miércoles, 21 de marzo de 2012

Pensamientos íntimos

 por Jorge Zabalza


21 de marzo de 2012

Pensamientos íntimos

Desde el punto de vista de las constituciones burguesas, el Presidente de la República (así con mayúsculas) da una orden y las fuerzas armadas deben cumplirla sin discutir. Sin embargo, el presidente Mujica se sintió obligado a “invitar”a los altos mandos al acto de contrición que tendrá lugar en el Palacio de las Leyes y envió al ministro Fernández, ex-guerrillero que se pasó al verde a “negociar” con los uniformados para que no dejen desairado al gobierno. Al no atreverse a “dar la orden” para que se cumpla sin rodeos, Mujica permite que los mandos militares se hagan “rogar” y accedan a seguir siendo buenitos y obedeciendo al gobierno elegido en las elecciones nacionales. Les abre un espacio para que hagan política, para que puedan enviar su mensaje amenazante, los agranda como pan en remojo, les da vuelo.  Antes de concretarse, el reconocimiento del Estado ya está desvirtuado por el partido militar.

En definitiva que el Estado pida reconozca el delirio represivo que desató es irrelevante, no significa nada, absolutamente nada. El gobierno y los medios de comunicación están creando la sensación de que hoy, 21 de marzo del 2012, se producirá un cambio trascendente y, sin embargo, no pasa de ser un acto formal, hueco, vacío de realidad, simplemente para dejar conforme a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El Estado uruguayo –como todos los Estados habidos y por haber – no renunciará a su naturaleza represiva, una dictadura armada encubierta por las vaporosas vestiduras de la república electoral y parlamentaria. Nadie debería olvidar que desde el día de la creación del Estado, su esqueleto y sus músculos son las fuerzas armadas y la policía y que su destino manifiesto es proteger la buena marcha de los negocios de los dueños del poder económico.

Siempre creí que la historia del terrorismo de Estado, que corre desde el 13 de junio de 1967 al 14 de marzo de 1985, fue obra de un único demonio, del demonio cuartelero, que prevalecido de su monopolio de las armas y los calabozos, aterrorizó a todo un pueblo, haciendo del territorio nacional un gigantesco campo de concentración. Un sólo demonio, alevoso torturador, violador, homicida, que forzó la desaparición de cientos en todo el Cono Sur de América Latina. Apenas los pueblos se indignan, militares y policías muestran las uñas y los colmillos y salen a reprimir preventivamente, como lo están haciendo con sus “megaoperativos” en Uruguay, en Chile con los vecinos de Aysén y con los estudiantes que luchan por educación popular, con el movimiento popular en toda Grecia y en todo el Estado Español, con los pueblos de los países del norte africano. Ni siquiera esperan a que la revolución social esté sobre la mesa, se anticipan y reprimen preventivamente, por las dudas. Si ese demonio militar vistiera su más inocente piel de cordero, la del general Aguerre por ejemplo, y compungido echara rodilla al suelo para pedir perdón por sus crímenes, debo confesar que no le creería nada, porque sería otro “operativo mentira” para disimular su verdadera estrategia, la defensa a ultranza de los privilegiados, de las empresas extranjeras y de los dueños del Uruguay.

Ante mi conciencia desfilan cientos de caras que no me permiten perdonar las atrocidades de los violadores de mujeres y secuestradores de niños. Caras de inocentes y caras de culpables de luchar por un mundo más justo, solidario y humano. Los delitos de los terroristas de Estado fueron y permanecen siendo tan aberrantes que no puedo perdonarlos. No podría aunque pidieran perdón todas las mañanas. No puedo aunque manden al Pepe Mujica a pedir perdón en su nombre. No habrá olvido ni perdón, queremos verdad y justicia. Por todo eso, el 21 de marzo me quedaré en casa y ni siquiera encenderé el televisor. Basta de hacer política a lo Tinelli.

Por el Colectivo del Blog Noticias Uruguayas
Jorge Zabalza

http://www.simplesite.com/veronikaengler/3273113

jueves, 1 de marzo de 2012

El escenario


Publicado en el Semanario Voces

Dedicado a la lucha de los jóvenes “peludos”
EL ESCENARIO 
Por Jorge Zabalza
Años 2003 al 2011. En apenas ocho años, la superficie dedicada a la soja transgénica pasó de 10.000 a más de 850.000 hectáreas para convertirse  en el principal producto de exportación uruguayo, desplazando a la carne y la lana. La implantación y expansión del proyecto sojero ha sido la principal transformación que ha sufrido el Uruguay Productivo, ella revela el rumbo del proceso económico y social y, por consiguiente, el rol que cumplen los gobiernos progresistas que lo aplauden y estimulan.
La soja transgénica es el “agronegocio” de la MONSANTO y de otras corporaciones que controlan la producción agrícola mundial;  también de los capitales financieros que especulan en la bolsa de Chicago con los precios a futuro de la oleaginosa; de la empresa naviera griega que controla el puerto de Nueva Palmira por donde sale el 88% de la soja, y de los “gerenciadores” argentinos que siembran el 60% de la soja producida en el Uruguay. Por rebote, sin mover un sólo dedo, los estancieros  se enriquecieron al crecer el valor de la tierra y arrendar sus campos a precios que nunca imaginaron.
La proyecto de “sojización” del Uruguay no estaba en el programa del Frente Amplio, ni nunca fue una política reconocida por los gobiernos progresistas, no obstante lo cual se toman medidas claras para proteger la rentabilidad de los dueños del “agronegocio”. En primer lugar, se exoneran de impuestos las exportaciones de soja sin industrializar (el 95% de la cosechada), política económica que deja sin la necesaria protección estatal a la industria y a la mano de obra nacionales. En segundo lugar, porque los gobiernos progresistas protegen el desarrollo de los enclaves extranjeros establecidos al amparo de la Ley de Zonas Francas y de la Ley de Inversiones. La soja que entra a los silos de Nueva Palmira figura como “exportada” en las cuentas del Estado, porque al pasar los límites de la Zona Franca sale del territorio nacional. Lo mismo ocurre con los rolos de eucalipto que entran a la planta de UPM.  En tercer lugar, porque el progresismo se ha preocupado por enviar mensajes de “garantía” a los dueños de la tierra, nacionales y extranjeros, al enfrentar duramente la lucha emblemática de los trabajadores de la caña de azúcar. Mujica quiere dejar bien claro que nada tiene que ver con los “peludos” de Bella Unión y limpiarse de su anterior vinculación con la reforma agraria de Raúl Sendic (padre), y asegurar que a la propiedad de la tierra sólo pueden los empresarios con capital suficiente para explotarla, y  está vedado el acceso a los trabajadores sin más riqueza que sus manos.
La invasión de capital extranjero con el proyecto sojero, consolidó el lugar asignado a Uruguay en la división internacional del trabajo como productor de materias primas. El modelo además acarrea consecuencias sociales: concentración de la propiedad de la tierra, de la producción y de la comercialización del grano, expulsión de productores familiares, etc. Pese a que ambos elementos son bien conocidos, el gobierno de Vázquez y Astori festejó como propio el crecimiento de la producción de soja y el gobierno de  Mujica y Astori continúa dando luz verde a las grandes corporaciones transnacionales. Consienten impávidos una verdadera contrarreforma agraria,  un proceso de neocolonización del Uruguay y al tiempo que tiraron por la borda el proyecto frenteamplista del “Uruguay Productivo”.
Otra cosa es el escenario político donde se mueve la murga que nos gobierna, con el presidente como letrista y director. Los medios emplean las técnicas de Marcelo Tinelli para entretener a los espectadores y hacerlos aplaudir a rabiar los “bolazos” que lanza la presidencia sobre la educación, la seguridad, la salud y la vivienda. Sobre traer peruanos, chinos y bosquimanos para que trabajen la tierra que le niegan a los trabajadores. Para los medios importa la cintura del presidente para acordar con los intendentes la patente única o con blancos y colorados sobre la educación o su cancha para tratar con Kristina y Dilma o con Chávez y Piñera. También, cuando critican, les importa su desprolijidad para exponerse al públicamente con aquél olvidado video de la paranoia presidencial, el abuso arbitrario al designar cargos por amiguismo y cuota política o sus flagrantes contradicciones ...  metodología de comunicación destinada a alienar conciencia en los aspectos secundarios para que pase desapercibida la estrategia política “mujiquista”:  amortiguar el conflicto social para que el Uruguay pueda ser colonizado sin resistencias por el capital extranjero.
Desde el año 2005 se agrava  y profundiza la brecha entre los más ricos y los más pobres. Crece cada día el trozo de torta que se apropian los ricos y poderosos y disminuye cada día el que corresponde a los “diezmilpesistas”. Las políticas del MIDES intentan aliviar con bálsamos las llagas de los ochocientos mil cristos redentores que cada mañana salen al trabajo precario  y desprotegido,pero ello no impide en nada el crecimiento de la desigualdad social. Los ricos se hacen cada vez más ricos, la riqueza se concentra a pasos agigantados y este hecho innegable deja en evidencia para qué clase social gobierna el progresismo.
La impunidad de los crímenes del terrorismo de Estado es el complemento necesario es la política policíaco-militar del mujiquismo diseñada por Eleuterio Fernández.  Esa política está basada en una doble hipótesis: por un lado, prevenir posibles situaciones de desborde popular como en Grecia y, por el otro, preparae las fuerzas armadas para apoyar a las intervenciones con el sello de la OTAN, la OEA y la ONU, pero planificiadas por el Pentágono. Para hacer la guerra en esos hipotéticos escenarios se precisan dos instrumentos armados:   1)  una fuerza con la armada, la fuerza aérea y el ejército bajo mando único, más ágil y con mayor velocidad de respuesta para desplazarse hacia cualquier país donde sea necesaria una de esas intervenciones disfrazadas de “humanitarias”;  2) una Guardia Republicana Nacional, militarizada, organizada y preparada para “megaoperativos” contra posibles territorios urbanos controlados por fuerzas subversivas.  Es la contratesis a la concepción de autodefensa popular con ocupación de un territorio urbano, desarrolladas por el MLN (T) como consta en los documentos aprobados en las Convenciones Nacionales realizadas entre 1985 y 1994.  Esta política militar tiene un objetivo ulterior y no explicitado, el de  conquistar al apoyo del partido militar para que intervenga en la lucha política, volcando la correlación política de fuerzas  en favor del mujiquismo, convertido en adalid del olvido y el perdón a los criminales del terrorismo de Estado.
Por supuesto, muchos sienten como propios estos gobiernos progresistas, sea porque están sentados en un cargo público o partidario, porque se encuentra un espacio donde concretar cosas que benefician a la gente, porque hay quienes tienen una fe religiosa en Mujica por su pasado guerrillero y de rehén de la dictadura o porque tienen un fuerte sentimiento de fidelidad frenteamplista. Si embargo, es muy grave el problema de conciencia porque al prestar su consentimiento al gobierno por sus movimientos en el escenario, se está consintiendo además el proceso de neocolonización, la contrarreforma agraria, la profundización de la brecha social y la impunidad de la gran mayoría de los criminales de lesa humanidad. Nadie puede zafar.
Jorge Zabalza

sábado, 18 de febrero de 2012

Entrevista a Jorge Zabalza y Veronika Engler "Todas las voces"

Entrevista con Jorge Zabalza y Verónica Engler








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viernes, 17 de febrero de 2012

Estado financia a Cordero

Paso de los Toros, Batallón de Ingenieros No.3, año 1978.  Raúl Sendic, Julio Marenales y el que escribe estas líneas, fueron interrogados por un trío de verdugos: el General Alfonso Feola, comandante de la División de Ejército III; el Mayor Portela, al mando del S-2 de la misma división y el coronel Manuel Cordero, que revistaba en varios organismos represores (OCOA, SID, Plan Cóndor y “El Infierno” del Batallón de Infantería No. 13). Mostraron fotos de Gabino Falero Montes de Oca, Mario Navilliat, Alberto Iglesias, Lucas Mansilla, Efraín Martínez Platero, Andrés Cultelli, Antonio Bandera, Atalivas Castillos, Félix Bentín y muchos otros tupamaros que seguían luchando desparramados por el mundo. El interrogatorio fue acompañado por una charla sobre la situación política, iniciada por  Feola, que tenía el mayor grado, pero conducida por Cordero, el dueño de la batuta. Informaron que el socialismo perdía la guerra fría y  en cualquier momento Cuba se venía al suelo, nada dijeron del triunfo en Vietnam ni de la lucha guerrillera en Nicaragua. La dictadura militar sería eterna y los “ rehenes” morirían en los calabozos cuarteleros. Interrogaron a uno por día y, al terminar las sesiones, la guardia dejó en cada celda una birome y varias hojas en blanco para trazar por escrito el perfil sicológico y político de los compañeros requeridos... querían información sobre cuál de ellos concitaba apoyo y era capaz de relanzar la guerrilla tupamara. Sendic, Marenales y yo entregamos las hojas en blanco. Nos negamos a colaborar.
Amable y dicharachero, Cordero ofreció café para romper el hielo. A propósito, se perdió en divagues filosóficos que parecían no tener sentido. Adoptaba el aire de un “amigo” comprensivo en el cual se puede confiar. Esperaba encontrar a esos tres sacos de huesos que tenía delante derrotados moral y espiritualmente, enfermos por el “ síndrome de Estocolmo” y dispuestos a algún grado de colaboración. En realidad Cordero fue a Paso de los Toros a una tarea “científica”: cumplidos los cinco años de “ tratamiento” (continua presión sicológica salpicada con episodios de violencia y maltrato), correspondía evaluar resultados, medir cuán locos y quebrados estaban los objetos de la experimentación. Creo que, además, Cordero ponía en práctica un plan tenebroso, intentaban saber si podían darse el lujo de exhibir a Raúl Sendic hecho un pelele, un anticipo de lo que, décadas más tarde, haría la dictadura peruana con el “presidente Gonzalo”, líder de Sendero Luminoso.
 
Como Montesinos en Perú, Manuel Cordero pertenecía a la especie del marqués de Sade, que podía ser inteligente y bestial al mismo tiempo. A Paso de los Toros fue  por lana y salió  trasquilado. Raúl Sendic no se entregó nunca.
 
Cliente del Banco República.
 
Santa Catalina, año 2012. Los compañeros de la Agrupación 810, AEBU, banca oficial,  trajeron a nuestra casa un expediente del Banco República numerado 2010/51/00337, donde se hacía referencia al préstamo social otorgado el 14 de enero del 2010 al coronel Manuel Cordero Piacentini, C.I. 798.683-7. El trámite realizado por su hija y apoderada Yesleine Cordero Monteiro provocó dudas a Luis Eduardo Ferreira, ejecutivo de negocios de la Agencia “19 de junio”. Preocupado porque podría dar una imagen negativa del Banco República, Ferreira recomienda a sus superiores que antes de hacer efectivo el préstamo, se consulte a la Gerencia de Crédito Social, desempeñada por Claudia Amodio, y a la Sala de Abogados. La diligencia de Ernesto Parrilla, gerente de la Agencia “19 de junio” y de Juan Ivaldi, coordinador de las dependencias del área metropolitana, zona centro, hizo que el expediente llegara a destino el mismo día a la hora de cierre, dos horas y doce minutos después de enviado por Ferreira. El 18 de enero Claudia Amodio envió su informe a la Asesoría Letrada del Banco. Dado que el poder judicial requería a Cordero por violaciones a los Derechos Humanos, esta funcionaria entendió debía consultar telefónicamente al servicio jurídico, que indicó no encontrar impedimentos legales para conceder un crédito a Cordero. Amodio consideró en su informe que “No obstante lo anterior, esta gerencia estima que el Banco como organismo oficial podría colaborar con el poder judicial, evitando la tramitación de productos o servicios por parte del Sr. Cordero sin su  concurrencia a las dependencias del Banco en el territorio nacional”. En otras palabras, la gerente de Crédito Social entiende que, si Cordero quiere dinerillos para seguir eludiendo la justicia, debe venir personalmente al Uruguay y rendir cuentas ante el juzgado que lo requería. Propuso un camino que, en la disyuntiva “o con la impunidad de los criminales o con la Verdad y la Justicia que reclama medio Uruguay”, el Banco dejaba de ver el préstamo como “negocio más”, para resolver el problema en el marco de la ética y la moral. En cambio, una vez recibido el informe de Amodio, los abogados José Recouso de Medina ( asesor) y José Darío Fernández Granito (consultor) toman otro camino, ratificando el 8 de febrero por escrito lo que habían adelantado por teléfono. Es su opción. No les interesa lo ético y lo moral, tampoco las consecuencias políticas de financiar la impunidad de un terrorista de Estado, que probablemente esté conspirando contra el régimen actual. Sólo piensan en salvar sus cargos y sus sueldos, evitan meterse en problemas, son burócratas de esos que tanto se queja el presidente de la república. 
Luego de recibir la palabra santa de la Asesoría Letrada, el Banco echó a andar su maquinaria crediticia. El 10 de marzo, firmado por la contadora Mariela Espino, gerente ejecutivo de la División Red Comercial, el expediente favorable al préstamo desciende pirámide abajo y el 15 de marzo del 2010 llega a la Agencia “19 de junio”, donde se concretó el pago. Seguramente, luego de cobrar, Yesleine lo envió a Buenos Aires y Manuel brindó a la salud del directorio del Banco presidido por Fernando Calloia... un señor muy intransigente cuando se trata de presionar a los trabajadores sindicalizados, pero muy flexible a la hora de financiar a un criminal. En adelante le lloverán solicitudes de préstamos desde la cárcel VIP, el Goyo Álvarez y José Gavazzo, el “Pajarito” Silveira y Gilberto Vázquez, el “turco” Arab y Maurente, todos ellos unidos en demanda de créditos baratos para que el Banco República solvente sus abogados y la página “En Voz Alta”. Atado de pies y manos por el precedente del concedido a Cordero, el presidente del Banco deberá otorgar todos los créditos que tramiten los jefes del terrorismo de estado.
 
Manuel Cordero es antiguo cliente del Banco República. Mientras el coronel estaba fugado y clandestino en Brasil, la sucursal Rivera pagaba puntualmente su jubilación a su apoderada. Para poder seguir cobrando, Cordero debía demostrar que seguía con vida, para lo cual el cónsul uruguayo en Livramento expedía el correspondiente certificado, previa autorización de Didier Oppertti, canciller del gobierno de Jorge Batlle. La maniobra fue desbaratada cuando asumió la cancillería el compañero Reinaldo Gargano en el año 2005. Gracias a que perdió la financiación de su clandestinidad por parte del Estado uruguayo, Manuel Cordero fue detenido el 27 de febrero del 2007 por la policía federal brasilera cuando salía de reclamar en el consulado. Ahora está tranquilo, contando con el fondo que le proporcionó el mismo Banco. Por Verdad y Justicia, Calloia debe renunciar de inmediato.
 
  La línea es olvido y perdón
 
Si la voluntad del gobierno fuera la Verdad y la Justicia, se habría jugado entero para anular la ley que todavía protege a los criminales y realizado un gran juicio al terrorismo de Estado como el que se realizó a los nazis en Nüremberg. El gobierno tiene acceso a los archivos donde figuran los oficiales que ejercieron el mando en todas las unidades militares entre setiembre de 1971 y marzo de 1985; se elabora la lista completa y se ordena a los fiscales instruir la causa contra todos ellos por responsabilidad directa o indirecta en las torturas, las violaciones, los asesinatos y las desapariciones forzosas. Quién no pueda probar su inocencia marcha a la cárcel. Por supuesto, significa revertir la carga de la prueba: todos todos son sospechosos hasta que puedan demostrar su inocencia. El uso abusivo de las armas para cometer crímenes aberrantes desde el Estado, significa que están bajo sospecha todas las personas entronizadas en el aparato estatal. Un juicio al estilo Nüremberg sería, además, un instrumento notable para educar en los principios humanos y obraría como un shock político sobre las conciencias,  profundizando el sentido de justicia  del pueblo trabajador. En última instancia, al demostrar cabalmente que todos son iguales ante la ley, reforzaría políticamente la democracia burguesa.
 
El gobierno tiene otro rumbo claro,  apunta al olvido y perdón, concesión ideológica que busca “conquistar” el apoyo político de la oficialidad, de todos ellos, retirados o en actividad, que hayan cometido delitos de lesa humanidad o que no hayan tenido la oportunidad de cometerlos por haber nacido tarde para ello. Por supuesto, la aplicación de la “línea” es oscilante como todo en el gobierno, porque hay que conformar a ese 49% que votaron por la anulación de la ley de caducidad, a los organismos de DDHH e incluso, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuyo fallo obliga al Estado a pedir perdón por el caso de María Claudia García de Gelman.  Gracias a esas oscilaciones se rescataron los restos de Ubagesner Chávez, Fernando Miranda y Julio Castro, tremenda comprobación de los hechos denunciados desde hace casi cuarenta años. Es mucho lo alcanzado, pero todavía insuficiente. Sin embargo, desde el gobierno se impone el olvido y perdón, se lanzan “bolazos” que consideran inocentes viejitos a los terroristas recluidos en el cuartel de Burgues, se visita al general Dalmao procesado por el asesinato de Nibya Sabalzagaray o se confía la investigación de los crímenes a los propios criminales y, cuando el poder judicial procesa al general Barneix por el homicidio de Aldo Perrini, el gobierno calla la boca para no ofender la sensibilidad de la familia militar. Esas actitudes quedan grabadas en la memoria colectiva e inducen una actitud general de indiferencia ética ante la barbarie del terrorismo de Estado; es cierto, la gente se horroriza enormemente al producirse hechos que golpean fuertemente las conciencias, pero luego, cuando todo vuelve a su lugar, retornan al estado de baja tensión y desentendimiento. Se sienten ajenos. 
 
En realidad, el préstamo de carácter social que concedió el Banco República a Manuel Cordero, debía haber sido denunciado por el gobierno o el Frente Amplio, pero en esos ámbitos predomina la indiferencia y les da lo mismo una cosa que la otra, por consiguiente la Agrupación 810 debió asumir la responsabilidad de hacer público el privilegio otorgado a un criminal. Los principios de Verdad y Justicia, abandonados por los partidos políticos, ha quedado en buenas manos, es una bandera que han tomado las organizaciones de jóvenes, las nuevas generaciones, los nacidos después de la salida de la dictadura. Es nuestra esperanza.
 
Jorge Zabalza
 
 
Semblanza de un genocida: Coronel Manuel Cordero Piacentini, alias “303” por ser el tercer mando del centro de torturas “300 Carlos”  y “Manolo”, represor, asesino y torturador uruguayo.
 
1972 – Integra los cuadros de Inteligencia y coordina con la Triple A. Era a partir de la declaración del Estado de Guerra Interno, con Jorge “Pajarito” Silveira y José Gavazzo uno de los que recorrían todas las unidades militares en las que había presos para torturar , se sospecha que también enseñaba tácticas de tortura.
 
21-11-1974 – Según un documento que fue desclasificado por el MDN (Ministerio de Defensa Nacional) entregado a la justicia uruguaya, asesina al joven militante del OPR 33 Iván Morales Generali, exiliado en Buenos Aires.
 
1976 – 1977 – Integra el SID (Servicio de Información y Defensa) y la OCOA (Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas). Participa en el “Plan Cóndor” en secuestros y desapariciones de civiles trasladados desde Automotoras Orletti (Buenos Aires) y en la tortura.
 
8-11-1999 – Año en el que se inicia la denuncia contra la “Operación Cóndor”.
 
2001 – En declaraciones al semanario Búsqueda, Cordero justifica la tortura declarando que está de acuerdo con la utilización de apremios físicos para lograr la confesión de los detenidos, lo que determinó que el juez penal José Balcaldi le iniciara una causa por  apología de ese delito. A raíz de una serie de maniobras el juez se ve obligado a cerrar el caso y abrir otro por “desacato con ofensa” .
 
2003 – El congreso argentino declara nulas las leyes de “ obediencia debida” y “punto final” que impedían juzgar a quienes cometieron violaciones a los Derechos Humanos.
 
08-2003 – Con la cabeza y el rostro cubiertos Cordero comparece por primera vez ante el juzgado por el delito “apología de la tortura”.
 
2004 – Siendo requerido por tres jueces en Argentina y uno en Uruguay donde se lo acusa de desacato en un juicio por “apología de la tortura”, Cordero se escapa al Brasil donde se refugia alegando ser “perseguido político”.
 
01-2005 – Cordero se presenta en el consulado uruguayo para firmar un poder a un familiar suyo para que pueda cobrar la jubilación y es descubierto. Se sabe entonces que el canciller Didier Opertti estaba enterado de la presencia del genocida en Brasil ya que era quien autorizaba mensualmente el pago de sus haberes. Cordero vuelve a “desaparecer”.
 
13-01-2005 – Jair Kirschke lo ubica y promueve en Buenos Aires el pedido de extradición del juez federal Guillermo Montenegro que estaba a cargo de la causa Cóndor, hay una ampliación por parte del juez Rafecas por la causa “Automotores Orletti”. Es también requerido en Uruguay en el marco del caso del uruguayo desaparecido en Buenos Aires, Adalberto Soba.
 
26-02-2007 – Cordero es detenido en Brasil (Livramento) y trasladado a Porto Alegre en la sede de la Policía Federal gaucha donde es recluido.
 
2007 – Se le otorga prisión domiciliaria alegando estado delicado de salud y edad avanzada.
 
19-12-2007 – Comienza a cumplir con la “prisión domiciliaria” debido a que le tenían que realizar una supuesta cirugía cardiovascular.
 
08- 2008 – Roger Rodríguez escribe una carta al Ministro Gilmar Méndez, responsable de la decisión sobre la extradición de Cordero donde explica el por qué de la importancia de extraditar al asesino Manuel Cordero.
 
11-09-2008 – Llega el expediente de la extradición al plenario del STF, comienza el Juicio luego de un largo trámite, el juicio se suspende en un cuarto intermedio por alegato de la minoría.
 
22-10-2008 – Se da inicio en el Paraninfo de la Universidad de la República en Montevideo a la “Campaña Internacional por la Extradición de Manuel Cordero”.
 
30-10.2008 – Se reanuda la sesión y se suman más votos a favor de la extradición, esta vez es Eros Grau quien pide un cuarto intermedio para estudiar el expediente demorando todo el proceso.
 
19-12-2008 – El Supremo Tribunal Federal decide que Cordero puede cumplir prisión domiciliaria después de ser sometido a una cirugía cardiovascular. A pesar de su presunto delicado estado de salud, Cordero es grabado por periodistas mientras sale de su “prisión domiciliaria” para tomar cerveza en el bar “la Iguana”, fumar y pasear.
 
03-2009 – Telemundo  12 lo registra caminando por la ciudad mientras fuma un cigarrillo.
 
06-08-2009 – A cinco años de su fuga de Uruguay, el STF resuelve extraditar a Cordero a la República Argentina por seis votos contra dos, acusado de participar en la “operación Cóndor”. Dicha extradición debe realizarse en un plazo de 30 días.
 
11-08- 2009 – El acusado es nuevamente descubierto “haciendo mandados” y fumando, reincidiendo en la violación al “ arresto domiciliario” y poniendo en duda su “delicado” estado de salud.. Estos hechos son denunciados. Supuestamente sería sometido a una cirugía cardíaca. Debido a estas denuncias se determina realizar al exmilitar un chequeo médico fijado para el 23 de noviembre del 2009.
 
23-11-2009 – Manuel Cordero no asiste al chequeo médico fijado para esta fecha.
 
11- 2009 – La fundación Benedetti escribe una carta firmada por varias personalidades para exigir que se cumpla la extradición del genocida.
 
28-12-2009 – Después de seis meses la STF firma el acta final de la extradición de Cordero.
 
19-01-2010 -   Se ordena la detención y prisión de Cordero para trasladarlo a Argentina. Él dice sentirse mal y es internado durante cuatro días en un hospital.
 
20-01-2010 – Cordero es trasladado por vía terrestre en una ambulancia hacia la frontera de Uruguayana y Paso de los Libres donde es sometido a un chequeo médico . Atraviesa el puente internacional y es llevado al Hospital San José. El genocida es entregado a Interpol de Argentina para ser juzgado por los crímenes de lesa humanidad. Ese mismo día, al mediodía se le hicieron exhaustivos exámenes médicios.
 
09-02-2010 – El Coronel Manuel Cordero es procesado por la desaparición de once personas: los uruguayos Washington Cram González, León Duarte Luján, Ruben Prieto González, Ary Cabrera Prates, Adalberto Soba, José Hugo Méndez Donadio, Francisco Edgardo Candia Correa, María Emilia Islas Gatti, Jorge Roberto Zaffaroni, y a la argentina María Claudia García de Gelman. Se lo procesa por su participación en el “Plan Cóndor” y en carácter de integrante del Ejército uruguayo en el centro clandestino de detención Automotores Orletti (Buenos Aires) en los años 1976 y 1977, se le acusa de haber torturado a varias decenas de personas. Es acusado por el secuestro de Simón, un menor de edad. Entre sus múltiples crímenes se incluye el asesinato de los legisladores Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz y de Rosario Barredo y William Whitelaw.
 
19-07-2011 – Cordero que se encuentra en prisión domiciliaria en Buenos Aires viola la sentencia judicial al salir repetidamente de su casa. Fue filmado por un periodista quien afirma que no hay guardia policial visible vigilando la casa ubicada sobre la calle Anchorena, en el Barrio Norte de Buenos Aires.
La impunidad no tiene fronteras.
ENLACES
Varios artículos sobre Manuel Cordero
http://elmuertoquehabla.blogspot.com/2011/07/manuel-cordero-tan-campante.html

lunes, 6 de febrero de 2012

Sin palabras



Uno de los "jóvenes turcos" defensores del ministro Huidobro, acusó a Veronika de trucar esta foto. Supongo que no hará lo mismo con "EL PAÍS", porque si algo caracteriza a esta izquierda integrada al sistema, es su actitud de "brazos abiertos hacia la derecha y lengua viperina hacia la izquierda".
Por otra parte, esta foto habla de mil cosas que tengo anudadas en la garganta. Al verlo gordo como un chancho y con gesto mussoliniano, rodeado de torturadores y violadores, no puedo dejar de compararla con aquella del 14 de marzo de 1985 en Conventuales, recién saliditos del Penal, pelados y flacos, el "palito" de una colmena de mujeres y hombres dispuestos a cambiar el mundo.
saludos
tambero








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viernes, 27 de enero de 2012

Itacumbú, segundo episodio

Jorge Zabalza

Enero del 2006. El gobierno del Frente Amplio cumplía su primer añito y la dulce espera apaciguaba los conflictos sociales. En ese clima de bonhomía general, cuatro organizaciones sociales de Bella Unión, de las cuales UTAA era la más conocida, tomaron un predio baldío de 32 hectáreas, ubicado en la entrada a la planta de CALNU (hoy ALUR). La consigna “tierra para el que trabaja” inscribió la toma en la lucha que viene desde los tiempos de Artigas y su reglamento de 1815, y que continuó, siglo y medio más tarde, con las marchas cañeras de los años ’60.


Tal vez, el episodio último de esa historia haya sido el “Movimiento por la tierra y contra la pobreza” que lideró Raúl Sendic en 1986. El guerrillero tupamaro planteaba, así nomás, sin vueltas, “expropiar sin indemnizar” las superficies por encima de las 2.500 hectáreas y pasar a manos del Estado la propiedad de los predios expropiados, aunque, desconfiando de la administración estatal, propuso varias formas de entregar la gestión al pueblo organizado. Desaparecido Sendic, desapareció la cuestión agraria del debate de la izquierda parlamentaria, pero no así del imaginario de UTAA y los trabajadores del norte uruguayo, quienes mantenían vivo el ideario artiguista y de Raúl Sendic. A seis años de la toma de la chacra, las familias de la cooperativa “15 de enero” han transformado el baldío en tierra productiva: caña de azúcar, invernáculos, quinta de verduras, chanchos y gallinas, galpones, jardín de juegos con piscina para los niños, experiencias en construcción con barro y un centro de formación técnica . Los “peludos” de UTAA, en el lenguaje de los hechos, están dando una batalla profundamente programática e ideológica para romper el cerco latifundista que frena el nacimiento del Uruguay Productivo para el pueblo uruguayo.


La inesperada toma de tierras repercutió inmediatamente en el plano institucional. En el mes abril del 2006, el parlamento aprobó la ley No. 18.116, que modificó el artículo 354 del Código Penal, creando el delito de usurpación y convirtiendo en delincuentes a los luchadores sociales que toman tierras para trabajar o terrenos para construir un techo (más del 11% de la población de Montevideo). Para disuadir a quienes pensaran seguir el ejemplo de los “peludos”, todos los sectores progresistas, incluyendo los parlamentarios de origen tupamaro, votaron esta ley infame y reaccionaria. Por otra parte, a poco de la toma de tierras, el gobierno se apresuró a desenredar la madeja burocrática que demoraba el llamado “proyecto sucroalcoholero” y el 28 de junio logró colocar la piedra fundamental de la planta de ALUR. Se invirtió un millón de dólares en la tarea, entendiendo que el gasto valía la pena para contraponer el modelo ALUR del progresismo a la “loca aventura” de los asalariados rurales. Fue la respuesta ideológica y programática al reaparecido fantasma de la reforma agraria .


Esta historia no se detuvo. En enero del 2007, cuatro productores lecheros de la zona, con 80 vacas cada uno, tomaron otro predio de 400 hectáreas del Instituto, ubicado en Mandiyú a varios quilómetros de Bella Unión. Apoyados por las mismas cuatro organizaciones sociales que habían ocupado la chacra de CALNU, los tamberos se instalaron en el campo con sus familias y actualmente continúan la lucha, todos los días, trabajando desde el alba al oscurecer, porque la ocupación es apenas una herramienta para conquistar un lugar propio en la producción social. Meses más tarde 39 familias accedieron al Campo Placeres y tiempo después ALUR adjudicó varias parcelas al grupo “Itacumbú” en Colonia España e hizo lo mismo con 45 familias que se radicaron en la Colonia Raúl Sendic. También a las 8 familias de la cooperativa ARCU se les entregó tierras en la zona de Calpica. Muy ligada a las empresas capitalistas del campo, Colonización ha sido incapaz de satisfacer la reivindicación de los asalariados rurales, por lo menos no lo ha hecho con la masividad y profundidad necesarias. Estos parches colocados para aquietar aguas encrespadas, eran insuficientes para resolver el problema de fondo, mientras que, por el contrario, la acción de UTAA, era una especie de ensayo de reforma agraria, demostraba que los trabajadores eran capaces de hacerse cargo de la producción con responsabilidad y decisión.


La posibilidad de contagio era realmente peligrosa y llevó a que el Instituto intentara una medida preventiva, desalojando a Ney Thedy, adjudicatario de la fracción No. 52 de Colonia “Eduardo Acevedo” que debía parte de su renta. Muchísimos otros colonos deben rentas al Instituto, algunos por montos muy elevados... ¿porqué a ellos se les perdona la vida y, en cambio, el Instituto se ensañó con Ney Thedy? Porque, con sus 70 años, era un sobreviviente de las luchas del ´60, el único de aquellos luchadores sociales que recibió un pedazo de tierra en el que fuera latifundio de Silva y Rosas, 33.000 hectáreas en aquel entonces reclamadas por UTAA para trabajarlas en forma cooperativa. Una especie de afiche vivo de la vieja consigna “por la tierra y con Sendic”, depositario de la herencia histórica de “Cachorinho” Vique, Nelson Santana y Atalivas Castillos, del “Manchao” Peralta, Jorgelino Dutra y Félix Bentín Maidana. Pero, además, representaba la actualidad de esa lucha al ser padre de dos de los tamberos que habían tomado tierra en Mandiyú. Simbólicamente se intentó desalojar a Ney Thedy el mismo día que los viejos tupamaros recordaban al fallecido Raúl Sendic en el Cementerio de La Teja. El apoyo de las organizaciones sociales impidió la expulsión, pero, implacable, el Instituto envió desde Montevideo cien coraceros armados a guerra para expulsar al anciano de su tierra y dejar el predio bajo custodia. La persecución prestigió a Ney Thedy. Como se volvió emblema de la dignidad, atrajo la ira del poder político, que lanzó una campaña de difamación contra el veterano. Primero se lo acusó falsamente de arrendar el predio a empresarios arroceros y embolsarse una fortuna, y luego, Lucía Topolansky mintió en una entrevista con Víctor Hugo Morales, acusando a Thedy de desviar el destino de su parcela y dedicarla a la cría de caballos de carrera (¿?). Es la vieja lucha de ideas entre los dueños del Uruguay y el pueblo organizado. En los momentos de definición, unos, como la Topolansky, toman partido por las ideas más reaccionarias y, otros, como las organizaciones sociales de Bella Unión, asumen la agitación de los valores de la justicia social y la solidaridad de clase.


La lucha no se detuvo con el escarmiento propinado a Ney Thedy, la Comisión de Tierras dinamizada por UTAA, presentó proyectos que se traspapelaron o encajonaron en el Instituto, de manera que, para librarse de las eternas esperas en las puertas de oficinas, el viernes 13 de enero del 2011, 80 afiliados a UTAA, poco supersticiosos ellos, tomaron 530 hectáreas en la zona de CAINSA. Entrevistados por algunos medios, denunciaron la condición de usurero antipopular del propietario del predio tomado, y fundamentaron la toma como una medida de la lucha del sindicato en el marco de la batalla por “tierra para trabajar”. Después de ser citados tres de sus dirigentes por el juez letrado de Bella Unión, quién amenazó con aplicar el novísimo delito del Código Penal y mandarlos presos por haberse atrevido a tomar tierras estériles, los ocupantes acamparon en las orillas del Itacumbú, contra el puente de la ruta 3. Allí esperan que el Instituto de Colonización del Uruguay se digne a darles una respuesta clara a los proyectos presentados en los últimos años. La incapacidad política del organismo del Estado es la razón de fondo para que los asalariados se vean obligados a seguir apostando a los métodos de acción directa.


El proceso real y la conciencia popular

A los feligreses más ingenuos les parece insólito que los trabajadores tomen medidas de fuerza. Más allá de lo justo del reclamo tierra para trabajar, entienden que deberían ser más pacientes y esperar sin ansiedades que el gobierno les resuelva el problema.... Porque, como dicen Astori, Bergara y Lorenzo, nunca han sido tan auspiciosas las cifras de la macroeconomía, se han batido todos los récords, creció el producto bruto pese a la crisis mundial, crecieron las exportaciones de soja y el turismo, también las importaciones de cero quilómetros y de laptops, nunca hubo tanto empleo como ahora, el crédito al consumo se fue a las nubes, la pobreza bajó a su piso, el manejo de la Deuda es genial y vivimos en la isla de la fantasía. Entonces... si el gobierno ha logrado ese clima de bonanza para los “nuevos uruguayos”, ¿cómo es posible que los “peludos” lo desconozcan, desconfíen del gobierno y salgan a la calle a luchar?


El pesito más que casi todos tienen en el bolsillo actúa como un blindaje que protege la conciencia e impide la percepción de los aspectos más ingratos del proceso en desarrollo. Por ejemplo, es cosa bien sabida –los medios se encargan de ello- que en el Uruguay Progresista la superficie cultivada con soja se expandió desde menos de 30.000 hectáreas en el 2004 a más de 850.000 en el 2011, y que se elevaron las cifras de exportaciones del grano a niveles desconocidos. Los uruguayos lo festejan como un logro progresista, pero pasan por alto que los “pools” de siembra argentinos controlan el 60% de la soja uruguaya, que el 95% de lo cosechado se exporta sin industrializar y que tres empresas estadounidenses monopolizan las ventas de soja al exterior. Ignoran absolutamente que toda la soja sembrada es transgénica y que aumentó en un 400% el riego con agrotóxicos del campo cuyos frutos comen. El “agronegocio” sojero es un proyecto del gran capital transnacional que especula en la bolsa de Chicago con los “commodities”, no le interesa el manejo sustentable de la tierra uruguaya y nada tienen que ver con el sueño frenteamplista del Uruguay Productivo. Por el contrario, se consolida el papel de proveedor de materias primas que nos asigna la división internacional del trabajo. Por ser la síntesis de la nueva maldición de Malinche, el modelo sojero es clave para desentrañar lo que ocurre en la realidad económica y social del Uruguay por detrás de la retórica gubernamental sobre la “bonanza”.


En el Uruguay Progresista las inversiones extranjeras directas han crecido desde 332 millones de dólares a 2.358 millones en el 2010, año récord en que crecieron un 48% respecto al año anterior (2009). Claro que no se presta atención al hecho de que los capitales fueron atraídos por las neocolonialistas leyes de Zona Franca y de Inversiones, bases jurídicas del “buen clima de negocios” o, sin eufemismos, de la entrega del país al capital extranjero. En el Uruguay Progresista las empresas transnacionales que se dedican a la forestación (Stora Enso, UPM, Ence y Weyerhaeuser) alcanzaron a ser dueñas de, por lo menos, medio millón de hectáreas de tierras, la mitad de la superficie dedicada a la plantación de pinos y eucaliptos. Es conocido el hecho de que una empresa brasilera compró frigoríficos uruguayos hasta controlar el 40% de la faena de carne vacuna y ovina. Toda las fases de la cadena productiva del arroz está en manos de capitales brasileros. Es verdaderamente poco entendible que estos aspectos medulares de la vida del Uruguay sean ocultados a las grandes mayorías y que ellas aplaudan a rabiar las cifras conque se ocultan la invasión de la economía nacional por el capital extranjero.


En el Uruguay Progresista se pagan los intereses y amortizaciones de la deuda externa antes que nada y después de pagados los acreedores, se destina un millón de dólares por día a las fuerzas armadas y otras cuantiosas cifras en pesos uruguayos a la policía. Entonces sí, los parlamentarios se atreven a debatir las sumas que el presupuesto nacional otorgará a la salud pública, la educación y la vivienda. “Vivimos pagando y morimos debiendo” dice Eduardo Galeano pero, además, el hecho de pagar y pagar deuda externa, impide al gobierno pagar como es necesario la deuda interna.


La era está pariendo un nuevo Uruguay, es cierto. Un Uruguay proveedor de materias primas en bruto, país de servicios turísticos y país plaza financiera. Un Uruguay Neocolonial, el modelo que el Frente Amplio repudió durante toda su corta historia. ¿Saben ahora porqué hay quienes salen a la calle a luchar? Pues, pura y simplemente, porque tomaron conciencia de adónde conduce el proceso real de la economía y decidieron resistir y resistir la entrega. No hay blindaje que resista a la lucha de clases.


Teoría de las estacas.

Abruma lo extenso y profundo del sentimiento religioso que han logrado imponer a la subjetividad de los frenteamplistas, una forma de sentir y de pensar que determina actitudes tipo “mano de yeso” e incide directamente en todos los aspectos de la vida social y política. Lateralmente, la fe religiosa impuesta masivamente demuestra como los medios modernos de comunicación penetran mucho más eficazmente que los instrumentos de alienación usados por la clase dominante en el siglo pasado. Perforar la pesada lápida que aplasta la capacidad de crítica se ha constituido en el principal desafío de los que tienen un horizonte revolucionario. Es preciso recalcar que la ocupación del campo fue una movilización de masas, decidida en el sindicato y en la Comisión de Tierras. Fueron los trabajadores de la caña de azúcar, en uso de su proverbial independencia de criterio, quienes supieron quebrar la hegemonía de la religión imperante y sorprendieron a la opinión pública, pero también obligaron a repensar las relaciones entre el movimiento de masas y la acción de los revolucionarios.


Es cierto que hoy los trabajadores tienen un pesito más pero, sin embargo, cuando se sientan a la mesa cada día, no pueden dejar de pensar que “si la torta ha crecido tanto... ¿porqué no nos tiran huesos con un poquito más de carne?”. En función de esa ecuación tan simple salen a exigir redistribución del ingreso y chocan con patronales como las de la industria metalúrgica, que se niegan devolver un sólo peso de los miles que han arrebatado, o con directorios como los de la banca oficial, que se ríen cuando se les reclama cumplir con la palabra empeñada. No es que los trabajadores se nieguen a negociar, simplemente les parece más sensato golpear donde más le duele a las patronales y al Estado, buscando cambiar la correlación de fuerzas para negociar en condiciones más favorables ¿Está mal acaso esa táctica o hay que sentarse a negociar por principio, aunque sea en las condiciones más desfavorables? Nadie podrá convencer al asalariado que postergue sus intereses económicos porque el gobierno es progresista o porque los patrones son amigos del gobierno. La crudeza de la reacción autoritaria y las ambigüedades de algunos dirigentes sindicales, provoca que se reactive el instinto anticapitalista conque nacen los asalariados y que está anestesiado por el pesito más en el bolsillo. No es de extrañar que, entonces, algunos de ellos vuelquen la mirada hacia los sectores sindicales que les proponen la lucha digna e independiente de los intereses del trabajador. Lo que ocurre en Bella Unión es un ejemplo paradigmático del fenómeno.


Cuando a fines de los ’50, las papas empezaron a quemar, cobró actualidad el término “revolución”, revalorizado sobretodo por la proeza cubana, las luchas sociales se hicieron políticas y, en consecuencia, mucha gente salió a buscar referencias revolucionarias en pleno Uruguay Batllista. A pesar de que en su mayoría votaban a Luis Batlle o Fernández Crespo, los trabajadores no se equivocaban a la hora de reivindicar sus intereses inmediatos y elegían socialistas, comunistas y anarquistas para las direcciones sindicales. De la misma manera, tampoco se equivocaron cuando tocaron los clarines y buscaron con la mirada los luchadores con larga historia de firmeza ante las patronales y de consecuencia con los principios clasistas. En ese lugar, los textiles encontraron a Jorgelina Martínez, Luis Correa Páez y Héctor Rodríguez, los obreros del caucho a León Duarte, Washington Pérez y Conrado Fernández, en el Cerro y La Teja a Ruben Sassano, Nuble Yic y el Pocho Hornos, en Fray Bentos al “Ciego” Macedo y al “Negro” Franco, y los “peludos” ya sabían dónde estaban los primer campamento del Itacumbú. En los ’60 había muchas estacas clavadas en la punta revolucionaria del abajo que se movía que sirvieron de referencia natural de la combatividad política y de la acción directa.


Al igual que en el Uruguay Batllista, hoy se duermen inocentes sueños en brazos de la demagogia, pero la confusión es mucho mayor todavía, pues en aquellos tiempos se sabía con claridad quién era quién, la derecha estaba con la clase dominante y la izquierda con los trabajadores. Aún así, por muy espesa que sea la bruma, nadie puede entender que el gobierno esté favoreciendo al capital extranjero y amparando a los impunes del terrorismo de Estado. Nadie se explica un cambio tan drástico en los valores y las actitudes, al traslucirse las contradicciones entre los hechos del presente y los dichos del pasado, horroriza descubrir hipocresía y doble moral en quienes alguna vez fueron referencia revolucionaria. Ese es el momento en que “cae la ficha” y los que comulgaban con la religión se vuelven herejes, se atreven a pensar críticamente y critican abiertamente las claudicaciones e incongruencias del progresismo. La sensación térmica es diferente a la de dos o tres años atrás.


Aunque parezca una visión exagerada, se puede pensar que la forma de resolver la cuestión agraria en Bella Unión entraña o implica la puesta en práctica de una concepción revolucionaria y que la estrategia en adelante sería, simplemente, extender la metodología de lucha de UTAA a todo el movimiento popular. Sin embargo las papas no están ni siquiera tibias todavía. Falta tiempo de lucha, mucha lucha, para que se pase de lo reivindicativo a la lucha por el poder político, pero es indudable que ese es el cambio que determina el carácter revolucionario de cualquier proceso. El pueblo asalariado, conciente y organizado, erguido frente a los dueños del poder, es la condición sin la cual es imposible hacer revoluciones sociales.


Es el sueño y la aspiración de todo militante que pretenda participar en una revolución, pero hay que evitar el autoengaño, el creer que es posible acelerar el curso del desarrollo de la conciencia y la organización populares. Está en la tapa del libro que el poder político del pueblo surge y se desarrolla con autonomía de las estrategias y los propósitos de los revolucionarios pero, por otra parte, en algún momento de crisis es probable que los trabajadores busquen nuevamente, como lo hicieron en los ’60, las estacas de conducta clasista y combativa. Desgastadas las referencias progresistas, las expectativas populares pueden volcarse hacia los militantes que resistieron al malón socialdemócrata y que la gente los designe para que expresen su bronca y la necesidad cambiar el estado de cosas. Sin embargo el problema de fondo no se resuelve sustituyendo a unos por otros, porque para que el movimiento popular adquiera un carácter revolucionario, los trabajadores deberán organizarse sin ceder a nadie su representación política, constituidos ellos mismos en sujeto político independientes.


Esta base teórica elemental del quehacer revolucionario no niega la intervención de los revolucionarios en el desarrollo autónomo del poder del pueblo, por el contrario, es necesario que intervengan por la vía del debate público, de la agitación de ideas y del mensaje dado a través de la acción directa. Eso sí, intervenir respetando los tiempos del movimiento popular, que son más lentos que los tiempos de los militantes, y dedicando los principales esfuerzos a incentivar el crecimiento de la subjetividad del pueblo organizado.


Puede ocurrir que, a partir de viejas ideas, algunos militantes se refugien en organizaciones con definiciones ideológicas muy exigentes y que, cuanto más cerrada e impenetrable sea la estructura, más protegidos se sientan frente a la hegemonía de la religión dominante. Organizaciones que, por autosuficientes, podrían caer en el error de anteponer la construcción del “aparato” al crecimiento de la comprensión política general y colocar en su propio ombligo el centro de las decisiones políticas que corresponden a las organizaciones sociales. Consciente o inconscientemente se deriva hacia la reedición de los errores de concepción que tan caro pagaron los revolucionarios del siglo XX, tanto los que lograron la conquista del poder como los que quedaron en el camino. En realidad, apostar al crecimiento del movimiento de masas y la organización del poder popular, es la forma más firme de fortalecer, indirectamente por cierto, la organización de los revolucionarios y su incidencia en el proceso insurreccional.


Bueno, no sé si soy un iluso, pero este segundo campamento del Itacumbú estimula la imaginación y la esperanza de que tal vez sea el síntoma de algo que está latiendo en lo más profundo de la subjetividad popular.


Gracias UTAA. ¡Por la tierra y con Sendic!.


Jorge Zabalza

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