la expectativa ilusionada por la llamada “restauración democrática”. En ese mágico contexto fuimos liberados los y las últimas prisioneras políticas el 14 de marzo de 1985. El movimiento popular nos abrazó. Se reconocía la causa justa de la lucha, su finalidad transformadora de este mundo trastornado y sin salida.
Raúl Sendic Antonaccio pasó invicto por los interrogatorios, nadie podía acusarlo de actitudes equívocas, ni de una sola palabra de colaboración o rendición. Salió con la misma dignidad y convicción que tenía al ser hecho prisionero.
En una entrevista en Barcelona, aclaró su composición de lugar: “el hecho de que hayamos sido legalizados no implica que termine el proceso revolucionario o que se renuncie al mismo. Simplemente, son etapas y coyunturas donde un movimiento opta por la legalidad porque, si no lo hiciera, tropezaría con la opinión mayoritaria del pueblo. El movimiento revolucionario va a seguir siempre con lo que el pueblo admita en cada hora de la historia” 1.
No se acopló a los himnos sacramentales de alabanza a la democracia liberal. Proclamó que la lucha continuaba en el marco legal instalado. En última instancia aceptar o no la legalidad era decisión nuestra. Aunque siempre cabía la posibilidad de tropezar nuevamente con la piedra del aislamiento, se había aprendido la lección. Raúl quería transitar la legalización sin abandonar la perspectiva revolucionaria de los ´60. Era el compromiso ético y moral contraído tantas y tantos que habían perdido la vida en el pasado de lucha.
A 20 años del asesinato del Ché Guevara, en su columna de “Mate Amargo”, Raúl redondeó con precisión su idea de qué hacer: “Ocupemos esos espacios buscando soluciones colectivas. Para sobrevivir, claro, pero saliendo en forma solidaria de los problemas. Si nos concientizamos en esa misma realidad, si nos mentalizamos para la salida colectiva, si hacemos una estrategia común para combatir el fascismo, volveremos a la fe y a la mística de los sesenta. Estaremos construyendo, en serie, hombres como éste, cuyo aniversario hoy conmemoramos. Será de vuelta la hora de los hornos y no se verá más que la luz” 2. En el Franzini (diciembre de 1987) señaló que la tarea seguía siendo “construir en los hombres y mujeres millones de columnas donde se pueda asentar una sociedad socialista”.
Se planteaba preparar el terreno subjetivo para las futuras insurgencias, denunciando la injusticia del latifundio, de la deuda externa y del dominio de la economía por el extranjero. El “Movimiento por la Tierra y contra la Pobreza” fue creado para luchar por un cambio en el modo de producir del campo, para repoblarlo expropiando latifundios sin indemnización alguna. Raúl cuestionaba a fondo esa legalidad que se comprometía a respetar. La radicalidad del programa conducía chocar de frente con la clase capitalista, la garantía del curso revolucionario. ¿Adónde han conducido los programas sin cafeína en boga desde los ’90?  La disolución de programa precedió a la incorporación a la democracia burguesa vestida de seda.
A Raúl Sendic no se le ocurrió sumarse al ritual parlamentario. El Palacio Legislativo alejaba del sentir popular y acercaba a los dueños del poder. La democracia surgida del Pacto del Club Naval no le parecía tan primaveral: “(…)” en mi país el Estado de Derecho deja mucho que desear y el gobierno comparte el poder con las Fuerzas Armadas”, la tutela militar protegía la del gran capital y éste retribuía sosteniendo la impunidad.
Sin embargo, sabiendo que las formalidades restauradas habían cobrado valor para la gente, Raúl no dudó un instante en afirmar que “(…)” nosotros estamos dispuestos a defenderla si se ve amenazada”. Frente a la posibilidad de otro malón militar, Raúl proclamaba su disposición a defender esa democracia recortada para estar junto al pueblo. Incluso, si era necesario, con armas en la mano.
La desconfianza hacia la democracia burguesa venia de larga data. Cuando en 1963, la policía de Paysandú detuvo a Raúl “por las dudas”, por si organizaba la solidaridad con los que bajaron la palanca en UTE, escribió que “Hoy podría dar más garantías individuales un revólver bien cargado que toda la Constitución de la República y las leyes que consagran derechos justos. “(…)” Pensar en protegernos, ya que no podemos pensar que nadie lo haga por nosotros. Tal vez así lleguemos a asumir nuestro propio rol en la historia” 3.
Poco antes, en 1958, impactado por la represión a la huelga de los peones remolacheros en Paysandú, había escrito: “Ante la mínima amenaza a los intereses capitalistas, una huelga obrera, por ejemplo, se esfuma hasta el último rastro de democracia “(…)” [y] queda al descubierto una cara siniestra que ya evoca las siniestras fauces del fascismo” 4. En aquella Suiza de América, que se vanagloriaba de su colegiado, Raúl opinaba que la libertad y la democracia eran pura apariencia y sólo las disfrutaban la gente rica.
En el trasfondo de su crítica a la democracia, se adivinaba el mejor Carlos Marx, el que había caracterizado la Comuna de París como obra de las masas obreras y no de una élite dirigente. El pueblo obrero parisino actuando por sí mismo, sin la mediación de representantes. Nada más democrático que esa forma directa de organizarse para conducir el tránsito al socialismo.


Parece haber una suerte de olor a guerra en el continente, particularmente en Venezuela. ¿Cómo ves esta situación y que tanto puede modificar el escenario actual, pensando en la perspectiva revolucionaria y en el carácter continental de la lucha?

Marcos Pérez Jiménez, al que llamaban “dictador blando”, mandó edificar más de sesenta bloques de apartamentos en el cerro ubicado detrás del Palacio de Miraflores en Caracas. Al igual que los “palomares” de Cerro Norte y Casavalle eran verdaderos campos de concentración para marginados. Sin embargo, sin agradecer para nada los favores recibidos, hartos de soportar la opresión, el pobrerío hizo detonar la explosión popular que derrocó al tirano el 23 de enero de 19585. Al barrio lo bautizaron “23 de enero” para no olvidar el día que se alzaron en armas. Los pobladores se auto identificaron con la insurrección popular.
En esos años Caracas albergó miles de inmigrantes que venían del campo. La ciudad quedó dividida en dos, mientras que el Este fue enclave de la riqueza y de las clases medias, en los barrios del Oeste se apiñaron trabajadores y desocupados. Junto a los bloques de 15 pisos, en el “23 de enero” se multiplicaron las “casas de cartón”. Unas 4.000 familias ocuparon apartamentos en forma ilegal. Resolvieron por sí mismos su problema de vivienda, el que no resolvía el Estado. Al espíritu insurrecto se agregó el sentido “okupa” de autonomía.
La restauración de la democracia liberal, sin embargo, no había sido más que un cambio de chip, el pasaje a la dominación de clase ejercida de modo algo más pacífico. El maquillaje político era más lindo a la vista, pero la lluvia siguió cayendo triste en los techos de cartón. Muchos de los que habían contribuido al derrocamiento optaron por irse al monte, a las guerrillas de los ’60.
En febrero de 1989 los vecinos volvieron a bajar de los cerros y saquearon los grandes comercios. Fue un “sacudón”, el “caracazo”. La represión dejó tendidos dos mil cadáveres. Quedó al descubierto la esencia dictatorial de la democracia burguesa. Surgió, entonces, una certeza: a la violencia institucional se la enfrenta con un movimiento de base altamente ideologizado6. De tal certidumbre nacieron el Movimiento Revolucionario Tupamaros y otras organizaciones político-vecinales en el “23 de enero”.
La delincuencia y el narcotráfico, los males que sembró el capitalismo luego de caída la URSS, eran los problemas sociales más graves para la comunidad del “23 de enero”. La droga era un instrumento para domesticar la juventud, para evitar que se integrara a la lucha social y política, una forma solapada de violencia institucional que la policía introdujo en plan de imponer su autoridad. A la vez servía para justificar el perfeccionamiento de los cuerpos policiales, preparándolos para la represión generalizada. El plan se completó con la satanización de los barrios pobres, presentados como cunas del mal, fuentes de horror social, las “zonas rojas” que les dicen en Montevideo.
En el “23 de enero” no se recurrió a la policía. Una vez superados los prejuicios y tabúes, se buscaron soluciones basadas en la solidaridad con los consumidores, entendiéndolos víctimas del sistema y no enemigos del pueblo. No se los arrojó a la arena para que se los comieran los narcotraficantes y policías corruptos, sino que se buscó integrarlos a las actividades colectivas, hacerlos sentir parte de la comunidad. Esa forma de luchar contra la droga y el narcotráfico venía de una perspectiva de siembra de gérmenes de poder popular.
Por otra parte, al gestionar por sí mismos cuestiones tan delicadas y trascendentales, la comunidad se enriqueció y los luchadores con intención revolucionaria debieron profundizar sus discusiones. Se plantearon algunos interrogantes de fondo: ¿cómo escapar a la lógica de la rotación entre conservadores y progresistas?, ¿cómo tumbar esos partidos políticos que revestían de democracia liberal la dictadura burguesa?, ¿lucha armada o más “caracazos” espontáneos? En el debate se involucraron sectores de la comunidad.
La cultura y las ideas insurgentes, fruto de las experiencias de 1958 y 1989, se contrapusieron abiertamente a las ideas de la domesticación. La batalla ideológica fue forjando la voluntad revolucionaria que, en agosto de 1992, se expresó en la movilización que respaldó la tentativa de asalto al poder. Hugo Chávez supo cabalgar esa marea popular del “23 de enero”.
Vecinos de la comunidad reunidos con un grupo de luchadores con intenciones revolucionarias crearon a fines de 1993 la Coordinadora Cultural Simón Bolívar. La finalidad expresa era luchar para resolver las cuestiones inmediatas (luz, agua, saneamiento), pero, en la perspectiva se adivinaba la idea de convertir al vecindario en sujeto político de una revolución social.
Se organizaban actividades culturales, foros, talleres, festivales musicales, jornadas de murales y de limpieza, a las cuales se mechaba, para darle contenido ideológico, actos en solidaridad con los pueblos en lucha. El 26 de setiembre de 2008, por ejemplo, para escándalo de la prensa grande, la Coordinadora inauguró la plaza Manuel Marulanda Vélez “Tirofijo”, en homenaje al guerrillero campesino de Colombia.
La estrategia de crear poder popular encontró apoyo práctico y político en el chavismo, en particular luego de aprobada la reforma de la Constitución. Si bien el Estado se proponía garantizar el bienestar del pueblo, satisfaciendo sus necesidades sociales, al mismo tiempo, sin falsas contradicciones, se abrieron espacios para que la comunidad organizada interviniera activamente en la elaboración de las políticas públicas, en la asignación de recursos y su justa distribución.
Durante los gobiernos de Hugo Chávez, el “23 de enero” se convirtió en garantía ideológica de la radicalización del chavismo, emblema y fortaleza de la voluntad revolucionaria. En abril de 2002, la intervención de la comunidad fue fundamental para desbaratar el “carmonazo” y restituir al legítimo presidente. Tal vez por eso, simbólicamente, Chávez quiso que lo enterraran en el cuartel de la Montaña, en medio del “23 de enero”.
Más que las fuerzas armadas de Maduro, a la amenaza de los marines yanquis y los paramilitares colombianos le responde el pueblo organizado, ya sea armado en milicias, ya sea reunido en comunas. No hay otro modo de vencer a los agresores. Sin embargo, esa voluntad de resistir necesitaría que se tomaran medidas de profundización del socialismo, como hizo Fidel luego de Playa Girón. Sin embargo, lamentablemente, a esas medidas no se le oponen solamente desde la derecha escuálida, sino también lo hacen desde riñón mismo del poder político militar que gobierna.
El impulso al socialismo se debilitó al morir Chávez, lo frenó la cohabitación con sectores de la burguesía, tanto de la “boliburguesía” como de la más vieja y adeca. Desde el proletario “23 de enero” se propone apretar el acelerador. “La revolución es ahora” reclaman el Movimiento Guevarista Revolucionario, la Coordinadora Cultural Simón Bolívar, las Fuerzas Patrióticas Alexis Vive, Radio al Son del 23, Radio Arsenal, Consejo Comunal Simón Rodríguez, Comuna Panal 21 y el Movimiento Comuna del Agua del Estado de Lara.
Escribe el compañero Juan Contreras: “El imperio gringo nos ataca, pero internamente hay que luchar contra la corrupción, la burocracia y el nepotismo”. No se puede seguir tolerando que las finanzas públicas sean saqueadas por mafias organizadas con personeros del gobierno y militares de alto rango. Es necesario impedir que miles de millones de dólares pertenecientes al pueblo venezolano y chavista sean derrochados por los burgueses que manejan los hilos del gobierno.
El “23 de enero” es una especie de laboratorio para el pensamiento político de la revolución social. El relato de su historia de vida permite un cambio de coordenadas que ayuda a reubicarse.

Vivimos una coyuntura muy particular a partir del “retorno” de las derechas tradicionales a la mayoría de los países de América Latina y un agotamiento de los progresismos, lo que para la población es el fracaso de la Izquierda. ¿Crees que esto tiene mayores consecuencias en la conciencia de nuestros pueblos y por lo tanto un impacto en la capacidad de organización y acción revolucionaria?

El reparto de los panes y los peces parece posible en los períodos de expansión, la alucinación se vuelve masiva y los alucinados corren a votar progresismo, o sea, al batllismo en 1900 y al Frente Amplio en el 2000. Se aprueban leyes que consagran sentidas aspiraciones: la despenalización del aborto, el matrimonio igualitario, la legalización de la marihuana, la responsabilidad penal patronal. Mejora el salario y la seguridad social. No alcanza, sin embargo. Apenas se atemperan los efectos más perversos del capitalismo, no se llega a tocar sus causas.
En plena bonanza decrece la tasa de ganancia, decrecimiento que es condición de existencia de la contracción. El reparto y la amortiguación se vuelven insostenibles y los salvajes se lanzan a saquear la masa salarial. Entre las víctimas cunde la desesperación y el desengaño. Decenas de veces han intentado humanizar la bestialidad, pero el bagual es indomable. Es el fin del “Estado de Bienestar”, se inicia el “Estado de ajuste”. Así como le ocurrió al Uruguay Batllista, le ocurre al Uruguay Progresista.
Mientras recoja sus ganancias, a la clase capitalista no le importa quién gobierna, pero, apenas disminuyen, sienten el impulso incontenible de apretar las clavijas, no quieren más reformas y buscan echar atrás las ya concretadas. Aunque el progresismo haga gestos de aquiescencia, lo mandan al banco de suplentes.
Ningún progresismo se propone terminar con el capitalismo, son tan liberales como la derecha, colores diferentes en la paleta del mismo pintor. Ambos entienden que, aun siendo perfectible, la democracia liberal es el mejor invento, el que permite expresar todas las ideas libremente y en pie de igualdad. Falsedad de falsedades: las personas no son igualmente libres de expresar sus ideas en la sociedad de clases, la democracia tiene más de una faz.
En Uruguay, la hegemonía liberal está reforzada por los sentimientos residuales del período pachequismo-dictadura. Reina el temor difuso a una reedición del terrorismo de estado. A partir del fracaso del estatismo estalinista existe, también, mucha incredulidad. Consecuencia: no hay receptividad al mensaje revolucionario.
Como su propósito es juntar votos a lo bobo, el progresismo impide al movimiento de masas acercarse a la realidad, sólo le interesa pescar votos a la encandilada. Como la revolución no atrapa votos, el discurso de los arrepentidos transmite, además, la vergüenza haber sido y el dolor de ya no ser, la renuncia a la lucha contra el sistema y capitalismo. Lo que se negó a hacer Raúl Sendic Antonaccio.
Apenas los oprimidos ensayan una mínima resistencia al ajuste, a los opresores les parece insuficientes los mecanismos de amortiguación y la vía electoral y reaparecen el palo y la reja, la represión y la tortura. Es la clase dominante quien quiebra la paz social, rompe la coexistencia pacífica y, para aplacar resistencias, acude a los medios represivos. Obtiene el efecto contrario, sin embargo: las consciencias se avivan y los fuegos se encienden.
Dominan los sentimientos y las ideas más reaccionarias, que se prepara la atmósfera para sacar los perros a la calle. Apretar las clavijas se ha vuelto tan imperioso que hasta el progresismo lamenta de que el aparato represivo esté “ausente” en los barrios periféricos y sale reinstalar el principio de autoridad. Las luchas contra el sometimiento patriarcal, la discriminación homofóbica, las cianobacterias y los agrotóxicos, los despidos y de los cierres de empresas, se oponen al capitalismo por su propia naturaleza, pero los que luchan no lo saben, están confundidos por el liberalismo que propagan. La batalla es de ideas, para develar confusiones.
La ruptura de la coexistencia pacífica aclara todo. Los que luchan identifican el enemigo de clase y descubren la necesidad de defenderse como sea de la violencia institucionalizada. En este escenario se revalorizan los años de trabajosa inserción en los movimientos sociales, los años de los escasos oídos receptivos, de arar en el mar. Por fin el mensaje revolucionario comienza a ser comprendido. Resurge el canto popular, las murgas críticas, la pintura y la literatura rompe esquemas.
¿Se debe esperar entonces que el arriba decida quebrar la legalidad? No, señor, por el contrario, es preciso ir pasando la alerta, preparando subjetividades proclives a la lucha: ¡habrá que defenderse en las persecuciones que vendrán!


1   Entrevista de Manuel G. Bláquez. Revista “Punto y hora”. Barcelona. 1987

2  “Mate Amargo”. Octubre de 1987.

3  “El Sol”. 22 de marzo de 1963.

4   Publicado el 7 de febrero de 1958 en “El Sol”, semanario del Partido Socialista.

5  Véase artículo de Marcelo Colussi en “Argenpress” (8 de octubre de 2007).

6  Coordinadora Simón Bolívar: “La Parroquia del 23 de enero: una historia de participación y lucha populares”. Artículo publicado en “Aporrea”. 1° de febrero del 2008.

















jueves, 27 de junio de 2019

miércoles, 26 de junio de 2019

El "Tambero" en Reactiva- junio 2019




“Después de robar el Hotel San Rafael nos pusimos a jugar al fútbol-cabeza con la bolsa de dólares”

26 junio, 2019

Jorge Zabalza, “El Tambero”, “un burguecito” que renunció a su clase, a la tranquilidad de su Minas natal para dedicarle la vida a una quijotada: Hacer una Revolución.
Desde el entrenamiento militar en Cuba, hasta las expropiaciones para financiar al MLN-T, la entrevista recorre hechos y sensaciones. Zabalza en cada palabra nos recuerda que la historia reciente se escribe a los codazos. Nada está resuelto. La batalla que empezó a dar en aquellos años 60 aún no está concluida.
¿Qué fueron los tupamaros? ¿Quién fue Eleuterio Fernández Huidobro? Algunas preguntas que al escuchar al “Tambero”, se siente que las respuestas requieren bastante de uno mismo.


























miércoles, 22 de mayo de 2019

La farola

por Jorge Zabalza



Los dueños del Uruguay, en realidad, siempre fueron las burguesías de los países centrales del capitalismo. En los primeros tiempos de nuestra historia estaban ubicados en Europa, luego se agregaron los gringos y finalmente, ahora, nos bajamos los lienzos con los chinos. Nunca hubo un desplazamiento de los capitales europeos porque, en realidad, nunca se fueron; los unos se agregaron a los otros y los pobres orientales cargando un peso cada vez mayor sobre sus espaldas. De una u otra manera, desde que en 1819 se firmó el tratado de la farola, los partidos blanco y colorado fueron tradicionalmente mayordomos o capataces del gran capital, vulgares sucursales de la casa matriz de Londres o Nueva York. Es la carga de la historia: en el territorio de la ROU nunca hubo una clase burguesa con proyecto propio, independiente, nacional.

En el siglo pasado, el pueblo logró nuclearse social y políticamente en torno al programa del Congreso del Pueblo, fue el único proyecto realmente nacional, porque era anticapitalista, independiente y latinoamericanista. El movimiento popular y revolucionario logró imaginar al Uruguay inserto en América Latina y, con la fuerza de todo un continente, hablando de igual a igual con Europa y los Estados Unidos (cabría agregar China hoy día). Ese fue el ADN político, social y económico que condujo el proceso genético que dio origen al Frente Amplio en 1971. Más allá de lo que dijeran o no sus documentos fundacionales, la masa popular que lo nutrió era anticapitalista, antimperialista y revolucionaria.

De 1971 a 2019 corrió casi medio siglo de degradación ética y política del Frente Amplio fundacional. Mucho he escrito en ese sentido, pero nada expresa tan claramente el retroceso ideológico como dos hechos muy actuales: la insensibilidad del gobierno frenteamplista en materia de Verdad y Justicia, revelada por la “distracción” de Tabaré y del colorado Toma, y el secretismo de las negociaciones con UPM, mantenido para convalidar un contrato entreguista, ilegal e inconstitucional. Un nuevo tratado de la Farola, firmado doscientos años después por quienes debían detentar los más altos sentimientos nacionales y populares. De ahí que compartamos en ZURDATUPA los meridianamente claros videos del Dr. Eduardo Lutz. Recomiendo perder un segundo de vida oyéndolos.

¡No pasarán!
















lunes, 20 de mayo de 2019

El secreto mejor guardado de la Dictadura


18/05/2019
Por Pino Narducci, Abel Bohoslavsky, Diego Ortolani Delfino


“En abril de 2019 se desclasificaron y publicaron 5.596 registros que abarcan 43.472 páginas” dice textualmente un informe titulado en inglés “ARGENTINE DECLASSIFICATION PROJECT: RESPONSIVE RECORDS”.

Se trata de documentos del Pentágono, la CIA, el FBI y el propio Departamento de Estado norteamericano relacionados con Argentina.
Entre ellos, hay apenas 4 páginas que reactualizan la persistencia de uno de los mayores secretos de la dictadura, de su aparato de represión y espionaje, y la relación estrecha entre el gobierno de EE.UU y el de Argentina, así como entre las Fuerzas Armadas y de seguridad.





Ese secreto es bajo qué circunstancias capturaron y murió Mario Roberto Santucho. Por eso no es casual que muchos párrafos aparezcan censurados, a pesar de toda la publicidad que se dio a esta ‘revelación’.



Todos los documentos desclasificados no hacen más que corroborar y probar la co-responsabilidad de los Estados Unidos en el genocidio planificado por la dictadura argentina. Ya en enero de 1976, antes del golpe al régimen fascistoide -si bien constitucional- que encarnaba Isabel Perón, el mismo PRT-ERP había denunciado el plan de exterminio cuando su propia inteligencia obtuvo la información de las entrañas del poder militar. El gobierno aquel ya ejecutaba el terrorismo estatal y en aquel momento el PRT alertó a su propia militancia de ese plan.


Lo que aparece en estos documentos pone en evidencia el especial interés en destruir al PRT-ERP por parte del gobierno norteamericano, un objetivo que asumió como propio el Ejército Argentino.



Es muy elocuente que el epicentro operativo haya sido Campo de Mayo, la mayor base militar y el mayor centro clandestino de detención, tortura y exterminio, desde donde también se planificó y ejecutó la eliminación de gran parte del activismo del movimiento obrero, con la participación directa de ejecutivos de grandes empresas, como Ford, Mercedes Benz y muchas otras. Ambos aspectos de un mismo plan deben ser siempre relacionados.

Al decidirnos a aportar las siguientes consideraciones es porque han aparecido numerosos artículos y comentarios que no esclarecen sino más bien vierten falacias, que es imprescindible neutralizar, para que los lectores eviten conclusiones erróneas y apresuradas que aún medio siglo después hay quienes se empeñan en presentar como certeras.




Las partes deliberadamente ocultadas por las autoridades norteamericanas revelan la intención de impedir que se conozca la verdad de cómo fueron los hechos y responsabilidades casi medio siglo atrás.




SOBRE ÉXITOS REPRESIVOS 

 * Un informe desclasificado del FBI del 15 de julio de 1976, dice que:

“Como una señal de los éxitos de las fuerzas de seguridad sobre el ERP, la SIDE recientemente detuvo a dos hermanos de Mario Roberto Santucho, y estuvo muy cerca de detener a Santucho mismo. Es sabido que Santucho es el legendario líder del ERP”. Además señala como parte de esos éxitos que “Durante el periodo del 11-12 de julio de 1976, las unidades del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) en operaciones conjuntas con la policía provincial de Buenos Aires y de Córdoba, descubrieron dos imprentas en la provincia de Buenos Aires y Córdoba”.

El SIE dice que el ERP ha quedado gravemente golpeado. Para certificar la fidelidad de su información, aclara que:"La fuente es el coronel Alberto Valín", que era nada menos que el jefe del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército.


¿Qué hay de cierto en ese informe?

* Es correcta la apreciación de que la situación organizativa del PRT-ERP fue golpeada al descubrirse las dos imprentas, porque las publicaciones eran un pilar de su política, y allí se imprimían las bases materiales de su propaganda escrita (periódicos de aparición regular, semanal o quincenal, volantes, folletos, libros).

* La información de la captura de los hermanos de Santucho era cierta y aunque en ese momento sus familiares y compañeros ignoraban el lugar dónde estaban secuestrados, fue públicamente conocida su desaparición. Manuela y Carlos Santucho fueron secuestrados el 13 de julio en Buenos Aires y conducidos al centro clandestino de exterminio a cargo de la Secretaría de Inteligencia del Estado – la SIDE “Automotores Orletti” (según se lo denominó después que fue descubierto tras la fuga de los prisioneros Graciela Vidaillac y José Ramón Morales en noviembre de 1976).

* Lo que es pura especulación es la información acerca de que las tropas estuvieron cerca de capturar a Santucho, porque en el único momento en que eso fue así ocurrió 5 días después del golpe, el 29 de marzo de 1976. En ese momento, en la localidad de Moreno, un suburbio a 40 km. al oeste de la ciudad de Buenos Aires, cuando la policía detectó una reunión del Comité Central del PRT y en el ataque al lugar cayeron 12 militantes, unos muertos en combate y otros secuestrados y desaparecidos.



La llegada a ese sitio no fue por ningún seguimiento ni éxito del espionaje militar. Se debió a una denuncia recibida por haber observado movimientos extraños en esa casa-quinta. Es decir, el Ejército no sabía quiénes estaban allí. La mayoría de los asistentes a la reunión pudo eludir el ataque. Si el Ejército hubiese conocido con antelación que allí estaba la máxima dirigencia del PRT-ERP, hubiese cercado la zona y pocos se habrían salvado.

* El informe del FBI, además, no menciona menciona ninguna fuente concreta ni un informante proveniente del PRT-ERP. Valín no refiere nada acerca de dónde estaría Santucho. Sin embargo, en otro informe publicado simultáneamente se afirma que "Los servicios de inteligencia argentinos creen que el líder del ERP, Mario Roberto Santucho, está en Buenos Aires". Esta versión es atribuida al General Albano Harguindeguy, por entonces ministro del Interior de la dictadura, y que había sido jefe de la Policía Federal del gobierno de Isabel Perón. A Harguindeguy, el informe norteamericano le atribuye insólitamente el grado de “Brigadier General” (¡sic!).



VERDADES, ERRORES Y MENTIRAS

* Hay otro informe del espionaje norteamericano del 21 de julio de 1976:


"La información que permitió a las fuerza de seguridad localizar a Mario Roberto Santucho fue proporcionada por un oficial del ERP que se puso en contacto con el Ejército Argentino y se ofreció a revelar el paradero de Santucho y otros líderes del ERP a cambio de la liberación de su esposa, que había sido secuestrada. El Ejército no solo aceptó, sino que prometió al oficial del ERP que le daría dinero y asistencia para salir de Argentina con su familia. En ese momento, el Ejército argentino llevó al oficial del ERP para que corroborara que su esposa estaba detenida y se encontraba bien. Después de lo cual, el oficial señaló el edificio de Villa Martelli, provincia de Buenos Aires, cerca de la Capital, donde Santucho y otros líderes estaban escondidos.

El oficial del ERP dijo que Santucho había estado viviendo en ese edificio cerca de un mes. El oficial del ERP también dijo a las autoridades que, por el peligro que corría la vida de Santucho, a causa de la campaña antisubversiva en Argentina, estaba planeando viajar, a finales de julio, hacia Cuba, vía Mendoza en Argentina, Chile y Europa, para permanecer en Cuba cerca de un mes. Comentario: la esposa de Santucho, sus padres y sus hijos de un matrimonio anterior se cree que están en Cuba. Comentario: fue encontrado un boleto aéreo con destino a Cuba en el cuerpo de Santucho….El oficial del ERP dice que un reemplazo probable de Santucho como comandante del ERP es Mattini... El oficial del ERP dijo que, a principios de julio, Santucho se había reunido con Mario Firmenich, comandante de Montoneros, para continuar las discusiones sobre la posibilidad de una fusión del ERP con Montoneros. Una situación que aún estaba siendo negociada por las dos organizaciones el 19 de julio. De acuerdo con el oficial del ERP, Santucho también le pidió dinero a Firmenich que se lo negó señalando que el ERP ya le debía a los montoneros U$S 600.000. La reunión entre Santucho y Firmenich se realizó en los suburbios del norte de Bs As".



Aquí, el informe combina hechos ciertos con errores de información, e información falsa o inventada. Veamos.


Efectivamente, Santucho fue capturado el 19/07/76 en el departamento 4° B de calle Venezuela 3145 de Villa Martelli.

No estaba solo. Estaba con su esposa Liliana Delfino, y otro miembro del Buró Político del PRT, Benito Urteaga y su pequeño hijo José, de 3 años. Los dueños de casa no estaban en ese momento: eran Ana María Lanzillotto y Domingo Menna.


Lanzillotto había salido hacia la casa de unos compañeros en la zona norte del Gran Buenos Aires, para darles un alerta de seguridad. Esto lo sabemos por el relato de una compañera de ella, Diana Cruces, con quien se frecuentaban en esa época. Menna, que también era miembro del Buró Político del PRT y aquel día tenía citas con diferentes personas, había acudido a una cita con algún militante (de la que hablaremos más adelante).

* Al departamento 4° B, los militares accedieron tras amenazar al portero, al que hicieron tocar el timbre para que su voz conocida por los moradores franqueara la apertura de la puerta, y luego lo obligaron a que se retire inmediatamente. Según testimonio del portero, un militar trabó la puerta al abrirla una mujer (Liliana Delfino), que alertó al resto con un grito (hay una versión, que no ofrece respaldo testimonial, que la puerta la abrió uno de los varones). Santucho y Urteaga no empuñaban armas en ese instante, de lo contrario hubiesen disparado instantáneamente a los asaltantes.

Según un militar, el sargento Víctor Ibáñez, en Campo de Mayo, escuchó decir a miembros de la fuerza de tareas que tras reducir a los dos hombres, al ser “cacheados” por el jefe del operativo, Capitán Juan Carlos Leonetti, uno de ellos lo desarmó. Se entabló un desigual tiroteo. Los otros militares rafaguearon a los dos insurgentes, pero no pudieron evitar que el que arrebató el arma de Leonetti también disparara, dándole muerte. Urteaga murió instantáneamente. Santucho cayó herido inconsciente. El niño y Delfino quedaron ilesos. Todos fueron llevados a la base militar de Campo de Mayo, donde Santucho murió sin recibir atención médica en el Hospital Militar, porque allí habría llegado sin vida según el mismo testimonio de Ibáñez.



El 21 de julio, el mismo día en que se escribió el informe de la inteligencia norteamericana, los militares argentinos completaron la puesta en escena con la redacción de dos actas de defunción de personas NN. En realidad esos NN eran Mario Roberto Santucho y Benito José Urteaga.

ACTA DE DEFUNCIÓN BENITO URTEAGA El acta que lleva el N° 604 debe corresponder a Urteaga, porque lo describe de “cutis blanco” y “calvicie incipiente”
El N° 605 debe corresponder a Santucho, porque consta “cutis trigueño”






ACTA DE DEFUNCION MARIO ROBERTO SANTUCHO



El N° 605 debe corresponder a Santucho, porque consta “cutis trigueño”

En ambos casos, se consignó como causa de muerte “hemorragia masiva traumática”. Los militares se estaban preparando para hacer desaparecer sus cuerpos.

El sargento Ibáñez dijo que el cuerpo de Santucho permaneció un tiempo en un sótano convertido en “museo”. Liliana Delfino fue llevada al “Campito”, sitio dentro de Campo de Mayo donde estaba el centro de tortura y exterminio. El niño, José, fue restituido a familiares muchas semanas después.
* Al poco rato que los militares se retiraran (no más de cinco, según testimonio del portero), llevándose a los muertos, al herido y al niño y a la mujer sanos, llegaron a la puerta del mismo edificio Eduardo Merbilhaá -también miembro del Buró Político del PRT- y su esposa, que vivían en el departamento 3° C. El portero los atajó en la puerta, advirtiéndoles: “Mire que del departamento de sus familiares se llevaron dos cadáveres” (los habitantes de ambos departamentos mantenían la coartada de que eran “parientes” como apariencia para justificar el vínculo).

El matrimonio se retiró sin inconvenientes, según relató Merbilhaá a un compañero suyo del área de Comunicaciones Internacionales del PRT, y lo confirmó su esposa. El episodio revela con claridad que Merbilhaá no estaba identificado por el espionaje militar (vivía allí desde noviembre de 1974). Los militares no fueron a buscarlo a su departamento, que solo mucho después fue allanado. Merbilhaá llegó y se fue del edificio sin pasar su vehículo por ningún retén o pinza militar o policial. Es decir, en ese breve período de tiempo no hubo ningún operativo militar en torno al edificio.

* Por el contrario, quien fue capturada al regresar a su casa fue Ana María Lanzillotto. Ya los militares habían hecho una ratonera en el 4to B. Tuvieron que pasar algunas horas para que el Ejército confirmase que los caídos eran Santucho y Urteaga.

* El escaso personal militar destinado a asaltar ese departamento pone en total evidencia que el Ejército ignoraba que allí estaban Santucho y Urteaga. La ausencia de un operativo de gran despliegue, habitual en esa época para cualquier asalto a casas de “subversivos”, deja muy claro que no tenían esa información precisa. Sobre todo, porque los militares seguramente sí sabían que Santucho tenía un grupo de protección armado, que en la nomenclatura errepiana se denominaba “Escuadra Especial”, que entre sus tareas tenía la de cubrir sus movimientos.
* Otra evidencia de “error” de información es mencionar que la esposa de Santucho estaría en Cuba. El 21 de julio, Liliana Delfino llevaba dos días secuestrada en Campo de Mayo. ¿No sabían todavía quién era? ¿O deliberadamente el informante del Ejército Argentino le mintió a su colega norteamericano?
¿CÓMO LLEGARON A VILLA MARTELLI?

* El informe del 21 de julio dice que el Ejército llegó a Villa Martelli por datos brindados por un “oficial del ERP”. Cabe explicar que esa denominación era la que los servicios de inteligencia norteamericanos usaban para calificar a algún/a militante, y no necesariamente implica que el mencionado tuviese grado militar dentro de la organización guerrillera.

Contrastando ambos informes desclasificados se deduce que el día 15 de julio, el Ejército no poseía esa información. Por lo tanto, la supuesta “esposa” del “oficial” debe haber sido capturada después de esa fecha y antes del día 19. Pero no descartamos que el Ejército pudiese tener esa información -dentro de la hipótesis del delator-, y no pasársela en esa fecha al servicio de espionaje norteamericano, o que haya sido borrada en el cable desclasificado.

* El informe afirma que "...el Ejército argentino llevó al oficial del ERP para que corroborara que su esposa estaba detenida y se encontraba bien”. Esto revela que la mujer estaría en un centro clandestino, ya que si hubiese estado detenida legalmente, el eventual entregador no tendría que haber ido a negociar su vida. Él quería certeza que estaba viva y negociar su liberación a cambio de información.

* Según el documento el “oficial del ERP” señaló el edificio en Villa Martelli donde según esa versión estaba Santucho. Pero esto es más que difícil de creer, porque si los militares hubiesen sabido que allí estaba Santucho, no hubiesen destinado una patrulla de cinco efectivos, ni hubieran actuado sin rodear primero la zona y después el edificio. La información militar está presentada como para demostrar que el Ejército ya sabía de la presencia del Jefe del ERP en ese lugar.

* Acá el informe oculta o ignora que un rato antes (ignoramos exactamente cuánto tiempo), el Ejército había capturado sigilosamente a Domingo Menna en un lugar cercano a su domicilio, pero probablemente del otro lado de la Avenida General Paz, dentro de la jurisdicción de la Capital Federal (Ciudad de Buenos Aires). Y sostenemos que sigilosamente, porque no se conoce hasta hoy ningún testimonio de que persona alguna haya presenciado un secuestro callejero, a plena luz del día como fue. Y sin duda Menna tiene que haber sido rodeado, inmovilizado y metido dentro de un vehículo. Si hubiese tenido un instante de posibilidad, habría accionado su arma de puño. No hubo enfrentamiento armado.

Menna fue visto después sin heridas de bala en Campo de Mayo, por dos sobrevivientes: Patricia Erb, una joven norteamericana que militaba en la Juventud Guevarista y Eduardo Cagnolo, un soldado conscripto, secuestrado y liberado. Alguien debe haberles señalado a los secuestradores quién de los que caminaban por la zona era Menna. Ese debe haber sido el “oficial”
* Que Menna tenía una cita con algún integrante de la organización, lo confirmó Eduardo Merbilhaá en un mensaje escrito a otro miembro del PRT, y también en una conversación con otro cautivo, el ya nombrado Eduardo Cagnolo, cuando ambos estaban secuestrados en Campo de Mayo. (ver el artículo Nuevas revelaciones sobre “El Campito” https://es.scribd.com/document/297879709/Revista-La-Roca-Numero-2-Diciembre-2015-Version-Digital).

Merbilhaá no mencionó que ese otro integrante fuese un miembro de la dirección del PRT, como se publicó hace algunos años en un sitio de internet, sino un militante vinculado directamente con Menna. Aquí debemos destacar que Merbilhaá comentó a Cagnolo que Menna “...había concurrido a una cita con un representante de una Liga...que era un infiltrado y lo secuestraron...”.

* Menna circulaba con documento falso a nombre de Guillermo Longo, como nos cuenta un ex integrante de la Escuadra Especial del ERP. Pero es muy probable que el “oficial” entregador conociera su verdadera identidad, además de su fisonomía. Es imposible que Menna haya sido la fuente voluntaria, en ese momento preciso, de la información sobre la dirección del departamento de calle Venezuela, dado el breve lapso transcurrido entre su captura y la llegada de los militares allí. Por otro lado, los testimonios de sobrevivientes de Campo de Mayo, Patricia Erb y Eduardo Cagnolo, aseveran que tras meses de tortura, jamás reveló un dato comprometedor y siempre desafió a los torturadores militares. (ver Revista La Roca N° 2, ídem).

¿”FALSA NOTICIA” O PISTA CIERTA?

* Desde aquella misma época el PRT manejó la información de que Menna, al momento de su captura, tenía en un bolsillo el recibo del alquiler de un nebulizador para su hijo Ramiro. Según esta línea de investigación, los militares acudieron inmediatamente a la farmacia que figuraría en el recibo, para obtener la dirección de quien había alquilado el aparato. Sin embargo, según otras fuentes conocidas por nosotros, probablemente la dirección estaba escrita en ese mismo recibo, ya que el negocio que alquilaba esos aparatos (no una farmacia) los pasaba a retirar a domicilio. Así habrían llegado los militares a la calle Venezuela.

* Esa misma versión, aunque con otro relato, fue publicada en aquel entonces por la revista Cambio 16 de España, del 8 de agosto de 1976. Allí se escribió que “el 16 de julio, el abogado López, alias Gustavo, un jerarca del ERP, se presentó a los militares del Ejército para decir que estaba dispuesto a entregar informaciones en cambio del respeto de la vida de su familia y reveló que, el lunes 19 de julio, Menna tenía una cita con Liliana Delfino”. El propio Merbhilaá tenía información parecida, tal como lo mencionamos. Se la transmitió por escrito a un compañero del Comité Central del PRT, comunicando lo que él sabía y aludiendo a la revista española. Sin embargo, muchos investigadores dudaron (y aún dudan) de su veracidad, ya que consideran que se trató de “carne podrida” (falsa información) para despistar a los integrantes del PRT y otros, acerca de cuál era la verdadera pista que les permitió llegar a Santucho (es decir, el “oficial”). Las “falsas noticias” siempre han existido. 

Ahora, leyendo los informes desclasificados, podemos afirmar que al menos el núcleo central de esta historia no fue “carne podrida”. Reiteramos. Por investigaciones de las que hemos tenido conocimiento, sabemos que una persona efectivamente había alquilado un nebulizador en ese mes de julio de 1976, en una zona no muy lejos del domicilio de Menna. De ahí surge que es posible que la dirección de quien alquiló el nebulizador (Depto. 4° B de calle Venezuela 3145, Villa Martelli), figurase en el recibo que Menna llevaba en su bolsillo, ya que hacían entrega a domicilio, y que eso haya facilitado la rapidez con que actuó Leonetti. Probablemente, el jefe de la fuerza de tarea destinada a aniquilar la dirección del PRT-ERP ni siquiera perdió el tiempo, porque ya tenía en sus manos el domicilio de Menna. De todas maneras, esta hipótesis sigue estando en cuestión.
* Es lógico que nada de esto aparezca en los documentos desclasificados, porque éste es el mayor y mejor guardado secreto del aparato militar argentino. Este y otros “detalles” nada menores sobre la captura de Menna, sobre la identidad del delator y de la mujer secuestrada y luego liberada, sin duda que están en alguna de las partes borradas de los documentos desclasificados o, más probablemente, en algún archivo secreto del Ejército Argentino. Y por supuesto, en la memoria de los militares que aún viven y fueron directores de las tareas de inteligencia (basadas ante todo en la tortura sistemática).

SEMBRAR CONFUSIÓN Y OCULTAR HECHOS

* El documento desclasificado por el gobierno de EE.UU. también está destinado a reproducir la confusión y ocultar verdades. Leonetti ignoraba, o tal vez solo sospechaba, que Santucho estaba allí, aunque la información es presentada como que sí sabía. Parece más probable queel “oficial del ERP” ofreció otra información, es decir la de una cita con Menna.

* Lo que resultó exitoso para los militares fue la sagacidad del capitán Leonetti, de no demorarse por un reporte burocrático a su superior Coronel Valín sobre la información de la captura de Menna, que sí estaba prevista desde horas o días antes por la Inteligencia militar. Leonetti estuvo asignado a la fuerza de tareas especial destinada a aniquilar la jefatura del PRT-ERP por el General Jorge Rafael Videla, Jefe del Ejército designado en el cargo durante el gobierno constitucional, y Presidente de facto tras el golpe del 24 de marzo de 1976. ¿Tomó Leonetti esa audaz decisión presumiendo que la ausencia de Menna desatase una alerta en la organización insurgente? ¿O para ganar prestigio ganándole de mano a sus superiores?

* Otros detalles revelan que lo que es presentado en los documentos desclasificados como información militar previa, no es exactamente así. Se afirma que Santucho tenía un boleto de avión con destino final La Habana. Cualquiera sabe que en aquella época no había vuelos Argentina-Cuba, y que quien viajase a la isla caribeña lo hacía por combinaciones que no dejaba acreditadas en el país. Se llegaba a Cuba vía Europa (París, Praga, Moscú) o vía México. No era obra de espionaje alguno suponer que si Santucho salía al exterior, en algún momento iría a Cuba. Además el informe afirma que el oficial del ERP reveló que Santucho… “estaba planeando viajar, a finales de julio, hacia Cuba, vía Mendoza en Argentina, Chile y Europa, para permanecer en Cuba cerca de un mes”. El “oficial del ERP” no conocía la verdad o el informante argentino de la embajada norteamericanano contaba la verdad.

Según nos refirió Julio Santucho, dirigente del PRT que el 20 de julio de 1976 esperaba en Roma a su hermano y a Liliana Delfino, la ruta exacta del viaje era: Mendoza-Perú-Roma-Praga-La Habana. Significa que el delator sabía o intuía algo pero no con precisión. Según el militar informante, lo que sabía bien era que el viaje empezaría en Mendoza y terminaba en La Habana. Todo esto puede también resumirse de otra manera: los militares, al haber detectado post-facto un boleto aéreo de Santucho, dedujeron que saldría del país y que no lo haría por la más “visible” y muy controlada salida de Ezeiza.

* También el delator dice (según el militar informante), que Santucho estaba viviendo en calle Venezuela hacía un mes. No fue así. La pareja Santucho-Delfino vivía en ese edificio hacía 7 meses. Desde fines de diciembre de 1975 en el departamento de Merbilhaá y desde febrero de 1976 en el departamento de Menna, como contó la esposa de Merbilhaá.

* La relación entre el PRT-ERP y Montoneros era públicamente conocida para la militancia, no un secreto. Ambas organizaciones, junto a la Organización Comunista Poder Obrero (OCPO) tenían proyectado un frente común, propuesto por el PRT desde el año anterior. El nombre proyectado de ese frente era Organización para la Liberación de Argentina (OLA). Existía un borrador programático que el PRT circuló en su Boletín Interno desde fines de 1975. Y se ratificó en otro similar de julio de 1976.
El encuentro de Santucho y Menna con Firmenich (junto a dirigentes de Montoneros como Roberto Quieto, Adriana Lesgart, Héctor Talbot Wright y otros) ocurrió en noviembre 1975.
Posteriormente, en 1976, hubo otro encuentro entre Santucho y Roberto Perdía en la casa de este último, en Ciudadela, provincia de Buenos Aires. No se debatía préstamos de dinero como alega saber el informante del espionaje, sino política (incluso, colaboración del PRT en materia de prensa y propaganda, razón por la cual la dirigente montonera Victoria Walsh visitó la imprenta clandestina del PRT en Córdoba, tal como relató recientemente Carlos Orzaocoa, entonces miembro de la dirección del PRT, y hoy abogado en la causa que recuperó esa vivienda para los hijos de sus legítimos propietarios, asesinados por el Ejército).

El acuerdo PRT-Montoneros-OCPO se iba a suscribir ese 19 de julio de 1976. Lo que describe el desclasificado es totalmente falso (¿por error de “inteligencia” o para seguir des-informando?). Por información recibida de Luis Mattini, Secretario General del PRT después de la caída de Santucho, sabemos que en todo ese período no se vio con Firmenich, y las tratativas con Montoneros se hacían con Perdía, Vaca Narvaja y otros dirigentes. Por eso, cuando se propone la fecha del 19 de julio para la firma del acuerdo de lo que sería la OLA con la presencia de Firmenich, Santucho demoró expresamente su viaje para estar presente. Después de estos acontecimientos, Montoneros descartó la concreción de ese frente común.


OTRA OMISIÓN QUE NO PARECE CASUAL

* Uno de los enlaces por parte del PRT era Fernando Gertel, responsable de finanzas y enlace del Buró del partido. Fue capturado ese mismo día, muy lejos de Villa Martelli, en San Antonio de Padua (oeste del Gran Buenos Aires), a primera hora de la tarde. En circunstancias similares a las de Menna, en una cita “envenenada” (delatada). Su captura fue presenciada por su esposa, Diana Cruces, que no era conocida por quien concurría a la cita, no fue identificada por los secuestradores y regresó a su casa donde estaban sus suegros. La vivienda jamás fue encontrada por los militares.
Gertel ya había informado a sus compañeros que el enlace de Montoneros había faltado a la cita. De todo esto Diana Cruces (fallecida el 31 de enero de 2017), una tenaz investigadora de estos sucesos, dio testimonio varias veces, una en sede judicial. Ella sabía que en San Antonio de Padua su esposo tenía una cita con un compañero de militancia, es decir un militante del PRT.
En los últimos años de su vida, Diana sospechaba que la misma persona, el mismo militante, habría entregado a Menna y a Gertel, según documentos de Diana entregados antes de su muerte a uno de los autores de este artículo. No sabemos si su hipótesis es fundada pero, sin embargo, creemos que sí existe una estrecha relación entre el secuestro de Gertel y las otras caídas del 19 de julio. La captura de Gertel también es omitida en los documentos desclasificados hasta hoy conocidos.

EL SECRETO NUNCA “DESCLASIFICADO”

* En resumen, las circunstancias de las muertes de Santucho y Urteaga, los secuestros de Menna, Delfino, Lanzillotto y Gertel, todos ocurridos en el lapso de horas entre la mañana y la tarde del 19 de julio de 1976, no están esclarecidas y los informes desclasificados publicados hasta hoy, no ayudan a llegar a la verdad.

Menna permaneció secuestrado en “El Campito” de Campo de Mayo por lo menos hasta el 11/11/76. Delfino fue vista en ese lugar en septiembre del 76. Según el testimonio de la sobreviviente Patricia Erb, estaba con Ana María Lanzillotto, que parió un bebé en una dependencia de la Policía Bonaerense, lejos de Campo de Mayo, ubicada en los bosques de Ezeiza, en el cruce de autopistas Ricchieri y Jorge Newbery (su hijo es el nieto recuperado 121, en octubre de 2016). Merbilhaá fue visto en Campo de Mayo también en noviembre del 76. Gertel nunca fue visto. Aún se ignora dónde están escondidos los cuerpos de Santucho y Urteaga a los que se les confeccionó falsas actas de defunción como NN. De los otros no hay rastros.

¿Cómo llegaron, entonces, los militares al departamento de Villa Martelli? Los documentos publicados ocultan y mienten. 


¿Cómo llegaron los militares a las citas con Menna y con Gertel? Los desclasificados no lo dicen. 


Pero está documentado, y hay quienes saben mucho del secreto mejor guardado de los últimos 50 años de la historia argentina.


Los autores:
*Pino Narducci, magistrado italiano, autor de El Minuto, investigación sobre una historia napolitana en la Buenos Aires de los militares, publicado en Italia, sobre los desaparecidos de la Juventud Guevarista
*Abel Bohoslavsky, médico, militante del PRT, autor de Los Cheguevaristas, la Estrella Roja del Cordobazo a la Revolución Sandinista
*Diego Ortolani Delfino, ha participado en diversas organizaciones de lucha contra la impunidad, por la memoria histórica y en experiencias de investigación militante, hijo de Liliana Delfino y Luis Ortolani