miércoles, 19 de mayo de 2021

Vela de armas

 

"VELA DE ARMAS", escrito por Jorge Zabalza es un prólogo a "MARIO ROBERTO SANTUCHO" biografía escrita por Daniel de Santis, que salió a la venta en primera quincena de abril del 2021. Reitero el agradecimiento a Daniel por la oportunidad de escribir tan cerca de quién encabezó el movimiento guerrillero tal vez con mayor desarrollo político militar en América Latina.

 

 

 
 

La matanza al por mayor instaló el difuso temor a sufrir más desapariciones, asesinatos, violaciones y torturas masivas, a quedar nuevamente desprotegidos ante la violencia irracional de las instituciones. Las secuelas del terror aún perduran y, de una u otra manera, ayudan a resignarse, a la desmovilización y la disgregación. Elemento subjetivo y vaporoso, pero con efectos muy prácticos a la hora de decidir. Cuando se descarta la insurgencia organizada y se opta por la paciente espera, ¿cuánto pesa el temor en la decisión?

Las fuerzas populares fueron derrotadas, es cierto, y su derrota marcó a fuego el ciclo postdictaduras, el de las democracias formales con hegemonía liberal. Sin embargo, con el orgullo de haber sido y la vergüenza de sobrevivir, ahí seguimos, arañando las paredes, sobreviviendo, regando las plantitas del jardín. Ni liberales ni progresistas pueden conciliar la fuerza de trabajo con los propietarios del capital. Misión imposible. Histórica incompatibilidad. Por mucho 5G que consuman las y los asalariados, la lucha no se detendrá hasta la eliminación de las clases sociales, hasta instalar formas de poder popular y de gestión colectiva de la producción planificada. El antagonismo irreconciliable es el alma de la lucha de clases, empuja desde el subterráneo, no deja dormir la paz de los sepulcros.

Porque la causa de los pueblos no fue derrotada ni se rindieron las ideas revolucionarias. Sobreviven como pueden, en las grietas de los muros derrumbados, cercadas por restauraciones varias, resistiendo apostasías de los que ya no son. No alcanza con sobrevivir, sin embargo. Sólo tiene sentido la sobrevida si sirve para recrear espíritu e imaginario similares al que abonó la lucha revolucionaria en el mundo de los ’60.

En el actual clima de apología a la democracia liberal, el pensamiento de Mario Roberto Santucho rompe esquemas y emplaza a la reconstrucción, ayuda a sortear las trampas del laberinto, a descubrir nuevas perspectivas, a pensar en la necesidad de prepararse para navegar con el pampero en contra. Bienvenido, entonces, este nuevo libro de Daniel De Santis. Es trascendental rescatar las ideas y el modo de pensar del fundador y principal dirigente del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). No sólo como datos para el relato histórico, sino que se recuperan ingredientes esenciales para la recreación de nuevas referencias revolucionarias. Es la magia que necesitan estos tiempos de velar armas para renacer.



Los agrupados con Francisco René y Mario Roberto Santucho, que fundaron en 1961 un movimiento con intenciones revolucionarias, lo adjetivaron “indoamericano”. Una definición ideológica central que, por lo general, pasa desapercibida cuando se analiza la epopeya del PRT-ERP. El continente no es iberoamericano ni panamericano y es más que dudoso que sea latinoamericano. Usaron a propósito el término “indoamericano”, acuñado por el mexicano José Vasconcelos y luego resignificado por José Carlos Mariátegui. Reafirmación del carácter de invasión sangrienta, del estupro financiado por el capitalismo europeo. En rechazo del engañoso “encuentro de dos culturas”, camuflaje que oculta el holocausto más grande de la historia humana. El Frente Revolucionario Indoamericano Popular optó por interpretar nuestra historia a la luz de los cinco siglos de resistencia indígena a la cultura, la religión y la dinámica del capital.

Mientras que el estalinismo criollo miraba hacia Buenos Aires, los Santucho sostuvieron que la lucha por la liberación nacional y el socialismo detonaría en las provincias del noroeste. En particular apuntaron a su Santiago del Estero, donde hablan quichua los obreros de los cañaverales y de las minas, los campesinos de la sierra, el pueblo asalariado y sobrexplotado. En ese idioma -y en castellano también- se escribían los folletos y la revista que difundía el FRIP. La revolución en Argentina se iniciaría en la región donde el carácter obrero era indistinguible del indígena.

Es que los levantamientos de Tupac Amaru y Tupac Katari (1780) fueron hechos definitorios en la historia del siglo XVIII. Influyeron decisivamente para que, en las condiciones de 1810, detonaran sublevaciones masivas: las “republiquetas” en Alto Perú, las guerrillas de Guemes en Salta y, sobre todo, el pueblo reunido y armado del artiguismo que, desde 1816, hablaba en guaraní.

Pese a su notoria influencia en los procesos reales, las rebeliones indígenas fueron ignoradas por las ‘historias oficiales’, ni siquiera las reivindicaron las veinte repúblicas surgidas de la mal llamada “guerra de la independencia” que, en realidad, fue una victoria del imperialismo británico. En la segunda mitad del siglo XX, muchos movimientos guerrilleros leyeron la historia como la leía el FRIP y reubicaron en el centro las insurgencias quichua, aimara y guaraní. No es posible suprimir la particularidad histórica de cada proceso social, como, asimismo, tampoco es posible dejar de ver que el rasgo particular está inserto en un proceso general: en la historia de la humanidad que es la historia de la lucha de clases. Lo indoamericano añade un carácter más a las condiciones generales de la lucha.

La teoría revolucionaria indoamericana no puede ignorar su particularidad. El rol que se adjudique a los pueblos originarios será una definición ideológica sustancial del movimiento insurgente en América Latina. Obliga a revisar los conceptos de liberación nacional y de autodeterminación de los pueblos: ¿negarán las futuras insurgencias el derecho ancestral de la nación mapuche a su territorio? ¿a desarrollar como quieran sus relaciones políticas? ¿satisface las necesidades de las naciones quichuas y aimaras un Estado plurinacional? ¿se las obligarán a someterse a un Estado ajeno y extraño, aunque se diga popular y revolucionario? Poder Popular es una concepción que obliga a abarcar lo particular y lo general, es el derecho a la autonomía de todos y cada uno de los pueblos. En enero de 1964 se reunió en Tucumán el último Congreso del FRIP. Se aprobaron las diez tesis que, ocho meses más tarde, se esgrimieron en la fusión con “Palabra Obrera” para dar origen al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Las tesis sintetizaron los debates que precedieron el inicio de la lucha armada en la Argentina, la región y el continente. Despejaron incógnitas, anticiparon, fue la creación intelectual que abonó la acción creadora.


Las dos primeras tesis explicaban que el desarrollo industrial no fue obra de la burguesía nacional argentina, sino de la inversión extranjera con fines colonialistas, una seudo industrialización, pues. No se podía confiar en la burguesía nacional para enfrentar a la oligarquía y el imperialismo. No le interesaba. Una caracterización con enormes consecuencias prácticas. La había esgrimido Ernesto Guevara en “Guerra de guerrillas, un método”, publicado en 1960: “En las actuales condiciones históricas de América Latina, la burguesía nacional no puede encabezar la lucha anti feudal y antiimperialista”.

Asimismo, lo dijo Fidel al cerrar las sesiones de la OLAS: “Hay veces que los documentos políticos llamados marxistas dan la impresión de que se va a un archivo y se pide un modelo; modelo 14, modelo 13, modelo 12, todos iguales, con la misma palabrería, que lógicamente es un lenguaje incapaz de expresar situaciones reales. Y muchas veces los documentos están divorciados de la vida. Y a mucha gente le dicen que es esto el marxismo... ¿Y en qué se diferencia de un catecismo, y en qué se diferencia de una letanía y de un rosario? “(…)” Porque hay tesis que tienen 40 años de edad; la famosa tesis acerca del papel, por ejemplo —para citar una—, de las burguesías nacionales. Cuánto trabajo ha costado acabarse de convencer que ese es un esquema absurdo a las condiciones de este continente; cuánto papel, cuánta frase, cuánta palabrería, en espera de una burguesía liberal, progresista, antimperialista. Y de verdad que nos preguntamos si hay alguien que a estas horas pueda creer en el papel revolucionario de ninguna burguesía en este continente”.

Antes de tomar las armas, el movimiento revolucionario debió dividir aguas con el “esquema absurdo” de los partidos estalinistas, simple justificación de sus devaneos con las burguesías. Las guerrillas de toda América Latina sólo pudieron nacer del rompimiento ideológico con el estalinismo criollo.

En realidad, la debilidad de los burgueses criollos ya venía codificada en el modo de expansión del capitalismo europeo. No vinieron a invertir sus capitales para que se reprodujeran y acumularan en Indoamérica, generando intereses independientes de los centros del capitalismo, sino a saquear y enviar el botín para pagar sus deudas con la burguesía prestamista. Como hoy, como siempre, los capitales se acumularon en los centros del desarrollo capitalista. En esas condiciones era imposible que surgiera una pujante burguesía nacional, por el contrario, surgió la élite de mayordomos y capataces incapaces de pensar en la independencia económica.
Aunque eran muy equivocados los esquemas del estalinismo, los progresismos de hoy día los asumieron como verdaderos, es la ideología que les permite ser buenos pagadores de la deuda contraída con el capital financiero global. Se transformaron en administradores del capital extranjero con un discurso hipócrita, que emplea términos marxistas para disimular su práctica liberal. Antes de las futuras insurgencias habrá que liberarse del freno ideológico del progresismo.


Como ofrecían más bajos costos para la salida de sus productos, las inversiones extranjeras privilegiaban notoriamente las zonas portuarias. De ese modo, a la par que acentuaron la superexplotación en las regiones atrasadas, más alejadas de los puertos, generaron sectores de trabajadores privilegiados en los “islotes industriales”. No hicieron sólo negocios, sino que determinaron diferencias y estructuraron a los productores de plusvalía a su gusto y conveniencia.

Los sindicatos de los trabajadores privilegiados constituyen un imprescindible instrumento de lucha, es verdad, pero, por otro lado, también son la garantía de que la lucha obrera se dará dentro de la constitución y las leyes, es decir, sin salir de la superestructura jurídica de la clase dominante. La gestión institucional –“lobby”- de las reivindicaciones sindicales requiere esos grandes aparatos administrativos y, con ello, se favorece la formación de grupos burocráticos. La burocracia sindical oficia de amortiguador político, de engranaje para el aceitado funcionamiento del sistema, para impedir que la clase se desmadre y se proponga cambiar el sistema.

En contrapartida, dada la superexplotación que sufre el proletariado rural, las ideas y las actitudes de sus direcciones sindicales serán muy diferentes: promueven piquetes, ocupaciones, medidas de fuerza y de choque, organizan el proletariado en función de la lucha frontal y no de “lobby” institucional. Son vehículos de la aspiración difusa a la emancipación, de la necesidad de luchar por el poder. No ven la realidad desde el mismo lugar ni con las mismas gafas de los burócratas.

Sin desmerecer para nada el papel revolucionario del proletariado urbano, el FRIP entendió que los trabajadores rurales y, en particular, los de la caña de azúcar, eran el sector social más explosivo, llamados a ser el detonante de la Revolución en la Argentina, definición que orientó su acción política hacia el Norte argentino, el eslabón más débil de la cadena.

Casi sesenta años después de la definición del FRIP, el proletariado rural ha sido expulsado de las tierras y de la producción agropecuaria. Emigraron a las periferias urbanas, fenómeno sociológico profundo que abarrotó con pobreza las grandes ciudades: Buenos Aires, Santiago, Rosario, Montevideo. Sin embargo, en el actual discurso político sindical continúan predominando los sectores privilegiados, proclives a los pactos y acuerdos con la clase dominante. Borraron la reforma agraria de sus plataformas de lucha. Sin embargo, los descendientes de los condenados de la tierra parecen heredar la condición de sepultureros del capitalismo, de sector social más explosivo y detonante de las grandes transformaciones, vehículo para expropiar -sin indemnizar- los latifundios agropecuarios y urbanos, de la creación de cooperativas agropecuarias que revolucionen el modo de hacer producir la tierra. Es el legado de los fundadores de los movimientos guerrilleros en toda América Latina, de su opción por el proletariado más empobrecido, el que trabaja la tierra (caña de azúcar, forestales, minería, peones de tambo y de estancia, etc.)

En su discurso en las OLAS, Fidel llamó a velar las armas: “(…)” que nadie se haga ilusiones de que conquistará pacíficamente el poder en ningún país de este continente, que nadie se haga el ilustrado y el que pretenda decir a las masas semejante cosa, las estará engañando miserablemente” (…) “esto no quiere decir que hay que agarrar un fusil mañana mismo, en cualquier sitio y empezar a combatir” (…) “tampoco quiere decir que la acción deba esperar al triunfo de las ideas” (…) “precisamente la acción es uno de los más eficaces instrumentos de hacer triunfar las ideas en las masas”.

No fue suficiente su voluntad ni la de los miles que velaron las armas, el Ché en primer lugar. Se debió esperar a que los dueños del capital acudieran a los sables, su recurso favorito. Pasaron del liberalismo al autoritarismo en un par de días, apenas cayó su tasa de ganancias y sintieron que ganaban un poco menos.

En la Argentina de 1966, el golpe “preventivo” lo dieron Onganía y sus “azules”. Derrocaron al presidente constitucional y abrieron los tiempos del palo y la reja. Cerraron los caminos institucionales a los reclamos, pero, pese a ello, los burócratas sindicales subieron al estrado de la dictadura. La tibieza descarada debilitó la hegemonía de la burocracia y, como los trabajadores deseaban combatividad y clasismo, surgió la CGT de los Argentinos.

Al finalizar mayo de 1969 fue el Cordobazo. Agustín Tosco encabezó una marcha pacífica de obreros y estudiantes. Sin justificación alguna fue reprimida y hubo cuatro muertos en un par de horas. El salvajismo trajo consigo barricadas, molotov, piedras y hondas. La manifestación tornó en repudio masivo a la dictadura desde abajo. Las cosas se aceleraron, se comenzó a vislumbrar la guerra que vendría, que no podía ser sólo abierta, legal y pacífica.

Tres meses más tarde, en setiembre, fue el Segundo Rosariazo. Un cuarto de millón ganó las calles de la ciudad y ocupó barrios enteros como Empalme Graneros y Arroyito. Gendarmes y policías fueron desbordados. Finalmente, como en el Cordobazo, Onganía sacó a la calle el ejército para reinstalar la ley y el orden. El PRT intervino organizadamente en este Rosariazo, sus militantes estuvieron en Graneros, recuperaron armas de un puesto de gendarmería que tomaron.

Luego de años de participación en instancias electorales, de severa represión a huelgas y ocupaciones sindicales, de luchas pacíficas derrotadas a palos por la policía, las compañeras y compañeros sintieron la necesidad de pasar al nivel siguiente, el de la franca lucha por el poder. Parece ser que las agresiones del arriba que ya no puede, motivaron el espíritu de lucha del abajo que ya no quiere vivir en las mismas condiciones. Se plantearon los problemas concretos para la lucha por el poder: ¿con qué estrategia, con cuáles herramientas?

La respuesta del PRT llegó el 30 de julio de 1970. En el V Congreso se decidió crear el Ejército Revolucionario del Pueblo. La decisión partidaria correspondía a la combatividad expresada en Córdoba y Rosario. Otros partidos no cargaban la mochila con la teoría y la ideología que hizo posible la responsabilidad política y práctica de asumir una respuesta de esa índole histórica.

Así comenzó la historia de la guerrilla con mayor grado de desarrollo en el cono sur del continente. Hicieron operaciones del porte de los asaltos al Batallón 141 en Córdoba (sin disparar un sólo tiro), a la guarnición de Azul en provincia de Buenos Aires y a la Fábrica Militar de Explosivos (Villa María, Córdoba). No finalizaron exitosamente la tentativa de tomar el Regimiento de Infantería Aerotransportada en Catamarca, ni la del Batallón Depósito de Arsenales 601 de Monte Chingolo, Buenos Aires. En alguna de esas acciones intervinieron hasta 250 compañeras y compañeros. Fue una guerra a vencer o morir.

La estrategia consistía en ir de lo poco a lo mucho, como sostuvieron los vietnamitas y repetimos todas y todos. Era una guerra prolongada, desde la debilidad del foco armado -algo muy diferente a foquismo- hasta la fortaleza del ejército popular con la técnica militar y el poder de fuego suficientes para derrotar el ejército reaccionario. Así ocurrió en China, Argelia y Cuba. Así se peleaba en Vietnam y así poblamos América Latina con armas guerrilleras.

Es otra muy distinta la actual realidad, no vivimos en los ’60, está clarísimo. Sin embargo, los procesos sociales y políticos continúan recorriendo los mismos andariveles que antaño. Por muy liberal y democrático que se diga el sistema, la violencia institucional sigue siendo su instrumento preferido. Sus víctimas soportan las consecuencias, pero pierden la paciencia, pierden la esperanza en que las mayorías electorales puedan transformar revolucionariamente la sociedad.

El voto no defiende a nadie en la ardiente Amazonia, en las rutas cortadas de Bolivia o en la Patagonia Mapuche. ¿Cómo poner fin electoralmente a la silenciosa matanza de luchadores en Colombia? ¿Cómo hacerlo en el Chile de los carabineros exorbitados por el espíritu de revancha? Resurge el mismo imperativo ético que en los ’60 impulsó el movimiento revolucionario. Ello no significa salir a lo loco: los Moncadas que se sufrieron ayudan a ver y pensar mucho mejor. Sin embargo, no hay razón alguna para quitarse las gafas rojas y negras y pensar la realidad color rosadito verdoso.

Es imperioso debatir nuevas formas de insurgencias, discutirlas con Guevara, Santucho, Marighela, Enríquez y Sendic, desbrozar las malezas y cultivar con esmero las mil flores que se abrirán en el futuro. ¿No será preciso analizar el propósito de desarrollar la guerrilla hasta transformarla en ejército popular? La formación de ejércitos también entraña crear las condiciones en que surgen grupos burocráticos que arrojan sombras sobre toda la sociedad. Las jerarquías estrictas coartan el pensamiento crítico y echan a perder el sentido de responsabilidad social, son terreno fértil para las “nuevas clases sociales”, ¿no habrá que explorar más fondo en las formas organizativas de “pueblos reunidos y armados” que nos vienen de los pueblos originarios?

Agradezco esta posibilidad de firmar tan cerca del legado de Mario Roberto Santucho. Me llena de orgullo.

Gracias por el fuego, Robi.

Jorge Zabalza





jueves, 13 de mayo de 2021

¿Dónde están? por Jorge Zabalza

 

12 mayo 2021
 

En memoria de Beatriz Perlas, nacida un 18 de mayo, verdugueada en sus cumpleaños en Punta de Rieles.
 
El primer grito en silencio se dio el 20 de mayo de 1996. Lo convocó Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos-Desaparecidos. Nada de banderas partidarias, ellas y ellos son la bandera y lo seguirán siendo mientras no aparezcan con vida… es decir, por siempre.

Hiciera frío o calor, lloviera o tronara, la marcha se convirtió en ceremonia sagrada. Marchábamos para demostrar que las “viejas” no estaban solas, que era nuestra su lucha por saber la Verdad y hacer Justicia. Hasta en silla de ruedas me llevaron una vez, en el 2015. El temporal del 2019 hizo que me volviera de apuro: todavía siento vergüenza por haber faltado al compromiso aquella noche.

Aunque entraña una crítica al sistema que, para prosperar, necesita la impunidad de sus crímenes, el propósito del colectivo de Madres y Familiares no es revolucionar el capitalismo. Su intención es machacar la consciencia del pueblo con el reclamo de juicio y castigo hasta tomen forma de un “Nunca Más” musculoso y … ¡vaya si han logrado que las multitudes entiendan el mensaje!
En estos tiempos, marcados por el retorno de los brujos, los 20 de mayo se sienten como un chaparrón de certidumbres y perspectivas. Cuando todo es desaliento y desesperanza, la respuesta al llamado de las “viejas” renueva la confianza en las reservas morales de este pueblo que supo resistir, enfrentar y rebelarse contra el terrorismo de estado. Es suficiente, no se les puede exigir más, no me atrevo a pedirles que hagan lo que no hemos podido concretar por más intenciones que proclamemos. Desde el cariño y el respeto, acompaño sus decisiones.

En el país de los amortiguadores, el 99% vive perseguido, relegado, excluido y marginado del poder, algunas más que otros, pero todos en general. Nos somete el Estado, el instrumento que nos compele a vender trabajo por un salario, con el fin de sostener la reproducción y concentración de los capitales ajenos. Son estos dueños de todo, el 1% que vive en la cumbre, los únicos que disfrutan de las libertades y derechos “del hombre y del ciudadano”.

Aun así, el 60% de los uruguayos encuentra positiva la gestión reaccionaria del presidente Lacalle, mientras que, apenas la rechaza un 30%, demostración contundente de la efectividad con que trabajan los operadores políticos: los unos, introduciendo la ideología de la “libertad responsable”, y los otros, dada su debilidad, reforzando la idea de que no se conoce un sistema mejor que la república democrática representativa. Las políticas reaccionarias y las progresistas convergen hacia la misma finalidad ulterior: gestionar el estado para acrecentar la rentabilidad de los negocios privados y atemperar las consecuencias sociales de ese crecimiento. Unos preconizan la versión más edulcorada de la barbarie, en tanto los otros asumen la más salvaje y descarnada versión del capitalismo, pero, en última instancia, reaccionarios y progresistas apuestan a la libre circulación de mercaderías y finanzas y a la libre competencia, a la libertad de los zorros en el gallinero.

En ciertos momentos los que ejercen el poder se sienten insatisfechos con los discursos parlamentarios y el espectáculo partidario en los medios, les parecen insuficientes para sus fines. Abandonan la “democracia” liberal y representativa y sacan la lanza. Se les agota la paciencia, renuncian a la pretensión de amortiguar el conflicto social y, aun en plena “democracia” liberal, recurren al terrorismo de estado como hacen Piñera en Chile y Duque en Colombia. Terrorismo con democracias que funcionan y terrorismo desde la presidencia como en Brasil con Bolsonaro.

Es tanta la bronca antisistema acumulada por los pueblos chileno y colombiano, que nada permite entrever su retorno a la trampa de la “normalidad democrática”, a los dueños del poder les quedan cartas por jugar: la constituyente en Chile y Gustavo Petro presidente en Colombia.
En Chile y Colombia parece amanecer un nuevo ’68, con el abajo que se mueve, erguido, combativo, y el arriba que reprime con ferocidad nunca vista, histérico. Por supuesto, los 2000 son muy diferentes a aquellos ’60 y ’70, pero, tanto el terrorismo de estado como la resistencia al malón se transmiten por vías subterráneas de generación en generación y de país en país. Hoy día, pandemia y campaña del miedo mediante, parecen darse condiciones favorables para la reedición de las revueltas juveniles que sacudieron el Abya Yala en los ‘60.

¿Es deseable que los pueblos salgan a las calles para ser masacrados? No. Por supuesto que no. Definitivamente no. Sin embargo, los dueños de todo aprietan el torniquete sin piedad, se agotan las mediaciones del progresismo y no queda otra salida que correr el riesgo de ejercer el derecho a la protesta y la rebelión. Se lucha contra la infamia o se la consiente. No hay otra alternativa. Encierran los pueblos en un laberinto, los obligan a manifestar a mano pelada contra el más moderno y letal armamento.

¿Llegará la tempestad al Uruguay de los amortiguadores aceitados? Difícil que el chancho chifle por ahora, pero es posible pronosticar que llegará la hora en que se cansarán de ejercer pacíficamente la dominación y soltarán las riendas del autoritarismo desenfrenado. En 1968 desencadenó el proceso hacia el terrorismo de estado la lucha por el boleto estudiantil: Liber Arce, Hugo de los Santos y Susana Pintos. Un motivo menor, se puede decir, que no permitía suponer la barbarie que vendría. El desarrollo concreto de los hechos es impredecible, pero las condiciones de desigualdad, exclusión, miseria y desocupación permiten suponer que las explosiones populares de la costa del Pacífico se extenderán por todo el Abya Yala. Negros nubarrones oscurecen el horizonte de nuestro transitar de clase media.

En este país de la amortiguación, con perspectivas tan tristes y sombrías, reconfortan los 20 de mayo. Retumba el redoblar de los zapatos en la avenida, caminando por el borde del sistema, casi cayendo por la cornisa, ¡hartos de la protección a los crímenes del terrorismo de estado! ¡hartos de la muralla que encubre la impunidad! ¡hartos de que nos endilguen la responsabilidad por las altísimas cifras de infectados! En medio del amansamiento general, el silencio del 20 de mayo es un derrame de realidad, rompe el ensueño virtual. En la Avenida se vislumbra una perspectiva transformadora, pero, claro, luego, como todos los 21 de mayo, casi con toda seguridad las cosas volverán a su estado habitual.

Como los invisibles vasos comunicantes entre los pueblos nos convocan a la solidaridad con nuestros hermanos chilenos y colombianos, este 20 de mayo del coronavirus se debería reclamar por las violaciones a los derechos humanos sufridos por los pueblos en Chile y Colombia. Por un ratito podríamos escapar a la corrección política al grito de ¡nunca más terrorismo de Estado! ¡nunca más desapariciones forzosas, asesinatos, tortura y violaciones para amansar los pueblos de América Latina!






miércoles, 5 de mayo de 2021

«Sendic siempre se movió al margen del Sistema»


 

Por Carlos Aznárez
3 de mayo de 2021
Resumen Latinoamericano
https://www.resumenlatinoamericano.org/2021/05/03/uruguay-jorge-zabalza-sendic-siempre-se-movio-al-margen-del-sistema/?fbclid=IwAR2S9n5n_s3P-_E758crxC5x44HnPAJbxAEyg9gGQZNLUO2YgiY68KS7yG4


A 34 años de la muerte de ese líder inolvidable que fue Raúl Sendic, quisimos evocarlo conversando con Jorge “Tambero” Zabalza, otro dirigente histórico de los Tupamaros y además de gran luchador un implacable crítico con el desvío ideológico de varios de sus viejos compañeros de la organización. Precisamente esos que llegaron a gobernar en Uruguay en el marco del Frente Amplio.

-En este mundo difícil que nos toca vivir, tan mediocre en  lo político y bestial en la explotación de los de abajo, la figura de Sendic y su accionar cobra una dimensión importante. ¿Cuál es el Sendic que rescatas hoy?

-El Sendic que homenajeamos y recordamos es el revolucionario. No queremos que nos roben esa faceta de Raúl que fue la que incidió en Uruguay, Argentina y todo América. La imagen de un revolucionario y no la imagen de un paisano que solo vino a estudiar y se fue a Bella Unión por inspiración divina. Tenía un compromiso grande y anticapitalista. Se recibió de procurador siendo miembro del comité central del Partido Socialista. Podía haber sido abogado, diputado y mantener una vida dentro del “orden y progreso”. Pero no. Junto con Leguizamon,  Andrés Cutelli y otros compañeros del Partido Socialista optaron por sumarse a la lucha de los trabajadores arroceros, remolacheros, de allí viene el nombre de «los peludos», porque trabajan agachados sobre la tierra. Finalmente, luego del pasaje por Paysandú junto con los trabajadores de Norteña llegó a Bella Unión donde se encontró con su clase social, los asalariados rurales, trabajadores de la caña de azúcar. Él, que se crió en medio del campo, conoció la ciudad a los 12 años y se encontraba como pez en el agua en Bella Unión. Ahí se fundó UTAA  (Union de Trabajadores de Artigas) . A principios de los años 60′ comenzaron las luchas, las marchas de Bella Unión hasta Montevideo reclamando derechos de los trabajadores: como horarios de ocho hora, salarios, entre otros, pero también, exigiendo tierras para trabajar ante la expropiación de latifundios y se la dieron a los sindicatos para formar una cooperativa dirigida por los trabajadores.

En las luchas, Raúl fue descubriendo los límites de la democracia burguesa y eso lo llevó a criticar duramente al sistema. Raúl decía «la libertad y los derechos son para los que están en la cumbre, en la punta de la pirámide». Pues son esos los que se sienten representados por los gobiernos liberales. Al poco tiempo, Sendic también dijo: «A los derechos de los trabajadores es más fácil defenderlos con un 38 en la mano que con la Constitución». Fueron definiciones claras criticando al sistema burgués. A partir de allí, viene el desarrollo que lleva y conduce a la formación de la guerrilla Tupamaros.


¿Qué pasó con Sendic  cuando sale de la cárcel? ¿Cómo se relacionó con sus viejos compañeros?

-Parece mentira, pero era un grupo de compañeros descarrilado por el mundo. Gente que combatió en el Salvador, Nicaragua, Angola, Argelia y Europa. Y después estábamos los que estuvimos presos, que salimos con poco conocimiento de la realidad. En ese clima donde  se trabajó para  reorganizar a MLN Tupamaros  hubo una disputa por el poder entre Fernando Widobro apoyado por Pepe Mujica. En ese entonces no podíamos ver lo que se escondía en algunas posiciones confrontadas al exterior de la MLNT. Yo autocritico toda esa etapa de mi vida,  donde nosotros en los calabozos estábamos incomunicados pero nos buscábamos relacionar por medios clandestinos. Sin embargo, terminamos peleando por la neurosis que cargábamos encima entre Marenales, Raúl Sendic y yo. Cuando salimos de la cárcel  estábamos distanciados anímicamente. En lo personal, sentía como una “ruptura con el padre”, esa figura que representaba Sendic para mí.

En esa época, Sendic empezó la organización del Movimiento por la Tierra y contra la Pobreza. Envió al Parlamento un proyecto de reforma constitucional, aunque sabía que no iba a tener éxito, porque proponía la expropiación de latifundios mayores a 2500 hectáreas sin pagar indemnización. Allí hubo una acusación a Raúl en la interna tupamara, se lo cuestionaba porque “estaba loco”. Hoy nos damos cuenta cómo fue manipulada la acusación en el marco de la lucha por el poder . En mi caso, estuve conviviendo con él, mientras  Sendic estaba estaba escribiendo el libro «Reflexiones sobre economía política» y que después prolongó Mario Benedetti, sacado en la clandestinidad de los subterráneos de Paso de los Toros y publicado en México.

Era la demostración de que no había locura y sí una capacidad y lucidez política. Ese libro escrito sin información sobre la realidad, apenas algunos diarios recogidos de los baños, con los que se limpiaban los soldados. Esa era la información que disponíamos o alguna revista Selecciones del Readers Digest, que dejaban entrar.

La militancia de MLNT que fueron convocados, a nuestra salida de prisión, sumaban unos 60 compañeros por lo que la dirección provisoria en ese entonces, se negó por completo y rechazó las acusaciones. Ese fue el gran conflicto en ese momento.

-¿Cuando te reconciliaste con Raúl?

-Después de todos esos malos momentos vino mi reencuentro con él, lamentablemente cuando ya estaba cerca de la muerte. En enero de 1986, cuando la toma en Argentina del cuartel de  La Tablada. En los Tupamaros también hubo diferencias sobre esa acción, como ocurrió con toda la izquierda Argentina. Por ejemplo, era común escuchar: «yo no tengo nada que ver con esto» . Ahí fue importante la actuación de Sendic, Andrés Cultelli, Marenales y otros compañeros que estuvimos apoyándolo para la solidaridad con los compañeros de La Tablada, incluso sentíamos la admiración por una operación militar de alta calidad. Raúl consideraba imprescindible la solidaridad cuando ellos estaban siendo torturados y asesinados. A Montevideo llegaron numerosos militantes huyendo desde Buenos Aires, que buscaban  la casa de Raúl, la sede de nuestra radio o el local del MLNT en la calle Tristán Narvaja. Fue allí donde le dimos atención y solidaridad a todos ellos.

-En un momento difícil del Uruguay actual, y también de América Latina, donde la derecha avanza, el imperialismo golpea de mil maneras y la única medicina que pulula es ese híbrido llamado “progresismo” ¿Que posibilidad vez de llevar adelante algunas ideas de Sendic?


  • En primer lugar, lo que hay que rescatar de Raúl es esa opción de caminar por fuera del sistema, fuera de la democracia representativa y burguesa. Él eligió no integrarse al sistema ni en los años 60 ni tampoco al salir de la cárcel. Optó por la construcción del Movimiento por la Tierra y del Frente Grande para tender puentes en el movimiento social y en el pueblo. No para tender puentes políticos partidarios y transar con el sistema y convertirse en un operador del capitalismo financiero y de las inversiones extranjeras. Al contrario, fue por afuera para luchar por el no pago de la deuda externa. Hoy en día tendría que ser un tema de actualidad porque ¿de qué manera se puede financiar la salida de esta pandemia con un crecimiento de la pobreza? Sin dudarlo: condenando la deuda externa, negándose a pagar los servicios de la misma. Este año, Uruguay va a pagar 1600 millones de dólares por concepto de servicios y amortizaciones de la deuda. ¿Cómo incide la deuda en Argentina? Esa deuda contraída por Mauricio Macri pero pagada por  Alberto Fernández, pagada puntillosamente privando a los argentinos de un capital producido por los trabajadores y que va a parar a manos de los especuladores extranjeros, de los grandes capitalistas financieros del mundo. En el Uruguay tenemos bien claro que si bien hoy lo está haciendo el Partido Nacional, la coalición multi reaccionaria que nos gobierna y la Ministra de Economía Arbeleche, si hubiera estado el Frente Amplio con el Ministro Astori, se haría de la misma manera. En medio de la pandemia se pagaría la deuda externa porque hay que hay que “honrar” la palabra contraída con unos cuantos especuladores que viven en grandes palacios.

En segundo lugar, el mensaje de Raúl pasó por el Movimiento por la Tierra y contra la Pobreza. Unir los dos polos. La necesidad de estos países de cambiar el modo de producir en el campo, terminar con el latifundio y proponer y producir en forma cooperativa, expropiando la tierra de los latifundios de más de 1500 hectáreas, creando cooperativas y pueblos donde puedan ofrecerse todos los servicios de la educación. ¿Donde está el hambre de tierra en el Uruguay? No existe, porque la población del campo ha sido expulsada durante 70 u 80 años hacia la periferia urbana. Y durante el gobierno “progresista” se siguió haciendo más de lo mismo, cuando  gobernaba Mujica. O sea: la extranjerización de la tierra, producción con agrotóxicos y expulsión de la población más vulnerable hacia la ciudad, Todo ello, siguee en el presente. Ese planteo de Sendic era fundamental: unía el rescate de la población de la tierra con la población de las villas y la necesidad de cambiar el modo de producción agropecuaria.

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 29 de abril de 2021

Una flor para Sendic

 


 

HABRÁ PATRIA PARA TODOS. Parte X. "Sus zapatos permanecieron allí, nadie se atrevió todavía a ponérselos" por Xenia Itté. 

SOBRE LA MUERTE DE RAÚL SENDIC

Xenia Itté, la viuda del fundador del MLN, recuerda el último enfrentamiento en el que cayó herido 
La Armada no mató a Sendic porque no querían otro "Che" en América Latina
"Hay que matarlo, es Raúl Sendic, hay que matarlo", gritaba una y otra vez el inspector Hugo Campos Hermida aquella madrugada del 1º de setiembre de 1972, mientras el líder tupamaro estaba tirado en la vereda en medio de un impresionante charco de sangre, herido por una bala que le destrozó el maxilar, los dientes y la lengua. "Yo tenía el presentimiento de que esa noche caíamos en manos de las Fuerzas Conjuntas, pero estábamos decididos a resistir y Raúl ya había dicho que no se iba a entregar vivo", recuerda Xenia Itté, que en aquel momento era la compañera del líder guerrillero, y participó en el tiroteo en el que Sendic cayó gravemente herido. A casi treinta años de aquellos hechos, Xenia dijo a LA REPUBLICA que "pudieron haberlo matado, pero un comandante del Fusna me reveló que no querían tener otro Che en América Latina".

ALVARO RODRIGUEZ

Tres décadas después de aquel enfrentamiento, Xenia Itté recordó el tiroteo con los militares, la detención, la cárcel y los viajes al exterior para atender la grave enfermedad que padecía Sendic.
Hoy tiene 60 años y vive en una chacra ubicada cerca de San Jacinto, en la zona rural del departamento de Canelones. Junto con su actual compañero se dedica a la apicultura y tareas de granja. Estuvo siete años detenida en el Fusna (1972 a 1979) y después pasó a la Cárcel de Punta de Rieles.
"Un mal presentimiento"
Había conocido a Sendic en su ciudad natal, Bella Unión, donde era maestra y también administradora y locutora de una radio local. Muchos años después formó pareja con el líder guerrillero.
Así recuerda hoy el operativo llevado a cabo por la Brigada Nº 2 de los Fusileros Navales (Fusna), minutos después de la medianoche del 1º de setiembre de 1972.
"Nosotros estábamos viviendo temporariamente en un local de la calle Sarandí 225 entre Pérez Castellano y Maciel. En realidad vivíamos en Pando, pero con Raúl veníamos esporádicamente a Montevideo y nos quedábamos allí.
Yo ya tenía el presentimiento de que esa noche caíamos. El círculo se venía cerrando y me daba la impresión de que en cualquier momento nos iban a detener. Las Fuerzas Conjuntas habían apresado a muchos compañeros y ya casi no había locales donde refugiarse.
Raúl había planteado una reculada hacia el Interior, hacia el monte, donde él se sentía más seguro. Incluso, lo más probable era que esa fuese la última noche en ese lugar, porque pensábamos irnos hacia el centro y el norte del país".
"Grabado a fuego"
"Habían pasado unos minutos de la medianoche, cuando sentimos que golpeaban la puerta. Adentro estábamos Raúl Sendic, Jorge Ramada y yo. Desde afuera gritaban que eran las Fuerzas Conjuntas. Nosotros teníamos pensado resistir y Raúl ya había dicho que no se iba a entregar vivo.
Si hay algo que me quedó grabado a fuego fue el momento de la detención. Estábamos en total inferioridad numérica y no teníamos visión alguna. El local tenía una persiana metálica, porque antiguamente funcionaba una peluquería, y después venía un corredor largo y angosto. Allí empezó el tiroteo.
Raúl empezó a disparar con una pistola. Los tres estábamos armados. Nos dio la orden de enfrentarlos y de inmediato nosotros también empezamos a disparar. Desde afuera gritaban por un megáfono que nos entregáramos. En determinado momento, se nos terminaron las balas y Raúl nos dio la orden, a Ramada y a mí, de que teníamos que salir.
Se hizo un silencio y por el megáfono insistían en que nos entregáramos. Raúl les dijo que iban a salir dos compañeros y pidió que les respetaran la vida. Ellos pidieron que empezaran a salir y se comprometieron a respetarnos la vida.
En realidad, nosotros no sabíamos quiénes estaban afuera. Si tenemos en cuenta lo que eran las Fuerzas Conjuntas en aquella época y la forma en que sonaban los disparos afuera, nunca hubiéramos imaginado que pudiéramos contar el cuento".
"El túnel del tiempo"
"Raúl le dio la orden a Ramada para que saliera primero. Desde afuera pidieron que lo hiciera con las manos en alto. Ramada salió y Raúl volvió a gritarles que le respetaran la vida. Se hizo un silencio total. Desde adentro no sabíamos qué estaba pasando afuera.
Al rato volvieron a hablar por megáfono, pidiendo que saliera el siguiente. Raúl, gritando, les dijo que era una compañera y volvió a pedir respeto por la vida.
Salí con las manos en alto. Recuerdo que caminar por aquel corredor era como recorrer el túnel del tiempo. Los minutos parecían interminables.
Cuando llegué a la puerta, encandilada por una potente luz, me tomaron del pelo y me dieron varias trompadas. Me gritaban que me pusiera contra la pared y me preguntaban quién era, cuál era mi nombre.
Lo vi a Ramada que estaba más lejos, tirado en el suelo. Y siguió el tiroteo, mientras le pedían al que estaba adentro que se entregara. Creo que ya sabían que se trataba de Raúl Sendic".
"Hay que matarlo"
"El contestó que tenía más balas y que iba a seguir peleando. Después se hizo un silencio y entraron a la casa. Minutos después sacaron a Raúl, arrastrándolo, totalmente ensangrentado. Vi que le salía sangre por la boca.
Lo dejaron un rato tirado en la vereda, junto a la puerta del local. Se oían sirenas. De repente, llegó una persona que dijo que era el inspector Campos Hermida, y gritaba: 'Hay que matarlo, es Raúl Sendic, hay que matarlo'.
Pero alguien de la Marina dijo que el operativo estaba a cargo de ellos, que era su detenido. Después se acercó una ambulancia y se llevaron a Raúl. El hecho de que quedara boca abajo le salvó la vida, de lo contrario se hubiera ahogado con su propia sangre.
El contaba después que lo trataron muy bien. Lo llevaron al Hospital Militar y le hicieron una traqueotomía para que pudiera respirar".
"No queremos otro Che"
"A mí me llevaron al Fusna. Unos días después el comandante de esa repartición, Julio César Martínez, fue a mi celda y me dijo que Sendic estaba fuera de peligro. Yo no le creí y le dije que todos eran unos asesinos, que habían matado a Raúl. El me respondió: 'No lo matamos porque no queremos tener otro Che en América Latina'.
Un mes después lo trajeron a la cárcel del Fusna. Una madrugada de octubre, me sacaron de mi celda, con los ojos vendados como siempre, y me llevaron hasta su celda.
Cuando me quitaron la venda, lo pude ver. Los dos nos sorprendimos. Tenía toda la cabeza vendada y no podía hablar, le habían pegado un tiro que le atravesó la mandíbula y le destrozó el maxilar.
En ese momento le dije que yo había sido una cobarde porque me había entregado, dejándolo solo. El después me escribió una carta donde me decía que mi actitud había sido muy valiente.
En febrero de 1973 lo volvieron a internar en el Hospital Militar, porque tenían que hacerle una nueva operación. Aquella bala actuó como una granada de fragmentación y le voló el maxilar, el labio inferior y parte de la lengua. Raúl nunca pudo volver a hablar bien.
Después que salimos en libertad, la primera operación importante se la realizaron en Cuba, a fines de 1985. Le hicieron una cirugía, porque tenía la lengua pegada a la mejilla. Después tuvo que hacer cantidad de ejercicios para poder recuperar el habla. Mejoró mucho, tuvo cierta recuperación, pero nunca volvió a hablar bien y se cansaba bastante".
El viaje a Francia
"En febrero de 1989 nos fuimos a Francia, pensando que podía tener alguna mejoría. Raúl estaba muy enfermo. La verdad es que recibíamos ofrecimientos desde todas partes del mundo, interesados en brindarle tratamiento médico especializado.
Pero el hermano, Alberto, y la cuñada Anne Marie, quisieron que nos fuéramos a París, buscando mejores posibilidades de atención.
Estuvo internado en distintas clínicas. Lo atendía un médico especializado en el mal de Charcot, que fue lo que lo afectó al final de su vida. Es una enfermedad que ataca las neuronas motrices. El médico decía que era un caso extraño, por la rapidez con que avanzaba la pérdida de motricidad. Todos los días le aparecía algo nuevo, afectando partes fundamentales.
Lo último fue la respiración y la deglución. Antes de fallecer, Raúl prácticamente no podía comer. Para poder respirar le habían colocado un aparato que sustituía el diafragma. Fue una etapa muy dura, prácticamente todos los días le sustituían alguna función colocándole un nuevo aparato. La enfermedad fue provocada no solamente por la herida de bala, sino por todo el sufrimiento que padeció en las cárceles".
Sendic falleció en París el 28 de abril de 1989, a los 64 años de edad. Fue trasladado a Montevideo el 5 de mayo y, al día siguiente, una verdadera multitud acompañó el cortejo fúnebre hasta el Cementerio de La Teja



HABRÁ PATRIA PARA TODOS. Parte VIII "Continúa la expulsión de la población rural y la extranjerización de la tierra. Eso es institucionalizarse" por Jorge Zabalza, 2a. Parte.






domingo, 25 de abril de 2021

El virus insurgente




Publicado en VOCES 22 abril 2021
Por Jorge Zabalza 

Desde Reactiva Nicolás anota que el espacio con intención revolucionaria -que tengo intención de integrar- “no ha discutido las implicancias de la pandemia”. Es verdad. Nos ahogamos en falsos dilemas. Sin embargo, las aguas esconden certezas que ayudan a configurar la perspectiva transformadora que se precisa para caminar o, una vez más, para recomenzar a hacerlo.

El humano no es un ser superior, aislado de la naturaleza, por el contrario, es hijo de ella. Nació, creció y se desarrolló en estrecha interdependencia con las especies animales. Está integrado a una trama de vínculos entre los animales llamados silvestres, los domesticados y los autodenominados seres humanos. Comparte, además, el pool de bacterias y virus, de enfermedades infecciosas que aquejan a todas las especies animales.

Muchas de esas enfermedades son antropozoonóticas, colonizan los seres humanos e infectan al resto de los animales: sarampión, polio, tuberculosis. Otras, las zoonóticas, recorren el camino inverso, parten de alguna especie salvaje, atraviesan los domesticados y terminan por infectar humanos: ébola, toxoplasmosis, mal de Lyme. De manera que, aun en estado de equilibrio, acechan a la humanidad miles de potenciales pandemias. Ahí es donde interviene el capitalismo y rompe el equilibrio. Su necesidad de reproducir y concentrar el capital lo hace desforestar selvas y montes, abrir minas a cielo abierto, desalojar especies salvajes y comunidades originarias, criar en establos animales domesticados y hascinados.

El 20% de todas las especies animales son murciélagos. Expulsados de su hábitat natural, encuentran alimento en los galpones donde, estabulados, engordan inhumanamente aves y cerdos para alimento de la humanidad. Al chuparles la sangre, los murciélagos transmiten enfermedades a aves y cerdos, quienes, de puro vengativos nomás, contagian a los humanos. Son las necesidades del capital que rompen el equilibrio biológico y … ¡zas! ¡las zoonosis atacan y la OMS declara al mundo en pandemia!

La pandemia beneficia a unos pocos y perjudica los más. Según datos publicados por Forbes, recogidos del Instituto de Estudios Políticos, en el año que corre del 18 de marzo de 2020 al 18 de marzo de 2021, 43 nuevos miembros ingresaron al club de los multimillonarios que, gracias al coronavirus, aumentaron sus riquezas en un 45%. Por supuesto, no parece necesario recalcar que el crecimiento exponencial de ese capital no salió de la nada, fue robado por diversas vías. Eso está claro. Están claras, además, las consecuencias sociales: desocupación, miseria, exclusión, hambrunas. No todas las clases gozan de la misma libertad para hacerse cargo de la pandemia.

También es cierto que los “genios” del capital mundializado disponen de los recursos financieros, tecnológicos e intelectuales para crear y propagar zoonosis artificiales. No hay evidencias claras de que el COVID 19 sea producto de laboratorio. Tal vez algún día se descubran elementos que confirme esas hipótesis. En cambio, no hay dudas que los dueños del mundo son muy capaces de tamaña operación criminal. No olvidar que son los ingeniosos creadores de invasiones y guerras coloniales, del terrorismo de Estado y otras formas de expropiar y concentrar no menos criminales.

El capitalismo crece y se reproduce a sí mismo sin cesar, está invadiendo los últimos rincones del universo que rige la ley de valor y, en consecuencia, el horizonte de la humanidad seguirá oscurecido por la posibilidad cierta de más pandemias genocidas. Es imposible pensar que el capital abandone las actuales prácticas en la producción de alimentos y el uso de muy rentables tecnologías irracionales.

Para eliminar las pandemias es preciso eliminar el capitalismo o, por lo menos, crear conciencia de la necesidad de eliminarlo. No hay otro modo. Eliminar la rentabilidad y concentración del capital como rectoras de la relación entre la naturaleza y la sociedad. En este sentido, los intelectuales de la izquierda europeizada debieran prestar muchísima atención al pensamiento y las prácticas milenarias de los pueblos del Tercer y Cuarto Mundo.

Achacarle a Lacalle Pou el fracaso en el control de la pandemia, no cuestiona el fondo del asunto: las democracias representativas, burguesas y liberales son incapaces de proteger los pueblos de las consecuencias sociales y sanitarias del capitalismo. No es el presidente sino el sistema lo que está fracasando. En otras palabras: no

nos habría ido mejor gobernando otro partido del sistema. Tal vez se pudieran haber tomado mayores medidas asistencialistas, pero no habrían alterado la esencia del capitalismo: el modelo depredador de la naturaleza ni el pago puntilloso de la Deuda. Con Arbeleche o Astori en este 2021 se estarían pagando 1.600 millones de dólares por concepto de servicios de la deuda externa, fondos que dedicados a auxiliar los vulnerados por la pandemia, más vulnerables habrían roto el compromiso del Estado con el capitalismo mundializado.

Insensiblemente, pero sin inocencia alguna, el discurso político, la academia y los medios de comunicación están sembrando un modo de pensar y de sentir que precede la deriva al autoritarismo. Debemos estar satisfechos, nos dicen: gracias a dueto gobierno/oposición somos la democracia de mejor “calidad” de América Latina y del mundo, la vieja idea de la excepcionalidad del Uruguay. Se obvia, por supuesto, que también somos campeones mundiales en cantidad de contagiados por cada cien mil habitantes.
Se está fabricando el espacio ideológico que propicia nuevos imitadores de Mussolini, se nota hasta en el gestito con el mentón. La democracia siempre será de altísima “calidad” para los que viven en la cumbre de la pirámide, gozan de todos los derechos y libertades y participan o consienten las decisiones políticas. Se sienten representados por el sistema.

En cambio, todo el palabrerío liberal de los politólogos es irrelevante para la base popular que, sin capital ni poder político, está forzada a producir sin descanso para no interrumpir la acumulación de capital. Sienten el sistema como algo distante, que le es ajeno y toma decisiones sin ellos y en contra suyo.

Desde el período inicial de circulación del virus, la prédica liberal utilizó el horror para domesticar los sectores populares y reinstalar, sutilmente, el imaginario de obedecer al que manda. Les interesa que el espanto sea el ingrediente central en las decisiones que toman las organizaciones sociales y la oposición parlamentaria. Los convocan a discutir en el parlamento y los medios, a que abandonen el sano recurso a la movilización callejera, único instrumento de poder conque las grandes mayorías populares pueden defenderse de los dueños del Uruguay. Con la pandemia quieren legitimar la mentirosa biblia liberal: separación de poderes, derechos y libertades, igualdad de oportunidades y la teoría del derrame en lo económico.

Mucho antes que el pachecato se instalara (1968), el herrero ruralismo con Echegoyen y Nardone (1958) comenzó a abonar el terreno del pasaje al autoritarismo, a conformar el colchón electoral e ideológico que necesitaba la dictadura anticomunista y antisubversiva. Los fascismos siempre fueron fenómenos de masas. Es el período previo al autoritarismo. Apenas fracasen en la tentativa por convencer de buenas maneras, su recurso será pasar al modo autoritario de la dominación para meter en vereda a los disidentes. Algo que anticipa algunas de las actuales actitudes del actual aparato represivo.

La “calidad” de la democracia debe medirse en participación de las masas en las decisiones de gobierno. En una democracia de muy alta “calidad” la política y el poder se trasladaron hacia las clases populares; todo lo demás es puro verso, aunque se escriba en la facultad de ciencias políticas. En la institucionalidad burguesa, las libertades y los derechos son simple palabrerío para el oído del turista, solía enseñar Raúl Sendic Antonaccio, criticando al batllismo y a su ladero, el socialista Emilio Frugoni. ¡Qué pensaría ahora de sus viejos compañeros, los apóstatas convertidos en operadores ideológicos y políticos de la democracia burguesa!

En cierto momento la muerte deja de ser una consideración abstracta, más o menos remota, para volverse una posibilidad cercana, atemorizante, determinante: hubo matanzas que ayudaron a darse cuenta de quienes sacaban tajada de ellas. La primera guerra mundial creó la subjetividad necesaria para el Octubre Rojo en 1917 y para la insurrección obrera en Alemania (1918). Puede afirmarse que el horror que las masacres produjeron en el pueblo estadounidense ayudó a la derrota de sus fuerzas armadas en Vietnam. Es muy probable que, agregada al terror por la mortandad, la deriva al autoritarismo y la represión que vendrá, provoquen explosiones populares.

El movimiento popular va re-organizando sus fuerzas. Sus primeras expresiones se ven en las ollas populares, la campaña contra la LUC y la que se está iniciando para defenderse de la reforma jubilatoria. Con temores y auto organización, sin medios ni finanzas, se desobedece y resiste el mensaje desalentador que emiten desde las alturas. ¿Dónde conducirá este proceso signado por muertes masivas por una enfermedad producto del capitalismo, que no puede controlar la democracia burguesa, representativa y liberal?

 

 

 

 

 





jueves, 18 de marzo de 2021

Mercenarios


 

por Jorge Zabalza
Publicado hoy jueves 18 marzo 2021 en VOCES.


Es producto del intercambio de ideas en la "Coordinadora Oeste contra toda la LUC" y en la Mesa de Radio Activa. No existe mejor inspiración que los colectivos de compañeres. 

 

En memoria de Raúl Sendic (1925-16 de marzo-2021)

 

Estado, orden jurídico y poder político…diferentes términos que se usan en ciencia política y filosofía del derecho, pero que, en realidad, describen el mismo fenómeno: el dominio de una clase social sobre las otras. Una clase que coacciona y reprime, en diferentes formas, a miles de familias confinadas en los campos de concentración de la periferia urbana; una clase que, para multiplicar su capital, impone su ley y su orden a las centenas de miles que ven esfumarse el poder adquisitivo de sus ingresos. Lo brutal de esa forma de vida vuelve muy necesaria la lucha para ponerle fin, es el fondo ideológico de cada conflicto concreto, la urgencia por liberarse del espanto.

La clase dominante, que no se ensucia las manos trabajando, tampoco quiere ensuciarlas con la violencia institucional y paga mercenarios para que repriman y coaccionen en su nombre. Les pagan para que disparen “munición no letal” (¡vaya eufemismo!) a manifestaciones pacíficas, al estilo carabineros de Chile. Para que fabriquen “falsos positivos” todos los días, imitando a vuestros colegas colombianos. Para que desalojen familias que no tienen otra salida que ocupar terrenos para vivir en casillas miserables. Son la fuerza de tareas de los dueños de todo. En la disyuntiva “con el pueblo o contra el pueblo”, se colocan fuera de la ley natural, esa que garantiza el derecho a la rebelión contra las tiranías, inclusive la del capital.

Si quieren ser abrazados por el movimiento popular, los mercenarios deberán pronunciarse por Verdad y Justicia y repudiar explícitamente los crímenes y los criminales de terrorismo de Estado. Deberán asumir el compromiso de aportar información sobre los desaparecidos, asesinados y torturados por la policía entre 1969 y 1985. Es más, le deben al pueblo explicaciones sobre los asesinatos en “democracia” de Guillermo Machado (1989), Fernando Morroni y Roberto Facal en Jacinto Vera (1994). Si quieren pertenecer al pueblo deberán saldar la deuda moral que contrajeron al ser miembros del aparato represivo. En definitiva, deben definirse de qué lado están.

No parece que la mejor ayuda haya sido consentirlos como a niños mimosos y facilitarles gratuitamente el orgullo de integrar el PITCNT, donde participan los trabajadores que ustedes reprimen. Al no exigirles respuestas trascendentales, el movimiento sindical se hizo eco de la aventura ideológica de “blanqueo” de la policía, del olvido y perdón a su participación en el terrorismo de Estado (1968-1985). Los mismos cánticos de sirena que se entonaron en febrero de 1973 y, atenuados, sonaron luego de la Masacre de Jacinto Vera (1994).

Un buen comienzo para ese necesario proceso de definiciones ha sido la suspensión del sindicato policial por la Mesa Representativa. El escándalo que se armó en el mundillo partidario y los medios de comunicación está obligando a tomar posición. Todas y todos, uniformados o sin uniforme, sienten necesidad de pensar sobre el rol de la policía en una sociedad de clases.

Los mercenarios tienen todo el derecho del mundo a organizarse en sindicatos para acordar con el Estado mejores salarios y condiciones de “trabajo”. Hasta pueden formar sus propias centrales amarillas con soldados y bomberos. En cambio, los sindicatos clasistas no tienen por qué convivir con el brazo armado de la clase dominante. La Convención fue creada en los ’60 para luchar por un mundo sin explotados ni explotadores y…¡¡¡sin Estado!!! Para integrar las filas del PITCNT, los mercenarios deben definir el lado del que están.

Obedecer sin pensar es la consigna de los mercenarios. No parece que posean condiciones para cuestionarse por sí solos las implicancias de asumir el papel de represor en la sociedad de clases. Por el contrario, lo más probable es que, por inercia, comodidad o pereza, continúen haciendo lo que siempre hicieron, saben hacer y volverán a hacerlo. La disciplina de los mercenarios es con sus mandos, no responden al movimiento obrero organizado en la Convención. Hasta es posible que operen como una quinta columna que espía y pasa información en democracia.

La historia muestra que las situaciones traumáticas, sin salida, estimulan las neuronas de los mercenarios… ¿será preciso encerrarlos con un corral de pueblo indignado e insumiso, movilizado, pacíficamente o no, que les exija apuntar las armas hacia la cumbre de la pirámide? La compulsión popular organizada parece ser el único modo de aclarar el entendimiento de los mercenarios. La presión desde abajo los ayuda a cobrar consciencia y a librarse de la sodomía a que se dejan someter cada día.

La creación de la CNT fue enriquecida con el modo de pensar del inolvidable Héctor Rodríguez. Sostenía que la unidad del movimiento obrero permitiría superar las formas de lucha por centro o por rama de trabajo. Avanzar como un todo y no en parcialidades separadas. Sentía que la unidad era estratégica para luchar por la transformación revolucionaria de la sociedad de clases, que iba más allá, mucho más allá, de las pequeñas batallitas. Culminar el plan de lucha en una huelga general por tiempo indeterminado, decía Héctor, es la forma de cuestionar la dominación de los dueños del Uruguay.

Es el legado que se recibe de la Tendencia Sindical de los ’60, el que, con diferencias de enfoque, pero con el acuerdo en la intención revolucionaria, reanimaron los sectores que propiciaron la suspensión de la quinta columna mercenaria. La tendencia combativa, liderada por Héctor, León Duarte, Eduardo Gallo y otros grandes dirigentes, debió hacer frente a otra corriente de pensamiento, la que postulaba eludir la confrontación directa y global con patronales y gobierno, para encontrar una “salida política” a la grave situación creada por el pachecato. El propósito era salir del conflicto de clases mediante un pacto social y político.

En las elecciones de 1971, la gambeta ideológica a la inevitable confrontación se tradujo como opción por la lucha parlamentaria para los cambios, estrategia que puso un freno al período de ascenso de la lucha popular que se había iniciado en 1968 y que, sin dudas, impulsó el levantamiento antes de tiempo de la Huelga General de 1973. Al parecer, sus herederos siguen apostando al parlamentarismo y a desincentivar el espíritu rebelde y combativo, seguros de que la conciliación con el capital es la alternativa.

Jorge Zabalza







jueves, 4 de marzo de 2021

Está pronta la hoguera

No asonarás

 

Un laberinto de burocracias, persecución y criminalización para sostener una vez más la impunidad.
Hace ya 8 años la memoria y la rabia entró a la SCJ. Cientos y cientos de personas reclamamos que la jueza Mariana Mota no fuese desplazada de las decenas de causas de violaciones de DDHH que tenía encausadas
Se reclamaba que se dejara de amparar a violadores, torturadores,  secuestradores. Terroristas de Estado que de esta manera no irían a prisión porque todos esos casos volvieron a foja cero. Y aún hoy, la gran mayoría de ellos siguen impunes.
Siete personas fueron indagadas y enjuiciadas.
El 16/09/2013 la fiscalía solicitó la imputación por el delito de Atentado.
El 19/09/2013 se realizan las audiencias.
El 4/11/2013, siete personas fuimos procesadas por el delito de Asonada. Las Defensas plantearon “no sólo estar en contra de la tipificación de la fiscalía, sino en razón de la impunidad de las acciones enjuiciadas” discriminatorias y restrictivas del derecho de la protesta y las libertades de expresión.
La fiscalía otra vez en desacuerdo, presentó una apelación en noviembre de 2013.
La Defensa considera que la tipificación implica "una  conducta impune” y se  interpone el recurso de Inconstitucionalidad.
La Suprema Corte (Ac doc) conformada para este caso, declara la Inconstitucionalidad  (Sentencia N° 104 del 27 de abril de 2015)
La Fiscalía vuelve a discrepar y el 23 de octubre de 2015 se informó a las Defensas.
La defensa presentó otra Apelación y Nulidad. No es aceptado.
El 2 de febrero de 2016,  la jueza de ese entonces,  desestima el pedido de procesamiento por el delito de atentado ya que estábamos procesados por Asonada y dispone la clausura definitiva y archivo de la causa, basada en que ya existía un fallo de Inconstitucionalidad. Por entender que se viola el principio de no juzgar dos veces por los mismos hechos (non bis in ídem)
El 3/2/16 se notifica al fiscal. Al otro día, el 4/2/16 este presenta una queja por denegación de apelación y nulidad volviendo a pedir se procese por Atentado y se expide contra la clausura definitiva y archivo de actuaciones.
La defensa es notificada el 29/4/16 y presenta otra demanda el 9 de mayo de 2016.
El 2 de mayo de 2017 se da una nueva instancia. La defensa responde el 9 de mayo de 2017.
El 13 de junio de 2019 se notifica la Sentencia del Tribunal de Apelación de 4to. Turno. Es decir, esto implica, a buen entendedor que se violó " la prohibición contenida en el Art. 3ro. del Código del Proceso Penal: Prohibición del doble enjuiciamiento"
No hubo ni hay garantías.
Es decir, en el imperio de impunidad, quedamos en sus manos. Un uso y abuso de poder. Mientras los represores andan libres y privilegiados.
Se nos volvió a juzgar EXACTAMENTE POR LOS MISMOS HECHOS POR LOS CUALES YA HABÍAMOS SIDO PROCESADOS. Sin haberse en ningún momento presentado pruebas de violencia por parte de los manifestantes.
La frutilla de esta persecución es que además del procesamiento ya dictado, había una sentencia de Inconstitucionalidad.
La defensa interpuso el recurso de Casación. El curso de este proceso contiene aberraciones jurídicas para mantener la impunidad de una Corte que se convirtió hace décadas en la muralla de la impunidad.
Mucho tiempo ha pasado.
Y la asqueante impunidad reina y sin embargo la acusación no solo se mantiene si no  que ahora se pide prisión por Atentado especialmente agravado. Hablan de violencia y la que existió y existe es la de la desaparición y  la actitud de la policía para proteger y amparar este estado de cosas.
El 15 de febrero de 2013, no  hubo más violencia que la que ejercieron los miembros de la SCJ dilatando los juicios contra los represores y la policía impidiendo la libertad de expresión.
La persecución selectiva, prolongada durante años nos habla de una judicialización selectiva, un señalamiento altamente discriminante y peligroso al estilo dictatorial.
Decenas de imágenes dan cuenta que el 15 de febrero de 2013 la policía entró al recinto de la SCJ  provocando, empujando a niños, mujeres, adultos mayores, pero esto no es juzgado.
Solo es juzgada “la autodefensa de las personas que actuaron para no ver vulnerados sus derechos y detener las agresiones a terceros en claro estado de vulnerabilidad”
Si se protestó, se dejó explícita una discrepancia respecto al autoritarismo del Poder Judicial al servicio de los impunes represores.
En este juicio queda evidente la falta de garantías procesales, la selectividad de las personas que se encausan y la clara persecución política que se desprende del accionar prolongado en el tiempo llevada adelante por la Fiscalía.

Basta de impunidad

Basta de criminalización y judicialización de la protesta

Cese de persecución política.

Álvaro Jaume.

Jorge Zabalza.

Irma Leites.

Anibal Varela.

Eduardo Jaume.

Diego Jaume.

Marzo 2021 



JUZGADO LETRADO DE PRIMERA INSTANCIA EN LO PENAL DE 26to. TURNO

Juan E. Fagúndez, en representación de Aníbal VARELA, Irma LEITES, Alvaro y Diego JAUME, y Jorge ZABALZA, Gonzalo Galíndez, defensor de Eduardo JAUME, compareciendo en los autos caratulados “Atentado”, expediente indizado IUE 94-35/2013, nos presentamos y DECIMOS:

Que, en tiempo y forma, y en la representación procesal invocada, venimos a EVACUAR EL TRASLADO DE LA ACUSACIÒN.

I ANTECEDENTES.

1.1.- Los comparecientes fueron sometidos a proceso, del que resulto el enjuiciamiento de los mismos por el delito de ASONADA, el 4/11/2013.
 
1.2.- Habiendo la fiscalía solicitado el 16/09/2013 la imputación por el delito de ATENTADO, fs. 340 y ss.
Se confirió vista a las Defensas de la requisitoria fiscal.
Con fecha 19/09/2013 se realizan las audiencias del 126 del CPP. Las Defensas abogaron no solo en contra de la tipificación de la fiscalía, sino en razón de la impunidad de las acciones enjuiciadas.
La Sede, el mismo día, dispone autos para resolución.
Con fecha 04/11/2013, la Sede dicta el procesamiento de los comparecientes por el delito de ASONADA, fs. 437.
La fiscalía recurre: reposición y apelación en subsidio, fs. 498. Pieza II, 7 de noviembre de 2013.

1.3.- A su vez, no estando conforme la Defensa con la tipificación, por considerar la conducta impune, repone y apela, pero conjuntamente y considerando la vulneración de derechos constitucionales a partir del procesamiento, interpone excepción de inconstitucionalidad.

1.4.- La Suprema Corte acoge la excepción, declara la inconstitucionalidad, por Sentencia N° 104 del 27 de abril de 2015 y devuelve los autos el 13 de mayo de 2015, fs. 729.

1.5.- Decreto 1369/2015, 1° de junio de 2015, fs. 730: Autos para resolución.
La Fiscalía comparece y solicita por vía recursiva la continuación de los autos a los efectos del trámite de la vía recursiva que interpusiere el 7 de noviembre de 2013, inmediatamente antes de la inconstitucionalidad interpuesta por las Defensas, el 11 de noviembre de 2013.

1.6.- Decreto 3075/2015, 23 de octubre de 2015, fs. 741, da traslado de los recursos interpuestos por el Ministerio Público a las Defensas.
1.7.- Los comparecientes Leites a fs. 748, Varela, Zabalza y Alvaro, Diego y Eduardo Jaume, a fs. 754, interponen contra el decreto 3075/2015: la primera Apelación y Nulidad, los demás: Nulidad, Reposición y Apelación, y evacúan aquel recurso del 7 de noviembre de 2013 a los efectos de aclarar algunos extremos que el fiscal expuso en el mismo.              

1.8.- Decreto 3349/2017: Traslado de las nulidades al Ministerio Público.

1.9.- Comparece el Ministerio Público, a fs. 774 pide:
1. No hacer lugar a la nulidad invocada…
2. Interpone reposición y apelación contra el Decreto 3075 por no haber dado traslado de la requisitoria fiscal obrante a fs. 340.
Es de hacer notar aquí que, la requisitoria fiscal fue dada en traslado previamente a la audiencia del día 19 de setiembre de 2013, y a la que se opusieron las defensas en oportunidad de la audiencia ratificatoria (fs. 369 y ss.) punto 1.2 de este libelo.

1.10.- Sentencia 108/2016, 2 de febrero de 2016, fs.783. Fallo:
a.- Desestima nulidades y recursos,
b.- desestima el pedido de procesamiento por el delito de atentado.
c.- Dispone la clausura definitiva y archivo de la causa.
Funda, entre otros extremos, la violación del principio de non bis in ídem, de aceptarse la continuidad de la causa.

1.11.- El 3/2/16 se notifica el fiscal (fs. 797 vto.) y el 4 se presenta a fs. 802 e interpone:
I.- Queja por denegación de apelación y nulidad contra 108/2016 por cuanto desestima los recursos contra el decreto 3075/2015.
II.- Reposición y apelación contra la denegatoria de procesar por atentado y contra la clausura definitiva y archivo de actuaciones.
III.- Se revoque la clausura, se dé traslado de la requisitoria original de responsabilidad penal por atentado, se disponga su procesamiento por tal figura.

1.12.- Se forma testimonio con recurso de queja.
A fs. 195 del testimonio por el recurso de queja, surge en original el escrito por el que la Defensa evacua el traslado del recurso de la fiscalía de fecha 4 de febrero de 2016, notificado el 29/4/16 y presentado el 9 de mayo de 2016.

1.13.- Con fecha 2 de mayo de 2017 se da traslado de una nueva interposición (o superposición) de recursos del Ministerio Público, lo que la Defensa evacúa con fecha 9 de mayo de 2017.

1.14.- El 13 de junio de 2019 se notifica la Sentencia 329 del T.A.P. de cuarto turno.

II.- NO DEBIO CONTINUARSE CON ESTE PROCESO DESDE LA          Sentencia 108/2016, 2 de febrero de 2016, fs.783.
     ERRORES DEL TRIBUNAL.

2.1.- Al   evacuar el decreto 3075/2015, en oportunidad en que se pretendió diligenciar los recursos de fiscalía interpuestos a fs. 498 a 510, la defensa se fundó, y luego reiteró, como error del Tribunal respecto de su Sentencia:

    Consideran los comparecientes que, la continuación de estos obrados, a partir del decreto 3075/2015, y hasta esta sentencia del Tribunal constituye un acto procesal nulo por violar la prohibición contenida en el artículo tercero del Código del Proceso Penal: Prohibición del doble enjuiciamiento.
    Véase como, admitir la continuidad de tamaña empresa procesal, además de ultrajar el principio contenido en la disposición (art. 3 del CPP de 1980),  afectaría claramente las garantías del justiciable, el que quedaría a merced de la voluntad de cuantas oportunidades crea conveniente el acusador o el juzgador de investigar a una persona por los mismos hechos que ya han investigado, por ejemplo, si al procesar el juez lo hace por una figura diferente a la requerida por la fiscalía (sin que se viole el principio de “ultra petita”) y ésta apela, pero el Tribunal no sólo revoca, sino que además absuelve, ¿que detiene a la fiscalía de continuar por los mismos hechos la persecución penal pero ahora por un tercer tipo punitivo? Creemos, que al igual que en el caso que nos ocupa, lo que lo limita es el principio del “non bis in ídem”.
    Extremos que claramente entran en contradicción con los artículos 12, 18, 23, y 72 de la Constitución Nacional, y 2 del CPP, y concordantes.
    Nos serviremos de una sentencia del Tribunal de 3er turno, a los efectos de continuar con el análisis: Sent. 278/2011 (RUDP N°22 Caso 504).
    “Debe valorarse que, al tratarse de los mismos hechos ya investigados, sin la ocurrencia de ninguna nueva particularidad, solo se introduce ahora la denuncia por delitos contra la fé pública, esto es que, si ya se había producido la acción ilícita no puede valorarse ahora en otra forma los mismos hechos y ello es necesario para preservar una eficiente administración de justicia y los principios de libertad y seguridad del denunciado.”
    Veamos entonces cómo en el caso de autos, en el que se determinó la inconstitucionalidad del procesamiento por la inaplicabilidad del tipo penal seleccionado por la Sede, se pretende volver a juzgar EXACTAMENTE LOS MISMOS HECHOS POR LOS CUALES LOS COMPARECEINTES HAN SIDO PROCESADOS, en una suerte de reinicio a los efectos de darle al Ministerio público la oportunidad de que su voluntad punitiva, a pesar del procesamiento ya dictado, y de la Inconstitucionalidad sentenciada, sea nuevamente considerada a los efectos, EN DEFINITIVA, DE UN NUEVO PROCESAMIENTO.
    La voluntad punitiva del Ministerio Público YA FUE CONSIDERADA Y DESCARTADA POR LA SEDE, y ahora en esta nueva etapa ante el Tribunal, no se puede ignorar el tracto procesal anterior y sus resultados JURIDICOS.
En definitiva, es justamente esta etapa ante el Tribunal que culmina con un segundo procesamiento, la que constituye la violación del “non bis in ídem”.
     Dijo el TAP 1° en Sent.75/12, “Mientras la cosa juzgada es una institución de derecho procesal civil, que busca la firmeza de las resoluciones judiciales, el principio analizado es una garantía constitucional de seguridad jurídica, establecida a favor del acusado para impedir el doble juzgamiento. De ello se deriva una diferencia fundamental: la estabilidad de la cosa juzgada en materia procesal civil se basa en la presunción absoluta de verdad de la sentencia; en cambio, en materia procesal penal, el ne bis in idem no es tanto una garantía procesal como una garantía político-constitucional con la que se quiere proteger más que la estabilidad de la sentencia, la libertad de los ciudadanos” (Mariano BERTELOTTI) …
    “La garantía penal-procesal del ne bis in idem (a veces llamada o equiparada con res judicata), no solo significa que nadie puede ser procesado o condenado por un mismo hecho delictivo, sino que también impide que pueda ver agravada por una nueva condena otra anteriormente impuesta por su comisión, ni expuesto –siquiera- al riesgo de que cualquiera de estas hipótesis ocurra mediante una nueva persecución penal (MAYER)…”
    Es de hacer notar a esta altura del análisis que en autos no solo se ha dictado el procesamiento de los comparecientes, sino que, además, se ha declarado la inconstitucionalidad de dicho procesamiento, y no puede, de ninguna manera, ignorarse dicho acontecimiento judicial, y pretender un nuevo análisis de la cuestión, ahora bajo la requisitoria de otra figura penal.

    Estos argumentos llevaron a la Sede de primera instancia a dictar la sentencia 108/2016, por la que se clausura la causa, fundamentándose la misma, en parte, en que la continuidad de la causa estaría violando el principio del non bis in ídem.

    Al declararse la inconstitucionalidad de la imputación, pierde los efectos el auto de procesamiento, el que, de todas formas, fue dictado.
Así dictado el auto de procesamiento se declaró su inaplicabilidad al caso concreto.
De esto se desprende que, aceptado como lo fue por el Tribunal continuar con la persecución de la fiscalía hacia el procesamiento de atentado es lisa y llanamente pretender el dictado de UN SEGUNDO PROCESAMIENTO, y no, como lo pretende el fiscal, permitirlo en virtud de que el auto de procesamiento es modificable en cualquier momento, ya que esa hipótesis parte de un auto de procesamiento UNICO, y en el caso de autos, el procesamiento dictado, ya no tiene eficacia por lo que no es base de la vía recursiva de la fiscalía.
Si no se hubiera determinado la inconstitucionalidad, el recurso se apoyaría en el mantenimiento de la imputación dictada, en el caso el recurso invoca una actividad descartada del proceso, por lo que pierde sus sustento material y formal, y, como bien sabe el fiscal, al no poder reiniciar el proceso, intenta por vías improcedentes llegar a la obtención de un SEGUNDO auto de procesamiento en clara violación del artículo 3 del CPP y convenios internacionales que informan y forman nuestro elenco normativo.
Todo sin perjuicio de lo manifestado en las tres comparecencias referidas, sobre todo en cuanto a que el traslado de la requisitoria fiscal operó en su debido momento previo al procesamiento, en 2013, contestado por la Defensa y desestimado por la Sede al procesar por Asonada.

2.2.- Sin dudas este tracto procesal se ha convertido en un nuevo juicio, en el que ya se ha sentenciado sobre el non bis in ídem a favor de los requeridos, agravio presentado conjuntamente con otros que se vuelven a argumentar en virtud de la acusación cuyo traslado se está evacuando.

Recordamos entonces y ahora (puntos 1.2 y 1.9 de este libelo), que la requisitoria fiscal, obrante a fs. 310 del principal, deducida por el Ministerio Público con fecha 16 de setiembre de 2013, fue trasladada a la Defensa con fecha 19 de setiembre de 2013, en ocasión de la audiencia ratificatoria en la que la Defensa tuvo la oportunidad de rebatirla, oponiéndose a la misma por cuanto pretendía la imputación por el delito de ATENTADO, DELITO QUE AHORA PRETENDE IMPONER EL TRIBUNAL EN UN SEGUNDO AUTO DE PROCESAMIENTO, lo que causa el error que se continúa fundando.

La Fiscalía interpone reposición y apelación por desestimar el pedido de procesamiento por el delito de atentado, realizado en la requisitoria presentada el 3 de setiembre de 2013 a fs. 310.
Ese pedido de procesamiento fue desestimado a través del auto de procesamiento de fecha 4 de noviembre de 2013.
Lo que la Sede de primera instancia, por los argumentos que se verá a continuación, no aceptó fue reformar un procesamiento que había sido declarado inconstitucional, reposición solicitada a través de los recursos del Ministerio Público evacuados por la Defensa como surge de fs. 91 y 97, y más tarde fs. 195.
La fiscalía interpone reposición y apelación contra la decisión de clausura definitiva y archivo de las actuaciones.
Solo basta acudir a los principios generales del derecho procesal para sostener la naturaleza de definitiva de esta sentencia atacada N° 108, en virtud de sus efectos y de sus fundamentos – motivación.
Desde la doctrina procesal más recibida, en la que podemos citar como ejemplo al Profesor Arlas, se sostiene que habrá sentencia definitiva independientemente de la categoría en que se encuentre (interlocutoria, de mero trámite o definitiva) cuando sus efectos pongan fin a las etapas procesales necesarias que resuelven sobre el fondo del asunto.
La fiscalía debió entonces atacar la sentencia como definitiva y no como lo hizo, entendiendo la misma como interlocutoria.

Al haber errado desde el comienzo la fiscalía su estrategia procesal, como surge del propio expediente, se ha continuado protegiendo el error, en el mismo, multiplicándolo, la fiscalía de aquel momento, con recursos de la misma naturaleza en una suerte de repetición con ánimo de legitimación de lo que no es, ni será legal: interponer recursos de reposición y apelación contra una sentencia interlocutoria con fuerza de definitiva.

La Sentencia N° 108 resuelve definitivamente todas las cuestiones planteadas en virtud del fallo que le otorga su naturaleza, el que se inspira y funda en la consideración de que notificar algo que ya fue dado en vista, aceptar reponiendo realizar un nuevo y segundo procesamiento, y continuar en alzada esta negativa, todo ello, implicaría una clara violación del non bis in ídem, y por lo tanto la Magistrado PONE FIN A LA CAUSA.

3.- CASACION.

La defensa interpuso el recurso de casación a fs. 943, funda respecto de la Sentencia 339/2019 del T.A.P. de cuarto Turno en virtud del error “in procedendo e iudicando ” por cuanto:

in procedendo :

- no considera la errónea interposición de los recursos de la fiscalía que llevaron a su Sentencia, cuando procesalmente se ha verificado dicho error y ahora se mantiene a través de la Sentencia del Tribunal.

- dice el Tribunal revocar el auto de procesamiento por el delito de asonado dictando en su lugar el auto de procesamiento por el delito de atentado cuando en realidad no puede revocar lo que ya ha sido sentenciado por la Suprema Corte de Justicia, que es, ni más ni menos que la caída del auto de procesamiento en virtud del vaciamiento de su contenido teniéndolo por dictado en aplicación de una norma inconstitucional, por lo que TODO LO ACTUADO DESDE ESE MOMENTO PROCESALMENTE VIOLA EL PRINCIPIO DE NON BIS IN IDEM.  

- no puede fundar su decisión el Tribunal en que el auto de procesamiento no causa estado y es reformable en cualquier momento para fundar su nuevo dictado del auto de procesamiento (esta vez por ATENTADO), cuando lo reformable es la imputación del auto de procesamiento EXISTENTE.

Existe un claro error “in iudicando”, derivado de la errónea aplicación del derecho en cuanto a la determinación de su responsabilidad.

El error “in iudicando”.
Incumplimiento de los artículos 8, 10, 12, y 72 de la Constitución Nacional; artículo171 del Código Penal.

1.- Los fundamentos del error en la aplicación del derecho, fueron expuestos desde la evacuación del decreto 3075/2015, en oportunidad en que se pretendió diligenciar los recursos de fiscalía interpuestos a fs. 498 a 510.
En dicha oportunidad, 03/11/2015, la Defensa fundó su oposición a la tipificación del delito de ATENTADO, ahora se enfrenta al error de la Sentencia del Tribunal en los siguientes términos…
    El recurso fue rechazado por la Suprema Corte de Justicia, Sentencia 2033, del 7 de octubre de 2019, fs. 966.
    
    La S.C.J. solo analiza la naturaleza de la Sentencia que ha sido impugnada, partiendo de la base que fue una resolución de carácter interlocutorio, tomada sobre las anteriores a de análoga naturaleza.

    Y entonces dice a fs.967 vto.
    “ 4.- En la especie, la sentencia interlocutoria impugnada: i) no pone fin a la acción penal; y ii) no hace imposible la prosecución del proceso.
    Por el contrario, el pronunciamiento de segunda instancia, revocó el auto de procesamiento de los apelantes por un delito de asonada y en su lugar mantuvo sus procesamientos sin prisión por un  delito de atentado… por lo que ordena,  justamente, proseguir con el proceso.
    En consecuencia, la interlocutoria imputada no impide la prosecución del proceso, por lo que resulta inadmisible la interposición a su respecto del recurso de casación.”
     
    Se desconoció, por completo la razón jurídica que motivó el recurso fundada en dos sentencias anteriores, una de INCONSTITUCIONALIDAD Y OTRA DICTADA EN PRIMERA INSTANCIA  Nº 108.
    4.- LA ACUSACION.
    La fiscalía ha acusado a la Sra. Irma Leites, y a los Sres. Jorge Zabalza y Alvaro Jaume, como autores de atentado agravado, solicita una pena de 24 meses de prisión.
    A los Sres. Aníbal Varela, Diego y Eduardo Jaume, como cómplices en un delito de atentado agravado, solicita una pena de 8 meses de prisión.
    
    4.1.- Sobre la prescripción de los delitos.

    El comienzo de la prescripción en esta causa, ocurrió el día 15 de febrero de 2013, día de los hechos objeto de este expediente.
    La prescripción opera en el tiempo, y tiene como parámetro la fecha del hecho, y los límites y circunstancias normativas, contenido en el Título VIII Capítulo I del Código Penal.
    Lo que no hay duda es que procede en cualquier estado de la causa
Como lo afirma el propio Irureta Goyena en sus apuntes al artículo 124 del C.P.
     Es más, debe interpretarse claramente y en favor del enjuiciado, el artículo 117; para el caso en concreto, en cuanto dispone en su inciso segundo que, “…será la pena pedida…, la que se tendrá en cuenta para la aplicación de las reglas que preceden.”
    Volviendo a las notas de Irureta Goyena, ahora sobre el artículo 117 del C.P., el autor enumera cinco posibles fundamentos relacionados con el artículo 117, pero dice preferir solo uno, aquel que determina que la pena debe ser relativamente cercana al delito teniendo en cuenta directamente la gravedad del delito, de esta combinación se evita la incomprensión de la sociedad cuando, luego de mucho tiempo, y de una acusación que refleja el escaso daño de un hecho olvidado por la generalidad de la sociedad, se decide, a pesar de ello, condenar.
    Así se conecta directamente la existencia de la determinación normativa en cuanto combina el real guarismo punitivo solicitado en la acusación, con la verdadera cuestión diligenciada en el expediente.
    Por ello, aplicándose la norma del art. 117 del C.P. exegéticamente, y tomando los guarismos punitivos solicitados por la fiscalía (8 y 24 meses), podemos afirmar que nos encontramos ante penas de prisión, y éstas tienen una prescripción de cuatro años, por lo que, habiendo transcurrido desde los hechos exactamente 8 años al 14 de febrero de los corrientes, ha prescripto la causa.

    4.2.- La causa es nula desde la Sentencia Nº 108 dictada en estos obrados.

    En primer lugar, los comparecientes, que enfrentaron una nueva investigación por los mismos hechos, no pueden ser incoherentes por lo que se remiten a todos los fundamentos expuestos en todas sus comparecencias, en los recursos interpuestos, en el recurso de Inconstitucionalidad y en los recursos de reposición y apelación, incluso en el equivocadamente rechazado recurso de casación.

    La defensa ha fundado legalmente cada paso, y discutido las resoluciones desde la norma, y razonabilidad jurídica y procesal.

    No es fácil lograr una inconstitucionalidad de una norma penal, y más en un hecho que involucra a la corporación que decide sobre el extremo, pero si obtuvo esa declaración.

    Tal vez, la falta de experiencias en la materia, en la doctrina, y jurisprudencia, sobre la naturaleza de la situación legal post declaración de inconstitucional de un una norma sostén de un auto de procesamiento, permitió lo que modestamente consideramos una seguidilla de errores a partir de la sentencia de autos  Nº 108, la que prolijamente situó las consecuencias de la inconstitucionalidad dictada en autos, respecto del proceso penal.

    Recordamos: la ley procesal llevó a la Sede de primera instancia a dictar la sentencia 108/2016, por la que se clausura la causa, fundamentándose la misma en parte, en que la continuidad de la misma estaría violando el principio del non bis in ídem.

    4.3.-     El tipo penal imputado no se adecua a los hechos.
        El atentado.

    En primer lugar, los comparecientes, que enfrentaron una nueva investigación por los mismos hechos, no pueden ser incoherentes por lo que se remiten a todos los fundamentos expuestos en el recurso de Inconstitucionalidad y en los recursos de reposición y apelación, ahora respecto de la improcedencia de la aplicación, en este caso, del tipo penal del ATENTADO.

    Específicamente volvemos a sostener que jamás hubo violencia en el sentido dado por el tipo penal, y que los hechos en que selectivamente se involucraron a 7 de los más de 200 partícipes, ocurrieron cuando se les ordenó solamente a cuatro Policías empujar a NIÑOS, MUJERES, ADULTOS MAYORES y otros, que se encontraban en la antesala de ceremonias y parte inmediata del patio del primer piso del Edificio de la S.C.J., lo que provocó la absoluta brutalidad, como si siendo arremetedores soslayarían su escaso número (surge de la filmación) y este ATAQUE provocó la autodefensa de las personas que actuaron para no ver vulnerados sus derechos y detener las agresiones a terceros en claro estado de vulnerabilidad. Todo lo que coloca a la acción Policial en estado de ilegitimidad, por desmedida, negligente, e imperita. Una verdadera PROVOCACION.
    Véase como, luego de algunos minutos, cuando la Policía actuó profesionalmente, no hubo ningún tipo de incidente, y se desalojó tranquilamente. Lo que constituye la mejor prueba de la afirmación realizada respecto del anterior procedimiento Policial.

    Es así que no solo no existió violencia (mucho menos amenazas), como instrumento para el fin de atentar, sino que tampoco se enfrentó a ningún funcionario policial y mucho menos judicial, de manera de cumplir con el requisito típico en relación a la descripción dada: “contra un funcionario…”

    Nótese que este delito esta previsto bajo el capítulo V del Título IV del Código Penal, De la Violencia y la Ofensa a la Autoridad Pública.

La violencia a la autoridad, contra el funcionario, en los hechos ya juzgados, NUNCA EXISTIO.

Inclusive, y como el propio Código lo determina en el Capítulo que nos convoca, violencia no es ofensa.

A su vez las ofensas, previstas en el artículo 173, bajo el tipo del DESACATO, se constituyen a partir de conductas que, nobleza obliga, se parecen más a los hechos ya juzgados con anterioridad.
Pero entonces ¿por qué, si las conductas parecían adaptarse a un tipo penal de forma cómoda, sin forzar tipos penales, ni hechos, se eligió un camino punitivo incorrecto, forzado, con interpretación sesgada de los hechos de manera de convencer de la existencia de fundamentos fácticos que sostuviesen los tipos por los cuales en un caso ya se procesó, y que ahora se pretende acusar, luego de abrir un nuevo caso para potencialmente volver a procesar en clara violación del non bis in ídem?

La respuesta está en la propia descripción típica, inciso final, del delito de DESACATO:

Nadie será castigado por manifestar sus discrepancias con el mandato de la autoridad.

Eso fue lo que pasó en los hechos, hubo una manifestación de la discrepancia, respecto de un mandato de la autoridad que disponía el traslado de una Magistrado: acto impune.
Por lo que, la verdad adecuada a la forma jurídica solo determinaría el archivo de la causa. Lamentablemente, en este caso, no solo ocurrió todo lo contrario, sino que, además, se pretende continuar vulnerando, profundizando, la errónea aplicación del derecho y la violación de las garantías procesales.
    4.4.- La ensordecedora circunstancia de que siete personas fueron elegidas para transitar esta causa.
    
    La situación de intervención policial solicitada por la corporación preveía mucha gente desde antes de la hora de la ceremonia, lo que a su vez, podía provocar la necesidad de su intervención.

    Mucha gente, con cánticos, ruidos, aplausos, consignas… mucha gente atropellada por los cuatro policías, que respondían evitando el excesivo procedimiento de naturaleza provocativa (hay imágenes).

    Sin embargo, solo siete reconocidos líderes sociales, fueron seleccionados por los servicios de inteligencia policial para comparecer ante la Justicia Penal.

    Este último fundamento a los efectos de la prescripción – absolución que se solicitará, no es solo una reflexión con doble sentido, son datos, prueba, de la realidad en un expediente penal, que aportan material para determinar la injusticia de haber convertido una causa judicial en una persecución política.

    En el más puro sentido que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha interpretado causas con contenido similar.
    5.- LA PRUEBA.
    
    5.1.- A los efectos de la prescripción surge notoriamente la data de los hechos que determinan el derecho a que la causa se declare prescripta.
    
    5.2.- En relación a sostener que todo lo actuado a partir de la sentencia 108 de obrados, es nulo, tratándose de un cuestión de derecho, exime de prueba más allá de lo que integra este expediente.

    5.3.- En cuanto a la prueba de los hechos, no solo existen filmaciones, fotos, testimonios de los jefes del procedimiento, sino que es claro que en la participación de los hechos acusados participan más de 50 personas.
    También ha quedado claro el desarrollo de la situación con los testimonios diligenciados por la defensa en la ampliación sumarial.
    Declararon la Dra. Mariana Mota, Alba Cristobal, Verónica Sosa, y los periodistas Walter Penas y Santiago Mazzarovich.
    Todos ellos presentes durante el desarrollo de los hechos, aportando desde su perspectiva lo que vivieron durante el desarrollo los mismos.
    De sus testimonios surge claramente que, la visión acusadora toma sesgada y parcialmente el  desarrollo de la situación, y de las acciones que se pretenden imputar a nuestros seis patrocinados de los siete encausados.
    Ninguno de ellos, únicos testigos en la causa, consideró de quienes se encontraban allí lo estaban para atentar contra algún funcionario, y que tampoco reconocieron conductas que se hubieren cometido en tal sentido.
Basta leer sus declaraciones para comprender parte del fundamento de esta defensa, sobre todo respecto de la atipicidad de la conducta imputada.

    PETITORIO

En virtud de las normas citadas, concomitantes y complementarias y en virtud de todo lo expuesto  SOLICITA:

I.- Que tenga por presentado en tiempo y forma y evacuado el traslado de la acusación.

II.- Que en virtud de lo sostenido en el punto 4.1.-, de este libelo se decrete la prescripción de la causa tratándose la razón de la solicitud de una cuestión de puro derecho.

III.- De considerar vigente la causa, la Sede absuelva a los acusados en virtud de los fundamentos expuestos en esta comparecencia:
        
        4.2.-     La causa es nula desde la Sentencia Nº 108 dictada
            en estos obrados.
        4.3.-     El tipo penal imputado no se adecua a los hechos.
            El atentado. O de aquellos que la Sede entienda correspondan.