jueves, 4 de marzo de 2021

Está pronta la hoguera

No asonarás

 

Un laberinto de burocracias, persecución y criminalización para sostener una vez más la impunidad.
Hace ya 8 años la memoria y la rabia entró a la SCJ. Cientos y cientos de personas reclamamos que la jueza Mariana Mota no fuese desplazada de las decenas de causas de violaciones de DDHH que tenía encausadas
Se reclamaba que se dejara de amparar a violadores, torturadores,  secuestradores. Terroristas de Estado que de esta manera no irían a prisión porque todos esos casos volvieron a foja cero. Y aún hoy, la gran mayoría de ellos siguen impunes.
Siete personas fueron indagadas y enjuiciadas.
El 16/09/2013 la fiscalía solicitó la imputación por el delito de Atentado.
El 19/09/2013 se realizan las audiencias.
El 4/11/2013, siete personas fuimos procesadas por el delito de Asonada. Las Defensas plantearon “no sólo estar en contra de la tipificación de la fiscalía, sino en razón de la impunidad de las acciones enjuiciadas” discriminatorias y restrictivas del derecho de la protesta y las libertades de expresión.
La fiscalía otra vez en desacuerdo, presentó una apelación en noviembre de 2013.
La Defensa considera que la tipificación implica "una  conducta impune” y se  interpone el recurso de Inconstitucionalidad.
La Suprema Corte (Ac doc) conformada para este caso, declara la Inconstitucionalidad  (Sentencia N° 104 del 27 de abril de 2015)
La Fiscalía vuelve a discrepar y el 23 de octubre de 2015 se informó a las Defensas.
La defensa presentó otra Apelación y Nulidad. No es aceptado.
El 2 de febrero de 2016,  la jueza de ese entonces,  desestima el pedido de procesamiento por el delito de atentado ya que estábamos procesados por Asonada y dispone la clausura definitiva y archivo de la causa, basada en que ya existía un fallo de Inconstitucionalidad. Por entender que se viola el principio de no juzgar dos veces por los mismos hechos (non bis in ídem)
El 3/2/16 se notifica al fiscal. Al otro día, el 4/2/16 este presenta una queja por denegación de apelación y nulidad volviendo a pedir se procese por Atentado y se expide contra la clausura definitiva y archivo de actuaciones.
La defensa es notificada el 29/4/16 y presenta otra demanda el 9 de mayo de 2016.
El 2 de mayo de 2017 se da una nueva instancia. La defensa responde el 9 de mayo de 2017.
El 13 de junio de 2019 se notifica la Sentencia del Tribunal de Apelación de 4to. Turno. Es decir, esto implica, a buen entendedor que se violó " la prohibición contenida en el Art. 3ro. del Código del Proceso Penal: Prohibición del doble enjuiciamiento"
No hubo ni hay garantías.
Es decir, en el imperio de impunidad, quedamos en sus manos. Un uso y abuso de poder. Mientras los represores andan libres y privilegiados.
Se nos volvió a juzgar EXACTAMENTE POR LOS MISMOS HECHOS POR LOS CUALES YA HABÍAMOS SIDO PROCESADOS. Sin haberse en ningún momento presentado pruebas de violencia por parte de los manifestantes.
La frutilla de esta persecución es que además del procesamiento ya dictado, había una sentencia de Inconstitucionalidad.
La defensa interpuso el recurso de Casación. El curso de este proceso contiene aberraciones jurídicas para mantener la impunidad de una Corte que se convirtió hace décadas en la muralla de la impunidad.
Mucho tiempo ha pasado.
Y la asqueante impunidad reina y sin embargo la acusación no solo se mantiene si no  que ahora se pide prisión por Atentado especialmente agravado. Hablan de violencia y la que existió y existe es la de la desaparición y  la actitud de la policía para proteger y amparar este estado de cosas.
El 15 de febrero de 2013, no  hubo más violencia que la que ejercieron los miembros de la SCJ dilatando los juicios contra los represores y la policía impidiendo la libertad de expresión.
La persecución selectiva, prolongada durante años nos habla de una judicialización selectiva, un señalamiento altamente discriminante y peligroso al estilo dictatorial.
Decenas de imágenes dan cuenta que el 15 de febrero de 2013 la policía entró al recinto de la SCJ  provocando, empujando a niños, mujeres, adultos mayores, pero esto no es juzgado.
Solo es juzgada “la autodefensa de las personas que actuaron para no ver vulnerados sus derechos y detener las agresiones a terceros en claro estado de vulnerabilidad”
Si se protestó, se dejó explícita una discrepancia respecto al autoritarismo del Poder Judicial al servicio de los impunes represores.
En este juicio queda evidente la falta de garantías procesales, la selectividad de las personas que se encausan y la clara persecución política que se desprende del accionar prolongado en el tiempo llevada adelante por la Fiscalía.

Basta de impunidad

Basta de criminalización y judicialización de la protesta

Cese de persecución política.

Álvaro Jaume.

Jorge Zabalza.

Irma Leites.

Anibal Varela.

Eduardo Jaume.

Diego Jaume.

Marzo 2021 



JUZGADO LETRADO DE PRIMERA INSTANCIA EN LO PENAL DE 26to. TURNO

Juan E. Fagúndez, en representación de Aníbal VARELA, Irma LEITES, Alvaro y Diego JAUME, y Jorge ZABALZA, Gonzalo Galíndez, defensor de Eduardo JAUME, compareciendo en los autos caratulados “Atentado”, expediente indizado IUE 94-35/2013, nos presentamos y DECIMOS:

Que, en tiempo y forma, y en la representación procesal invocada, venimos a EVACUAR EL TRASLADO DE LA ACUSACIÒN.

I ANTECEDENTES.

1.1.- Los comparecientes fueron sometidos a proceso, del que resulto el enjuiciamiento de los mismos por el delito de ASONADA, el 4/11/2013.
 
1.2.- Habiendo la fiscalía solicitado el 16/09/2013 la imputación por el delito de ATENTADO, fs. 340 y ss.
Se confirió vista a las Defensas de la requisitoria fiscal.
Con fecha 19/09/2013 se realizan las audiencias del 126 del CPP. Las Defensas abogaron no solo en contra de la tipificación de la fiscalía, sino en razón de la impunidad de las acciones enjuiciadas.
La Sede, el mismo día, dispone autos para resolución.
Con fecha 04/11/2013, la Sede dicta el procesamiento de los comparecientes por el delito de ASONADA, fs. 437.
La fiscalía recurre: reposición y apelación en subsidio, fs. 498. Pieza II, 7 de noviembre de 2013.

1.3.- A su vez, no estando conforme la Defensa con la tipificación, por considerar la conducta impune, repone y apela, pero conjuntamente y considerando la vulneración de derechos constitucionales a partir del procesamiento, interpone excepción de inconstitucionalidad.

1.4.- La Suprema Corte acoge la excepción, declara la inconstitucionalidad, por Sentencia N° 104 del 27 de abril de 2015 y devuelve los autos el 13 de mayo de 2015, fs. 729.

1.5.- Decreto 1369/2015, 1° de junio de 2015, fs. 730: Autos para resolución.
La Fiscalía comparece y solicita por vía recursiva la continuación de los autos a los efectos del trámite de la vía recursiva que interpusiere el 7 de noviembre de 2013, inmediatamente antes de la inconstitucionalidad interpuesta por las Defensas, el 11 de noviembre de 2013.

1.6.- Decreto 3075/2015, 23 de octubre de 2015, fs. 741, da traslado de los recursos interpuestos por el Ministerio Público a las Defensas.
1.7.- Los comparecientes Leites a fs. 748, Varela, Zabalza y Alvaro, Diego y Eduardo Jaume, a fs. 754, interponen contra el decreto 3075/2015: la primera Apelación y Nulidad, los demás: Nulidad, Reposición y Apelación, y evacúan aquel recurso del 7 de noviembre de 2013 a los efectos de aclarar algunos extremos que el fiscal expuso en el mismo.              

1.8.- Decreto 3349/2017: Traslado de las nulidades al Ministerio Público.

1.9.- Comparece el Ministerio Público, a fs. 774 pide:
1. No hacer lugar a la nulidad invocada…
2. Interpone reposición y apelación contra el Decreto 3075 por no haber dado traslado de la requisitoria fiscal obrante a fs. 340.
Es de hacer notar aquí que, la requisitoria fiscal fue dada en traslado previamente a la audiencia del día 19 de setiembre de 2013, y a la que se opusieron las defensas en oportunidad de la audiencia ratificatoria (fs. 369 y ss.) punto 1.2 de este libelo.

1.10.- Sentencia 108/2016, 2 de febrero de 2016, fs.783. Fallo:
a.- Desestima nulidades y recursos,
b.- desestima el pedido de procesamiento por el delito de atentado.
c.- Dispone la clausura definitiva y archivo de la causa.
Funda, entre otros extremos, la violación del principio de non bis in ídem, de aceptarse la continuidad de la causa.

1.11.- El 3/2/16 se notifica el fiscal (fs. 797 vto.) y el 4 se presenta a fs. 802 e interpone:
I.- Queja por denegación de apelación y nulidad contra 108/2016 por cuanto desestima los recursos contra el decreto 3075/2015.
II.- Reposición y apelación contra la denegatoria de procesar por atentado y contra la clausura definitiva y archivo de actuaciones.
III.- Se revoque la clausura, se dé traslado de la requisitoria original de responsabilidad penal por atentado, se disponga su procesamiento por tal figura.

1.12.- Se forma testimonio con recurso de queja.
A fs. 195 del testimonio por el recurso de queja, surge en original el escrito por el que la Defensa evacua el traslado del recurso de la fiscalía de fecha 4 de febrero de 2016, notificado el 29/4/16 y presentado el 9 de mayo de 2016.

1.13.- Con fecha 2 de mayo de 2017 se da traslado de una nueva interposición (o superposición) de recursos del Ministerio Público, lo que la Defensa evacúa con fecha 9 de mayo de 2017.

1.14.- El 13 de junio de 2019 se notifica la Sentencia 329 del T.A.P. de cuarto turno.

II.- NO DEBIO CONTINUARSE CON ESTE PROCESO DESDE LA          Sentencia 108/2016, 2 de febrero de 2016, fs.783.
     ERRORES DEL TRIBUNAL.

2.1.- Al   evacuar el decreto 3075/2015, en oportunidad en que se pretendió diligenciar los recursos de fiscalía interpuestos a fs. 498 a 510, la defensa se fundó, y luego reiteró, como error del Tribunal respecto de su Sentencia:

    Consideran los comparecientes que, la continuación de estos obrados, a partir del decreto 3075/2015, y hasta esta sentencia del Tribunal constituye un acto procesal nulo por violar la prohibición contenida en el artículo tercero del Código del Proceso Penal: Prohibición del doble enjuiciamiento.
    Véase como, admitir la continuidad de tamaña empresa procesal, además de ultrajar el principio contenido en la disposición (art. 3 del CPP de 1980),  afectaría claramente las garantías del justiciable, el que quedaría a merced de la voluntad de cuantas oportunidades crea conveniente el acusador o el juzgador de investigar a una persona por los mismos hechos que ya han investigado, por ejemplo, si al procesar el juez lo hace por una figura diferente a la requerida por la fiscalía (sin que se viole el principio de “ultra petita”) y ésta apela, pero el Tribunal no sólo revoca, sino que además absuelve, ¿que detiene a la fiscalía de continuar por los mismos hechos la persecución penal pero ahora por un tercer tipo punitivo? Creemos, que al igual que en el caso que nos ocupa, lo que lo limita es el principio del “non bis in ídem”.
    Extremos que claramente entran en contradicción con los artículos 12, 18, 23, y 72 de la Constitución Nacional, y 2 del CPP, y concordantes.
    Nos serviremos de una sentencia del Tribunal de 3er turno, a los efectos de continuar con el análisis: Sent. 278/2011 (RUDP N°22 Caso 504).
    “Debe valorarse que, al tratarse de los mismos hechos ya investigados, sin la ocurrencia de ninguna nueva particularidad, solo se introduce ahora la denuncia por delitos contra la fé pública, esto es que, si ya se había producido la acción ilícita no puede valorarse ahora en otra forma los mismos hechos y ello es necesario para preservar una eficiente administración de justicia y los principios de libertad y seguridad del denunciado.”
    Veamos entonces cómo en el caso de autos, en el que se determinó la inconstitucionalidad del procesamiento por la inaplicabilidad del tipo penal seleccionado por la Sede, se pretende volver a juzgar EXACTAMENTE LOS MISMOS HECHOS POR LOS CUALES LOS COMPARECEINTES HAN SIDO PROCESADOS, en una suerte de reinicio a los efectos de darle al Ministerio público la oportunidad de que su voluntad punitiva, a pesar del procesamiento ya dictado, y de la Inconstitucionalidad sentenciada, sea nuevamente considerada a los efectos, EN DEFINITIVA, DE UN NUEVO PROCESAMIENTO.
    La voluntad punitiva del Ministerio Público YA FUE CONSIDERADA Y DESCARTADA POR LA SEDE, y ahora en esta nueva etapa ante el Tribunal, no se puede ignorar el tracto procesal anterior y sus resultados JURIDICOS.
En definitiva, es justamente esta etapa ante el Tribunal que culmina con un segundo procesamiento, la que constituye la violación del “non bis in ídem”.
     Dijo el TAP 1° en Sent.75/12, “Mientras la cosa juzgada es una institución de derecho procesal civil, que busca la firmeza de las resoluciones judiciales, el principio analizado es una garantía constitucional de seguridad jurídica, establecida a favor del acusado para impedir el doble juzgamiento. De ello se deriva una diferencia fundamental: la estabilidad de la cosa juzgada en materia procesal civil se basa en la presunción absoluta de verdad de la sentencia; en cambio, en materia procesal penal, el ne bis in idem no es tanto una garantía procesal como una garantía político-constitucional con la que se quiere proteger más que la estabilidad de la sentencia, la libertad de los ciudadanos” (Mariano BERTELOTTI) …
    “La garantía penal-procesal del ne bis in idem (a veces llamada o equiparada con res judicata), no solo significa que nadie puede ser procesado o condenado por un mismo hecho delictivo, sino que también impide que pueda ver agravada por una nueva condena otra anteriormente impuesta por su comisión, ni expuesto –siquiera- al riesgo de que cualquiera de estas hipótesis ocurra mediante una nueva persecución penal (MAYER)…”
    Es de hacer notar a esta altura del análisis que en autos no solo se ha dictado el procesamiento de los comparecientes, sino que, además, se ha declarado la inconstitucionalidad de dicho procesamiento, y no puede, de ninguna manera, ignorarse dicho acontecimiento judicial, y pretender un nuevo análisis de la cuestión, ahora bajo la requisitoria de otra figura penal.

    Estos argumentos llevaron a la Sede de primera instancia a dictar la sentencia 108/2016, por la que se clausura la causa, fundamentándose la misma, en parte, en que la continuidad de la causa estaría violando el principio del non bis in ídem.

    Al declararse la inconstitucionalidad de la imputación, pierde los efectos el auto de procesamiento, el que, de todas formas, fue dictado.
Así dictado el auto de procesamiento se declaró su inaplicabilidad al caso concreto.
De esto se desprende que, aceptado como lo fue por el Tribunal continuar con la persecución de la fiscalía hacia el procesamiento de atentado es lisa y llanamente pretender el dictado de UN SEGUNDO PROCESAMIENTO, y no, como lo pretende el fiscal, permitirlo en virtud de que el auto de procesamiento es modificable en cualquier momento, ya que esa hipótesis parte de un auto de procesamiento UNICO, y en el caso de autos, el procesamiento dictado, ya no tiene eficacia por lo que no es base de la vía recursiva de la fiscalía.
Si no se hubiera determinado la inconstitucionalidad, el recurso se apoyaría en el mantenimiento de la imputación dictada, en el caso el recurso invoca una actividad descartada del proceso, por lo que pierde sus sustento material y formal, y, como bien sabe el fiscal, al no poder reiniciar el proceso, intenta por vías improcedentes llegar a la obtención de un SEGUNDO auto de procesamiento en clara violación del artículo 3 del CPP y convenios internacionales que informan y forman nuestro elenco normativo.
Todo sin perjuicio de lo manifestado en las tres comparecencias referidas, sobre todo en cuanto a que el traslado de la requisitoria fiscal operó en su debido momento previo al procesamiento, en 2013, contestado por la Defensa y desestimado por la Sede al procesar por Asonada.

2.2.- Sin dudas este tracto procesal se ha convertido en un nuevo juicio, en el que ya se ha sentenciado sobre el non bis in ídem a favor de los requeridos, agravio presentado conjuntamente con otros que se vuelven a argumentar en virtud de la acusación cuyo traslado se está evacuando.

Recordamos entonces y ahora (puntos 1.2 y 1.9 de este libelo), que la requisitoria fiscal, obrante a fs. 310 del principal, deducida por el Ministerio Público con fecha 16 de setiembre de 2013, fue trasladada a la Defensa con fecha 19 de setiembre de 2013, en ocasión de la audiencia ratificatoria en la que la Defensa tuvo la oportunidad de rebatirla, oponiéndose a la misma por cuanto pretendía la imputación por el delito de ATENTADO, DELITO QUE AHORA PRETENDE IMPONER EL TRIBUNAL EN UN SEGUNDO AUTO DE PROCESAMIENTO, lo que causa el error que se continúa fundando.

La Fiscalía interpone reposición y apelación por desestimar el pedido de procesamiento por el delito de atentado, realizado en la requisitoria presentada el 3 de setiembre de 2013 a fs. 310.
Ese pedido de procesamiento fue desestimado a través del auto de procesamiento de fecha 4 de noviembre de 2013.
Lo que la Sede de primera instancia, por los argumentos que se verá a continuación, no aceptó fue reformar un procesamiento que había sido declarado inconstitucional, reposición solicitada a través de los recursos del Ministerio Público evacuados por la Defensa como surge de fs. 91 y 97, y más tarde fs. 195.
La fiscalía interpone reposición y apelación contra la decisión de clausura definitiva y archivo de las actuaciones.
Solo basta acudir a los principios generales del derecho procesal para sostener la naturaleza de definitiva de esta sentencia atacada N° 108, en virtud de sus efectos y de sus fundamentos – motivación.
Desde la doctrina procesal más recibida, en la que podemos citar como ejemplo al Profesor Arlas, se sostiene que habrá sentencia definitiva independientemente de la categoría en que se encuentre (interlocutoria, de mero trámite o definitiva) cuando sus efectos pongan fin a las etapas procesales necesarias que resuelven sobre el fondo del asunto.
La fiscalía debió entonces atacar la sentencia como definitiva y no como lo hizo, entendiendo la misma como interlocutoria.

Al haber errado desde el comienzo la fiscalía su estrategia procesal, como surge del propio expediente, se ha continuado protegiendo el error, en el mismo, multiplicándolo, la fiscalía de aquel momento, con recursos de la misma naturaleza en una suerte de repetición con ánimo de legitimación de lo que no es, ni será legal: interponer recursos de reposición y apelación contra una sentencia interlocutoria con fuerza de definitiva.

La Sentencia N° 108 resuelve definitivamente todas las cuestiones planteadas en virtud del fallo que le otorga su naturaleza, el que se inspira y funda en la consideración de que notificar algo que ya fue dado en vista, aceptar reponiendo realizar un nuevo y segundo procesamiento, y continuar en alzada esta negativa, todo ello, implicaría una clara violación del non bis in ídem, y por lo tanto la Magistrado PONE FIN A LA CAUSA.

3.- CASACION.

La defensa interpuso el recurso de casación a fs. 943, funda respecto de la Sentencia 339/2019 del T.A.P. de cuarto Turno en virtud del error “in procedendo e iudicando ” por cuanto:

in procedendo :

- no considera la errónea interposición de los recursos de la fiscalía que llevaron a su Sentencia, cuando procesalmente se ha verificado dicho error y ahora se mantiene a través de la Sentencia del Tribunal.

- dice el Tribunal revocar el auto de procesamiento por el delito de asonado dictando en su lugar el auto de procesamiento por el delito de atentado cuando en realidad no puede revocar lo que ya ha sido sentenciado por la Suprema Corte de Justicia, que es, ni más ni menos que la caída del auto de procesamiento en virtud del vaciamiento de su contenido teniéndolo por dictado en aplicación de una norma inconstitucional, por lo que TODO LO ACTUADO DESDE ESE MOMENTO PROCESALMENTE VIOLA EL PRINCIPIO DE NON BIS IN IDEM.  

- no puede fundar su decisión el Tribunal en que el auto de procesamiento no causa estado y es reformable en cualquier momento para fundar su nuevo dictado del auto de procesamiento (esta vez por ATENTADO), cuando lo reformable es la imputación del auto de procesamiento EXISTENTE.

Existe un claro error “in iudicando”, derivado de la errónea aplicación del derecho en cuanto a la determinación de su responsabilidad.

El error “in iudicando”.
Incumplimiento de los artículos 8, 10, 12, y 72 de la Constitución Nacional; artículo171 del Código Penal.

1.- Los fundamentos del error en la aplicación del derecho, fueron expuestos desde la evacuación del decreto 3075/2015, en oportunidad en que se pretendió diligenciar los recursos de fiscalía interpuestos a fs. 498 a 510.
En dicha oportunidad, 03/11/2015, la Defensa fundó su oposición a la tipificación del delito de ATENTADO, ahora se enfrenta al error de la Sentencia del Tribunal en los siguientes términos…
    El recurso fue rechazado por la Suprema Corte de Justicia, Sentencia 2033, del 7 de octubre de 2019, fs. 966.
    
    La S.C.J. solo analiza la naturaleza de la Sentencia que ha sido impugnada, partiendo de la base que fue una resolución de carácter interlocutorio, tomada sobre las anteriores a de análoga naturaleza.

    Y entonces dice a fs.967 vto.
    “ 4.- En la especie, la sentencia interlocutoria impugnada: i) no pone fin a la acción penal; y ii) no hace imposible la prosecución del proceso.
    Por el contrario, el pronunciamiento de segunda instancia, revocó el auto de procesamiento de los apelantes por un delito de asonada y en su lugar mantuvo sus procesamientos sin prisión por un  delito de atentado… por lo que ordena,  justamente, proseguir con el proceso.
    En consecuencia, la interlocutoria imputada no impide la prosecución del proceso, por lo que resulta inadmisible la interposición a su respecto del recurso de casación.”
     
    Se desconoció, por completo la razón jurídica que motivó el recurso fundada en dos sentencias anteriores, una de INCONSTITUCIONALIDAD Y OTRA DICTADA EN PRIMERA INSTANCIA  Nº 108.
    4.- LA ACUSACION.
    La fiscalía ha acusado a la Sra. Irma Leites, y a los Sres. Jorge Zabalza y Alvaro Jaume, como autores de atentado agravado, solicita una pena de 24 meses de prisión.
    A los Sres. Aníbal Varela, Diego y Eduardo Jaume, como cómplices en un delito de atentado agravado, solicita una pena de 8 meses de prisión.
    
    4.1.- Sobre la prescripción de los delitos.

    El comienzo de la prescripción en esta causa, ocurrió el día 15 de febrero de 2013, día de los hechos objeto de este expediente.
    La prescripción opera en el tiempo, y tiene como parámetro la fecha del hecho, y los límites y circunstancias normativas, contenido en el Título VIII Capítulo I del Código Penal.
    Lo que no hay duda es que procede en cualquier estado de la causa
Como lo afirma el propio Irureta Goyena en sus apuntes al artículo 124 del C.P.
     Es más, debe interpretarse claramente y en favor del enjuiciado, el artículo 117; para el caso en concreto, en cuanto dispone en su inciso segundo que, “…será la pena pedida…, la que se tendrá en cuenta para la aplicación de las reglas que preceden.”
    Volviendo a las notas de Irureta Goyena, ahora sobre el artículo 117 del C.P., el autor enumera cinco posibles fundamentos relacionados con el artículo 117, pero dice preferir solo uno, aquel que determina que la pena debe ser relativamente cercana al delito teniendo en cuenta directamente la gravedad del delito, de esta combinación se evita la incomprensión de la sociedad cuando, luego de mucho tiempo, y de una acusación que refleja el escaso daño de un hecho olvidado por la generalidad de la sociedad, se decide, a pesar de ello, condenar.
    Así se conecta directamente la existencia de la determinación normativa en cuanto combina el real guarismo punitivo solicitado en la acusación, con la verdadera cuestión diligenciada en el expediente.
    Por ello, aplicándose la norma del art. 117 del C.P. exegéticamente, y tomando los guarismos punitivos solicitados por la fiscalía (8 y 24 meses), podemos afirmar que nos encontramos ante penas de prisión, y éstas tienen una prescripción de cuatro años, por lo que, habiendo transcurrido desde los hechos exactamente 8 años al 14 de febrero de los corrientes, ha prescripto la causa.

    4.2.- La causa es nula desde la Sentencia Nº 108 dictada en estos obrados.

    En primer lugar, los comparecientes, que enfrentaron una nueva investigación por los mismos hechos, no pueden ser incoherentes por lo que se remiten a todos los fundamentos expuestos en todas sus comparecencias, en los recursos interpuestos, en el recurso de Inconstitucionalidad y en los recursos de reposición y apelación, incluso en el equivocadamente rechazado recurso de casación.

    La defensa ha fundado legalmente cada paso, y discutido las resoluciones desde la norma, y razonabilidad jurídica y procesal.

    No es fácil lograr una inconstitucionalidad de una norma penal, y más en un hecho que involucra a la corporación que decide sobre el extremo, pero si obtuvo esa declaración.

    Tal vez, la falta de experiencias en la materia, en la doctrina, y jurisprudencia, sobre la naturaleza de la situación legal post declaración de inconstitucional de un una norma sostén de un auto de procesamiento, permitió lo que modestamente consideramos una seguidilla de errores a partir de la sentencia de autos  Nº 108, la que prolijamente situó las consecuencias de la inconstitucionalidad dictada en autos, respecto del proceso penal.

    Recordamos: la ley procesal llevó a la Sede de primera instancia a dictar la sentencia 108/2016, por la que se clausura la causa, fundamentándose la misma en parte, en que la continuidad de la misma estaría violando el principio del non bis in ídem.

    4.3.-     El tipo penal imputado no se adecua a los hechos.
        El atentado.

    En primer lugar, los comparecientes, que enfrentaron una nueva investigación por los mismos hechos, no pueden ser incoherentes por lo que se remiten a todos los fundamentos expuestos en el recurso de Inconstitucionalidad y en los recursos de reposición y apelación, ahora respecto de la improcedencia de la aplicación, en este caso, del tipo penal del ATENTADO.

    Específicamente volvemos a sostener que jamás hubo violencia en el sentido dado por el tipo penal, y que los hechos en que selectivamente se involucraron a 7 de los más de 200 partícipes, ocurrieron cuando se les ordenó solamente a cuatro Policías empujar a NIÑOS, MUJERES, ADULTOS MAYORES y otros, que se encontraban en la antesala de ceremonias y parte inmediata del patio del primer piso del Edificio de la S.C.J., lo que provocó la absoluta brutalidad, como si siendo arremetedores soslayarían su escaso número (surge de la filmación) y este ATAQUE provocó la autodefensa de las personas que actuaron para no ver vulnerados sus derechos y detener las agresiones a terceros en claro estado de vulnerabilidad. Todo lo que coloca a la acción Policial en estado de ilegitimidad, por desmedida, negligente, e imperita. Una verdadera PROVOCACION.
    Véase como, luego de algunos minutos, cuando la Policía actuó profesionalmente, no hubo ningún tipo de incidente, y se desalojó tranquilamente. Lo que constituye la mejor prueba de la afirmación realizada respecto del anterior procedimiento Policial.

    Es así que no solo no existió violencia (mucho menos amenazas), como instrumento para el fin de atentar, sino que tampoco se enfrentó a ningún funcionario policial y mucho menos judicial, de manera de cumplir con el requisito típico en relación a la descripción dada: “contra un funcionario…”

    Nótese que este delito esta previsto bajo el capítulo V del Título IV del Código Penal, De la Violencia y la Ofensa a la Autoridad Pública.

La violencia a la autoridad, contra el funcionario, en los hechos ya juzgados, NUNCA EXISTIO.

Inclusive, y como el propio Código lo determina en el Capítulo que nos convoca, violencia no es ofensa.

A su vez las ofensas, previstas en el artículo 173, bajo el tipo del DESACATO, se constituyen a partir de conductas que, nobleza obliga, se parecen más a los hechos ya juzgados con anterioridad.
Pero entonces ¿por qué, si las conductas parecían adaptarse a un tipo penal de forma cómoda, sin forzar tipos penales, ni hechos, se eligió un camino punitivo incorrecto, forzado, con interpretación sesgada de los hechos de manera de convencer de la existencia de fundamentos fácticos que sostuviesen los tipos por los cuales en un caso ya se procesó, y que ahora se pretende acusar, luego de abrir un nuevo caso para potencialmente volver a procesar en clara violación del non bis in ídem?

La respuesta está en la propia descripción típica, inciso final, del delito de DESACATO:

Nadie será castigado por manifestar sus discrepancias con el mandato de la autoridad.

Eso fue lo que pasó en los hechos, hubo una manifestación de la discrepancia, respecto de un mandato de la autoridad que disponía el traslado de una Magistrado: acto impune.
Por lo que, la verdad adecuada a la forma jurídica solo determinaría el archivo de la causa. Lamentablemente, en este caso, no solo ocurrió todo lo contrario, sino que, además, se pretende continuar vulnerando, profundizando, la errónea aplicación del derecho y la violación de las garantías procesales.
    4.4.- La ensordecedora circunstancia de que siete personas fueron elegidas para transitar esta causa.
    
    La situación de intervención policial solicitada por la corporación preveía mucha gente desde antes de la hora de la ceremonia, lo que a su vez, podía provocar la necesidad de su intervención.

    Mucha gente, con cánticos, ruidos, aplausos, consignas… mucha gente atropellada por los cuatro policías, que respondían evitando el excesivo procedimiento de naturaleza provocativa (hay imágenes).

    Sin embargo, solo siete reconocidos líderes sociales, fueron seleccionados por los servicios de inteligencia policial para comparecer ante la Justicia Penal.

    Este último fundamento a los efectos de la prescripción – absolución que se solicitará, no es solo una reflexión con doble sentido, son datos, prueba, de la realidad en un expediente penal, que aportan material para determinar la injusticia de haber convertido una causa judicial en una persecución política.

    En el más puro sentido que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha interpretado causas con contenido similar.
    5.- LA PRUEBA.
    
    5.1.- A los efectos de la prescripción surge notoriamente la data de los hechos que determinan el derecho a que la causa se declare prescripta.
    
    5.2.- En relación a sostener que todo lo actuado a partir de la sentencia 108 de obrados, es nulo, tratándose de un cuestión de derecho, exime de prueba más allá de lo que integra este expediente.

    5.3.- En cuanto a la prueba de los hechos, no solo existen filmaciones, fotos, testimonios de los jefes del procedimiento, sino que es claro que en la participación de los hechos acusados participan más de 50 personas.
    También ha quedado claro el desarrollo de la situación con los testimonios diligenciados por la defensa en la ampliación sumarial.
    Declararon la Dra. Mariana Mota, Alba Cristobal, Verónica Sosa, y los periodistas Walter Penas y Santiago Mazzarovich.
    Todos ellos presentes durante el desarrollo de los hechos, aportando desde su perspectiva lo que vivieron durante el desarrollo los mismos.
    De sus testimonios surge claramente que, la visión acusadora toma sesgada y parcialmente el  desarrollo de la situación, y de las acciones que se pretenden imputar a nuestros seis patrocinados de los siete encausados.
    Ninguno de ellos, únicos testigos en la causa, consideró de quienes se encontraban allí lo estaban para atentar contra algún funcionario, y que tampoco reconocieron conductas que se hubieren cometido en tal sentido.
Basta leer sus declaraciones para comprender parte del fundamento de esta defensa, sobre todo respecto de la atipicidad de la conducta imputada.

    PETITORIO

En virtud de las normas citadas, concomitantes y complementarias y en virtud de todo lo expuesto  SOLICITA:

I.- Que tenga por presentado en tiempo y forma y evacuado el traslado de la acusación.

II.- Que en virtud de lo sostenido en el punto 4.1.-, de este libelo se decrete la prescripción de la causa tratándose la razón de la solicitud de una cuestión de puro derecho.

III.- De considerar vigente la causa, la Sede absuelva a los acusados en virtud de los fundamentos expuestos en esta comparecencia:
        
        4.2.-     La causa es nula desde la Sentencia Nº 108 dictada
            en estos obrados.
        4.3.-     El tipo penal imputado no se adecua a los hechos.
            El atentado. O de aquellos que la Sede entienda correspondan.





domingo, 28 de febrero de 2021

Conversas irredentas



El sábado tuve la fortuna de disfrutar de una conversa organizada por la "Liga dos Irredentos". Allí me encontré/reencontré con Juan Contreras, uno de los motores de la lucha social y política en el barrio "23 de enero" de Caracas; con Olga Benario, portadora de uno de los apellidos ilustres de la revolución en América Latina; Silvio Tendler, con ya hicimos una entrevista y con Geraldo Sardinha, un compañero muy apreciado por los tupas que, junto con él, sobrevivieron las rejas y los interrogatorios. Todo coordinado y conducido por la compañera Irredenta Joana Brandao. Como buena conversa, fue distendida y, por momentos, nos dejamos arrastrar hacia el camino más querido, el que conduce a la transformación revolucionaria.


Liga Latino-americana de Irredentos entrevista o uruguaio Jorge Zabalza, ex-dirigente dos Tupamaros.









jueves, 25 de febrero de 2021

Timoratos

 

Publicado en Semanario VOCES
25 febrero 2021

La insistencia del Pocho Ríos, muy respetado “friyero” del Cerro, y de su yerno, el Negro Antonio Méndez, me trajo al Bajo Valencia a poco la gente nos había librado de las rejas. Ocupé frente al terreno donde José Pedro “el Niño” Martínez producía sus famosos bloques, 70 por bolsa de portland.
El “Cusa”, el Carlos y Ruben Martínez me dieron las lecciones de solidaridad que levantaron el rancho fuera de la ley que sería mi hogar. Aunque el 186 rojo pasaba sólo cada tres o cuatro horas, un par de veces a la semana me tiraba hasta la Cantina de los Pescadores. El Pocho te servía grappa sin dar tiempo a saludarlo.

A veces me acompañaba el Mario “Oveja” Rivadavia, herrero, vecino mío, que en 1983 había quedado sin trabajo por luchar contra la destrucción de ILPE, uno de los últimos proyectos de la dictadura, interesada en entregar al capital privado la pesca, el recurso de primera magnitud propiedad del pueblo.

En el mostrador solíamos engancharnos con el “tío” Oscar de León, el Hugo Vázquez y Carlos “Maneiro” Bregonis, que había donado el terreno donde el barrio se organizó para construir la escuela 309. En la ventana- mostrador marcaban presencia la Quica y el Cacho Bonti. Otras veces, entorno a una muy precaria mesa, haciendo equilibrio en muy precarias sillas, formábamos rueda con Laura Belli y Humberto “Negro” Franco, obrero de Swift, que había caminado en la marcha de 1957, con Magdalena y el “Coco” Morales, con Cristina y el Beto Cattoni, las columnas de la Comisión de Salud de Santa Catalina. Administraban la Policlínica levantada en la calle Lenguado con el esfuerzo organizado del vecindario. Desde 1990 el Coco manejaba una camioneta donada por la IMM que hacía las veces de ambulancia: en las madrugadas, su destino más frecuente era el Pereira Rosell.

A la policía no le interesaba lo que sucediera en aquél apartado territorio del extremo oeste de Montevideo, lejos de jueces, fiscales y demás instituciones del Estado. Vecinas y vecinos debían remediarse como pudían, resolviendo sus asuntos por sí mismos, hasta se veían obligados a administrar justicia. En la Cantina se encontraban soluciones concretas a los problemas concretos del vecindario: se hacía política real, en el marco de los usos y costumbres del barrio, verdaderas leyes no escritas, legitimadas por la aceptación del vecindario.

Nada extraño el autogobierno, una de las mejores tradiciones del Cerro y La Teja, producto de las luchas de los obreros de la carne, de los conflictos de los gremios solidarios en los ’50 y las comisiones barriales de apoyo.


Luego, en 1969, ese espíritu reverdeció en las clases escolares y la atención primaria de la salud organizadas al aire libre, en los movimientos vecinales por el no pago de las tarifas impagables de la energía eléctrica o en el campamento de desocupados de la esquina de Rivera Indarte y la Avenida Ramírez. En esas tradiciones de autonomía organizada se encuentran las raíces ideológicas de los comités de base que surgieron apenas fundado el Frente Amplio.

En el país de América Latina con mayor cantidad de presos políticos por cada cien mil habitantes (algo que suele olvidarse), el espíritu de la solidaridad social supo sobrevivir la represión masiva del pachecato y de la dictadura. Resurgió en el sorpresivo NO a la dictadura en el plebiscito de 1980 y, luego en 1983 con el prohibido Primero de Mayo y el acto del Obelisco. Entre 1986 y 1989 se pudo cuantificarse su peso: casi la mitad del pueblo uruguayo rechazó la impunidad del terrorismo de Estado.

Más allá del peso de la otra mitad de pueblo, la que consiente en ser disciplinada por la autoridad institucional, pagando el precio en dignidad perdida, los gérmenes de poder y autonomía pudieron cercar la dictadura, impidiéndole volcar sus ideas fascistas sobre el resto de la sociedad. No pudieron pasar ni con el miedo provocado por las desapariciones forzadas, los asesinatos, violaciones y torturas que los milicos no ocultaban a propósito. Más que por la acción partidaria o por los lineazos de sus principales, el Frente Amplio sobrevivió montado en ese espíritu de auto organización popular.

20 años después la negativa a dejarse someter se expresó como victoria electoral…pero, luego, en el proceso de los 15 años de gobierno, todo fue quedando en aguas de borrajas. El progresismo centró su política en la gestión del Estado, descartando la posibilidad de profundizar las ya existentes formas de contrapoder popular. En 1990, a nivel municipal, se rebajó el proceso descentralización hasta dejarlo hecho una mera y vana desconcentración administrativa. Fue el retroceso paradigmático: la Intendencia de Tabaré y de Arana tampoco fueron gobiernos firmes de izquierda.

En la entrevista que le realizó Alfredo García, el compañero José Díaz 1 se despacha con total sinceridad: señala el carácter timorato de los gobiernos progresistas en contraposición a lo decidido de los gobiernos de “las clases dominantes” (¿cuántas son?). La timidez y la medianía parece ser una característica congénita del progresismo, mientras que, en cambio, el gobierno multi reaccionario se está destacando por su audacia: en un año ya logró, a contrapelo del interés popular, meter la LUC, la reforma de la seguridad social y el recorte de la masa salarial. Si llega a gobernar 15 años, probablemente alcance las metas que proponen las tesis neoliberales más radicales.

Esos señores y señoras tienen todo el poder a su disposición, son los dueños del capital, de los militares, de los medios y etc. Sus tradiciones de clase les indican cómo arrasar con el movimiento popular y lo están haciendo con todo desparpajo. Cuentan con que la timidez recurrente del progresismo, que continúa en forma de “oposición responsable”. Sus parlamentarios terminarán siendo simples figuras decorativas del Palacio Legislativo. Algo parecido a la forma de hacer política de don Emilio Frugoni, a la cual José Díaz y Bebe Sendic supieron oponerse cuando compartían pensión en la calle Maldonado.

Para hacer un gobierno realmente de izquierda, el progresismo debió haber apostado a cultivar las semillas de poder que venían germinando desde las luchas contra Pacheco Areco y el terrorismo de Estado. “No para hacer disparates”, nadie piensa en eso, sino para contar con un contrapoder social organizado, capaz de detener la avalancha multi reaccionaria.

Los presidentes progresistas renunciaron al imaginario transformador del Congreso del Pueblo en los ’60, hundieron en el olvido la reforma agraria y el repoblamiento de la campaña, la estatización de la banca y del comercio exterior, el no pago de la deuda externa, pero, sobre todo, no buscaron formas de trasladar la política al movimiento de base. Se creyó que podían enfrentar el poder económico y militar sin desarrollar el poder del pueblo: tres gobiernos ni fu ni fa. Perdonaron la vida a los dueños del Uruguay, una especie de suicidio compartido.

Todavía se creen capaces de detener el malón con discursos en el parlamento. Una cosa es proponerse transformar el mundo y otra, muy distinta, resignarse a limar las peores aristas del capitalismo.

Jorge Zabalza


1 VOCES, N°725, 11 de febrero de 2021 (aunque en la tapa del semanario se lee 2020)

 

 

 

 

Es hora de producir símbolos de resistencia


 

“Es hora de producir símbolos de resistencia, después vendrán la acción ideológica y el sembrar semillas revolucionarias"

24 febrero 2021

Por Carlos Aznárez


 

Jorge “Tambero” Zabalza sigue siendo una referencia a la hora de hablar de pensamiento crítico y de Revolución en el continente. Desde Santa Catalina, en su Uruguay natal, Zabalza sigue teniendo la misma fuerza ideológica como cuando se alzó en armas con los Tupamaros. Reconoce que algunos de sus compañeros cambiaron de montura y se dedicaron a administrar el capitalismo, como Pepe Mujica y otros, pero él sigue pensando en que la juventud tarde o temprano va a dar la sorpresa. Y por sobre todo, es un convencido que las grandes batallas se libran en las calles.

Con Zabalza hablamos del Uruguay actual, de la LUC, de la violencia policial y las rebeldías que como pequeñas lucecitas van prendiéndose aquí y allá.

-Nos interesa tu opinión sobre la LUC, la Ley de Urgente Consideración, que tanto está dando que hablar allí

-Surgió como un invento de la reforma naranja de 1967, amparó todo el proceso de autoritarismo y luego el golpe de Estado. Pacheco Areco se afirmó en algunos artículos que protegían acciones autoritarias del Poder Ejecutivo y uno de esos era la capacidad que se le otorgaba por la constitución al presidente de la República para presentar Leyes de Urgente Consideración (LUC)

-¿Esta ley qué implica, cómo se gestó? Supongo que en complicidad de unos y otros, no solo de los partidos Blanco y lox Colorados.

-No, por supuesto. No solo los Colorados y los blancos. En Uruguay gobierna una coalición de 5 partidos, el Partido Nacional (Blanco), acompañado de el Colorado, el Partido Independiente, otra fracción muy pequeña  (Partido de la Gente) y el partido militar, encabezado por alguien que luce un apellido ilustre del fascismo uruguayo, Manini Ríos. Esta es la coalición que gobierna y proclama tener un discurso liberal, muy liberal, que apuesta a la libertad individual, pero más allá de todo eso, representa un proyecto antipopular. Proyecto que consiste en rebajar la masa salarial, reduciendo el poder adquisitivo del salario, para permitir la concentración mayor del capital y aumentar su rentabilidad. Es el proyecto que se viene dando en toda América Latina, Europa, China, en todos lados. Ahora se empezó a aplicar libremente a partir de las elecciones. Esta coalición, apuesta descaradamente al proyecto de la línea del acuerdo de Washington, que antes se proponía de manera más atenuada. En realidad, es el mismo proyecto neoliberal del Frente Amplio, que lo aplicó de manera más atenuada y más sensible hacia las organizaciones sociales. Pero en definitiva es el mismo proyecto.

-En ese sentido, lo que denuncia la Coordinadora contra Toda la LUC, esta ley acentúa la represión contra el movimiento popular.

-Lógico. En sus inicios, cuando (el presidente) Lacalle presentó la LUC en el Parlamento, el Frente Amplio la consideró una ley regresiva, retrógrada, proclive al autoritarismo, porque tiene más de 500 artículos, es una ley monstruo. Un portaaviones jurídico. El Frente pronto cambió su bancada parlamentaria y cambiaron de posición y entraron a considerar artículo por artículo y terminaron votando en contra en general cuando se presentó la ley, pero aprobando el 50% de los artículos. Así fue que aquello que era retrógrado, derivó finalmente que era mitad retrógrado y la otra mitad iba en dirección correcta. Entonces, esto implicaría que la coalición que nos gobierna presentó un 50% de la LUC que iba “en dirección correcta”, en dirección del pueblo.

-¿Esto es lo que avaló el Frente Amplio?

-Así es, un disparate desde el punto de vista ideológico. En realidad, los parlamentarios tendrían que haberse levantado de la sala y dejar que la coalición multirreaccionaria aprobara por sí sola una ley tan retrograda. No lo hicieron y entraron a cavilar en los pasillos y despachos parlamentarios y aprobaron el 50%. Así pusieron al movimiento social en un apriete. Al igual que en Argentina con el peronismo, aquí todas las organizaciones sociales, el cooperativismo de vivienda que acá es muy importante, el movimiento feminista, todos los movimientos populares de Uruguay, se consideran frenteamplistas declarados. Entonces, quedaron en una disyuntiva. Sus bases estaban contra la LUC, pero resulta que el Frente Amplio ya había votado la mitad de la LUC, esa ley retrógrada. Esto terminó, con la imposición por parte del Frente Amplio de solamente rechazar o hacer referéndum contra 135 artículos. Es decir, el núcleo que ellos consideraban retrógrado, ahora se reduce a menos de un tercio de la LUC. Eso despertó, en una cantidad de militantes sindicales y populares, un gran rechazo. Así surge la Coordinadora contra toda la LUC. No cuenta con los fondos que tiene la Central de Trabajadores (PIT-CNT) que dicen haber invertido medio millón de dólares en la campaña, mientras nosotros estamos remando con esfuerzo. Acá en el lejano oeste de Montevideo se ha formado una agrupación, un zonal que está activo y que entiende, que más que tratarse de una disputa jurídica contra la ley, lo importante es volver a agrupar, nuclear a los luchadores más combativos del movimiento social, de los sindicatos, los movimientos sociales, los feminismos, los de la vivienda, la lucha en defensa del medio ambiente, de los movimientos barriales. Empezar a renuclearnos porque nos tenemos que enfrentar a una serie de medidas muy reaccionarias que vienen en cadena.

-Describí esa medidas, o por lo menos las más graves.

-La primera de ellas es la reforma de la seguridad social que va a ser totalmente neolibeal y perjudica a todo el pueblo. El hecho es que hay una serie de artículos de la LUC que respaldan la acción policial, que amplían la defensa propia del policía, consideran que, en el ejercicio de su autoridad, cualquier cosa que vos le digas, si vos estas sentado en un estadio de fútbol y el tipo viene y te pide el documento y vos le digas “no, no tengo, porque vine a ver el futbol”, bueno ya eso es considerado un desacato, desacato verbal contra el ejercicio libre de la autoridad policial. Entonces, ese respaldo jurídico, más el respaldo político que tiene la policía para reprimir por parte del ministro del interior y por parte del presidente y de los medios de comunicación reaccionarios, eso hace que los policías actúen, sobre todo en los barrios, con desconsideración, con mucha violencia.

-Recientemente hubo represión en algunos barrios populares.

-Últimamente se vio esto en un asentamiento de Malvín Norte, en el cual procedieron a disparar con perdigones contra tres mujeres que terminaron heridas, una con “munición no letal”. Esto es un nuevo eufemismo. Munición no letal, como la flecha, si te agarraba bien, tal vez te lastimaba un poquito, pero te agarra mal, te mata. Mirá, ahora en Catalunya, dejaron ciega a una militante. Tenemos los ejemplos de Chile, esta munición no letal ha matado a varios. ¿qué estamos haciendo? Es una onda mundial que no trata de humanizar al capitalismo, sino humanizar la represión, al salvajismo del aparato represivo.

-A propósito de estas acciones represivas, a la de Malvin Norte se le agregó otra en Pan de Azúcar, donde la intervención policial contra la gente fue brutal.

-En Uruguay la ofensiva reaccionaria es importante, porque el presidente suspendió la libertad de reunión. Primero, por 60 días ahora 30 días más y esto se aceptó porque dicen que se suspende la libertad de reunión para evitar las multitudes que contagien de Covid. La pandemia es usada como respaldo ideológico de medidas muy autoritarias. La policía va y actúa. ¿Qué van a hacer los jóvenes en verano? No tiene donde ir, porque está todo cerrado, por la pandemia. Se reúnen, bailan y tocan música en la rambla de Santa Catalina, y no puedes dormir, pero que le vas a hacer. Eso lograron: la gente se siente culpable de festejar y divertirse, los jóvenes en particular. Además, el vecindario se siente obligado para prevenir y defender su salud, cuidar la medida sanitaria. Si no se cumple con ello, llaman a la policía. Denuncian cualquier aglomeración y ahí la policía viene y actúa. En general, no hubo problemas, pero en determinado lugar se encuentran con jóvenes que, frente al autoritarismo por parte del aparato policial, reaccionan violentamente, se defienden. Eso ocurrió en los años 60 y ahora también. Pasa en Uruguay, en Buenos Aires, en Mendoza, en Salta, en Chile, Bolivia, en Catalunya, en todos lados.

Quería tu opinión sobre cómo ves esa rabia juvenil que empieza a recorrer todo el mundo, rabia juvenil que apunta fundamentalmente con diferentes excusas: en Catalunya por la detención de un rapero, en Chile por todo lo que ha hecho Piñera, pero pasa también en Perú. Rabia que apunta a tres elementos: 1) no creen más en las instituciones, 2) no creen más en los partidos políticos tradicionales, incluídos los partidos de izquierda, ¿cómo ves esto? Hay mucha gente en la calle movilizándose contra la represión, pero no hay un instrumento político, que no debería ser partido, pero sí una instancia organizativa que sirva para canalizar esa bronca y que no termine en una nueva frustración.

-Como en 2001 y 2002. Ahora se tienen nuevas formas de organización. En Chile, por ejemplo, con Asambleas populares. Estamos hablando los viejos, pero son muy parecidas a las de los años 60. Expresiones de autonomía organizada que tuvieron nuestros pueblos de Latinoamérica, en aquellos años. Hay expresiones en los cuales los partidos viejos de izquierda, reformistas, el partido socialista, el comunista, perdieron legitimidad frente a las masas y las masas empezaron a recorrer otros caminos. Acá se terminó la democracia burguesa, la democracia liberal ¿votar, para qué? ¿Para llevar a un Bolsonaro o un Macri en el mejor de los casos? O a un Alberto Fernández, que los lleva por el mismo camino que Macri, pero de manera más edulcorada, más sensible para algunos problemas, pero que en definitiva termina teniendo un vacunatorio VIP, escondido en el Ministerio de Salud Pública. Acá pasa lo mismo: el Frente Amplio va perdiendo autoridad como en Chile le pasó a la Concertación Nacional, como perdió fuerza el Partido de Trabajadores (PT) en Brasil. Quién sabe si el PT podrá recuperar el prestigio que tenía sobre las masas. La gente está muy disconforme y ya no cree en las instituciones liberales. Que no le vengan con el cuento de los tres poderes del Estado, hay un solo poder y es el de la clase dominante, es el del capital. Se puede ejercer de una forma más descarada ese poder cuando está la derecha, cuando hay un Bolsonaro. O con moldes mejores, con discursos suaves y convincentes, como pasó con Tabaré Vázquez, Pepe Mujica o ahora con Alberto Fernández. No hace lo mismo Piñera, que es la continuidad de Bachelet, Bachelet vino precedida por Ricardo  Lagos, y a Lagos lo antecedió Pinochet. En definitiva, están gobernados dentro de la misma Constitución, se amparan en las mismas leyes de la dictadura. La democracia burguesa va perdiendo arraigo y credibilidad, la gente se va dando cuenta y dicen “que me importan estos tipos”, y votan cualquier cosa. En conclusión: se pierde interés, se termina la expectativa de que los caminos de la democracia representativa liberal van a resolver algo los problemas más graves que tiene la gente. Puede haber alivio, claro, pero al poco tiempo viene el cimbronazo.

Entonces, en Uruguay la masa salarial ha disminuido, el poder adquisitivo de los trabajadores, de los jubilados, está reducido. Eso lleva a una descomposición social.

En todo esto hay también una responsabilidad nuestra. ¿Qué hemos hecho aquellos que tenemos la intención de la transformación revolucionaria? ¿Cómo hemos perdido predicamento entre la juventud y la masa vulnerada, las villas miseria, los asentamientos? Somos responsables de no haber sabido promover, instituir, un germen de poder popular. 

-Es verdad, pero también cuenta que hemos tenido muchos palos en la rueda desde nuestro propio campo para hacer eso. Muchos colchoneros, muchos compañeros que prefieren construir la política del colchón que amortigua la posibilidad de mayores rebeldías. Y además la responsabilidad de cierta dirigencia de izquierda y del campo popular, que prefiere acomodarse en las cómodas sillas y sueldos del Parlamento y no ir a  la calle a dar la pelea. La pandemia les vino bien para estas “iniciativas”.

-Acá les decimos “bomberos”. La izquierda ha llevado a la gente al parlamento a la gestión administrativa del estado. A partir de la presidencia de Tabaré y Pepe Mujica, el problema es cómo administrar el Estado, o sea, el capitalismo. En la película que Kusturika le hace al Pepe, que entre paréntesis está bastante mamado cuando dice: “sí, yo en algún momento fui revolucionario, pero ahora administro al capital”. Administran lo que les dejan administrar, y se conforman con eso, creen que toda la política es un discurso. Hacer política es hacer discurso de parlamento y negociar en parlamento y andar por los pasillos, negociar y sentarse en los despachos de los reaccionarios para negociar. Quién puede dudar en este mundo sobre quién decide qué, cómo, cuándo, dónde se produce, qué productos van a haber, qué recursos propiedad de los pueblos se van a extraer, ¿quiénes deciden? Eso lo deciden los grandes capitales, y ¿qué hacen nuestros presidentes, nuestros parlamentarios? Son meros mayordomos, son capataces de eso grandes capitales.

La política, entonces, se reduce a lo que decide Soros o Bill Gates. Esas grandes decisiones sobre la marcha del mundo luego las van ejecutando los distintos servidores que tienen. Entonces, después no se quejen de que la gente se cansa y salen a la calle, como salen en Perú y Colombia. ¡Hay que salir en Colombia con un sistema tan represivo!, y salen. ¡Hay que salir en Honduras o Guatemala. ¡Hay que salir a hacer marchas hacia los Estados Unidos desde Centroamérica, detrás de la panacea y la fantasía de que vamos a ir a ganar un peso allá! La gente está desesperada y eso da en cierta forma un clima de los años 68 y 69. Por un lado los gobiernos más autoritarios ya no necesitan dar golpes de estado, les alcanza con manejar el poder judicial y el palacio legislativo.

-Por un lado vemos la desesperación de la gente que busca un canal casi lindante con el anarquismo, expresiones de bronca sin partidos y sin instrumento político, pero bronca lógica al fin, y por otro lado, la extrema derecha que aparece no solo en Europa sino en América Latina. Allí está Manini Rios, en Argentina, Patricia Bullrich, Brasil tiene a Bolsonaro. Por ahí viene una disputa y creo que muchos y muchas jóvenes no están mirándose el ombligo. Valoro mucho que en medio de todo esto, tenga vigencia un discurso como el de Pablo Hasél, un compañero que viene lidiando con la canción, con el rap, contando verdades y dando propuestas de autodefensa o de solidaridad internacionalista, bajando línea anticapitalista con la canción, produciendo un fenómeno movilizatorio como el actual. No solo en Catalunya se habla de él como un símbolo. Tal vez la izquierda tradicional no lo ve, pero nosotros tenemos que poner el ojo en este tipo de cosas.

-Si creo que es hora de producir símbolos, símbolos de resistencia, después vendrá la acción ideológica y el sembrar semillas, revolucionarias. Pero los símbolos principales son la resistencia y la lucha, frente al autoritarismo, frente al poder represivo que tienen nuestros enemigos, nosotros no nos achicamos. Es decir, seguimos creyendo. Frente a la campaña ideológica del “quedate en casa para no contagiarte”, vamos a buscar formas de movilización que nos permitan rechazar esa cortina de humo que nos imponen desde el poder. La pandemia ha sido aprovechada ideológicamente por los más reaccionarios y la vamos a aprovechar nosotros también para movilizar. Cada vez que nos juntemos, respetemos el hecho del barbijo, el aire libre. Este 8 de marzo, las mujeres, el movimiento feminista, considero que debe salir a la calle, que no debe replegarse, sino que deben ganar las calles, organizadas, respetando reglas sanitarias, no por temores, sino para que la gente se sienta respetada en sus miedos, y poder vencerlos. Pero no por eso dejar de salir a la calle. 

-Gracias Tambero, un gustazo escucharte.

-Nos seguiremos viendo, siempre en la misma. 

Transcripción: Julia Mottura.

 

 

 

 

 

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domingo, 14 de febrero de 2021

jueves, 11 de febrero de 2021

Desobedientes


 

Por Jorge Zabalza
publicado en VOCES
11 febrero 2021

 

La mira ideológica apunta a salir de la crisis concentrando la propiedad del capital y aumentando su rentabilidad. Un propósito que sólo se puede financiar achicando la parte del producto que corresponde a masa salarial e inversión social. Es la ley y el orden del quehacer político en el capitalismo y define dos sendas: o se transita por una de ellas o se lo hace por la otra, no es posible caminar por el medio.
En ese marco, más que un amontonamiento informe de normas, la ley de urgente consideración (LUC) es una estratagema de guerra para expropiar más masa salarial a la fuerza de trabajo. Por supuesto, para disimular su perversa intención, la aderezan con el discurso de la libertad individual y la democracia representativa, aunque, en el fondo, están intentando desvirtuar el espíritu de rebeldía.


Saben muy bien que el malón provocará descontento y, por eso, previendo las protestas masivas, están acostumbrando la población a la presencia militar y policial en los espacios públicos (recordar que la “acción cívica” era recomendada por la Doctrina de la Seguridad Nacional en los ’50). La pandemia fue utilizada para paralizar la lucha de los pueblos con un shock de miedo, con señales que abren caminos al autoritarismo y les permite testear reacciones en el campo popular.


Ahora saben que los parlamentarios progresistas, que podían estar en la primera línea, enfrentando el malón reaccionario, optaron por el pragmatismo y la conciliación: rechazaron la ley en general, pero aprobaron casi el 50% de su articulado. Para su particular manera de ver el mundo, esos artículos habían perdido el carácter regresivo, concentrador y autoritario. El Mario Bergara redondeó la idea: van en la “dirección correcta” aunque hayan sido elaborados por la coalición multi reaccionaria.


¡Asombroso!
Rafael Michelini definió más claramente la concepción general: “No estoy hablando de los tres millones y medio de habitantes, ni siquiera de la mitad, pero con que en el Uruguay un 10% la pase muy mal los jóvenes van a salir y yo los prefiero juntando firmas. “(…)” Pasó en Chile, pasó en Colombia…Se juntan con el celular. Se juntan en un minuto. ¿Por qué no va a pasar en Uruguay?”. Michelini no percibe que más de ese 10% ya comen en las ollas populares, el conflicto social ya está instalado no le será fácil desalentar la indignación popular. Se han convertidos en bomberos que apagan llamas, pero dejan encendidas las brasas.


Con el progresismo atrapado en el trampero, los multi reaccionarios prosiguieron a paso redoblado su ofensiva contra el movimiento popular: aumentaron un 2% el IVA y las tarifas de los servicios públicos -un modo camuflado de recaudar más-, se pasó a medir por el índice medio de salarios el monto no imponible del IRPF, de costado preparan más privatizaciones en ANCAP y ANTEL y comenzaron a implementar la reforma de la seguridad social. La paralizante prudencia opositora está empedrando el camino hacia el infierno. No es posible defenderse del malón con buenos modales de liberales. Da bronca, mucha bronca.


Gabriel Molina (SUTEL) sintetizó el enojo predominante en 19 de los 50 sindicatos representados en la Mesa del PITCNT: “Me importa un carajo lo que el Frente hizo en el parlamento, porque el tema acá es mucho más profundo que la decisión que tomaron los legisladores nuestros”. Lo mismo sentían las bases de FUCVAM, FEUU y la Intersocial Feminista. Entonces, antes que la marea se hiciera tsunami, el progresismo atropelló la independencia política y finalmente la Intersocial y el Frente Amplio salieron unidos y adelante, juntando firmas contra 135 artículos. En un santiamén convirtieron más de dos tercios de la LUC en políticamente aceptables ¡milagro de milagros! “Por la forma en que se toma esta posición, pero también por el contenido que conlleva, dejó al descubierto que sobre los intereses de los trabajadores se ponen los intereses de un partido”, redondeó Lorena Lavecchia, presidenta del Sector Banca Pública de AEBU.


Estimulados por el enojo y la bronca decenas de luchadoras y luchadores sociales acudimos al llamado de las maestras en lucha contra toda la LUC. Ya somos cientos y pronto seremos miles. Son muchas las organizaciones sociales cuyas asambleas están decidiendo juntar firmas por las dos opciones: la total y la del tercio. Es un grito que dice ¡presente! “vamos a defendernos, ya lo hicimos cientos de veces, sabemos cómo hacerlo y no nos detendrán con transas moderadas”. Se proclama la voluntad de resistir a la manifiesta voluntad de la clase dominante: un acto político de doble desobediencia: a los que quieren implantar las bases jurídicas del terrorismo y a los que transan con ellos.


No es una lucha fácil: “Gracias al terror a la pandemia, plantear salir a la calle y reunirse forma parte del ideario de ser un irresponsable. Hasta esa batalla tenemos que dar con los compañeros: que van a trabajar, pero no van a militar. Que van apilados en los ómnibus, pero no pueden ir a la plaza a tocar el tambor un sábado” agregaba Lavecchia.


Sin embargo, es necesario darla: “No sólo porque implicará rebajas salariales, y más privatización y pérdida de soberanía. No sólo porque da el golpe de muerte a la educación, ya ninguneada sin el presupuesto necesario. El gatillo fácil, la reglamentación de piquetes sumado a las otras disposiciones de permitir la libre circulación, también es producto de 15 años de gobierno frenteamplista que sucumbió, -porque le convenía- a permitir ese discurso que, más temprano que tarde, nos llevaría a un gobierno “de mano dura”. Acá no hay inocentes, te diría”, finaliza Lavecchia la entrevista con “El Muerto”.


En el Oeste montevideano, tradición de lucha obrera y autonomía, se salió a pintar muros y rejuntar la militancia dispersa, a quebrar de hecho el “aislamiento social” respetando las medidas sanitarias. Se comienza a tender un cerco de pueblo embravecido para aislar a los dueños del Uruguay y derrotarlos, la misma estrategia que obligó la dictadura a retroceder.


Los dueños del Uruguay y su coalición multi reaccionaria comenzaron a trepar la cuesta hacia el autoritarismo… ¿culminarán nuevamente en terrorismo de Estado? ¡Alerta, compañeras y compañeros! las luchas que vendrán serán las más caborteras de la historia.


Jorge Zabalza



(recuadro): LOS MUROS EN LA LUCHA DE LOS PUEBLOS 

 

El ser humano ha pintado y grabado sobre los muros desde épocas prehistóricas, para transmitir conocimientos y también como expresión de sus demandas económicas, sociales y políticas. Desde el hombre de las cavernas y sus pinturas de animales, plantas y del entorno que lo rodeaba, pasando por los muros pintados en Roma con las demandas de esclavos y plebeyos, los muros de la Revolución Francesa de “pan y muerte al rey”, a los muros pintados en el transcurso de la Revolución Rusa con la consigna de “paz, pan y trabajo”.
Los muros fueron siempre escenario de comunicación en el espacio público, construyen identidad y a través de ellos nos apropiamos de nuestro territorio y de lo público, nos ayudan a tomar conciencia de nosotros mismos, a qué clase social pertenecemos, unifican demandas y aspiraciones populares y nos llaman a la lucha social y política.
Detrás de los medios de comunicación hay clases sociales que los poseen, por ello, frente a la propiedad hegemónica de los medios audiovisuales (televisión, radios y diarios), los medios de desinformación que maneja la oligarquía, los trabajadores y sectores populares pintamos muros como forma de contrarrestar su mensaje y también como expresión de empoderamiento por los oprimidos de una zona, de un barrio, de una ciudad.
Pintar un muro es comunicar una injusticia, una demanda, que nos identifica como clase y también con una etapa de nuestra militancia, de nuestra niñez y juventud, dónde solo teníamos “Nuestros Muros”.
Es también una acción colectiva por excelencia, en una pintada se suman voluntades, se decide la consigna en forma democrática, se charla, se intercambia información, nos contamos anécdotas de viejas y viejos luchadores, de pintadas históricas y nos reímos de todo un poco.
En la dictadura era una acción en la que compartíamos riesgos, recordemos al compañero Medina que lo mataron por estar pintando un muro. No debemos olvidemos jamás que nos disparaban y tiraban a matar.
Los militares tenían muy claro el valor de nuestros muros y también lo tiene claro la oligarquía, la derecha, no es casual que nos hayan vandalizado algunos muros que volvimos a pintar inmediatamente.
Ellos temen nuestros muros, temen al grito de guerra a las injusticias, al grito de libertad de expresión, al grito de rebeldía y al grito de que “¡no nos callarán!”. Ellos nos quieren mudos, sumisos y obedientes, que sigamos tragándonos su televisión, sus radios y sus diarios, por ello cada muro que pintamos es mucho más que una pintada, es un símbolo de RESISTENCIA ORGANIZADA.

Hugo Ramírez





Gente en Obra en radio Fenix entrevista a Lorena Lavecchia dirigente sindical de AEBU por el tema que vino discutiéndose en la interna:

1) ¿Cómo encara el movimiento social contra la Ley de urgente consideración? ¿Hay dos propuestas?

La oportunidad que plantea la LUC es que nos afecta a todos, eso es bien interesante de analizar. Yo creo que, si el movimiento social consigue organizarse mínimamente, el escenario del país podría variar. El problema de las organizaciones sindicales es que otra vez no se consultó a los trabajadores. La posición de las élites de la Convención, el PIT-CNT, y de otras, como FUCVAM decidieron ante sí, sin que la gente pudiera resolver. Entonces necesariamente, por la forma en que se toma esta posición, pero también por el contenido que conlleva, dejó al descubierto que sobre los intereses de los trabajadores se pone a un partido político.

Eso es grave porque muchas de las modificaciones de la LUC reafirman o continúan planteos originados durante los gobiernos frenteamplistas.

Por otro lado, la propia forma de la LUC, que a diferencia de otras leyes que no tienen plazo, incluso pueden ser planteadas en la siguiente legislatura, tiene un plazo de 100 días entre ambas cámaras y la Asamblea General. Con una prohibición constitucional de analizar dos leyes de urgente consideración a la vez, la clase política toda, aceptó introducir cambios sustanciales a todos aquellos ejes que hacen a la vida de un país, en 100 días, sin analizar en profundidad los cambios, violentando resoluciones soberanas tomadas en otras instancias plebiscitarias, y, al sólo pretender derogar 135 artículos acepta como constitucional una ley que claramente no lo es y acepta también este método antidemocrático.

2) ¿Qué es la LUC para los trabajadores uruguayos?

Para los trabajadores es nefasta desde varios puntos de vista. El primero es lo que nos afecta a todos: haber sido borrado de un plumazo nuestro derecho a participar de cambios estructurales de esa magnitud. No sólo por la imposibilidad de dar la discusión como corresponde. Porque gracias al terror a la pandemia, plantear salir a la calle y reunirse forma parte del ideario de ser un irresponsable. Hasta esa batalla tenemos que dar con los compañeros: que van a trabajar pero no van a militar. Que van apilados en los ómnibus pero no pueden ir a la plaza a tocar el tambor un sábado. No sólo porque implicará rebajas salariales, y más privatización y pérdida de soberanía. No sólo porque da el golpe de muerte a la educación, ya ninguneada sin el presupuesto necesario. El gatillo fácil, la reglamentación de piquetes sumado a las otras disposiciones de permitir la libre circulación, también es producto de 15 años de gobierno frenteamplista que sucumbió, -porque le convenía- a permitir ese discurso que, más temprano que tarde, nos llevaría a un gobierno “de mano dura”. Acá no hay inocentes, te diría.

Si a la LUC de la coalisión le sumamos la complicidad de un partido que ya sabemos no es oposición, pero muchos uruguayos aún conservan esa ilusión, -y ese partido todavía no asumió que, muchos, pero muchos votos, no son porque sea bueno sino porque lo consideran el menos malo-, y le sumamos el apoyo de la cúpula de organizaciones sociales, tenemos un claro enfrentamiento entre la clase política y sus aliados empresariales y burocracias, contra los trabajadores y la ciudadanía toda.

De hecho, parte de la tarea de estos cinco años parece ser mientras peor mejor y continuar amortiguando la lucha de los trabajadores. Algo inimaginable para muchos, pero reconozco en lo personal que no analicé que su objetivo iba a ser ganar nuevamente las elecciones nacionales en 4 años y para ello, la clase trabajadora debe continuar desmovilizada. De lo contrario, en 4 años, ¿cómo nos paran?

3) ¿La LUC hay que mejorarla o derogarla?

No se puede mejorar algo que en su esencia atenta contra toda una población y un territorio. Personalmente creo que la posición de organizaciones sociales como la FEUU, FUCVAM la Intersocial Feminista y el propio Pit-Cnt es absolutamente preocupante porque se vuelve cómplice de los contenidos, pero también acepta la forma que como ya vimos es profundamente inconstitucional y antidemocrática.

4) ¿Se propone firmar las dos propuestas?

Como Coordinación para el Cambio, la agrupación que integro, entendemos que no se pretenda profundizar en el debate sobre derogación parcial o derogación total. Pero lo cierto es que no hay prácticamente forma de fundamentar por la derogación total sin ser crítico de la parcial. Es un debate pendiente en el movimiento sindical (no con las cúpulas) sino entre la clase trabajadora. Entre los que elegimos representantes para ser representados y no para votar en contra de nuestros propios intereses.

Por otro lado, desde los organismos de dirección del sindicato bancario propusimos que los afiliados tuvieran ambas opciones. Porque la discusión y el intercambio fortalecen la organización. No es desde la censura ni desde el autoritarismo, sino desde el respeto a las resoluciones colectivas y la apuesta permanente a la participación. Máxime teniendo en cuenta que el voto de Aebu en el Pit-Cnt siempre fue contrario, tanto al mandato del organismo Consejo Central, como de una Asamblea de Banca Oficial con 400 trabajadores. Sin quórum, es cierto, abro paréntesis asamblea que supo ser boicoteada por la mayoría del Consejo Central y la hicimos a la intemperie, con ola de frío polar en plena pandemia, cierro paréntesis. pero el compromiso de ratificar lo resuelto por los trabajadores estuvo. Y fue por unanimidad. ¿Cómo el Secretario General cambió el voto sin más? Son las cosas que permite el aparato burocrático y que la gente esté desmovilizada.

Ahora, producto de enviar un volante agrupacional fundamentando nuestra posición de ir contra toda la LUC, se sancionó a todos los trabajadores afiliados de la banca oficial y del banco república en particular, porque dieron la orden de bajarnos los correos institucionales. Quedamos incomunicados. Todavía lo estamos. Entonces, utilizar métodos fascistas desde una dirección sindical es aberrante. Y, por lo tanto, el debate entre la derogación total o parcial no es una cuestión de distintas papeletas.

5) ¿Qué perspectivas hay dentro de la nueva normalidad?

La verdad es que la clase dominante ya tenía clarísimo que esto se venía. Incluso el propio Alfie lo planteó en una reunión. La diferencia es que con el Covid se adelantó. No podemos olvidarnos que ya las bases del neoliberalismo establecían la necesidad de mantener un ejército de desocupados para quebrantar el peso de los sindicatos. El gobierno apoya a los empresarios que echaron gente a rolete y luego los retomaron por la mitad del salario. A los que quedaron, directamente les rebajaron.

El Banco Central liberó encaje a los bancos, y ¿qué hicieron? La banca privada echó cientos de trabajadoras y la oficial se quedó con millones de dólares de la gente por reprogramarle los créditos. Plata que después le donaremos a UPM para ponerle el tren y contaminar nuestras aguas y nuestra tierra. La falta de información de calidad, la pésima educación pública, a pesar del compromiso docente, al igual que la pésima salud pública, la pobreza, la falta de alimentación, etc., nos deja en un panorama complicado, con la república bananera volviéndose realidad y la gente asustada en sus casas por una pandemia que, al final, les vino tan bien que uno desconfía. O como decía Charly, el que no es paranoico está desinformado (risas). Lo positivo es que somos muchos los que nos estamos encontrando y como te decía al principio, si conseguimos unirnos y organizarnos, la batalla contra toda la LUC habrá tenido sentido.





lunes, 1 de febrero de 2021

Raúl Sendic el tupamaro

por Jorge Zabalza
 






Raúl Sendic El Tupamaro by Alberto Cabrera on Scribd







miércoles, 27 de enero de 2021

Reportaje de El Descamisado

Un luchador inclaudicable: Reportaje al compañero Jorge Zabalza, el Tambero
26 enero 2021 


«…El tema es la estaca, hermano. Te tenés que mantener firme como una estaca, porque en algún momento esa estaca se va a convertir en un palito de la colmena. Como en una época el deber de todo revolucionario es hacer la revolución, hoy en día el deber de un revolucionario es no integrarse ideológicamente al capitalismo, no adoptar sus ideas, es mantenerse firme. Que somos una minoría es cierto, pero Einstein era una minoría y cambió el mundo. Éramos más minoría en 1960 que hoy…” “Se ha perdido el discurso que revelaba las contradicciones antagónicas de la sociedad y que te obligaba a ser revolucionario”

Hace unos años, nos llegaba desde la otra orilla un periódico donde leíamos esa definición. Nos conmovió, tratándose de un momento en el que presenciábamos a diario  cavilaciones, defecciones y actitudes de cierta complicidad ante el desastre generalizado que nos iba dejando una democracia que no resolvía la dramática situación de millones de compatriotas sumidos en la miseria, la desesperanza y el olvido. Había salido de boca de Jorge Zabalza, “el Tambero”. Si bien lo conocíamos en función de su larga y extremadamente coherente trayectoria militante, siempre quisimos poder charlar mano a mano con él.

Jorge Pedro Zabalza Waksman vive en la periferia Montevideana, cerca del legendario y popular barrio del Cerro, donde conviven trabajadores y desocupados estructurales, barrio con historia de lucha y presente de resistencia. El “tambero” tiene 78 años, las ha pasado todas, clandestinidad, torturas, preso en calidad de rehén durante toda la dictadura que asoló el Uruguay entre 1973 y 1985. Una vez recuperada la democracia, fue elegido edil en 1994 por el departamento de Montevideo y ejerció la presidencia de la Junta Departamental.

Entre 1990 y 1994 dirigió el quincenario Mate Amargo, órgano oficioso del MLN. En 1987 publicó El miedo a la democracia, En 1996 escribió El Tejazo y otras insurrecciones. En 1998 presentó el ensayo titulado La Estaca, en el cual, analizaba lo que consideraba los límites del Frente Amplio como fuerza para impulsar un cambio social y se anticipaba al viraje hacia la socialdemocracia de sus principales componentes. En el año 2009 publicó Raúl Sendic, el tupamaro. Su pensamiento revolucionario, analizando a fondo los cuatro principales puntos del programa propuesto por el fundador y líder histórico del MLN (T). A fines de 2019, Zabalza presenta su libro La leyenda insurgente.

Se ha sobrepuesto a serios problemas de salud y sin embargo ahí anda, presente en cada conflicto donde se busca justicia, en cada reclamo popular, en cada lucha de los trabajadores.

Zabalza no es hombre de rendirse. Jamás. No lo hizo en los tiempos en que lo enterraron 13 años en cárceles-tumba, menos lo va a hacer ahora que sigue convencido que sus sueños por un Uruguay distinto, mas justo, están mas vigentes que nunca. Sabe que pagó un altísimo precio por su coherencia y su entrega. No reniega de ello.  

Es un referente obligado para todos los militantes populares que creen que el mundo debe transformarse en un lugar que merezca ser vivido. A nosotros, compatriotas de Zabalza de “la orilla de enfrente”, peronistas y profundamente respetuosos de la historia de lucha del MLN (T) y de Jorge Zabalza en particular, nos enorgullece que nos haya dedicado su tiempo. En definitiva, nos hermanan los sueños y la lucha por la Justicia Social para nuestros Pueblos.

Para quienes en nuestro país que no te conocen o te conoce poco, o esos sectores de la militancia que sólo tienen algunas referencias tuyas, del MLN-T, y particularmente de la lamentable etapa de rehén de la dictadura ¿Podrías hacernos una semblanza de tu recorrido militante en el campo popular de tu país?

Pertenezco a una familia afín al Partido Nacional, un entorno político que reverenciaba la gesta revolucionaria de los Saravia. En Minas, la ciudad donde nací, convivíamos con Nepomuceno Saravia, hijo de Aparicio y jefe del último levantamiento gaucho en 1935. El culto del coraje y el sacrificio como valores políticos superiores. Por otra parte, de adolescente, fui lector de la revista “Bohemia”, que demonizaba a los “barbudos” de la Sierra Maestra, pero, leyéndola, me convertí en admirador de Fidel, Camilo y el Ché. Fácilmente los identifiqué con las montoneras de Aparicio o con la revolución de los “farrapos” y Gumersindo Saravia. Hacer política a lanza y caballo me parecía una perspectiva de vida deseable.

Muchos jóvenes blancos, en su momento, tomaron partido por los republicanos españoles y en contra del franquismo. O enfrentaron al panamericanismo con Carlos Quijano. Con esa impronta ideológica fue mi iniciación en la lucha social, integrado al movimiento estudiantil de los años ’60, primero en secundaria y luego en la FEUU, la Federación de Estudiantes Universitarios. La militancia estudiantil me condujo a separarme de la práctica política y electoral de mi padre.  

En 1964 los estudiantes tomamos la Universidad en repudio a la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba Revolucionaria: de la ocupación salí incorporado a la FAU (Federación Anarquista del Uruguay). Cultivé lecturas sobre la guerra revolucionaria española, terminé siendo admirador de Buenaventura Durruti y de los anarquistas españoles. De ellos, incorporé el rechazo al estalinismo.

Invitado por el MRO (Movimiento Revolucionario Oriental), en 1967 viajé a Cuba Revolucionaria con miras de entrenarme y participar en la experiencia guerrillera en Bolivia. Sentíamos en nosotros el aliento del ’68. La voluntad de actuar y la expresión muscular de las ideas en primer lugar, recién luego venía la necesidad de explicarnos los que hacíamos y nos empapábamos en la teoría revolucionaria. En el viaje fui leyendo “El Estado y la Revolución”. Fue la primera vez en mi vida militante, siguieron otras, innumerables.

El asesinato de Ernesto Guevara nos sorprendió en pleno entrenamiento y, desde allí mismo, me integré al Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros). Regresé en setiembre de 1968, a un mes justo de la muerte de Líber Arce, el primer estudiante asesinado por la policía de Pacheco Areco y, desde ese momento, participé activamente en el sector militar de la guerrilla urbana. Fui hecho prisionero tres veces, dos ellas herido de bala, participé en las dos fugas grandes. Luego que los verdugos experimentaron su política de aislamiento con doce compañeras sacadas clandestinamente de la cárcel de Punta Rieles, otros nueve fuimos “flauteados” como rehenes del Penal de Libertad. Nos dividieron en tres grupos de tres. Durante once años compartimos incomunicación y privación sensorial con Raúl Sendic Antonaccio y Julio Marenales. En la noche de doce años, nos propusimos seguir enteros: durante un año y medio trabajamos una fuga del cuartel de Paso de los Toros; nos golpearon, pero más de una vez les retribuimos con algún moquete; simplemente para reafirmarnos en nuestra dignidad nos negamos a firmar los escritos de la justicia militar; como medida de protesta nos negamos a dejarnos afeitar; al cumplir los diez años de rehenes hicimos una huelga de hambre. Cada vez que nos castigaban sentíamos que seguíamos vivos en nuestras convicciones. En 1984 nos regresaron al Penal de Libertad. El movimiento popular nos sacó de entre rejas en 1985.

Tu familia directa también es parte de la historia política uruguaya. Tu padre ha sido un importante dirigente del tradicional Partido Nacional y tu hermano Ricardo, fue parte de los núcleos iniciales del MLN-T y es uno de los compañeros caídos en las acciones de Pando. ¿Qué recuerdos tenés de ellos hoy, a la distancia?

Siguiendo a Carlos Quijano (el futuro fundador del semanario MARCHA), mis tíos y mi padre, Pedro Zabalza, se apartaron de los sectores más conservadores del Partido Nacional. La lista de mi padre ganó cuatro elecciones consecutivas en su distrito electoral, el departamento de Lavalleja. Fue Intendente, senador de la república y consejero nacional (cuando el poder ejecutivo en el Uruguay era un colegiado de 9 miembros). Veía en el municipio una empresa de obras públicas, fuente de trabajo para su clientela electoral, su consigna era “más picos y más palas”.

Cuando el primer gobierno del Partido Nacional firmó la primera “carta de intención”, mi padre renunció a su cargo en el colegiado: entendía que el compromiso con el FMI sólo serviría para agudizar la pobreza en la ya arruinada “Suiza de América”. Hasta el golpe fue ladero de Wilson Ferreira Aldunate en el Senado. Perseguido por la dictadura, en 1980 intervino decididamente en el plebiscito que le dijo NO a la reforma constitucional que “legalizaba” la tutela militar. Pese a no compartir mis convicciones, pese al dolor por la muerte de su otro hijo, mi padre, y en especial mi madre, fueron el mayor apoyo moral y práctico que tuvimos mi hermana y yo en cárcel.  

Luego de haber sido hecho prisionero en la toma de Pando (8 de octubre de 1969), mi hermano menor, Ricardo Zabalza, fue asesinado por la “metropolitana” (cuerpo militarizado de la policía). Formó parte de aquella generación rebelde del ’68 que se transformó en revolucionaria.

Un compañero de su adolescencia lo definió como “un andariego”: era del “centro” de la ciudad, pero andaba por los barrios jugando al fútbol donde cuadraba. Compartía sus días y amistad con gurises que no pertenecían a la clase social en que había nacido. En la escuela pública, la plaza de deportes y el campito de fútbol, fue incorporando nuevos modos de ser y de sentir. Inculcada en la vida familiar, su sensibilidad social se fue transformando en solidaridad, trasfondo de sus definiciones políticas. Suicidio de clase, le llamaba Ché Guevara.

En la lucha de los estudiantes universitarios se plegó al MLN (T) en 1968. Lo mataron con 20 años. Su forma de enfrentar la muerte estuvo y está presente en mi modo de encarar la vida y la militancia política. Me transmitió la entereza ética necesaria para enfrentar interrogatorios, cárcel y los calabozos cuarteleros, pero, asimismo, para no ceder en la feria de vanidades de la democracia burguesa. Lo que soy y como soy es el legado de Ricardo.  

Cuál es tu mirada del proceso político del Frente Amplio en el poder y las enseñanzas que deja? Sabiendo que en una primera etapa fuiste parte del FA e incluso tuviste una responsabilidad institucional como legislador o edil por la Ciudad de Montevideo, desde la que en la práctica mostraste tu coherencia militante, aún contra las posiciones de tus compañeros de bancada. (Caso Hotel Casino Carrasco)

A modo de preámbulo cabe recordar que los procesos electorales dejan intacta la arquitectura de poder. La clase dominante ya no gobierna, pero, a través de sus instituciones y lobbys continúa haciendo política desde afuera del Estado. En un sistema liberal, maneja en su beneficio la orientación general de las políticas públicas. La correlación de fuerzas siempre le es favorable.  

En sus documentos fundacionales (1971), el Frente Amplio no se proponía transitar al socialismo, por cierto. Sin embargo, más allá de lo escrito, su electorado lo imaginaba como instrumento político para la transformación revolucionaria. Al restablecerse la democracia liberal en 1985, el Frente aún mantenía esa imagen transformadora, querían que fuera mucho más que otro gobierno en el Uruguay, el vehículo para trasladar poder al pueblo organizado, instrumento de poder político para la expropiación de los latifundios, para erradicar la propiedad abusiva de los capitales financieros y de los complejos industriales y comerciales.

Durante la lucha por anular la ley de impunidad, ese imaginario radical fue utilizado por la derecha para asustar con el comunismo internacional y la subversión tupamara. Las capas medias se asustaban y confiaban sus votos a los partidos conservadores. Sin embargo, con esa imagen/propósito transformador, en 1990 se logró que el 34% de los montevideanos apoyaran al Frente y se accedió al gobierno municipal. No parecía ser necesario cambiar de imagen.

El documento N°6 del Frente Amplio proponía iniciar un proceso de participación política en los barrios de Montevideo, trasladar la política al tejido social organizado, descentralizar las grandes decisiones del gobierno como, por ejemplo, en materia de presupuesto. Entrañaba la siembra de gérmenes de poder popular, la estrategia de tender un cerco al enemigo de clase. Los tupamaros acompañamos el proceso, creíamos que podía ser el comienzo posible de proceso. Sin embargo, apenas la derecha contraatacó y acusó al Frente de estar instalando soviets en Montevideo, el gobierno municipal cedió rápidamente y abortó la descentralización, reduciéndola simple desconcentración del aparato burocrático municipal.

La moderación fue muy bien recibida por los partidos conservadores, pero desató resistencias en el movimiento frenteamplista de base. Se rompió de hecho el cordón umbilical que unía el Frente con la gestión del municipio. Fue un ensayo o un anticipo del viraje que vendría a nivel nacional y que se concretó en 1998, en uno de los más prolongados y azarosos congresos frenteamplistas. Impulsado por los autores del “documento de los 24”, el Frente Amplio se convirtió en Encuentro Progresista. La moderación pragmática, impuesta de hecho, sirvió de instrumento para despejar desconfianzas en la clase media. El caudal electoral progresista creció y creció, hasta que, en 2005, cuando el ex “cuco” ya no podía asustar a nadie, accedió al gobierno nacional votado por la mitad del electorado.    

Hasta la campaña electoral del 2004, el Frente se había opuesto a las leyes que facilitaban la inversión de capital extranjero en zonas francas y en el complejo forestal-celulósico. Eran muchas y sobradas las razones esgrimidas. La ciudadanía acompañó con su voto esa postura abiertamente crítica. Sin embargo, luego de acceder al gobierno nacional en 2005, se dio un giro de 180 grados y el progresismo pasó a impulsar las zonas francas, la forestación y la celulosa, las mismas políticas del programa conservador que había denostado anteriormente. Las corrientes mayoritarias, incluyendo el Movimiento de Participación Popular (MPP), se ajustaron a la moderación del Frente Amplio, que cada vez abría más la economía nacional a las inversiones de capital del exterior. En una palabra, mientras se gobernaba, fue retrocediendo hasta convertirse en otra institución partidaria del sistema capitalista. El mismo recorrido del socialismo español y el eurocomunismo.  

¿Cuáles fueron las principales limitaciones de esa experiencia, (la del FA)?

La superchería liberal ha terminado por cooptar las mentalidades en el progresismo. Todo su discurso gira alrededor de la acción parlamentaria y sobre la gestión del gobierno. La pérdida del horizonte transformador y la adscripción al liberalismo, anulan su capacidad para la confrontación política e ideológica. Razón de sus anteriores victorias electorales, la moderación terminó siendo la causa de la derrota en 2019. Abrió camino a los poderosos. Es muy grave la responsabilidad política de los que motorizaron la moderación. Por eso mismo, a un año de perder las elecciones, todavía no se ha analizado porqué hubo tantos votantes que le dieron la espalda. Implica derribar los ídolos con pies de barro.

Hoy día el progresismo hace política solamente en el parlamento y los medios de comunicación. Evita cuidadosamente salirse de los carriles prestablecidos por el liberalismo. Ha olvidado la vocación por hacer política en las calles, el punto de encuentro para la participación, donde el pueblo discute y llega a acuerdos políticos por afuera de las instituciones de dominación. Donde en forma activa y directa la masa diseña rumbos. Se ha desistido del debate ideológico de fondo: transformación versus conservación, poder popular versus poder oligárquico. En las campañas electorales solamente se discute gestión y administración del Estado. Sin embargo, como ser buen gestor es independiente de la opción ideológica del gestor, se confunden derecha e izquierda. El Frente abandonó su tarea alfabetizadora y ello ha generado la confusión que se reflejó en las urnas en 2019.


Que diferencias encontrás en la sociedad uruguaya después de 15 años de gobierno del FA?

Sin dudas, desde el 2005 se comenzó a buscar y se encontraron los cuerpos de algunos desaparecidos y, asimismo, fueron procesados los primeros criminales del terrorismo de Estado. También es cierto que se dieron pasos muy importantes en materia de derechos.

Si bien todo eso es cierto, con el respaldo tácito o expreso del Frente Amplio, hoy día es propiedad extranjera el 100% de la producción de celulosa, el 60% de la industria de la madera, el 72% de la producción de arroz, el 64% de la soja cosechada y el 63% de la industria frigorífica. Mientras que, en el año 2000, eran uruguayos el 90% de los propietarios agropecuarios, en el 2011, presidencia de José Mujica, se redujeron al 54%: el 46% eran extranjeros. En el 2018 el 11% del territorio nacional era de ellos. Estas cifras muestran la consolidación del modelo extractivo y expoliador de los recursos que pertenecen al pueblo uruguayo. La apertura irrestricta a las inversiones extranjeras vino de la mano con la moderación política de la izquierda.

Se puede afirmar, sin duda, que durante el progresismo se aceleró el proceso de extranjerización de la economía nacional. Ello significó, nada más ni nada menos, que la consolidación del modelo extractivo y expoliador de los recursos que pertenecen al pueblo uruguayo. Ni hablar de la política de “honrar la deuda” … término acuñado para vestir la dependencia del capital financiero.

La política económica contradijo las expectativas plasmadas en las resoluciones de los congresos frenteamplistas. Por más que se enojen los que se niegan a ver la realidad, las consecuencias sociales fueron rotundas: se sostenía haber sacado a cientos de miles de la pobreza, cuando, simplemente se los había “asistido” con unos pesos, un empujoncito para que pasaran por encima de la “línea”, para hacerlos consumidores de cuarta. La exclusión social, cultural y política no se puede medir respecto a una canasta de consumo. La falsedad implícita en ese método cuantitativo quedó en evidencia apenas comenzó la pandemia y brotaron de la nada familias que corrían a las ollas populares. La mecha sigue encendida.

Luego de la dictadura militar sobrevino una ola de entusiasmo “primaveral”: ¡la democracia burguesa era la pócima que todo lo curaba! La gente creía que era posible disputar el dominio del Estado a la clase dominante, que era posible avanzar en democracia hacia una democracia más avanzada. Sin embargo, a pesar del optimismo, refugiado en sus cuarteles, continuaba al acecho el germen de la “no democracia”. El modo democrático de dominación pacífica necesita de la tutela militar, de una fuerza armada que coaccione el inconsciente colectivo, que induzca el consentimiento necesario al sistema representativo. En Uruguay la amenaza fascista se mantuvo refugiada en los muros cuarteleros, no hubo levantamientos “carapintadas”, pero pudieron haber ocurrido.

Se suponía que los gobiernos progresistas, que tuvieron mayorías parlamentarias durante 15 años, procurarían “democratizar las fuerzas armadas”, un contrasentido mayúsculo: ¿cómo democratizar la verticalidad del ordeno y mando? Hubiera sido posible, en cambio, anular de alguna forma, aunque fuere mínimamente, la influencia política de las fuerzas armadas. Sin embargo, se recorrió el camino inverso y, una vez moderado, el progresismo optó por granjearse las de los uniformados participando en las “misiones de paz” y mejorando su preparación para la represión.

Como es viejo y sabido, los dueños de todo no renunciarán pacíficamente a sus privilegios y cuentan, para ello con las fuerzas armadas, su reserva institucional para defensa de sus privilegios. Es un hecho indiscutible que se mantuvieron intactas las bases materiales del capitalismo, sus consecuencias sociales y la la amenaza cuartelera, el complemento de la democracia burguesa. En definitiva, los 15 años reafirmaron el viejo diseño dual de la dominación, anticipo del regreso del autoritarismo y del terrorismo de Estado. Se contradijo, en la práctica, la consigna/deseo de Nunca Más.

Ahora Lacalle Pou está manejando a su antojo la maquinaria que dejó aceitada el progresismo. Tal cual supo recomendar la doctrina de la seguridad nacional en los ‘50, se está acostumbrando la población a la “acción cívica” de la policía y del ejército, se promueven y festejan sus intervenciones en diversas situaciones sociales y políticas. La presencia uniformada se vuelve habitual. No hay golpe de estado a la vista, pero, de hecho, se nos está advirtiendo que la maquinaria uniformada está viva y activa, y que, si es preciso, vendrá el autoritarismo de nueva generación. Después de todo, Lacalle Pou ya cuenta con su coalición multi reaccionaria.

Se puede afirmar, sin duda, que durante el progresismo se aceleró, al mismo tiempo, el proceso de extranjerización de la economía y el fortalecimiento de las fuerzas armadas. Fue una opción ideológica. En estos 15 años se cambió todo para no cambiar nada. “A lo Lampedusa”.

Vos sabés que nosotros somos militantes Peronistas, y reivindicamos la riqueza de un largo proceso histórico, no exento de serias contradicciones, donde el movimiento obrero organizado sigue siendo en nuestra concepción una herramienta fundamental en el proceso de lucha por la liberación nacional y social. ¿Qué rol le asignás vos al Movimiento Obrero Uruguayo en estos momentos de avanzada del liberalismo rancio y oligárquico que va -entre otras cosas- por profundizar la precarización laboral, y suprimir los derechos adquiridos tras años de lucha de los trabajadores uruguayos?

Los trabajadores del sector público no pueden tener la misma perspectiva que los clasificadores de residuos o los peones rurales. Es claramente imposible. Tampoco es lo mismo sufrir el capitalismo siendo mapuche, quichua o aimara que sufrirlo como asalariado blanco, rubio y de ojos celeste en USA.

Todas y todos forzados a vender su fuerza de trabajo, pero hay formas y grados diferentes en el sometimiento y la explotación. Las relaciones del capital con el trabajo presentan particularidades que no se pueden obviar, son la sal de la vida. El mundo asalariado no es un continuo uniforme.

Los sectores asalariados que están más cerca de la cumbre poseen mayor capacidad de presión y sus reclamos no pueden ser desatendidos. Logran organizar poderosos aparatos sindicales que, por otra parte, y lamentablemente, son caldo de cultivo para burócratas. Al movimiento obrero del Uruguay le llegó la oportunidad deseada con la victoria electoral progresista, a la cuál habían contribuido casi todos sus dirigentes y militantes. La práctica política se redujo al parlamento y la gestión, escamoteando la victoria que legítimamente había logrado la movilización popular. Todo terminó en adscripción del movimiento social a la moderación del Frente Amplio.

La presión sobre ministros y parlamentarios progresistas fue suficiente para restablecer los consejos de salarios y aprobar leyes favorables al movimiento obrero, como la de responsabilidad penal de las patronales, pero, cambió totalmente la puntería de la lucha sindical: quedaron al costado de la cancha la reforma agraria, la nacionalización de la banca, el no pago de la deuda externa y todo lo que significara cambio radical en la estructura social. Se dejó de cultivar el imaginario radical del Congreso del Pueblo, que dio origen a la CNT en los ´60 y, durante décadas, fue el eje de la cultura política de las masas asalariadas. Pese al retroceso general, hubo conflictos como el de los trabajadores del gas por cañería, que parecen indicar que la radicalización es la metodología de lucha más adecuada para defenderse de la ofensiva liberal.

Muy diferentes son las condiciones en los subterráneos de la pirámide. Allí, donde dejan toda esperanza los excluidos, un producto de la reproducción de la especie que el capital considera sobreabundante y no deseado. Groseramente marginados de la seguridad social y de los sistemas públicos de vivienda, salud y educación, sobreviven en sus territorios con salarios y jubilaciones miserables, rebusques no salariales y diversas formas de asistencialismo. Carecen de fuerza suficiente para hacerse oír. Les prometen repartir panes y peces, pero apenas los asisten con algunas migajas. Salvo como clientela electoral, los partidos políticos no los tienen en cuenta y los mantienen en el analfabetismo político, dijera Frei Betto. En Argentina y Chile los asalariados empobrecidos, que nutren la movilización social, elevan el punto de mira de sus plataformas y radicalizan los métodos de lucha. No ocurre lo mismo en Uruguay, donde son arrastrados por la moderación general.

Con mucha habilidad demagógica, el gobierno de Lacalle Pou exige al movimiento obrero sacrificarse para combatir la pandemia. Promete que, en un futuro más o menos lejano, su sacrificio será recompensado con la recuperación del poder adquisitivo y los derechos perdidos. Cabortero, Lacalle hace todo lo contrario y favorece los grandes capitales del campo y la ciudad. Con discurso liberal y látigo en la mano, está logrando neutralizar a quienes postulan la “oposición responsable”, la consigna de la resignación. ¿Responsables frente a quiénes? ¿Frente al gobierno de los dueños del Uruguay? Porque la “responsabilidad” frente a los multi reaccionarios, es “irresponsabilidad” para con el mundo asalariado.  

El caso de la ley de urgente consideración sirve de indicador: pese a su inicial oposición frontal a toda ley, en un ataque de “responsabilidad”, la bancada frenteamplista terminó aprobando casi la mitad de sus 500 artículos. Desconcertante la actitud tan timorata. La indignación que provocó resultó en la iniciativa para un referéndum que anulara toda la ley. Sin embargo, la dirección de la central sindical salió al salvataje de la conducción progresista: propuso rechazar solamente los artículos que el Frente no había votado en el parlamento. Es decir, del rechazo a toda la ley, los moderados pasaron abruptamente al rechazo a la mitad de la ley. Al discutir este flagrante contrasentido, 19 de los 50 sindicatos que integran la Mesa Representativa de la central obrera votaron contra la moderación del referéndum. Fue un hecho inesperado: la radicalidad parece estar germinando dentro del movimiento obrero. Puede ser un indicador de los modos de resistencia y lucha que se vienen para el 2021.

La cuestión de fondo emerge, una vez más, a la superficie: ¿a quiénes interesa hacer de este jodido mundo una sociedad sin clases? ¿a quiénes interesa luchar por tal quimera? A los proletarios del mundo unidos, ellos están llamados a sepultar la sociedad de clases, con su Estado y su mercado burgueses, a impulsar la transformación revolucionaria. La consecuencia más trágica de la moderación ha sido el abandono de esa perspectiva revolucionaria.  

Que diferencias encontrás entre la militancia actual y la de los sesenta y setenta que en el Uruguay parieron a la experiencia Tupamara?

Una madrugada, allá por marzo de 1967, dormía como una piedra cuando “el Líbano” me despertó: “flaco” -me dijo- “parece que el Ché está en Bolivía y nos están invitando a ir. ¿Qué les digo? ¿Vamos?”. 15 días después llegamos a Praga, a dedo desde el aeropuerto de Barajas… La preguntita es ¿lo habría hecho así nomás, a los 40 o 50 años de vida?

La militancia más veterana de hoy día, protagonista del pasado reciente, carga mochilas con vivencias y experiencias, victorias y derrotas, tiene encima y adentro mucha reflexión y debate. Perciben la realidad tamizada a través de ese cúmulo de archivos que modulan las emociones, que guían su acción en función de matices e hipótesis que 30 años atrás se pasaban por alto. La veteranía hace que necesites un poco más de tiempo para decidirte.  

Más libre de compromisos y ataduras familiares y sociales, la juventud es más lábil, reacciona inmediatamente en cuanto percibe el calor de los hornos, no debe filtrar su respuesta muscular a través de la experiencia, no duda un minuto en colocarse en la primera línea de fuego.

Gracias a esa labilidad florecieron los procesos revolucionarios, en el San Petersburgo del 17 y en la China del 48, en Playa Girón y en los movimientos guerrilleros que se multiplicaron por toda América Latina. La juventud es el jardín de las rebeldías donde florecen la transformación revolucionaria.

Que hoy día los “tanques pensantes” vean una Suiza de América en la hegemonía liberal de este Uruguay, no significa que su juventud haya perdido su potencial para indignarse y reaccionar. No es imposible que, mañana, de un día para el otro, la juventud uruguaya no soporte más la presión del sistema que la exprime y se vuelque a las calles y plazas, como hicieron en 1968, como están haciendo sus pares chilenos, heroínas y héroes de la más profunda rebelión en la actual América Latina.

En verdad, la juventud no me preocupa. Siempre mantendrá su potencial rebelde: lo determinan causalidades biológicas y culturales. Que pase a la acción política o continúe acatando las rutinas prestablecidas, simplemente depende de un “clic” en la subjetividad.

Los que más me preocupan son esos viejos leones que perdieron sus colmillos, cuyos rugidos se volvieron tímidos maullidos y que, por treinta monedas, abandonaron sus posturas revolucionarias y se subieron al carro de la moderación y la conciliación, tornaron en administradores del capitalismo o, en última instancia, de las migajas que les dejan administrar. Ah! Si me vuelven a proponer ir detrás del Ché Guevara a cualquier lugar del mundo, no dudo un instante: me tiro de cabeza.


 

¿Existe algún espacio social o político que veas que puede encarar un proceso de transformación o al menos resistir la tendencia actual hacia el liberalismo más rancio en Uruguay?

Por lo general, la militancia social en Uruguay ha sido o es votante o militante frenteamplista. Fueron los que intermediaron con las masas, reproduciendo y difundiendo el imaginario transformador asociado a la bandera del Frente. Motor ideológico capilar durante la dictadura, a la salida de ella y cuando comenzó el ciclo de victorias. A regañadientes, desde los ’90, comenzaron a atragantarse con cada bruto sapo que les hacían tragar: el del olvido y perdón, en particular.  

El pasaje al pragmatismo moderado desconcertó al pueblo frenteamplista, fenómeno que se fue profundizando: una parte renunció a pensar con cabeza propia, se volvieron feligreses que forman filas sin dudar, díganle lo que les digan. Otra parte de la militancia, minoritaria al principio, decepcionada, desconfió del nuevo rumbo emprendido. Se hizo crítica y, aun, muy crítica. En el ballotage de noviembre de 2019, la mayoría de los críticos “prestaron” su voto al Encuentro Progresista, pensando en impedir la victoria de la coalición multi reaccionaria, un modo de defender las escasas conquistas alcanzadas.   

Una vez perdido el gobierno, dada la actitud ambigua para enfrentar la ofensiva liberal, el proceso se profundizó, la gente recuperó su mirada hacia abajo y a la izquierda y la desconformidad derivó en franca disidencia. Hoy día, en el movimiento social existe un espacio disidente, con intencionalidad transformadora, todavía sin cristalizar, cuyo desafío consiste en autoorganizarse para desarrollar la capacidad de hacer política. Un frente grande que abarque las fuerzas sociales y le tienda un cerco a la clase dominante y su brazo armado.

Latinoamérica tuvo una «primavera progresista» desde 2003 en adelante, y en la mayoría de los casos, esas experiencias (Uruguay con Mujica, Argentina con el matrimonio Kirchner-Fernández, Paraguay con Lugo, Chile con Bachelet, Ecuador con Correa, Brasil con el dúo Lula-Dilma, etc) culminaron en una transición hacia gobiernos liberales (Macri en Argentina, Bolsonaro en Brasil, Piñera en Chile, Moreno en Ecuador, Cartés en Paraguay, Lacalle Pou en Uruguay). ¿Qué pensás que motivó estos procesos? ¿Sirve para algo un «progresismo» que maquilla medidas «políticamente correctas», pero en el fondo perpetúa los esquemas de dependencia que causan la pobreza estructural en nuestros Pueblos?

Es posible mirar la “primavera progresista” desde otro ángulo. Tomar como punto de partida el lejano 1492, el año de la introducción violenta del capitalismo mercantil en nuestro continente. Remontarse a los orígenes de nuestra identidad, que no fue un plácido encuentro de dos culturas: descendemos del horror. De un hecho brutal que interrumpió el desarrollo histórico que transcurría por carriles muy diferentes al de Europa y que, necesariamente, no tenía por qué conducir al capitalismo… ¿o acaso la historia debe seguir un curso predeterminado que pasa forzosamente por formaciones capitalistas?

En el comienzo fueron las pandillas de aventureros, vestidos de armadura y sotana, los autores del mayor genocidio de la historia humana: 100 millones de víctimas indefensas. La sangre que derramaron tomó forma de capital inicial para la revolución industrial en Europa. Fue más grave aún: luego del exterminio masivo, al quedarse sin suficiente mano de obra, acarrearon más de doce millones de esclavos arrebatados a los pueblos africanos: cientos de calles y plazas de América Latina homenajean genocidas o traficantes de esclavos. Sin embargo, como esa sangre fertilizó la tierra y su espíritu continúa viviendo en nuestros modos de pensar y de sentir, el análisis de las clases sociales y de la transformación revolucionaria no puede desconocer que, en el origen de todo, hubo invasores e invadidos.

Los criminales han sido absueltos por la intelectualidad orgánica. Se considera que sus crímenes imperdonables fueron necesarios para el progreso de la civilización. Que debemos agradecer el progreso que nos ha legado la generosa Europa, su Revolución Francesa, sus ideas liberales, religiosas y culturales. Claro, hay un absurdo ideológico en la artimaña semántica: la noción de progreso queda asociada a matanzas al por mayor. El rol de los intelectuales orgánicos consiste precisamente en borrar las manchas de sangre que ensucian la expansión del capitalismo.    

Después de trescientos años de encomiendas, mitas y exterminio, vino la generación de españoles americanos (así les decían), herederos de la cultura criminal de aquellas bandas de depredadores que, fogoneados por el Imperio Británico, inventaron la gran mentira de las “independencias nacionales”. En realidad, nos dividieron en 20 enclaves portuarios para facilitar el desarrollo de la industria manufacturera europea que, cada día más, necesitaba consumidores. Los criollos rompieron los lazos con las monarquías absolutas de España y Portugal, pero, a la vez, se subordinaron a las burguesías liberales europeas, tan criminales los unos como los otros.

¿Qué cambió para los pueblos originarios con la tan mentada independencia? ¿Qué cambió para los trasplantados forzosos desde el África? En esencia nada, se redobló el holocausto con la conquista de los desiertos, sierras y selvas, las últimas trincheras de los pueblos perseguidos: invadieron todo lo que sus padres y abuelos no habían podido invadir. Pese a sus pretensiones, eran vulgares mayordomos en los noveles Estaditos, simples funcionarios de la burguesía industrial europea y, por consiguiente, sus valores eran muy racistas, su filosofía de vida y su cultura justificaban el terrorismo de Estado como una necesidad del “orden y progreso”. La consciencia del mal cometido por los criollos afloró repetidas veces en los discursos de Moreno, Castelli, Monteagudo y José Artigas, pero, más temprano que tarde, sus ideas y sentimientos humanistas pronto fueron borrados de la memoria oficial por los mayordomos.

El progreso es, para occidente, la creación de condiciones favorables a la reproducción ampliada del capital, un significado que contiene un gigantesco contrasentido: progresa el 1%, se sume en la miseria al 99%. La versión capitalista del progreso entraña injusticia social, desigualdades y marginación… y, además, sobre todo, continuar con las discriminaciones racistas producto de sus 500 años de crímenes. ¿Es éste el significado de progreso que asumiremos para la revolución social?

Los proyectos de transformación revolucionaria implican justicia y reparación a las víctimas, asumir la culpabilidad que heredamos en los crímenes cometidos. Si proyectamos una Patria Grande, ella debe comprender la restitución de los territorios arrebatados, donde los pueblos originarios decidirán autónomamente de qué modo desarrollarán sus antiquísimas culturas, sus modos de pensar, de sentir y de producir. Sería un contrasentido espantoso proponer la autodeterminación de los pueblos, pero, al mismo tiempo, obviar la cuestión de la herencia maldita de los invasores ibéricos y de nuestros “padres fundadores”.

El progresismo supone entender que nuestra historia es la continuación de la historia de Europa, que naturalizamos el capitalismo y los asumimos como propio. Sin embargo, el capitalismo en América Latina comprende, de manera inseparable e insalvable, la invasión, el genocidio y el salvajismo racista.

La “primavera progresista” debe ser evaluada en función de cómo se avanzó en saldar la deuda histórica con los pueblos originarios y los descendientes de los secuestrados en África. No es posible hablar de la segunda independencia y a la vez continuar sometiendo las identidades de los sectores históricamente más importantes de nuestras sociedades. No es coherente hablar de autodeterminación de los pueblos y pretender, al mismo tiempo, determinar el destino de los pueblos que sometieron nuestros ancestros.


 

Podrías hacer un balance preliminar de esta primera etapa del gobierno de Lacalle Pou?

Se vive bajo el ataque del coronavirus, una consecuencia de la actual forma de producir alimentos: monocultivos transgénicos, granjas para el engorde estabulado de pollos y cerdos, deforestación y contaminación de las corrientes de agua. Además, sobre todo, la combinación mortífera de antibióticos, antivirales, transgénicos, pesticidas y fertilizantes tóxicos. Es el capitalismo 5G, que aniquila los equilibrios de la naturaleza en aras de los grandes negocios de Bayer/Monsanto, Syngenta, BASF, Cargill, Bunge y Born y otras corporaciones. Se agranda la distancia entre el puñado de los privilegiados y los miles de millones sin esperanza.

El desastre universal colorea la coyuntura: no se puede analizar a Lacalle sin dar cuenta de la pandemia. Se está haciendo política a partir de la confusión y el miedo que provoca el desastre sanitario y la imprevisibilidad: nadie sabe cómo será la vida en el 2021que comienza ahora. La catástrofe fue fundamental para que amainaran los vientos de pueblo que soplaban en América Latina. El COVID-19 llegó en auxilio de las clases dominantes. No logró apagar el incendio, pero aplanó la curva ascendente de la radicalización de los pueblos que habían tomado calles y plazas.

En Uruguay el ataque sobrevino a los pocos días que Luis Lacalle Pou asumiera la presidencia. Como en todo el mundo, el pueblo quedó sumido en la incertidumbre y el desconcierto. El novel presidente recurrió al arsenal ideológico del liberalismo, el discurso que encubre las desigualdades y desconoce la existencia de clases sociales en lucha. Es la vieja fantasía, todas y todos igualmente responsables de enfrentar la crisis sanitaria, pero, en la realidad, los y las trabajadoras corren el riesgo de contagio todos los días, en el lugar de trabajo (especialmente los que atienden la salud) y en el transporte público. Son sacrificados para mantener rodando la actividad económica, pero el beneficio va a los mismos bolsillos de siempre. La “libertad responsable” no logra disimular la mayor responsabilidad que debieran tener los irresponsables que manejan el Estado.   

Una actitud responsable desde el Estado hubiera consistido en estimular la solidaridad social, financiándola especialmente, sacrificando el déficit fiscal y las reservas monetarias en aras del desarrollo humano y humanista de la sociedad. Incluyendo contribuciones forzosas de los grandes capitales (confiscaciones de cuentas bancarias inclusive) y su distribución entre los que se mueven en la informalidad total. En cambio, el pregón del “quédate en casa” tiende al aislamiento social y a destejer el tejido social, a trabar las actividades colectivas, salvo las que interesan económicamente. De todas maneras, desoyendo a presidencia, por iniciativa popular, en Montevideo brotaron más de 400 ollas populares. Los que siempre van a la paliza, están dando el ejemplo de cómo se tiende la mano al prójimo.

El programa neoliberal se siguió aplicando como si no hubiera pandemia. Antes del año de gobernar, la coalición multi reaccionaria ya había aprobado su ley de urgente consideración y el presupuesto quinquenal, compendio de más de mil artículos orientados, en general, a reducir la parte del producto bruto destinado a masa salarial y a pasividades y aumentar la que llevan los que invierten capital. En enero 2021 habrá “tarifazo”, un impuesto encubierto que recorta el poder adquisitivo y engorda el bolsillo central del Estado. En carpeta está la reforma del sistema de seguridad social orientada a reducir el gasto presupuestal que significa pagar jubilaciones y pensiones. Desde el pique, sin estridencias, pero sin piedad ni falsos escrúpulos, Lacalle Pou va imponiendo el proyecto económico y social de los dueños del Uruguay, la política de los privilegios y la rentabilidad para los dueños del Uruguay.

Además, sobre la hora, Lacalle fogoneó la anuencia del parlamento para suspender la libertad de reunión, con el fin de salvar vidas, dice, y por un breve período de tiempo, argumenta. En realidad, el propósito político es dejar sentado el antecedente, dar una señal bien fuerte: “si lo entendemos necesario, estamos decididos a recurrir al autoritarismo”. Es la batalla de ideas: preparan el terreno subjetivo para las luchas que vendrán, tal y como aconseja la “técnica del golpe de Estado”. El “regreso del monstruo” es el hecho político.  

Por otra parte, la peste cuestiona la capacidad de la clase dominante para resolver los problemas sociales de mayor gravedad y, en consecuencia, abre serios interrogantes sobre el modo liberal de hacer política. La discusión entre la libertad de mercado y la regulación desde el Estado parece ociosa, simplemente propone la opción entre dos formas de capitalismo… ¿no habrá llegado el momento de pensar en un destino no-capitalista para la sociedad post catástrofe? A la barbarie de liberalismo habría que oponerle las ideas revolucionarias, parece ser el momento.

El momento de discutir cómo se derriban las pirámides. Imaginar otras formas de organizar el poder político, con todas y todos iguales, con espíritu comunitario. No más competencia feroz como modo de las relaciones humanas. En eso consiste la transformación revolucionaria, en encontrar formas de planificar y centralizar la producción social, mientras se desarrollan la vida en comunidad y la gestión autónoma de la producción.

El momento para hablar de cómo abolir el capital privado abusivo. Cómo quitar la conducción de la economía a los expropiadores de plusvalía. No más el salario como modo de sobrevivir. Es posible organizar la producción con espíritu de cooperación, sin explotación. Distribuir de acuerdo con las necesidades de cada cual. Imaginar la política y la economía sin Estado y sin mercado.

Si el capitalismo crea las condiciones para los tsunamis que no puede solucionar ¿es tan radical proponerse erradicarlo?

Qué mirada tiene sobre el sector agrario de tu país? Aquí venimos desarrollando una propuesta denominada «La Marcha al Campo» que se propone para aportar a la lucha contra la pobreza y desocupación estructural  (sintéticamente) la utilización de tierras fiscales y bosques nativos (en nuestro país hablamos de millones de hectáreas) para la creación de unidades asociativas en forma de cooperativas de trabajo, que impliquen una propuesta de transformación a mediano y largo plazo, de desconcentración poblacional en mega-urbes, que frene la sangría poblacional del campo a la ciudad, que produzca alimentos de manera sustentable y que por supuesto, genere fuentes de trabajo entre cientos de miles de desocupados que tiene nuestro país, incluyendo además acciones de capacitación, puesta en valor de infraestructura olvidada (la red ferroviaria, por ejemplo), construcción de viviendas en nuevas colonias agrícolas, etc.

¿Ves factible algo similar en el Uruguay? ¿Como está conformada la tenencia de la tierra? ¿Sería una solución viable promover la vuelta al campo también en Uruguay, como forma de enfrentar la desocupación y la pobreza?

Cuando la marejada popular nos sacó de entre rejas, Raúl Sendic Antonaccio ya se había armado con una idea parecida a “La Marcha al Campo” y, desde el pique, se dedicó a organizar el “Movimiento por la Tierra y contra la Pobreza”.

Su punto de partida era ese 11% de la población de Montevideo, la que vivía en asentamientos irregulares, en condiciones de exclusión social y política, cuyo árbol genealógico los vinculaba al trabajo en el campo, ya fuere porque pertenecían a la última ola de expulsados por el latifundio, o porque lo habían sido sus padres o sus abuelos. La existencia de la marginación urbana es consecuencia directa del latifundio, de su modo de aumentar la rentabilidad vinculado a la concentración de la propiedad, la expulsión de trabajadores y pequeños propietarios y su consecuente emigración hacia la periferia urbana.

En Uruguay, entendía Raúl, no existe campesinado, por lo cual, el “hambre de tierra” es propio de las familias del territorio marginado. Es la solución a la miseria de su vida. De esa manera, la cuestión agraria queda ligada a la solución a la marginación social. En primer lugar, era preciso que “toda la tierra que exceda las 2.500 hectáreas en propiedad privada no cooperativa pasará de pleno derecho… a la propiedad del Estado”. Expropiación sin pagar indemnización ninguna: bastante usufructuaron los latifundistas de su propiedad abusiva, bastante explotaron la riqueza natural que pertenece al pueblo, decía Raúl en las “mateadas”.

La gestión del cúmulo expropiado debía quedar en manos del Estado, que podría administrarla directamente – en Uruguay hay ejemplos de ello- o entregar la gestión gratuitamente a familias de colonos, que podrían usufructuarlas individualmente o en forma de cooperativas agrarias al estilo de la que existe en Cololó, departamento de Soriano. A cada familia cooperativista o usufructuaria se le entregaría una hectárea para instalar vivienda, jardín, gallinero, huerta, etc. La reforma agraria es el inicio del proceso revolucionario.

El propósito era radicar en el campo una buena parte de las familias marginadas en las plantas urbanas y privilegiar un nuevo modo de gestión de la tierra, repoblar la tierra y gestionarla colectivamente, un modelo totalmente opuesto al del latifundio. Transformar el modo de gestionar la producción agropecuaria en escuela de una nueva filosofía de vida, formar en la cooperación y el comunitarismo las mujeres y hombres que será las columnas humanas de la transformación revolucionaria.

Luego de la desaparición física de Raúl Sendic Antonaccio, quedaron unos pocos militantes agrupados alrededor de su memoria y de sus ideas sobre la reforma agraria necesaria para resolver la cuestión de la pobreza. La moderación ideológica abarcó la renuncia total a la reforma agraria. Por parte del MLN (T) y del Movimiento de Participación Popular (MPP), ambos totalmente integrados a la moderación liberal, cuidadosos de no hacerse sospechosos de radicalismo revolucionario.  

En el año 2009 publicaste un libro acerca del Raúl Sendic. ¿Nos podés hacer una breve semblanza del compañero?

Hombre de pocas palabras, Raúl Sendic Antonaccio se dirigía directo a la almendra del asunto, a la cuestión del poder, es decir, analizaba cómo, unos lo ejercen al hacer política y otras y otros se someten a las políticas de los poderosos. Ahí estaba, según Raúl, “el alma de los hechos”, como decía Onetti. Esa manera de percibir la realidad le permitió entender cada uno de sus actos o de sus dichos como una forma de resistir el ejercicio de poder al que lo sometían. La lucha por el poder se concretaba en cada bala que le tiraron y en cada golpe de puño que le propinaron. Entender así el mundo lo hizo transitar invicto los interrogatorios y calabozos cuarteleros: sin rendirse nunca.

Al salir de entre rejas, esperaba un mundo que había cambiado mucho, en particular, el Uruguay ya no era el mismo de los ’60, pero Raúl no había perdido su manera revolucionaria de ver el mundo, se negó a moderarse y ceder ante el empuje de las ideas liberales. Esa firmeza en las ideas se traslució en cada acto público, mateada o frente a la presión del periodista. En abril de 1986, le contestó a Víctor Lavagno de la revista “Crisis”:  

–       “Y actualmente ¿la revolución ha vuelto a la literatura?

–       Visto en perspectiva histórica, estamos en un momento de acumulación de fuerzas, tanto en Uruguay como en otros lados, pero de ninguna manera hemos perdido las esperanzas en un cambio total que transforme el hombre y la sociedad. Nosotros pensamos en una vía socialista que cuente con la mayoría del pueblo” […] “Históricamente se ha demostrado que el pueblo es estratega, o sea, que no basta con hacer un movimiento con una plataforma muy pulida y hermosa, sino que hay que mostrar un aparato capaz de llevar esa plataforma a su meta”. […] “El pueblo ve en los frentes una alternativa válida para llegar al poder, de allí el éxito en Centroamérica de los frentes formados por movimientos que a veces tienen ideologías muy diferentes entre sí. Nosotros debemos aprender de esa historia, pulir acuerdos y desacuerdos y constituir grandes frentes como aparatos idóneos para llegar al poder” […]

–       ¿Ya no ve el socialismo como la panacea?

–       Lo que no se ve es que sea tan fácil la creación de una sociedad socialista perfecta. Es claro que en los países subdesarrollados el socialismo significa un salto tremendo cuantitativo en el nivel de vida y en la justicia social, pero ya no hay esa mística de que venía el socialismo e inmediatamente surgía un hombre nuevo, que traía consigo un cambio radical de la mentalidad humana. Hoy tenemos una visión más realista pero no menos deseable de una sociedad socialista.

–       ¿Y esa visión realista cómo se traduce en materia de métodos?

–       En el hecho de que jugamos en la legalidad cuando es necesario, con los frentes cuando son necesarios y con la lucha violenta cuando es necesaria, siempre siguiendo lo que el pueblo está pidiendo en cada etapa. Los pueblos de estas latitudes ya han tenido demasiada violencia, y ahora están pidiendo legalidad, entonces, se hace así.” […] “Si mañana se hiciere aquí una experiencia socialdemócrata, fracasaría. Nosotros necesitamos soluciones drásticas sobre la propiedad y la explotación de la tierra y de la industria, como demostró la experiencia cubana. También el factor nacional debe ser predominante, tanto en lo político como en lo cultural, aunque siempre con una visión regional de unión con los países que padecen los mismos problemas”.

En otra entrevista, de noviembre de 1987, dejó documentado que:

–    ¿Se siente o se ha sentido usted derrotado?

–       Nunca me he sentido derrotado, porque nosotros dimos la lucha hasta el último cartucho y cedimos ante un poder militar superior…”

–   ¿Han abandonado definitivamente los tupamaros la lucha armada?

–       Nosotros nos comprometimos a respetar esta legalidad que se nos ha dado y ahora hacemos lo que el pueblo reclama en el país. Que es un poco de paz. […] De manera que en mi país el Estado de Derecho deja mucho que desear y el gobierno comparte el poder con las Fuerzas Armadas. En Uruguay no está consolidada la legalidad democrática y nosotros estamos dispuestos a defenderla si se ve amenazada…”

En el acto del Estadio Franzini, el 19 de diciembre de 1987, Raúl sentenció:

–       “La urgencia de una unidad opositora, la urgencia de un Frente Grande hoy es para detener esta extranjerización. Extranjerización al capital financiero internacional a través de la venta de tierras […] Extranjerización por las zonas francas, extranjerización al acatar la política económica decretada por el Fondo Monetario”. […] Hay que aumentar los salarios para devolver al pueblo trabajador uruguayo por lo menos el poder adquisitivo que le quitó la dictadura. Eso no se puede transar.

No hay que pagar un dólar más por deuda externa. Ésta configura una estafa descomunal y no se puede seguir quitando el alimento, la salud y la enseñanza a los uruguayos para darle más capital al gran capitalismo. Esto tampoco admite transacciones ni fórmulas intermedias.

Las empresas sobre endeudadas que deben a la banca estatal más que su capital, deben pasar al poder del Estado y, a través de éste, a sus trabajadores. […] Hay muchas empresas en las mismas condiciones; concretamente 900 de ellas han sido calificadas por el propio Estado como insolventes para pagar su deuda con esos bancos, y no hay una acción conjunta de los sectores progresistas hacia su control popular.

Y tenemos el agro, cada vez más olvidado a medida que se va despoblando y, en consecuencia, perdiendo votantes. […] Nada de esto se puede negociar. Ha habido demasiado diálogo con los militares fascistas. Y ha habido demasiada poca concertación para el cambio”.

[…] “En definitiva, estamos por la unidad, por la unidad sin exclusiones. Pero no reunirnos para transar, para contemporizar con el gobierno. Tampoco estamos para transar con el que transa. Como se ve, somos bastante imbancables, compañeros”.

No formar un movimiento político para transar ni para transar con los que transan.

Con la autoridad de ser el fundador y la referencia histórica del movimiento, los dichos de Raúl Sendic Antonaccio expresaban el modo de ser y de sentir de la enorme mayoría de los tupamaros: habíamos sido derrotados, pero no queríamos rendirnos nunca. Jugábamos en la legalidad, la voluntad popular se imponía, pero, se hacía política en la legalidad apostando a la formación de las columnas humanas que lucharían para instalar el poder organizado del pueblo trabajador. Jugar en la legalidad no significaba transar con el poder, ni transar con los que transan.

Mientras Raúl vivió, nadie, ninguno de los hoy integrados en cuerpo y alma a la democracia burguesa. Cuestionó su mirada de lucha por el poder. Para incorporarse al pragmatismo liberal y al olvido y perdón de los crímenes de lesa humanidad, debieron esperar que se apagaron los ecos del enorme cortejo que lo acompañó hasta el cementerio de La Teja. Recién entonces se sintieron fuertes para abdicar de los postulados de Raúl: transitar la legalidad es necesario, en determinados momentos, no para siempre. La cuestión es cómo aislar a los dueños del poder, los de afuera de fronteras y los de entrecasa. Cómo aislar las ideas que propagan sus operadores intelectuales, sean orgánicas o apóstatas que cruzaron de vereda.

Colaboraron con la entrevista: Jerónimo Meincke, Sabino Ledesma, Ramiro Mases, Rubén Bonelli y José Rey