sábado, 17 de septiembre de 2016

Jihad Diyab, víctima de Guantánamo, torturado y acosado mil veces. Creyó en la tierra prometida que le ofrecieron el presidente José Mujica y el canciller Luis Almagro. Se agarró de una telaraña con tal de escapar del infierno. Después vino la total indiferencia de esos dos irresponsables, que se lavan las manos como si nada tuvieran que ver con el triste desenlace de este inhumano episodio de la farsa mujiquista.












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