jueves, 13 de agosto de 2020

Cría cuervos

 

Salió en Semanario Voces 13 agosto 2020

Guido Manini Ríos se afilia a la versión más retrógrada de la historia reciente: el golpe de 1973 fue a pedido del parlamento y consentido por la mayoría electoral, la que había votado a Bordaberry (apadrinado por Pacheco Areco) y al general Aguerrondo, cuya logia “tenientes de Artigas” ya había copado el mando superior del ejército. Manini estima que dicha mayoría se mantuvo con el correr de los años, indiferente a la barbarie del terrorismo de Estado y que, en noviembre de 1980, se expresó en el plebiscito: más del 40% del electorado apoyó la propuesta de la dictadura cívico-militar. Tampoco disminuyó, piensa él, con la restauración de la república liberal: en el plebiscito de 1989 se respaldó por mayoría la impunidad de los criminales uniformados. Por supuesto, ese no es el análisis visto desde la izquierda, pero, es el relato donde se afirma la acción política de Manini Ríos.

Antes de librarse de los límites propios del cargo de comandante del ejército, ya venía creando hechos que, indirectamente, lo iban aproximando al poder político. Su propósito parece ser desarticular el modo pacífico de dominación, para reemplazarlo con una pirámide de ordeno y mando a lo Pacheco Areco o a lo Mourao-Bolsonaro en Brasil, pero, aunque no lo desee, la actual correlación de fuerzas le impone transitar el laberinto electoral y parlamentario. Su problema es cómo avanzar por esos recovecos hacia un régimen autoritario, cómo respetar las reglas del juego liberal mientras va acumulando y centralizando su base electoral entorno a Cabildo Abierto.

Manini calcula que, dispersa y atomizada, sobrevive la opinión pública favorable a la dictadura, una masa siempre predispuesta a alinearse tras un caudillo militar. Simplemente busca marcar las líneas de acción política para aglutinar lo disperso. No le interesa que se despida al fiscal de corte ni que se derogue la ley de interpretación obligatoria, solo se propone enarbolar banderas ideológicas para despejar confusiones y ganar la confianza del electorado más conservador.

Nacionalismo de cuartel.

Año 1998. El 16 de octubre fue arrestado Augusto Pinochet por la policía de Londres. Acusado por genocidio, torturas, violaciones, homicidios y desapariciones forzadas, estaba requerido por el juez Baltasar Garzón de la Audiencia Nacional de España. Los testimonios de sus crímenes no sólo vinieron de Chile, sino también de España, Suiza y Francia. Dos semanas después Pinochet fue internado en un hospital siquiátrico de lujo. Allí disfrutó de la vida mientras esperaba que se dilucidara su caso y le permitieran regresar a Chile. La única forma de condenar judicialmente sus crímenes era en el plano internacional, lo otro era la impunidad, porque, ¿qué juez chileno se atrevería a meterlo preso? Sorpresivamente Eleuterio Fernández Huidobro dirigió sus dardos contra el juez Garzón. Según el dirigente histórico del MLN-T, la iniciativa del magistrado español entrañaba una intromisión en los asuntos internos y amenazaba la soberanía y la independencia de las patrias latinoamericanas.

Año 2006. En el mes de abril, Eduardo Radaelli, Wellington Sarli y Tomás Casella fueron extraditados a Chile, acusados por asociación ilícita y el secuestro de Eugenio Berríos. En defensa de los tres oficiales, Eleuterio Fernández arremetió agresivamente contra el poder judicial uruguayo, lo acusó de cortar el hilo por lo más delgado, sostuvo que los tres oficiales eran “presos políticos”. Para él, se trataba del acto inaugural de una nueva etapa para el Uruguay, pautada por la pérdida de la soberanía nacional, “una especie de Plan Cóndor al revés”, decía Fernández, embanderado con un “nacionalismo” ramplón y de baja estofa, a lo “carapintada” en una palabra.

Fernández replicaba sus antiguos devaneos con el “peruanismo” de los torturadores y asesinos del Batallón Florida, un verso que utilizaron para debilitar las defensas de los interrogados: “si ambos somos enemigos de la oligarquía y del capital extranjero… ¿para qué luchar entre nosotros? ¡Dale, no resistas!”. El artilugio atrapó a un Fernández Huidobro propenso a aceptarlo desde hacía tiempo. Fueron las mismas redes que tendieron los comunicados 4 y 7 y que, en febrero de 1973, enredaron al movimiento sindical y el Partido Comunista.

Apenas fallecido Raúl Sendic y derrotado el Voto Verde en 1989, Fernández Huidobro se sintió libre para reemprender, con renovadas energías, sus relaciones carnales con los militares de la logia “tenientes de Artigas”. Hizo sonar nuevamente las campanas del “nacionalismo” de baja estofa e inició el largo recorrido de infidelidades que lo condujeron al ministerio de defensa. Lo designó el presidente Mujica, uno de sus discípulos favoritos. Entre ambos, el 2 de febrero designaron a Guido Manini como comandante en jefe del ejército. Fue el regalo que dejaron a Tabaré Vázquez que, al mes siguiente, cuando asumió la presidencia, mantuvo a Huidobro y Manini en la cumbre verde. Los hechos posteriores al fallecimiento del ministro dejaron en evidencia los vínculos entre sus ideas y las que expone el comandante hoy transformado en líder partidario.

Olvido y perdón.

En diciembre del 2003, durante el Congreso “Héctor Rodríguez”, el compañero Hugo Cores propuso que el Frente Amplio impulsara la anulación de las leyes que se contraponían con los tratados internacionales sobre derechos humanos. Adecuar la legislación uruguaya a la internacional suponía, de hecho, anular la ley de caducidad. En la comisión del congreso donde se discutió la propuesta, se opusieron el Movimiento de Participación Popular, la Vertiente Artiguista, el Partido Socialista y Asamblea Uruguay. En el plenario final, Hugo Cores y Eleuterio Fernández argumentaron a favor y en contra del proyecto.

Fernández sostuvo que el Frente debía respetar la voluntad ciudadana expresada en el plebiscito de 1989 y dejar congelada la impunidad, como si el resultado del plebiscito fuera eternamente válido. En realidad, era un argumento falaz: la opinión de los electores es cambiante y se deben respetar esos cambios, por eso hay elecciones cada cinco años y los partidos se alternan en el gobierno. Además, sostenía Fernández, la propuesta de Cores comprometía el triunfo del Frente Amplio y, decía él, se podía renunciar a todo menos a obtener a la victoria electoral. Fernández estaba mostrando su hilacha, pero no sólo él, sino también los 746 congresales que acompañaron sus fundamentos, una mayoría que lo acompañó camino al olvido y perdón. Por el contrario, 569 delegados levantaron su mano para continuar la lucha para anular la ley de caducidad. La línea quedó que bien dibujada: Verdad y

Justicia, pero, no tanta, sin extralimitarse. Aun así, durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez se realizaron las primeras excavaciones y, antes de finalizar ese año, ya se habían descubierto los cuerpos de Ubagesner Chaves Sosa y Fernando Miranda. Lástima que el implso inicial se detuvo. En el 2009, junto a las elecciones presidenciales se plebiscitó nuevamente la anulación de la ley de caducidad. Recién al finalizar la campaña, a regañadientes, el candidato progresista José Mujica adhirió a la lucha por Verdad y Justicia. Tal vez sus reticencias determinaron que no todos los votantes del Frente Amplio apoyaran la papeleta rosada. Tal vez esa fue la razón de que no se alcanzara el 50% necesario, pese a que el Frente Amplio ganó con más de la mitad de los votos emitidos. El sector acaudillado por Fernández Huidobro directamente no ensobró la papeleta que anulaba la ley de impunidad.

Las ambigüedades continuaron luego de saboteado el voto rosado. Una notable lentitud del Estado para resolver los crímenes de lesa humanidad. En el “caso Gelman”, año 2011, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado uruguayo por el incumplimiento en “adecuar su derecho interno a la Convención Americana sobre Derechos Humanos”. El país debía garantizar que la ley de caducidad no volviera a ser un obstáculo para la investigación de las desapariciones forzadas y el procesamiento y condena de los culpables.

Tal vez con cola de paja y en respuesta a la condena internacional (¡vergüenza!), el gobierno de Mujica impulsó la ley que restableció “el pleno ejercicio de la pretensión punitiva del Estado para los delitos cometido en aplicación del terrorismo de Estado”. Sin embargo, otros apóstatas la rechazaron acaloradamente. Argumentaban nuevamente que el resultado del plebiscito de 1989, reafirmado en 2009, desvirtuaba para siempre cualquier tentativa de juzgar y castigar a los criminales. En primera instancia el diputado Víctor Semproni, ex tupamaro de sinuosa trayectoria, impidió que se aprobara la ley al retirarse de sala y dejar sin mayoría al Frente Amplio. Luego, Fernández Huidobro, ya senador, al quedar en minoría y por disciplina partidaria, renunció a su banca.

Pocas semanas más tarde, sabiendo de su defensa de la impunidad y de sus afinidades con sectores de los mandos militares, el presidente Mujica lo nombró ministro de defensa. Mujica apostaba a Fernández porque entendía la cabeza de los militares, entendimiento que lo llevó a pelearse con los frenteamplistas y los que luchaban por Verdad y Justicia, mientras fortalecía su excelente relación con los militares 1 . …que te arrancarán los ojos.

El comandante Manini Ríos no tuvo una presencia destacada en los medios de Manini Ríos, comandante en jefe, prácticamente no salía en los medios de comunicación hasta la muerte del ministro de defensa. No le era necesario hacerlo: Fernández lo interpretaba al dedillo. Una vez desaparecido el ministro, el comandante Manini debió llenar el vacío e interpretarse a sí mismo. Comenzó su carrera pública.

Cabildo Abierto y Guido Manini Ríos surcan el mar de ambigüedades y desigualdades que caracterizan la república liberal. Aprovechan, además, la pérdida de perspectiva transformadora del progresismo, la que conduce al desánimo y la disidencia. La institucionalización del Frente Amplio, su incorporación al capitalismo financiero transnacional, lo llevaron a abandonar la tarea de educar conciencias, de profundizar la comprensión y la organización política de los más desprotegidos. Es en esos espacios vacíos que crece el huevo de la serpiente. Criaron el cuervo y hoy caminan ciegos. Sólo se lamentan. No saben cómo detener la clara ofensiva del monstruo que ayudaron a nacer. El golpe de Estado podrá o no sobrevenir, todo depende de la resistencia que encuentre, de que el movimiento popular uruguayo tome el ejemplo del pueblo chileno y luche para defenderse del autoritarismo que vendrá luego de la pandemia.

Jorge Zabalza

  1 Emisora M24, 28 de marzo del 2019, vocera oficiosa del MPP.

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 6 de agosto de 2020

Hay un derecho a tomar tierras


Programa de Resumen Latinoamericano TV donde hablamos con el Tambero Zabalza sobre la necesidad de la autodefensa de los pueblos y el derecho de tomar tierras. Entrevista con Eduardo Gurucharri, escritor y militante del libro: La Patria Socialista.




Apuntes acerca de la entrevista a Jorge Zabalza
realizada por Carlos Aznàrez director de “Resumen Latinoamericano”


Carlos Aznàrez:
Para hablar de insurgencias de luchas y también de solidaridad entrevistamos a Jorge Zabalza, un tupamaro histórico del Uruguay, un hombre crítico, que no tiene nada que ver ya con esa línea de Mujica, Huidobro, quienes compartieron con él también la fundación de Tupamaros y que se expresa siempre a favor de los que luchan. Y nos vamos a meter con el tema de lo que está ocurriendo en EEUU, con la rebelión que ha surgido del pueblo norteamericano después del asesinato de George Floyd. Y también èl, que maneja bastante bien el tema de las insurgencias en el continente y en el mundo, preguntarle cómo ve estas milicias negras que han surgido en varios estados de los EEUU.
Jorge Zabalza: Lo que quiero dejar claro es que tiene que aparecer con vida Facundo Castro, eso que tiene que quedar claro.
Me informè a través de Resumen Latinoamericano sobre las milicias negras que surgieron y que están exigiendo medidas en EEUU. Y decía que las armas que hasta ahora esa libertad de comprar armas en el supermercado -que hasta ahora era la base de la existencia de los grupos supremacistas- ahora se utilizan para el autodefensa del pueblo negro, del pueblo afroamericano.
La verdad que esa necesidad de autodefensa popular surgió también en Chile y no ha tomado todavía la forma que tomò en EEUU, pero está pendiente, porque una cosa que no ha podido evitar este virus, que es por un lado producto de las formas capitalistas de explotación, porque se habla mucho de que nos lo contagiaron los animales; pero nos contagiaron porque la cría de de aves, la cría de cerdos, la cría incluso de bovinos está estabulada y entonces en ese hacinamiento es donde se reproduce como en un caldero los virus y de alguna manera se contagian a los seres humanos. Entonces esto que es consecuencia de la nueva forma capitalista de producción, hoy en día ha terminado por ser una fábrica de sepultureros del capitalismo, porque produce miseria. Es impresionante: 50 millones de desocupados en EEUU.
En el Uruguay se cayó todo lo que había sido esa falsedad de sacar de la pobreza inyectando ingreso mediante el
asistencialismo social, se cayó todo y hoy en día los que se vanagloriaban de haber salido de la pobreza están
nuevamente en una situación de miseria, con hambre, viviendo de la solidaridad popular, porque no hay solidaridad del estado en el Uruguay. Es insuficiente la solidaridad del estado, muy insuficiente. Acá hay gente que come -y mucha- gracias a las ollas populares. Entonces ha crecido ese ejército de reserva. Son asalariados, no son lumpenproletariado, la gente que vive en la villas miserias, la gente que vive en las callampas, la gente de las favelas, la gente de los asentamientos irregulares, son asalariados expulsados de la protección del movimiento sindical, asalariados expulsados de la protección del estado.
No tienen. Trabajan en negro, trabajan en changas, viven de ferias, viven vendiendo lo que consiguen para vender, entonces no es la figura del lumpen proletariado, sino que es una figura nueva y una división en la clase proletaria. Aparecen trabajadores sin protección atrás, la marginación es a los asalariados. La marginación no es al lumpen proletario, no es a la delincuencia, es a los asalariados que no tienen protección del estado, que sí son marginados del estado, marginados de la vida política, marginados de la vida sindical.
Y bueno esa gente exige, van a crecer, ya están creciendo y exigen una respuesta política. Y no hay respuesta política, no hay respuesta partidaria, no hay respuesta parlamentaria, no hay respuesta por la vía electoral; entonces no les queda otra solución que la defensa.
Defenderse que es la solución que encontraron los afro-americanos en EEUU, que encontrò la juventud chilena, esa es la única solución que les queda.
Que van a hacer los mapuches?! Se defienden, no tienen otra solución.
Què van a ser los bolivianos ahora frente a la última arremetida de Añez? Se defienden. Van a hacer una Huelga general y van a tener que enfrentarse con el aparato de estado. Van a tener que defenderse.
Que van a ser los luchadores sociales, los militantes, los referentes, los que creyeron en entregar las armas? Van a ser exterminados? Se van a tener que defender, no hay otra solución. No hay otra solución, es la hora de la autodefensa.
Carlos Aznàrez: Se ha puesto en marcha en algunos países, e incluso acá en la Argentina también, la idea de trabajar fuerte sobre la toma de tierras y por otro lado la soberanía alimentaria, porque si hay algo que va a quedar claro en esto que ellos llaman la nueva normalidad -que en realidad es la vieja anormalidad maquillada- es que la gente va a tener que buscar la forma de autogestionarse los alimentos, porque el estado no les va a dar los alimentos.Como ves ese tema de la toma de tierra y la soberanía alimentaria?
Jorge Zabalza: Yo creo que que hay un derecho a tomar las tierras, es decir hay una situación de emergencia de tal gravedad qué la gente tiene que solucionar por sí misma. Tiene que tomar la decisión, que se ve obligada a tomar. No es que se junten tres mil personas, como ocurrió acá en Santa Catalina, 600, 700 familias -no se sabe cuántas, porque no hay censo. El estado no interviene-, entonces vayan y tomen por capricho o para especular con las tierras. No, las toman porque están obligados, no tienen otra solución.
La no intervención del estado en los problemas sociales lleva a la lucha y la toma de tierra es una de las formas más clara y más populares porque es una necesidad. El techo es una necesidad evidente. Podès tratar de paliar otros problemas, pero si no tenés techo como hacès? Además con estos inviernos, por favor!
Y qué ocurre acá en Uruguay -esto que voy a decir es una forma de desenmascarar el doble discurso de los progresismos-, qué ocurrió: en el año 2006, es decir anteriormente en el Uruguay la toma de tierras se trataba en la justicia civil, era un problema civil; el propietario denunciaba y los ocupantes se defendían frente a la justicia civil. Si habremos tomado tierra con Helios Sartou en aquellos tiempos. Helios era el defensor de casi todos los que hoy en día están asentados, que formaron barrios, son una forma de colonización (*).
Hoy en día todos acá donde nosotros vivimos son más de 10.000 familias y en Uruguay son muchos que viven en terrenos ocupados.
Que se hizo en el año 2006? Se aprobó una ley que sacaba de la esfera civil a la esfera penal, la cuestión de la usurpación. Se creó el delito de usurpación y por lo tanto a partir de ahora un problema de fiscales penales y de la justicia penal, estás cometiendo un delito y si no llevaron presas a estas
600, 700 familias porque no tienen donde ponerlas, es sencillo. Entonces quien gobernaba en el 2006 cuando se aprobó esa ley? Quien era mayoría en el parlamento y votaron todos a favor de esa ley: el Frente Amplio. Y ahí se desnuda, se muestra en carne viva lo que es la conceción al liberalismo, el regreso al viejo liberalismo burgués de quienes se decían de izquierda, compañeros del MPP, compañeros del Partido Comunista, compañeros del PVP, votaron todos en el año 2006 la ley que vuelve un delito penal la usurpación de terrenos. Y con esto le dieron a los propietarios, a los latifundistas, a lo latifundistas urbanos también, dieron un instrumento legal para atacar la necesidad más urgente del pueblo.
Yo lo que digo es que deja al desnudo el doble discurso del progresismo que por un lado dice “sacamos de la pobreza tantos puntos de la población, porcentajes, reducimos la
pobreza acá en el Uruguay a 10 por ciento” y sin embargo apenas hay una pandemia, apenas aparece un problema resulta que no habían sacado nada, que simplemente le habían inyectado asistencia social, unos pesos y con eso los habían transformado en consumidores de sexta o séptima categoría y apenas hubo un problemita reaparece la miseria.
Siendo que además en el mundo -hace poco lo veía en los artículos de Naomi Klein y de Chomsky- los capitalistas más ricos, el 0,01%, los dueños del mundo han aumentado su riqueza, las grandes empresas; el Banco República en el Uruguay aumentó su recaudación en plena pandemia, es decir –por favor!– mientras unos tienen hambre, hay otros que no tienen hambre, que se benefician del corona virus.
(*) Alusiòn a la Ley de Colonizaciòn de Uruguay -ver https://www.impo.com.uy/bases/leyes/11029-1948

(*) Alusiòn a la Ley de Colonizaciòn de Uruguay  -ver https://www.impo.com.uy/bases/leyes/11029-1948









domingo, 26 de julio de 2020

Infamia

Conocí desde muy pequeña a Daniel Viglietti, después vino la dictadura y con ella las distancias, pero tuve la enorme suerte de contarlo entre nuestros amigos hasta el día de su muerte. El Daniel que conocí era un hombre tremendamente solidario, un luchador por los Derechos Humanos, amigo de sus amigos, inteligente, desinteresado y talentoso. Jorge y yo compartimos muchos momentos con él, con Lourdes, con mi padre, Inger y otras/os amigos. En el acuerdo o la discrepancia siempre existió respeto y su proceder honesto amerita que se abra un espacio de duda frente a lo que hoy sucede. Lo respetamos, admiramos y queremos, por eso me duele tanto la rapidez de mucha gente en apoyar acusaciones que hasta el momento no tiene fundamentos sólidos.

Si Daniel Viglietti estuviera vivo habría cumplido 81 años el pasado 24 de julio. A raíz de la acusación del periodista Nelson Díaz, posteriormente reafirmada en un posteo por Lucía Viglietti Forner, se responsabiliza a Daniel de violar a una niña de 10 años cuando él tenía 27, o sea en 1966. 54 años más tarde y sin que él pueda defenderse, la sobrina tira una piedra y esconde la mano. No sé qué edad tenía ella en ese entonces, ni tampoco entiendo por qué casi tres años después de la muerte de su tío publica ese post y luego desaparece. Es una acusación muy seria que realizada de esta manera no le hace ningún favor a la supuesta víctima, le quita seriedad, la convierte en circo. Además pone en evidencia la responsabilidad de toda una familia por haber callado en lugar de hacer la denuncia. Intenté entrar a la página de Facebook de la denunciante, pero no lo logré, parece que la cerró. Les pido que, si no les importa la memoria de Daniel, respeten a Trilce y a Lourdes cuando suelten juicios de valor basados en lo que hasta ahora parece ser una campaña de desacreditación.

Leo con asombro que mucha gente postea afirmando: “Yo le creo a la víctima”. Les recuerdo que hasta ahora la supuesta víctima no se manifestó ni sabemos quién es, lo que resta credibilidad a todo esto. Lo que creen es lo que dice un periodista y los post de Lucía Viglietti.

Me apena reconocer entre la gente que insulta y replica la “noticia” a quienes otrora levantaron a Daniel como digno representante de la integridad y los valores morales. Resulta que ahora, en macabra fiesta de impunidad de las redes, varias personas manifiestan que lo sabían. Hipócritas y cómplices, ¿si lo sabían, por qué no hicieron nada?

El periodista no deja en ningún momento claro en que pruebas se basa para acusarlo y la sobrina tira la bomba y luego se retira. Comencemos con Nelson Diaz, que escribe en su muro de Facebook: “Sabían que este miserable, abyecto, que cantaba para el pueblo violó menores? La muerte no redime. VIglietti violador. Hablen con la familia y lo sabrán.” Al decir que “violó menores”, ¿lo acusa de más casos? No me queda claro. También publica en su muro: “Fin de la discusión. Daniel Viglietti violó una menor. En mi ética, más allá de su obra, es un miserable. Un hijo de puta. Este pedófilo podría haber violado a tu hija. Cantá a desalambrar.” Claramente induce al odio y a la violencia verbal, intenta (y en muchos casos lo logra), manejar la opinión de quien lo lee, lo hace personal: “Este pedófilo podría haber violado a tu hija.”, lo coloca en tu casa, junto a tus hijas. para despertar alarma ¿No se dan cuenta de lo tendencioso que es y cómo intenta que tomemos partido por una víctima que es hasta ahora inexistente? La ética profesional del señor Nelson Díaz ofrece serias dudas, como periodista tiene la obligación moral de investigar los hechos antes de hacerlos públicos y de presentar algo más que insultos categóricos, deslindandose de la responsabilidad con la frase: “iHablen con la familia y lo sabrán.”

Por otro lado, la sobrina escribe: “Hay mucha gente que lo sabe, de hecho quien era su esposa en ese momento lo supo por boca de él y se separó de inmediato”. Evidentemente el “periodista” no se contactó con la ex esposa para confirmarlo, pero hoy lo hizo una persona de mi total confianza y comprobó de boca de la ex esposa de Viglietti que no era cierto. Entonces, la señora Lucía miente en eso, lo que a mi entender pone en tela de juicio toda la afirmación. Lucía involucra a una persona que ni siquiera estaba enterada de lo que sucedía y que quedó muy asombrada en el momento de saber sobre la acusación.

También escribe: "Tampoco voy a aclarar y explicar más nada. Entiendo que fue una figura pública y un referente importante para muchos, pero eso no quita que, así como tuvo sus luces, tuvo sus sombras. El que quiera creerlo bien y el que no, en su derecho está". Como verán se lava las manos, tiro eso y hasta luego…

Asusta pensar que podemos escribir y acusar a cualquier persona de lo que queramos y que la opinión pública, lejos de pedir que se demuestren los hechos y analizarlos, nos va a incinerar como en tiempos de caza de brujas. Hoy somos los verdugos de las redes sociales, me tocó vivirlo con personas muy cercanas, los vi ser admirados hasta el furor y condenados tras un audio o algún disparate en redes con mentiras muy burdas y fácilmente desechables. Por eso me debo y les debo respeto antes de actuar como la inquisidora que lleva la antorcha.

Un tema tan serio no se puede manejar con supuestos. A pesar de la poca claridad de las acusaciones, arremetieron sin abrir el más mínimo paréntesis de duda. Un tema muy mal manejado y con mucha falta de respeto. No me queda duda de que quien comete una violación, en el año y en el momento que sea, debe ser repudiado y si está vivo castigado, pero no nos hagamos eco de todas las campañas de enchastre que escuchamos, hay que investigar y corroborar antes de sentenciar.











jueves, 23 de julio de 2020

Alejandra y Adrian



Por Jorge Zabalza
salió en Semanario Voces
23 julio 2020



Adrián y Alejandra, mis vecinos del Bajo Valencia, son un joven matrimonio sin techo. Vivían de agregados en casa de familiares. Junto a centenas de familias necesitaban una la vivienda digna, derecho con garantía constitucional que el Estado negaba. Un buen día, espontáneamente, ocuparon el estéril baldío al norte de Santa Catalina. Se proponían poblar donde reinaba la chirca, tradición transmitida por sus padres y abuelos, fundadores de los barrios que se extienden al oeste de Camino Cibils. Una anónima obra de civilización que colonizó el espacio vacío con miles de casas.

Alejandra y Adrián se sumaron a la ocupación y levantaron su propio refugio con una pocas tablas y chapas. Podían haberse dedicado a resolver estrictamente lo suyo, pero, inspirados en los relatos que circulan en la zona, se propusieron levantar un merendero aprovechando los restos de un tanque australiano. Seis meses después, con el auxilio solidario de sindicatos y militantes, el merendero es una realidad. El matrimonio, además, está embarcado en la formación de una cooperativa por ayuda mutua afiliada a FUCVAM. Son luchadores, quieren salir organizadamente de la agobiante situación de marginación a que han sido empujados. Sin embargo, pronto les caería encima el Estado, con una furia inaudita e injustificada.

El miércoles 15 citaron a los ocupantes para una instancia de diálogo y negociación en el Sistema de Mediación de Montevideo. Participaban la Coordinadora de Asentamientos, la Cámara de Representantes, la Junta Departamental, la Intendencia de Montevideo y el fiscal Diego Pérez, que ya llevaba “formalizados” por asociación para delinquir una quincena de ocupantes. Toda una ceremonia institucional que, se presumía, tenía la laudable intención de resolver un conflicto social. El “país de los amortiguadores” en pleno funcionamiento. Adrián concurrió como referente de una importante movilización social y fue “atendido” como si hubiera cometido un delito al luchar por viviendas dignas para todas y todos los vecinos.  

El fiscal Diego Pérez, representante del gobierno nacional en la instancia, se despojó de su disfraz de amortiguador y mandó detener a Adrián Alanís. La instancia de “diálogo y negociación” se transformó en una trampa policíaco-judicial: el referente barrial resultó procesado por asociación para delinquir y usurpación, delitos que se le podrían imputar a cualquier ocupante de tierras, mujer u hombre, que angélicamente concurriera a la instancia de mediación convocada por las autoridades. Diego Pérez optó por declarar la guerra a los ocupantes y echar a andar la maquinaria represiva que reproduce sepultureros del régimen.

Sin decir diciendo, fundamentó su acto represivo en el antecedente judicial de Adrián quién, desde que fue dejado en libertad, ha trabajado en la construcción, conformado un hogar (Alejandra perdió su embarazo la noche del temporal) y, además, es conocido su largo esfuerzo en aras del bienestar colectivo. En realidad, su delito es haber nacido en la marginación y la exclusión.  

Pese a todo el discurso electoral sobre la necesidad de transformar las cárceles en centros de rehabilitación, cuando un liberado demuestra fehacientemente su voluntad de salir del delito, el colérico fiscal Diego Pérez se atribuye el derecho de condenarlo a vivir en la calle. ¡Cuánta saña gratuita e injustificada! Es un nuevo disparate del sistema de “justicia”. Con sus niñas y niños, algunos de brazos todavía, las familias ocupantes continúan soportando temporales y olas de frío bajo sus techos de cartón. En el aislamiento: gobierno y parlamento los ignoran. No es que los hayan olvidado, no saben que existen. Solamente les resta la esperanza de salir adelante con su cooperativa, que les adjudiquen un terreno y un préstamo para construir por ayuda mutua las viviendas de bajo costo. Esperan que fiscalía y el gobierno no opten por empujarlos al abismo. Hay soluciones, como siempre las hubo. Basta con que haya voluntad política.

Con el relato de lo sucedido a los creadores del “Nuevo Comienzo” (así bautizaron su barrio), se pretende poner de relieve las ideas que corren por detrás del escenario de los “allanamientos nocturnos”. La cosa va mucho más allá de una simple reforma constitucional o del debate jurídico, es una tentativa de instalar la ideología de la mano dura. En realidad, hay fuertes indicios de que ya es hegemónica y cuenta con la aquiescencia de los partidos y el electorado suficientes. La violencia de la actitud del fiscal Diego Pérez frente a la marginación social, es apenas una expresión individual de esa la filosofía de la mano dura que se propaga desde el poder político. En definitiva, es el mismo espíritu conque un energúmeno intentó quemar vivo al pobre Andrés que dormía en la calle. Se promueven las ideas y luego se sufren las consecuencias prácticas. Si las cosas continúan por el mismo derrotero, tendremos que llorar muchos Guillermo Machado más.

Jorge Zabalza














domingo, 19 de julio de 2020

viernes, 17 de julio de 2020

Usurpando el derecho a la vivienda



El miércoles 15 de julio fue detenido un referente de la ocupación del barrio Nuevo Comienzo de Santa Catalina. El compañero asistió de buena fe a una convocatoria realizada por el Sistema de Mediación de Montevideo en el edificio oficial del IMPO. La convocatoria fue realizada para iniciar un: “Proceso de Diálogo Colaborativo entre todos los actores involucrados” que sería “dirigido por terceros imparciales expertos en manejo de conflictos que facilitarán el diálogo”. Entre esos expertos se destaca la figura de Leonel Groisman, quien comandó la instancia de “negociación” a la que estaban convocados, además del compañero detenido, abogados de familias asentadas, la Coordinadora de Asentamientos, la Comisión de Vivienda Territorial y Medio Ambiente de la Cámara de Representantes, la Comisión de Asentamientos de la Junta Departamental, la Intendencia de Montevideo y el fiscal que lleva la causa de la ocupación, entre otros.
Mientras Groisman exponía las características del “proceso de diálogo”, el fiscal se comunicaba con la policía para que llegara a la sede del IMPO y se llevara detenido al compañero. En ese contexto, y enterados de la situación, un grupo de militantes del Nuevo Comienzo y de diversas organizaciones sociales que han apoyado la ocupación se acercaron a la sede del IMPO para solidarizarse. Ante la concentración de militantes el proceso de detención pasó por una instancia de negociación que de todas formas derivó en que Adrián quedara detenido en zona 4 y el jueves fuera trasladado a jefatura. Ante todo eso, quienes convocaron a la “negociación” que terminó siendo una “cama” al compañero, no aportaron nada concreto para evitar la detención.
El jueves a la mañana Adrián fue trasladado a fiscalía, en donde nuevamente recibió la solidaridad y el apoyo de decenas de vecinos, vecinas y militantes, aunque ningún “negociador” se hizo presente. El delito de Adrián: “asociarse” para “usurpar” terrenos baldíos y construir en ellos su vivienda. Nuevamente quedaban enfrentados propiedad privada y derecho a la vivienda, nuevamente prima el derecho a ser dueño de un terreno abandonado que el de tener un lugar en donde vivir. La fiscalía este jueves pidió una nueva prórroga, y recién mañana sabremos qué pasará con el compañero. Lo cierto es que la justicia “legal” desprotege cada día más a los más débiles, cada día defiende más la propiedad privada, y las leyes, para los pobres, se transforman en un cerco que los encierra en un espacio cada vez más miserable.

Ante esa situación no hay resignación.
Además de denunciar falsas negociaciones y manejos legales habrá que dar la pelea para que el derecho a vida digna esté antes que el el derecho al terreno baldío.

Adrián no está solo. El Nuevo Comienzo sigue pariendo rebeldía.
Los únicos usurpadores son quienes defienden la tierra baldía antes que la vivienda digna.

La Senda

miércoles, 15 de julio de 2020

Adios al compañero Daniel Astapenco

Se esparcieron las cenizas de Daniel Astapenco " Pedrito" en Santa Lucia del Este .


Conocí de su vida militante solamente de oídas. Ejemplo de tantas y tantos anónimos que dedicaron su vida a revolucionar el mundo. Vaya al compañero el abrazo fraterno que nunca le dí.

 Tambero




Un grupo de compañeros escribió: 

Daniel Astapenco “Pedrito”. Internacionalista.

Pudo haber sido uno de los tantos desaparecidos por la dictadura, pudo haber sido uno de los fusilados de Soca, uno de los asesinados por la dictadura chilena ó uno de los combatientes caídos en la lucha por derrocar la tiranía somocista en 1979.
Pero sobrevivió y murió ahora, el pasado 5 de julio
Fue de los que nunca se habla. Pero hizo. Por eso es necesario escribir estas líneas. Quizás algún joven que ande buscando rumbos para cambiar el mundo, encuentre algunos rasgos inspiradores en su singular e intransferible aventura vital.
En mayo de 1973, cuando tenía 18 años es requerida su captura por el ejército como integrante del  MLN y pasa a continuar la lucha en la clandestinidad, pero poco después la dirección del Movimiento le ordena salir del país. La organización estaba muy golpeada y no tenía infraestructura para soportar muchos militantes clandestinos. Contra su voluntad, viaja a Argentina y luego a Chile, junto a su compañera Elena, también requerida.  
Llegaron a Chile a finales de junio de 1973 cuando ya se avizoraba el golpe de estado contra el gobierno de la Unidad Popular. ( ya habia ocurrido el golpe en Uruguay) La salida del país que le habían prometido sería transitoria para prepararse y volver a la lucha contra la dictadura se alargaba angustiosamente. 
Esperando órdenes trabajó como obrero en Santiago. El ambiente político era tenso y se suponía que en caso de golpe de estado se incorporaría a luchar con las organizaciones populares para defender la democracia. Llegó el 11 de setiembre y no llegaron las prometidas armas, solo una visita de algunos dirigentes quienes los exhortaron a morir con dignidad.  
Nunca pensó en la posibilidad de asilarse, aunque su compañera estaba ya embarazada. Se incorporaron a las redes de la resistencia en la población de Barrancas en la periferia de Santiago. Allí sobrevivió de milagro a las razias durante el toque de queda, a la frenética búsqueda de extranjeros por parte de los militares golpistas, que si podían, fusilaban en el acto. A solicitud de las propias organizaciones populares chilenas, muy golpeadas, aceptó pedir refugio a Naciones Unidas para no comprometer la vida de quienes les daban cobijo.     
Así esta pareja de jóvenes estudiantes llega a la Cuba solidaria. "Pedrito" abraza a ese pueblo y forja una lealtad con sus trabajadores que marcaría el resto de su vida. Allí crían a sus hijos, trabaja en la construcción,  es obrero artesano de una fábrica de instrumentos musicales, estudiante brillante de Medicina y de Ciencias Políticas.
En Nicaragua el FSLN luchaba contra la tiranía de Somoza. Junto a otros uruguayos residentes en Cuba envía una carta a los revolucionarios nicaragüenses ofreciéndose para luchar voluntariamente junto a su pueblo. Pudo cumplir con ese anhelo, y llegó para ofrecer su vida en los combates en el Frente Sur. Fué un destacado combatiente, querido por sus compañeros por su valor y por su solidaridad. Se destacó como artillero con su cañon de 75 mm y en innumerables ocasiones estuvo bajo la mira de los aviones y los francotiradores somocistas.
Pudo festejar la victoria popular del 19 de julio de 1979, cuando aquella gesta alentaba también la lucha en Uruguay y en toda América Latina.  
 En otras etapas de su vida, ya en Uruguay, fue obrero gráfico, poeta, artesano, pintor, chofer.
Sus convicciones lo llevaron en cierta etapa a no integrar formalmente ninguna organización revolucionaria. Nunca abandonó su vocación internacionalista. Donde había una causa justa de un pueblo hermano, donde había un revolucionario enfrentando situaciones difíciles, allí sentía que debía estar.  Procuró ayudar a todo el que pudo y en forma destacada a la resistencia chilena.
Cuando en 1999 el pueblo uruguayo luchaba por una sociedad más justa, junto a su pareja y a otro compañero, Hernán Castro, fundaron  un semanario para colaborar con la lucha popular. 
Nunca firmó un artículo, nunca publicó su foto, nunca entendió la militancia como un mérito. Era su oxígeno, la necesitaba para sentirse humano. Acciones que otros calificarían de audaces para él eran solamente lo que exigía la propia dignidad.
Intransigente con la cobardía, con la delación a los compañeros de lucha, con el acomodamiento y con la flaqueza ante ofensivas de las oligarquías y el imperialismo.
Lector insaciable, pensador profundo y poseedor de una habilidad manual destacada.
Un día escribió: 

Amamos tanto la vida!!!
pero no estamos dispuestos 
a vivirla a cualquier precio
Odiamos tanto la muerte!!! 
pero no estamos dispuestos 
a evitarla
a cualquier precio
Porque existen cosas
que amamos más que la vida
porque existen cosas 
que odiamos más que la muerte
                                 
Era un radical. Nada que no fuera de raíz lo colmaba. Su horizonte de un mundo solidario no necesitaba expresarlo en sus diálogos, se manifestaba en cada pequeño detalle de su cotidianeidad, en su persistente rechazo a toda trampa adormecedora del entorno.
Todos los que lo conocimos bien, extrañaremos por siempre sus acciones y sus (pocas) palabras.