viernes, 17 de febrero de 2012

Estado financia a Cordero

Paso de los Toros, Batallón de Ingenieros No.3, año 1978.  Raúl Sendic, Julio Marenales y el que escribe estas líneas, fueron interrogados por un trío de verdugos: el General Alfonso Feola, comandante de la División de Ejército III; el Mayor Portela, al mando del S-2 de la misma división y el coronel Manuel Cordero, que revistaba en varios organismos represores (OCOA, SID, Plan Cóndor y “El Infierno” del Batallón de Infantería No. 13). Mostraron fotos de Gabino Falero Montes de Oca, Mario Navilliat, Alberto Iglesias, Lucas Mansilla, Efraín Martínez Platero, Andrés Cultelli, Antonio Bandera, Atalivas Castillos, Félix Bentín y muchos otros tupamaros que seguían luchando desparramados por el mundo. El interrogatorio fue acompañado por una charla sobre la situación política, iniciada por  Feola, que tenía el mayor grado, pero conducida por Cordero, el dueño de la batuta. Informaron que el socialismo perdía la guerra fría y  en cualquier momento Cuba se venía al suelo, nada dijeron del triunfo en Vietnam ni de la lucha guerrillera en Nicaragua. La dictadura militar sería eterna y los rehenes” morirían en los calabozos cuarteleros. Interrogaron a uno por día y, al terminar las sesiones, la guardia dejó en cada celda una birome y varias hojas en blanco para trazar por escrito el perfil sicológico y político de los compañeros requeridos... querían información sobre cuál de ellos concitaba apoyo y era capaz de relanzar la guerrilla tupamara. Sendic, Marenales y yo entregamos las hojas en blanco. Nos negamos a colaborar.
Amable y dicharachero, Cordero ofreció café para romper el hielo. A propósito, se perdió en divagues filosóficos que parecían no tener sentido. Adoptaba el aire de un “amigo” comprensivo en el cual se puede confiar. Esperaba encontrar a esos tres sacos de huesos que tenía delante derrotados moral y espiritualmente, enfermos por el síndrome de Estocolmo” y dispuestos a algún grado de colaboración. En realidad Cordero fue a Paso de los Toros a una tarea “científica”: cumplidos los cinco años de tratamiento” (continua presión sicológica salpicada con episodios de violencia y maltrato), correspondía evaluar resultados, medir cuán locos y quebrados estaban los objetos de la experimentación. Creo que, además, Cordero ponía en práctica un plan tenebroso, intentaban saber si podían darse el lujo de exhibir a Raúl Sendic hecho un pelele, un anticipo de lo que, décadas más tarde, haría la dictadura peruana con el “presidente Gonzalo”, líder de Sendero Luminoso.
 
Como Montesinos en Perú, Manuel Cordero pertenecía a la especie del marqués de Sade, que podía ser inteligente y bestial al mismo tiempo. A Paso de los Toros fue  por lana y salió  trasquilado. Raúl Sendic no se entregó nunca.
 
Cliente del Banco República.
 
Santa Catalina, año 2012. Los compañeros de la Agrupación 810, AEBU, banca oficial,  trajeron a nuestra casa un expediente del Banco República numerado 2010/51/00337, donde se hacía referencia al préstamo social otorgado el 14 de enero del 2010 al coronel Manuel Cordero Piacentini, C.I. 798.683-7. El trámite realizado por su hija y apoderada Yesleine Cordero Monteiro provocó dudas a Luis Eduardo Ferreira, ejecutivo de negocios de la Agencia “19 de junio”. Preocupado porque podría dar una imagen negativa del Banco República, Ferreira recomienda a sus superiores que antes de hacer efectivo el préstamo, se consulte a la Gerencia de Crédito Social, desempeñada por Claudia Amodio, y a la Sala de Abogados. La diligencia de Ernesto Parrilla, gerente de la Agencia “19 de junio” y de Juan Ivaldi, coordinador de las dependencias del área metropolitana, zona centro, hizo que el expediente llegara a destino el mismo día a la hora de cierre, dos horas y doce minutos después de enviado por Ferreira. El 18 de enero Claudia Amodio envió su informe a la Asesoría Letrada del Banco. Dado que el poder judicial requería a Cordero por violaciones a los Derechos Humanos, esta funcionaria entendió debía consultar telefónicamente al servicio jurídico, que indicó no encontrar impedimentos legales para conceder un crédito a Cordero. Amodio consideró en su informe que “No obstante lo anterior, esta gerencia estima que el Banco como organismo oficial podría colaborar con el poder judicial, evitando la tramitación de productos o servicios por parte del Sr. Cordero sin su  concurrencia a las dependencias del Banco en el territorio nacional”. En otras palabras, la gerente de Crédito Social entiende que, si Cordero quiere dinerillos para seguir eludiendo la justicia, debe venir personalmente al Uruguay y rendir cuentas ante el juzgado que lo requería. Propuso un camino que, en la disyuntiva “o con la impunidad de los criminales o con la Verdad y la Justicia que reclama medio Uruguay”, el Banco dejaba de ver el préstamo como “negocio más”, para resolver el problema en el marco de la ética y la moral. En cambio, una vez recibido el informe de Amodio, los abogados José Recouso de Medina ( asesor) y José Darío Fernández Granito (consultor) toman otro camino, ratificando el 8 de febrero por escrito lo que habían adelantado por teléfono. Es su opción. No les interesa lo ético y lo moral, tampoco las consecuencias políticas de financiar la impunidad de un terrorista de Estado, que probablemente esté conspirando contra el régimen actual. Sólo piensan en salvar sus cargos y sus sueldos, evitan meterse en problemas, son burócratas de esos que tanto se queja el presidente de la república. 
Luego de recibir la palabra santa de la Asesoría Letrada, el Banco echó a andar su maquinaria crediticia. El 10 de marzo, firmado por la contadora Mariela Espino, gerente ejecutivo de la División Red Comercial, el expediente favorable al préstamo desciende pirámide abajo y el 15 de marzo del 2010 llega a la Agencia “19 de junio”, donde se concretó el pago. Seguramente, luego de cobrar, Yesleine lo envió a Buenos Aires y Manuel brindó a la salud del directorio del Banco presidido por Fernando Calloia... un señor muy intransigente cuando se trata de presionar a los trabajadores sindicalizados, pero muy flexible a la hora de financiar a un criminal. En adelante le lloverán solicitudes de préstamos desde la cárcel VIP, el Goyo Álvarez y José Gavazzo, el “Pajarito” Silveira y Gilberto Vázquez, el “turco” Arab y Maurente, todos ellos unidos en demanda de créditos baratos para que el Banco República solvente sus abogados y la página “En Voz Alta”. Atado de pies y manos por el precedente del concedido a Cordero, el presidente del Banco deberá otorgar todos los créditos que tramiten los jefes del terrorismo de estado.
 
Manuel Cordero es antiguo cliente del Banco República. Mientras el coronel estaba fugado y clandestino en Brasil, la sucursal Rivera pagaba puntualmente su jubilación a su apoderada. Para poder seguir cobrando, Cordero debía demostrar que seguía con vida, para lo cual el cónsul uruguayo en Livramento expedía el correspondiente certificado, previa autorización de Didier Oppertti, canciller del gobierno de Jorge Batlle. La maniobra fue desbaratada cuando asumió la cancillería el compañero Reinaldo Gargano en el año 2005. Gracias a que perdió la financiación de su clandestinidad por parte del Estado uruguayo, Manuel Cordero fue detenido el 27 de febrero del 2007 por la policía federal brasilera cuando salía de reclamar en el consulado. Ahora está tranquilo, contando con el fondo que le proporcionó el mismo Banco. Por Verdad y Justicia, Calloia debe renunciar de inmediato.
 
  La línea es olvido y perdón
 
Si la voluntad del gobierno fuera la Verdad y la Justicia, se habría jugado entero para anular la ley que todavía protege a los criminales y realizado un gran juicio al terrorismo de Estado como el que se realizó a los nazis en Nüremberg. El gobierno tiene acceso a los archivos donde figuran los oficiales que ejercieron el mando en todas las unidades militares entre setiembre de 1971 y marzo de 1985; se elabora la lista completa y se ordena a los fiscales instruir la causa contra todos ellos por responsabilidad directa o indirecta en las torturas, las violaciones, los asesinatos y las desapariciones forzosas. Quién no pueda probar su inocencia marcha a la cárcel. Por supuesto, significa revertir la carga de la prueba: todos todos son sospechosos hasta que puedan demostrar su inocencia. El uso abusivo de las armas para cometer crímenes aberrantes desde el Estado, significa que están bajo sospecha todas las personas entronizadas en el aparato estatal. Un juicio al estilo Nüremberg sería, además, un instrumento notable para educar en los principios humanos y obraría como un shock político sobre las conciencias,  profundizando el sentido de justicia  del pueblo trabajador. En última instancia, al demostrar cabalmente que todos son iguales ante la ley, reforzaría políticamente la democracia burguesa.
 
El gobierno tiene otro rumbo claro,  apunta al olvido y perdón, concesión ideológica que busca “conquistar” el apoyo político de la oficialidad, de todos ellos, retirados o en actividad, que hayan cometido delitos de lesa humanidad o que no hayan tenido la oportunidad de cometerlos por haber nacido tarde para ello. Por supuesto, la aplicación de la “línea” es oscilante como todo en el gobierno, porque hay que conformar a ese 49% que votaron por la anulación de la ley de caducidad, a los organismos de DDHH e incluso, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuyo fallo obliga al Estado a pedir perdón por el caso de María Claudia García de Gelman.  Gracias a esas oscilaciones se rescataron los restos de Ubagesner Chávez, Fernando Miranda y Julio Castro, tremenda comprobación de los hechos denunciados desde hace casi cuarenta años. Es mucho lo alcanzado, pero todavía insuficiente. Sin embargo, desde el gobierno se impone el olvido y perdón, se lanzan “bolazos” que consideran inocentes viejitos a los terroristas recluidos en el cuartel de Burgues, se visita al general Dalmao procesado por el asesinato de Nibya Sabalzagaray o se confía la investigación de los crímenes a los propios criminales y, cuando el poder judicial procesa al general Barneix por el homicidio de Aldo Perrini, el gobierno calla la boca para no ofender la sensibilidad de la familia militar. Esas actitudes quedan grabadas en la memoria colectiva e inducen una actitud general de indiferencia ética ante la barbarie del terrorismo de Estado; es cierto, la gente se horroriza enormemente al producirse hechos que golpean fuertemente las conciencias, pero luego, cuando todo vuelve a su lugar, retornan al estado de baja tensión y desentendimiento. Se sienten ajenos. 
 
En realidad, el préstamo de carácter social que concedió el Banco República a Manuel Cordero, debía haber sido denunciado por el gobierno o el Frente Amplio, pero en esos ámbitos predomina la indiferencia y les da lo mismo una cosa que la otra, por consiguiente la Agrupación 810 debió asumir la responsabilidad de hacer público el privilegio otorgado a un criminal. Los principios de Verdad y Justicia, abandonados por los partidos políticos, ha quedado en buenas manos, es una bandera que han tomado las organizaciones de jóvenes, las nuevas generaciones, los nacidos después de la salida de la dictadura. Es nuestra esperanza.
 
Jorge Zabalza
 
 
Semblanza de un genocida: Coronel Manuel Cordero Piacentini, alias “303” por ser el tercer mando del centro de torturas “300 Carlos”  y “Manolo”, represor, asesino y torturador uruguayo.
 
1972 – Integra los cuadros de Inteligencia y coordina con la Triple A. Era a partir de la declaración del Estado de Guerra Interno, con Jorge “Pajarito” Silveira y José Gavazzo uno de los que recorrían todas las unidades militares en las que había presos para torturar , se sospecha que también enseñaba tácticas de tortura.
 
21-11-1974 – Según un documento que fue desclasificado por el MDN (Ministerio de Defensa Nacional) entregado a la justicia uruguaya, asesina al joven militante del OPR 33 Iván Morales Generali, exiliado en Buenos Aires.
 
1976 – 1977 – Integra el SID (Servicio de Información y Defensa) y la OCOA (Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas). Participa en el “Plan Cóndor” en secuestros y desapariciones de civiles trasladados desde Automotoras Orletti (Buenos Aires) y en la tortura.
 
8-11-1999 – Año en el que se inicia la denuncia contra la “Operación Cóndor”.
 
2001 – En declaraciones al semanario Búsqueda, Cordero justifica la tortura declarando que está de acuerdo con la utilización de apremios físicos para lograr la confesión de los detenidos, lo que determinó que el juez penal José Balcaldi le iniciara una causa por  apología de ese delito. A raíz de una serie de maniobras el juez se ve obligado a cerrar el caso y abrir otro por “desacato con ofensa” .
 
2003 – El congreso argentino declara nulas las leyes de “ obediencia debida” y “punto final” que impedían juzgar a quienes cometieron violaciones a los Derechos Humanos.
 
08-2003 – Con la cabeza y el rostro cubiertos Cordero comparece por primera vez ante el juzgado por el delito “apología de la tortura”.
 
2004 – Siendo requerido por tres jueces en Argentina y uno en Uruguay donde se lo acusa de desacato en un juicio por “apología de la tortura”, Cordero se escapa al Brasil donde se refugia alegando ser “perseguido político”.
 
01-2005 – Cordero se presenta en el consulado uruguayo para firmar un poder a un familiar suyo para que pueda cobrar la jubilación y es descubierto. Se sabe entonces que el canciller Didier Opertti estaba enterado de la presencia del genocida en Brasil ya que era quien autorizaba mensualmente el pago de sus haberes. Cordero vuelve a “desaparecer”.
 
13-01-2005 – Jair Kirschke lo ubica y promueve en Buenos Aires el pedido de extradición del juez federal Guillermo Montenegro que estaba a cargo de la causa Cóndor, hay una ampliación por parte del juez Rafecas por la causa “Automotores Orletti”. Es también requerido en Uruguay en el marco del caso del uruguayo desaparecido en Buenos Aires, Adalberto Soba.
 
26-02-2007 Cordero es detenido en Brasil (Livramento) y trasladado a Porto Alegre en la sede de la Policía Federal gaucha donde es recluido.
 
2007 – Se le otorga prisión domiciliaria alegando estado delicado de salud y edad avanzada.
 
19-12-2007 – Comienza a cumplir con la “prisión domiciliaria” debido a que le tenían que realizar una supuesta cirugía cardiovascular.
 
08- 2008 Roger Rodríguez escribe una carta al Ministro Gilmar Méndez, responsable de la decisión sobre la extradición de Cordero donde explica el por qué de la importancia de extraditar al asesino Manuel Cordero.
 
11-09-2008 – Llega el expediente de la extradición al plenario del STF, comienza el Juicio luego de un largo trámite, el juicio se suspende en un cuarto intermedio por alegato de la minoría.
 
22-10-2008 – Se da inicio en el Paraninfo de la Universidad de la República en Montevideo a la “Campaña Internacional por la Extradición de Manuel Cordero”.
 
30-10.2008 Se reanuda la sesión y se suman más votos a favor de la extradición, esta vez es Eros Grau quien pide un cuarto intermedio para estudiar el expediente demorando todo el proceso.
 
19-12-2008 El Supremo Tribunal Federal decide que Cordero puede cumplir prisión domiciliaria después de ser sometido a una cirugía cardiovascular. A pesar de su presunto delicado estado de salud, Cordero es grabado por periodistas mientras sale de su “prisión domiciliaria” para tomar cerveza en el bar “la Iguana”, fumar y pasear.
 
03-2009 Telemundo  12 lo registra caminando por la ciudad mientras fuma un cigarrillo.
 
06-08-2009 A cinco años de su fuga de Uruguay, el STF resuelve extraditar a Cordero a la República Argentina por seis votos contra dos, acusado de participar en la “operación Cóndor”. Dicha extradición debe realizarse en un plazo de 30 días.
 
11-08- 2009 – El acusado es nuevamente descubierto “haciendo mandados” y fumando, reincidiendo en la violación al “ arresto domiciliario” y poniendo en duda su “delicado” estado de salud.. Estos hechos son denunciados. Supuestamente sería sometido a una cirugía cardíaca. Debido a estas denuncias se determina realizar al exmilitar un chequeo médico fijado para el 23 de noviembre del 2009.
 
23-11-2009 – Manuel Cordero no asiste al chequeo médico fijado para esta fecha.
 
11- 2009 La fundación Benedetti escribe una carta firmada por varias personalidades para exigir que se cumpla la extradición del genocida.
 
28-12-2009 Después de seis meses la STF firma el acta final de la extradición de Cordero.
 
19-01-2010 -   Se ordena la detención y prisión de Cordero para trasladarlo a Argentina. Él dice sentirse mal y es internado durante cuatro días en un hospital.
 
20-01-2010 Cordero es trasladado por vía terrestre en una ambulancia hacia la frontera de Uruguayana y Paso de los Libres donde es sometido a un chequeo médico . Atraviesa el puente internacional y es llevado al Hospital San José. El genocida es entregado a Interpol de Argentina para ser juzgado por los crímenes de lesa humanidad. Ese mismo día, al mediodía se le hicieron exhaustivos exámenes médicios.
 
09-02-2010 El Coronel Manuel Cordero es procesado por la desaparición de once personas: los uruguayos Washington Cram González, León Duarte Luján, Ruben Prieto González, Ary Cabrera Prates, Adalberto Soba, José Hugo Méndez Donadio, Francisco Edgardo Candia Correa, María Emilia Islas Gatti, Jorge Roberto Zaffaroni, y a la argentina María Claudia García de Gelman. Se lo procesa por su participación en el “Plan Cóndor” y en carácter de integrante del Ejército uruguayo en el centro clandestino de detención Automotores Orletti (Buenos Aires) en los años 1976 y 1977, se le acusa de haber torturado a varias decenas de personas. Es acusado por el secuestro de Simón, un menor de edad. Entre sus múltiples crímenes se incluye el asesinato de los legisladores Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz y de Rosario Barredo y William Whitelaw.
 
19-07-2011 Cordero que se encuentra en prisión domiciliaria en Buenos Aires viola la sentencia judicial al salir repetidamente de su casa. Fue filmado por un periodista quien afirma que no hay guardia policial visible vigilando la casa ubicada sobre la calle Anchorena, en el Barrio Norte de Buenos Aires.
La impunidad no tiene fronteras.
ENLACES
Varios artículos sobre Manuel Cordero
http://elmuertoquehabla.blogspot.com/2011/07/manuel-cordero-tan-campante.html

lunes, 6 de febrero de 2012

Sin palabras



Uno de los "jóvenes turcos" defensores del ministro Huidobro, acusó a Veronika de trucar esta foto. Supongo que no hará lo mismo con "EL PAÍS", porque si algo caracteriza a esta izquierda integrada al sistema, es su actitud de "brazos abiertos hacia la derecha y lengua viperina hacia la izquierda".
Por otra parte, esta foto habla de mil cosas que tengo anudadas en la garganta. Al verlo gordo como un chancho y con gesto mussoliniano, rodeado de torturadores y violadores, no puedo dejar de compararla con aquella del 14 de marzo de 1985 en Conventuales, recién saliditos del Penal, pelados y flacos, el "palito" de una colmena de mujeres y hombres dispuestos a cambiar el mundo.
saludos
tambero








.

viernes, 27 de enero de 2012

Itacumbú, segundo episodio

Jorge Zabalza

Enero del 2006. El gobierno del Frente Amplio cumplía su primer añito y la dulce espera apaciguaba los conflictos sociales. En ese clima de bonhomía general, cuatro organizaciones sociales de Bella Unión, de las cuales UTAA era la más conocida, tomaron un predio baldío de 32 hectáreas, ubicado en la entrada a la planta de CALNU (hoy ALUR). La consigna “tierra para el que trabaja” inscribió la toma en la lucha que viene desde los tiempos de Artigas y su reglamento de 1815, y que continuó, siglo y medio más tarde, con las marchas cañeras de los años ’60.


Tal vez, el episodio último de esa historia haya sido el “Movimiento por la tierra y contra la pobreza” que lideró Raúl Sendic en 1986. El guerrillero tupamaro planteaba, así nomás, sin vueltas, “expropiar sin indemnizar” las superficies por encima de las 2.500 hectáreas y pasar a manos del Estado la propiedad de los predios expropiados, aunque, desconfiando de la administración estatal, propuso varias formas de entregar la gestión al pueblo organizado. Desaparecido Sendic, desapareció la cuestión agraria del debate de la izquierda parlamentaria, pero no así del imaginario de UTAA y los trabajadores del norte uruguayo, quienes mantenían vivo el ideario artiguista y de Raúl Sendic. A seis años de la toma de la chacra, las familias de la cooperativa “15 de enero” han transformado el baldío en tierra productiva: caña de azúcar, invernáculos, quinta de verduras, chanchos y gallinas, galpones, jardín de juegos con piscina para los niños, experiencias en construcción con barro y un centro de formación técnica . Los “peludos” de UTAA, en el lenguaje de los hechos, están dando una batalla profundamente programática e ideológica para romper el cerco latifundista que frena el nacimiento del Uruguay Productivo para el pueblo uruguayo.


La inesperada toma de tierras repercutió inmediatamente en el plano institucional. En el mes abril del 2006, el parlamento aprobó la ley No. 18.116, que modificó el artículo 354 del Código Penal, creando el delito de usurpación y convirtiendo en delincuentes a los luchadores sociales que toman tierras para trabajar o terrenos para construir un techo (más del 11% de la población de Montevideo). Para disuadir a quienes pensaran seguir el ejemplo de los “peludos”, todos los sectores progresistas, incluyendo los parlamentarios de origen tupamaro, votaron esta ley infame y reaccionaria. Por otra parte, a poco de la toma de tierras, el gobierno se apresuró a desenredar la madeja burocrática que demoraba el llamado “proyecto sucroalcoholero” y el 28 de junio logró colocar la piedra fundamental de la planta de ALUR. Se invirtió un millón de dólares en la tarea, entendiendo que el gasto valía la pena para contraponer el modelo ALUR del progresismo a la “loca aventura” de los asalariados rurales. Fue la respuesta ideológica y programática al reaparecido fantasma de la reforma agraria .


Esta historia no se detuvo. En enero del 2007, cuatro productores lecheros de la zona, con 80 vacas cada uno, tomaron otro predio de 400 hectáreas del Instituto, ubicado en Mandiyú a varios quilómetros de Bella Unión. Apoyados por las mismas cuatro organizaciones sociales que habían ocupado la chacra de CALNU, los tamberos se instalaron en el campo con sus familias y actualmente continúan la lucha, todos los días, trabajando desde el alba al oscurecer, porque la ocupación es apenas una herramienta para conquistar un lugar propio en la producción social. Meses más tarde 39 familias accedieron al Campo Placeres y tiempo después ALUR adjudicó varias parcelas al grupo “Itacumbú” en Colonia España e hizo lo mismo con 45 familias que se radicaron en la Colonia Raúl Sendic. También a las 8 familias de la cooperativa ARCU se les entregó tierras en la zona de Calpica. Muy ligada a las empresas capitalistas del campo, Colonización ha sido incapaz de satisfacer la reivindicación de los asalariados rurales, por lo menos no lo ha hecho con la masividad y profundidad necesarias. Estos parches colocados para aquietar aguas encrespadas, eran insuficientes para resolver el problema de fondo, mientras que, por el contrario, la acción de UTAA, era una especie de ensayo de reforma agraria, demostraba que los trabajadores eran capaces de hacerse cargo de la producción con responsabilidad y decisión.


La posibilidad de contagio era realmente peligrosa y llevó a que el Instituto intentara una medida preventiva, desalojando a Ney Thedy, adjudicatario de la fracción No. 52 de Colonia “Eduardo Acevedo” que debía parte de su renta. Muchísimos otros colonos deben rentas al Instituto, algunos por montos muy elevados... ¿porqué a ellos se les perdona la vida y, en cambio, el Instituto se ensañó con Ney Thedy? Porque, con sus 70 años, era un sobreviviente de las luchas del ´60, el único de aquellos luchadores sociales que recibió un pedazo de tierra en el que fuera latifundio de Silva y Rosas, 33.000 hectáreas en aquel entonces reclamadas por UTAA para trabajarlas en forma cooperativa. Una especie de afiche vivo de la vieja consigna “por la tierra y con Sendic”, depositario de la herencia histórica de “Cachorinho” Vique, Nelson Santana y Atalivas Castillos, del “Manchao” Peralta, Jorgelino Dutra y Félix Bentín Maidana. Pero, además, representaba la actualidad de esa lucha al ser padre de dos de los tamberos que habían tomado tierra en Mandiyú. Simbólicamente se intentó desalojar a Ney Thedy el mismo día que los viejos tupamaros recordaban al fallecido Raúl Sendic en el Cementerio de La Teja. El apoyo de las organizaciones sociales impidió la expulsión, pero, implacable, el Instituto envió desde Montevideo cien coraceros armados a guerra para expulsar al anciano de su tierra y dejar el predio bajo custodia. La persecución prestigió a Ney Thedy. Como se volvió emblema de la dignidad, atrajo la ira del poder político, que lanzó una campaña de difamación contra el veterano. Primero se lo acusó falsamente de arrendar el predio a empresarios arroceros y embolsarse una fortuna, y luego, Lucía Topolansky mintió en una entrevista con Víctor Hugo Morales, acusando a Thedy de desviar el destino de su parcela y dedicarla a la cría de caballos de carrera (¿?). Es la vieja lucha de ideas entre los dueños del Uruguay y el pueblo organizado. En los momentos de definición, unos, como la Topolansky, toman partido por las ideas más reaccionarias y, otros, como las organizaciones sociales de Bella Unión, asumen la agitación de los valores de la justicia social y la solidaridad de clase.


La lucha no se detuvo con el escarmiento propinado a Ney Thedy, la Comisión de Tierras dinamizada por UTAA, presentó proyectos que se traspapelaron o encajonaron en el Instituto, de manera que, para librarse de las eternas esperas en las puertas de oficinas, el viernes 13 de enero del 2011, 80 afiliados a UTAA, poco supersticiosos ellos, tomaron 530 hectáreas en la zona de CAINSA. Entrevistados por algunos medios, denunciaron la condición de usurero antipopular del propietario del predio tomado, y fundamentaron la toma como una medida de la lucha del sindicato en el marco de la batalla por “tierra para trabajar”. Después de ser citados tres de sus dirigentes por el juez letrado de Bella Unión, quién amenazó con aplicar el novísimo delito del Código Penal y mandarlos presos por haberse atrevido a tomar tierras estériles, los ocupantes acamparon en las orillas del Itacumbú, contra el puente de la ruta 3. Allí esperan que el Instituto de Colonización del Uruguay se digne a darles una respuesta clara a los proyectos presentados en los últimos años. La incapacidad política del organismo del Estado es la razón de fondo para que los asalariados se vean obligados a seguir apostando a los métodos de acción directa.


El proceso real y la conciencia popular

A los feligreses más ingenuos les parece insólito que los trabajadores tomen medidas de fuerza. Más allá de lo justo del reclamo tierra para trabajar, entienden que deberían ser más pacientes y esperar sin ansiedades que el gobierno les resuelva el problema.... Porque, como dicen Astori, Bergara y Lorenzo, nunca han sido tan auspiciosas las cifras de la macroeconomía, se han batido todos los récords, creció el producto bruto pese a la crisis mundial, crecieron las exportaciones de soja y el turismo, también las importaciones de cero quilómetros y de laptops, nunca hubo tanto empleo como ahora, el crédito al consumo se fue a las nubes, la pobreza bajó a su piso, el manejo de la Deuda es genial y vivimos en la isla de la fantasía. Entonces... si el gobierno ha logrado ese clima de bonanza para los “nuevos uruguayos”, ¿cómo es posible que los “peludos” lo desconozcan, desconfíen del gobierno y salgan a la calle a luchar?


El pesito más que casi todos tienen en el bolsillo actúa como un blindaje que protege la conciencia e impide la percepción de los aspectos más ingratos del proceso en desarrollo. Por ejemplo, es cosa bien sabida –los medios se encargan de ello- que en el Uruguay Progresista la superficie cultivada con soja se expandió desde menos de 30.000 hectáreas en el 2004 a más de 850.000 en el 2011, y que se elevaron las cifras de exportaciones del grano a niveles desconocidos. Los uruguayos lo festejan como un logro progresista, pero pasan por alto que los “pools” de siembra argentinos controlan el 60% de la soja uruguaya, que el 95% de lo cosechado se exporta sin industrializar y que tres empresas estadounidenses monopolizan las ventas de soja al exterior. Ignoran absolutamente que toda la soja sembrada es transgénica y que aumentó en un 400% el riego con agrotóxicos del campo cuyos frutos comen. El “agronegocio” sojero es un proyecto del gran capital transnacional que especula en la bolsa de Chicago con los “commodities”, no le interesa el manejo sustentable de la tierra uruguaya y nada tienen que ver con el sueño frenteamplista del Uruguay Productivo. Por el contrario, se consolida el papel de proveedor de materias primas que nos asigna la división internacional del trabajo. Por ser la síntesis de la nueva maldición de Malinche, el modelo sojero es clave para desentrañar lo que ocurre en la realidad económica y social del Uruguay por detrás de la retórica gubernamental sobre la “bonanza”.


En el Uruguay Progresista las inversiones extranjeras directas han crecido desde 332 millones de dólares a 2.358 millones en el 2010, año récord en que crecieron un 48% respecto al año anterior (2009). Claro que no se presta atención al hecho de que los capitales fueron atraídos por las neocolonialistas leyes de Zona Franca y de Inversiones, bases jurídicas del “buen clima de negocios” o, sin eufemismos, de la entrega del país al capital extranjero. En el Uruguay Progresista las empresas transnacionales que se dedican a la forestación (Stora Enso, UPM, Ence y Weyerhaeuser) alcanzaron a ser dueñas de, por lo menos, medio millón de hectáreas de tierras, la mitad de la superficie dedicada a la plantación de pinos y eucaliptos. Es conocido el hecho de que una empresa brasilera compró frigoríficos uruguayos hasta controlar el 40% de la faena de carne vacuna y ovina. Toda las fases de la cadena productiva del arroz está en manos de capitales brasileros. Es verdaderamente poco entendible que estos aspectos medulares de la vida del Uruguay sean ocultados a las grandes mayorías y que ellas aplaudan a rabiar las cifras conque se ocultan la invasión de la economía nacional por el capital extranjero.


En el Uruguay Progresista se pagan los intereses y amortizaciones de la deuda externa antes que nada y después de pagados los acreedores, se destina un millón de dólares por día a las fuerzas armadas y otras cuantiosas cifras en pesos uruguayos a la policía. Entonces sí, los parlamentarios se atreven a debatir las sumas que el presupuesto nacional otorgará a la salud pública, la educación y la vivienda. “Vivimos pagando y morimos debiendo” dice Eduardo Galeano pero, además, el hecho de pagar y pagar deuda externa, impide al gobierno pagar como es necesario la deuda interna.


La era está pariendo un nuevo Uruguay, es cierto. Un Uruguay proveedor de materias primas en bruto, país de servicios turísticos y país plaza financiera. Un Uruguay Neocolonial, el modelo que el Frente Amplio repudió durante toda su corta historia. ¿Saben ahora porqué hay quienes salen a la calle a luchar? Pues, pura y simplemente, porque tomaron conciencia de adónde conduce el proceso real de la economía y decidieron resistir y resistir la entrega. No hay blindaje que resista a la lucha de clases.


Teoría de las estacas.

Abruma lo extenso y profundo del sentimiento religioso que han logrado imponer a la subjetividad de los frenteamplistas, una forma de sentir y de pensar que determina actitudes tipo “mano de yeso” e incide directamente en todos los aspectos de la vida social y política. Lateralmente, la fe religiosa impuesta masivamente demuestra como los medios modernos de comunicación penetran mucho más eficazmente que los instrumentos de alienación usados por la clase dominante en el siglo pasado. Perforar la pesada lápida que aplasta la capacidad de crítica se ha constituido en el principal desafío de los que tienen un horizonte revolucionario. Es preciso recalcar que la ocupación del campo fue una movilización de masas, decidida en el sindicato y en la Comisión de Tierras. Fueron los trabajadores de la caña de azúcar, en uso de su proverbial independencia de criterio, quienes supieron quebrar la hegemonía de la religión imperante y sorprendieron a la opinión pública, pero también obligaron a repensar las relaciones entre el movimiento de masas y la acción de los revolucionarios.


Es cierto que hoy los trabajadores tienen un pesito más pero, sin embargo, cuando se sientan a la mesa cada día, no pueden dejar de pensar que “si la torta ha crecido tanto... ¿porqué no nos tiran huesos con un poquito más de carne?”. En función de esa ecuación tan simple salen a exigir redistribución del ingreso y chocan con patronales como las de la industria metalúrgica, que se niegan devolver un sólo peso de los miles que han arrebatado, o con directorios como los de la banca oficial, que se ríen cuando se les reclama cumplir con la palabra empeñada. No es que los trabajadores se nieguen a negociar, simplemente les parece más sensato golpear donde más le duele a las patronales y al Estado, buscando cambiar la correlación de fuerzas para negociar en condiciones más favorables ¿Está mal acaso esa táctica o hay que sentarse a negociar por principio, aunque sea en las condiciones más desfavorables? Nadie podrá convencer al asalariado que postergue sus intereses económicos porque el gobierno es progresista o porque los patrones son amigos del gobierno. La crudeza de la reacción autoritaria y las ambigüedades de algunos dirigentes sindicales, provoca que se reactive el instinto anticapitalista conque nacen los asalariados y que está anestesiado por el pesito más en el bolsillo. No es de extrañar que, entonces, algunos de ellos vuelquen la mirada hacia los sectores sindicales que les proponen la lucha digna e independiente de los intereses del trabajador. Lo que ocurre en Bella Unión es un ejemplo paradigmático del fenómeno.


Cuando a fines de los ’50, las papas empezaron a quemar, cobró actualidad el término “revolución”, revalorizado sobretodo por la proeza cubana, las luchas sociales se hicieron políticas y, en consecuencia, mucha gente salió a buscar referencias revolucionarias en pleno Uruguay Batllista. A pesar de que en su mayoría votaban a Luis Batlle o Fernández Crespo, los trabajadores no se equivocaban a la hora de reivindicar sus intereses inmediatos y elegían socialistas, comunistas y anarquistas para las direcciones sindicales. De la misma manera, tampoco se equivocaron cuando tocaron los clarines y buscaron con la mirada los luchadores con larga historia de firmeza ante las patronales y de consecuencia con los principios clasistas. En ese lugar, los textiles encontraron a Jorgelina Martínez, Luis Correa Páez y Héctor Rodríguez, los obreros del caucho a León Duarte, Washington Pérez y Conrado Fernández, en el Cerro y La Teja a Ruben Sassano, Nuble Yic y el Pocho Hornos, en Fray Bentos al “Ciego” Macedo y al “Negro” Franco, y los “peludos” ya sabían dónde estaban los primer campamento del Itacumbú. En los ’60 había muchas estacas clavadas en la punta revolucionaria del abajo que se movía que sirvieron de referencia natural de la combatividad política y de la acción directa.


Al igual que en el Uruguay Batllista, hoy se duermen inocentes sueños en brazos de la demagogia, pero la confusión es mucho mayor todavía, pues en aquellos tiempos se sabía con claridad quién era quién, la derecha estaba con la clase dominante y la izquierda con los trabajadores. Aún así, por muy espesa que sea la bruma, nadie puede entender que el gobierno esté favoreciendo al capital extranjero y amparando a los impunes del terrorismo de Estado. Nadie se explica un cambio tan drástico en los valores y las actitudes, al traslucirse las contradicciones entre los hechos del presente y los dichos del pasado, horroriza descubrir hipocresía y doble moral en quienes alguna vez fueron referencia revolucionaria. Ese es el momento en que “cae la ficha” y los que comulgaban con la religión se vuelven herejes, se atreven a pensar críticamente y critican abiertamente las claudicaciones e incongruencias del progresismo. La sensación térmica es diferente a la de dos o tres años atrás.


Aunque parezca una visión exagerada, se puede pensar que la forma de resolver la cuestión agraria en Bella Unión entraña o implica la puesta en práctica de una concepción revolucionaria y que la estrategia en adelante sería, simplemente, extender la metodología de lucha de UTAA a todo el movimiento popular. Sin embargo las papas no están ni siquiera tibias todavía. Falta tiempo de lucha, mucha lucha, para que se pase de lo reivindicativo a la lucha por el poder político, pero es indudable que ese es el cambio que determina el carácter revolucionario de cualquier proceso. El pueblo asalariado, conciente y organizado, erguido frente a los dueños del poder, es la condición sin la cual es imposible hacer revoluciones sociales.


Es el sueño y la aspiración de todo militante que pretenda participar en una revolución, pero hay que evitar el autoengaño, el creer que es posible acelerar el curso del desarrollo de la conciencia y la organización populares. Está en la tapa del libro que el poder político del pueblo surge y se desarrolla con autonomía de las estrategias y los propósitos de los revolucionarios pero, por otra parte, en algún momento de crisis es probable que los trabajadores busquen nuevamente, como lo hicieron en los ’60, las estacas de conducta clasista y combativa. Desgastadas las referencias progresistas, las expectativas populares pueden volcarse hacia los militantes que resistieron al malón socialdemócrata y que la gente los designe para que expresen su bronca y la necesidad cambiar el estado de cosas. Sin embargo el problema de fondo no se resuelve sustituyendo a unos por otros, porque para que el movimiento popular adquiera un carácter revolucionario, los trabajadores deberán organizarse sin ceder a nadie su representación política, constituidos ellos mismos en sujeto político independientes.


Esta base teórica elemental del quehacer revolucionario no niega la intervención de los revolucionarios en el desarrollo autónomo del poder del pueblo, por el contrario, es necesario que intervengan por la vía del debate público, de la agitación de ideas y del mensaje dado a través de la acción directa. Eso sí, intervenir respetando los tiempos del movimiento popular, que son más lentos que los tiempos de los militantes, y dedicando los principales esfuerzos a incentivar el crecimiento de la subjetividad del pueblo organizado.


Puede ocurrir que, a partir de viejas ideas, algunos militantes se refugien en organizaciones con definiciones ideológicas muy exigentes y que, cuanto más cerrada e impenetrable sea la estructura, más protegidos se sientan frente a la hegemonía de la religión dominante. Organizaciones que, por autosuficientes, podrían caer en el error de anteponer la construcción del “aparato” al crecimiento de la comprensión política general y colocar en su propio ombligo el centro de las decisiones políticas que corresponden a las organizaciones sociales. Consciente o inconscientemente se deriva hacia la reedición de los errores de concepción que tan caro pagaron los revolucionarios del siglo XX, tanto los que lograron la conquista del poder como los que quedaron en el camino. En realidad, apostar al crecimiento del movimiento de masas y la organización del poder popular, es la forma más firme de fortalecer, indirectamente por cierto, la organización de los revolucionarios y su incidencia en el proceso insurreccional.


Bueno, no sé si soy un iluso, pero este segundo campamento del Itacumbú estimula la imaginación y la esperanza de que tal vez sea el síntoma de algo que está latiendo en lo más profundo de la subjetividad popular.


Gracias UTAA. ¡Por la tierra y con Sendic!.


Jorge Zabalza

http://www.simplesite.com/veronikaengler

http://zurdatupa.blogspot.com

Colectivo “Noticias Uruguayas

Blog El Muerto

martes, 17 de enero de 2012

Operación mentira

Al quedar probado que el maestro Julio Castro fue fría y alevosamente asesinado por uno o varios oficiales del ejército, la imagen de las fuerzas armadas quedó hecha un enchastre por enésima vez en los últimos cuarenta años. Es tan hondo el desprestigio, que el presidente Mujica debió reclamar rápidamente un pronunciamiento público de los altos mandos. De inmediato y buscando salir del paso lo más airosamente posible, los generales se declararon en estado de sesión permanente. . De puro suspicaz, uno se  atreve a sospechar que este zafarrancho de combate “limpieza de imagen” puede ser obra de la febril imaginación del ministro de defensa,  experto asesor en materia de preservación del prestigio y el honor de los militares.

Aunque no pidieran perdón a la sociedad, cosa que debieran haber hecho hace rato, parecía imprescindible una respuesta sincera que atenuara la indignación despertada por el descubrimiento del equipo de antropólogos. Al menos el reconocimiento de haber manejado el país a su antojo, como si fuera un gran cuartel, durante más de una década. Podían haber reconocido que  clasificaron en categorías a los uruguayos y las uruguayas para vigilarlos y verduguearlos mejor; que censuraron la prensa, el cine, el cancionero popular y hasta las misas; que quemaron libros y recortaron cabelleras, barbas y bigotes; que se robaron el presupuesto de la aviación civil y de metereología;  que sus razzias policiales llenaban una cuota de detenidos todas las noches; que prohibieron minifaldas y persiguieron la homosexualidad salvo en la Escuela Militar; y que, además de todo, falsificaron la historia nacional que enseñaron en las escuelas y los liceos. La concepción fascista que animó estas maldades no pertención exclusivamente a los Comandantes en Jefe, pero ellos fueron los principales ejecutores de la represión generalizada que lastimó severamente a todo un pueblo. El general Aguerre (hijo perdió la oportunidad de cambiar la historia.  

Se podía aspirar a que Pedro Aguerre (hijo) reconocería que el ejército torturó masiva y sistemáticamente decenas de miles de uruguayos y uruguayas, que los sometió a plantón y capucha, picana y submarino, golpes, colgada y  caballete, vejámenes varios y violaciones al por mayor. Que arrepentido de tanta inhumanidad, repudiaría el haber aplicado tan concienzudamente la metodología aprendida en la Escuela de las Américas, esa que EEUU continúa empleando y enseñando contra los pueblos del mundo. Imposible esconder el sadismo, la crueldad y la morbosidad de los uniformados tras la fachada de los Bordaberry, Aparicio Méndez, Juan Carlos Blanco y la caterva de reaccionarios que se integró a la dictadura. Hay una indiscutible responsabilidad del ejército como institución.

Se podía creer que Huidobro, inspirado, había convencido a Pedro Aguerre (hijo) para que  confesara públicamente  que el ejército es responsable de los asesinatos que cometió desde 1972 en adelante, los de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, William Whiletow y Rosario Barredo; de Luis Carlos Batalla en Treinta Tres; de Nelson Berreta, Blanca Castagnetto, Juan Diógenes Álvares,  Carlos Rodríguez Ducós, Aurelio Fernández, Eduardo Ariosa, Héctor Clavijo Quirque y Gustavo Couchet;  de Roberto Luzardo, Leonel Martínez Platero, Marcos Suárez Píriz, Bernardo Blanco, José Pérez Lutz;  de Daniel Banfi, Mario Camuirano, Luis Latrónica, Guillermo Jabif, Carlos Hernández Machado, Helios Serra, Eduardo Del Fabro, Julio Rodríguez Molinari y Luis Camacho en Buenos Aires; de Domingo Irazábal y Julio Larrañaga en 1974; de Celso Fernández,  Maria Karaian y Raúl Melogno en mayo de 1975; de Walter Medina;  de los “mártires de la 20”: Luis Alberto Mendiola, Elman Fernández, Raúl Gancio, Ricardo González, Justo Sena, Ruben López, José Abreu y Héctor Cervelli;  a los “cinco de Soca”: Graciela Estefanell, Daniel Brum, Floreal García, Maria Corbo y Mirta Hernández; de las “muchachas de abril”: Silvia Reyes, Laura Raggio y Diana Maidanik.  

Uno anhelaba que Huidobro hubiera convencido al comandante para que asumiera la responsabilidad por los asesinatos de Gerardo Alter y Walter Arteche, Leonardo de los Santos, Hugo Dermit, Juan Fachinelli, Pedro Lerena, Edison Marín, Eduardo Mondello y Walter Sanzó, que murieron cuando eran torturados por oficiales de ese ejército que se reivindica hipócritamente continuador del artiguista. Y, además, por los de José Artigas, Roberto Barbeito, José Campal, María Bonilla, Hugo Castro, Raquel Culnev de Mallarino, Jorge Dabo, Rodolfo Fernández Cúneo, Marcelino García, Miguel Goitiño, Jorge Leivas, Victorio Méndez, José Nieto, Ariel Ozer Ami, Mirtho Perdomo, Juan Pino Garín, Horacio Ramos, Yamandú Rodríguez Olariaga, Rodolfo Rolando, Edgar Sosa, Ángel Yoldi, Manuel Toledo y Adolfo Wasen, víctimas de homicidio por omisión de asistencia, mala praxis médica o, lisa y llanamente, homicidio con premeditación y alevosía cometidos en el Penal de Libertad y en el Hospital Militar.

¡Una lista impresionante de asesinados!

No se puede responsabilizar al ejército uruguayo por los homicidios de Rutilio Bentacur y Hugo Cacciavillani  (fueron los argentinos), los de Carlos Modernell y Antonio Vulcano (a manos de los colombianos) y los de Arazatí López López y Daniel Ferreira que corrieron por cuenta de los chilenos... pero no ahy dudas de que el ejército  es responsable de su participación activa y de su complicidad en las operaciones del Plan Cóndor, acciones decididas y orquestadas por las fuerzas armadas del Cono Sur, una campaña sistemática de secuestros de niños, vuelos de la muerte, desapariciones forzosas y asesinatos que contabilizó unos trescientos crímenes de lesa humanidad  cometidos por miembros del ejército uruguayo en complicidad  con los  chilenos, argentinos y paraguayos. Era de suponer que Aguerre (hijo), inspirado por el ministro, saldría a la prensa para hacerse cargo de tanta ignominia y reconocer la culpabilidad del ejército en esos crímenes con mucha vergüenza.

Eleuterio Fernández Huidobro fue de los primeros en organizar y convocar a la lucha guerrillera en el Uruguay. Es un hecho histórico  innegable. Por eso, Huidobro no puede eludir las responsabilidades éticas y morales que surgen de estar entre los que iniciaron un proceso donde perdieron la vida cientos de compañeras y compañeros. Uno podía pensar que Huidobro estuviera abrumado por toda esta sangre compañera derramada y que, además, aprovechandp sus bien trabajadas y trabajosas “relaciones íntimas” con la oficialidad, lograría hacer que el mensaje del ejército marcara un camino de verdad y justicia. Se podía esperar un mínimo de dignidad por parte de los protagonistas.

  “El Ejército Nacional no aceptará, tolerará ni encubrirá a homicidas o delincuentes en sus filas. Hoy estamos hablando de delitos, y esa es una línea que este comandante y su Ejército no traspasarán”, afirmó Aguerre (hijo) a la prensa y, por su intermedio, al soberano.

Si Aguerre (hijo) no quiere proteger ni encubrir delicuentes, tiene en sus manos los recursos necesarios para descubrir la verdad y denunciar los culpables en la justicia penal. Basta con revisar los archivos del ejército, identificar las unidades militares que actuaron en cada caso y pedir el procesamiento de los jefes de cada una de ellas, responsables jerárquicos de los crímenes cometidos por el personal bajo sus órdenes. Es muy sencillo, no tiene nada de misterioso. Con un poco de compromiso,  Aguerre (hijo), Huidobro y Mujica pueden abrir una brecha rumbo a la verdad y la justicia. Si no se investiga y descubre quienes fueron los mandos responsables, es porque, pese a los dichos en la prensa, la voluntad política es proteger y encubrir los criminales.

Desde la década del ’70, las fuerzas armadas vienen mintiendo descarada y públicamente para sostener la impunidad de los criímenes  de lesa humanidad. No tuvieron empacho en negar la tortura y las desapariciones forzosas con hipócritas e increíbles justificaciones. No sólo tergiversaron la información que daban al pueblo uruguayo, sino también a Venezuela cuando el secuestro de Elena Quinteros y a la mismísma comisión de DDHH de las Naciones Unidas.

Cuando la movilización popular amenazó con llevar a Gavazzo a la justicia en 1986, el general Medina sacó un comunicado minimizando y desvirtuando los crímenes del terrorismo de Estado como una “pérdida de puntos de referencia”. Culpando de los crímenes a una banda de delirantes y a la responsabilidad individual de unos pocos malvados, se  pretendió tapar con diarios la responsabilidad de la “Institución Armada”. De ese clima nació la ley de Caducidad.

Estos mismos generales al mando de Huidobro y de Aguerre (hijo) son los que mintieron a la Comisión para la Paz, mintieron a Madres y Familiares y corrieron a solidarizarse con el general Dalmao cuando fue procesado por el asesinato de Nibya Sabalsagaray. ¿Cómo creerles que no protegen ni encubren los crímenes cometidos por oficiales del ejército al que pertenecen? 

Ahora, cuando a confirmación de la infamia volvió a dejar el “prestigio” de las fuerzas armadas por debajo del nivel del mar, el ministerio y los mandos lanzan otra “operación mentira” para engañar y manipular a las organizaciones populares y a la opinión pública. “Este es un primer paso” dijo el presidente Mujica y repiten a coro muchos  personajes de la política y los medios de comunicaición. ¡No señores! Es otro paso más de una larga cadena de operaciones mentiras cuyo propósito es crear el clima subjetivo que necesita la impunidad, hacer digerir un sapo intragable, abrazarse con las culebras más peligrosas de estas tierras.

Luchamos por la memoria y, paradójicamente, padecemos de amnesia en el cortísimo plazo. Luchamos por la verdad y, sin embargo, creemos mentiras insostenibles. La ingenua credulidad abre paso a la impunidad.

Abrazos

Jorge Zabalza 

domingo, 18 de diciembre de 2011

Respuesta al Viejo Julio

17 diciembre de 2011
JULIO MARENALES | Integrante del Ejecutivo Nacional del MPP
“El impuesto a la concentración
de la tierra es una limosna”

El Frente Amplio es una herramienta pasajera para cumplir con una etapa "progresista" que "mejora" lo "malo" del sistema capitalista, pero a partir de ello y sin la herramienta de la coalición, se construirá una nueva "vía" para ir a "más". El razonamiento pertenece al histórico dirigente del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros, Julio Marenales, que forma parte del Ejecutivo Nacional del Movimiento de Participación Popular (MPP), el sector que fundó el presidente José Mujica, mayoría en el conglomerado de grupos de izquierda.


 Por Martín Viggiano
 Polémico, romántico, pasional (¿marginal?), el ex guerrillero defiende sin tregua sus ideas y mantiene -a su estilo- las banderas del ‘60 que muchos compartieron pero que ahora pocos reivindican. En medio de una recepción diplomática en una coqueta residencia venezolana en Carrasco, Marenales dialogó con Ultimas Noticias. Whisky escocés en una mano, canapé en otra, el “obrero de toda la vida” (como se autodefine) aseguró que el impuesto a la concentración de la tierra es una “limosna”, pero advirtió a los empresarios del campo que “no se aflijan” porque su partido piensa “meterle una ley” para “limitar” la actividad.

-Hay mucha gente en la izquierda que habla de una “crisis” en la coalición. El vicepresidente Danilo Astori, por ejemplo, dijo en una entrevista con Ultimas Noticias que hay quienes en el Frente Amplio deberían tener claro los valores superiores como libertad, justicia y democracia. ¿Usted qué piensa?

-Está equivocado (Piensa). Este es un proyecto progresista, el Frente Amplio es una fuerza policlasista, que tiene a trabajadores y patrones, quienes son diferentes. Desde el punto de vista político tenemos que revisar eso, ¿por qué? Yo lo dije el otro día en un comité de base: Yo soy frenteamplista, ¿saben por qué? Porque el que come de la basura o no come, nosotros, los que intentamos cambiar la sociedad, no tenemos fuerza suficiente para corregir eso. Y a esa persona no le interesa la política, la democracia… no le interesa nada. Quiere comer. Entonces, como una fuerza progresista policlasista estamos avanzando y mejorando. Tenemos la posibilidad de seguirlo mejorando, porque el progresismo quiere mejorar el sistema y no cambiarlo. Yo lo digo públicamente y si alguien discrepa que me lo diga: el progresismo quiere mejorar lo más negativo del sistema capitalista. Estoy de acuerdo. ¿Hay que hacerlo? Bárbaro. Pero cuando lo logramos, ¿qué se debe hacer? Y ahí entra el trabajo político e ideológico que yo quiero desarrollar. O sea, soy interesado frenteamplista. Es más: el Frente Amplio entra dentro de nuestra estrategia, pero es la herramienta para esta etapa. Yo lo veo así. Ahora: yo quiero más…

-Y ese “más”, ¿qué implica, cambiar la herramienta Frente Amplio o qué?


-El “más” no me interesa cuál es. Yo estoy haciendo todo un cuestionario con interrogantes para presentar en talleres en febrero. La conclusión de una parte dice que estamos construyendo socialismo, pero no es socialismo, lo actual es una vía de transición hacia un objetivo. Entonces, en la construcción de esa vía, ¿cómo podemos construirla desde ahora en esa sociedad? Los que leemos historia sabemos que esa burguesía que domina al mundo ahora se gestó en los pequeñísimos grupos de la Edad media. Entonces nosotros, con una visión análoga de esta sociedad, ¿qué es lo que podemos ir construyendo diferente? Porque si queremos ser una vía para cambiar la sociedad, si todo lo que hacemos es con la escala de valores del presente, no generamos ningún cambio. Yo no tengo la solución, pero sí la inquietud, y por eso lo planteo. ¿Qué tenemos que hacer para ir construyéndola? Esa vía, ¿qué fundamento económico tiene?, ¿se puede hacer bajo la base de la concentración de la tierra o hay que ir creando otras cosas? Yo no tengo contestación, porque no la tiene nadie, y porque esa vía no se ha construido.

-No entiendo. Usted dice que para ese “más” del socialismo, ¿el Frente Amplio no es la herramienta?


-No, es para la etapa progresista, pero no para superarla.

-Entonces, ¿cómo es esa herramienta?

-Bueno, justamente, hay que meter cabeza. El problema de la vía hacia una nueva sociedad no está resuelto en ninguna parte del mundo. En Cuba están haciendo un experimento, ¡es un experimento! Y los venezolanos son otro experimento.

-Y en el MPP, ¿le siguen la cabeza?

-Ahí está el problema… abajo sí, pero arriba todavía no.

-Le pregunté sobre el encare de la política económica y sobre si considera que hay una disputa.

-Nosotros, en realidad, no tenemos un planteo alternativo. Así que tenemos que respetarla. Ahora, en donde sí he tenido críticas es en la inversión extranjera. Ahí sí. No sé lo que hay que hacer, pero así no debe seguir…

-El gobierno dice que es buena...

-Eso pasa porque en este país, con la seguridad de que van a cobrar, no tienen mucho dónde invertir, no me jodan, ¿a dónde se van a ir? ¿África? No, no tienen. Entonces vamos a aprovechar. Queremos que las cosas sean de otra manera.

-¿Qué se debe hacer con la tierra?


-Es un problema gravísimo. Hay una cosa que les dije a los compañeros: yo me voy a embarullar si avanzado este período no le dimos tierra a (Andrés) Berterreche (director de Colonización). Si no lo hacemos, ¿a quién tenemos que echarle la culpa?

-¿Comparte el proyecto del gobierno para gravar la concentración de la tierra?

-El impuesto a la concentración de la tierra es una limosna. Dicen que no va a contribuir a desconcentrar la tierra…

-Porque el que tiene para mantener un campo grande puede pagar el impuesto…

- Que no se aflija el campo, porque le metemos una ley limitándolo. Este es un problema y yo no veo preocupación por la discusión de estos temas.

Sin candidato del MPP a interna

-Hay mucha fantasía sobre su figura y la función que cumple en el MPP, ¿en qué temas trabaja?

-En la herramienta, en el MPP, que está débil y le falta ideología. La mayoría de los votantes del MPP no tienen ni idea de que somos socialistas, que somos el socialismo.

-¿Y por qué considera que están flojas esas ideas?

-Entre otras cosas porque hubo mucho tiempo en cuestiones electorales. Creo que vamos a tener que cortar con eso de pasar casi dos años de elecciones, con la interna y esto, que lo otro… que nos quita tiempo para hacer otras cosas. Aunque en las elecciones también tenés que jugártela, porque si no, quedás ahí, en banda.

-¿Considera que el MPP debe llevar un candidato a las elecciones internas del Frente Amplio?

-Que no sea nuestro. Yo no estoy de acuerdo en meter ningún compañero ahí.

-¿Por qué?

-Porque lo perdés, es como el presidente (José Mujica) y no tenemos tantos compañeros preparados como para andar perdiendo a uno siendo candidato en la interna. No, no, yo soy partidario de apoyar un candidato pero que no sea del MPP.




Respuesta al viejo Julio
Contradicciones existenciales del marenalismo

La “tesis Marenales” es avanzar en democracia con un frente progresista y policlasista para mejorar lo más negativo del capitalismo, proceso que permitiría acumular fuerzas en conciencia y organización hasta estar en condiciones de pasar a una etapa superior, la de la “vía” para cambiar la sociedad.


Esa tesis está siendo contrastada con la práctica desde que el progresista Vázquez asumió la presidencia de la república. A casi siete años de “mejora del capitalismo”, Marenales debería estar en condiciones de exhibir algún logro que permita avizorar, por lo menos, el pasaje a “otra etapa”. Por el contrario, mientras el progresismo se ha consolidado como primera fuerza electoral y electoralista, el MPP se transformó, de la mano de Marenales, Lucía, Bonomi y Agazzi, en un bruto pedazo de “gigante estúpido”,como lo ha definido el propio Marenales.


“Mujica trae los votos y con ellos formo los militantes revolucionarios ”, decía Marenales, pero el balance indica que en la misma medida que las ideas liberales llevaron de las riendas al progresismo, éste tironeó del cabresto al MPP (y al PCU) reduciéndolos a una política de lo “menos malo”, un camino de retroceso sin fin.


Mientras tanto Marenales goza de un espacio para presentar interrogantes cada año o cada semestre, en los congresos del MPP, en los comités de base y ahora en los talleres de febrero... interrogantes para los que no tiene soluciones. Parece más bien un proceso de des-acumulación de fuerzas... ¡todo lo contrario del propósito de Marenales!


Durante el período 2005/2011, en el camino de “limar las aristas más feas del neoliberalismo”, se instaló en Uruguay el capital extranjero. El paradigma fue el “modelo sojero”, un proyecto internacional que transforma al Uruguay en país productivo de materias primas para el desarrollo de los centros industriales. Al mismo tiempo, se instala el proyecto forestal-celulósico que tampoco es un proyecto propio para el desarrollo de un capital nacional; la propiedad privada entra a saco en las empresas públicas, se amplía y profundiza la brecha social y la enorme mayoría de los asalariados se transformó en “diez mil pesistas” que pueden comprar motos y comer un poco mejor, pero trabajan en negro y sus salarios se fijan por afuera de lo laudado en los consejos de salarios. Probablemente Marenales sienta que se avanza hacia algún otro lado, pero a uno, de cabeza dura nomás, se le ocurre que, como los dos gobiernos progresistas han facilitado y estimulado la instalación del capital extranjero, salvaje y depredador, se está empujando al pueblo asalariado hacia un desbarranque por el estilo de los de Grecia y España.


Marenales sostiene que apoya ese nefasto proyecto de “Uruguay productivo para el capital extranjero” porque no conoce nada alternativo para oponerse al discurso cotidiano de Astori, Lorenzo, Bergara y Yerú Pardiñas.


No hay tanto misterio, Marenales ¿qué tal si discutimos públicamente cómo luchar por el programa de Raúl Sendic?, aquel que apoyó el MLN con entusiasmo en el Acto del Franzini en 1987. Que en lugar de los “impuestitos a la concentración, que propuso el MPP (en cuya dirección está Marenales), Sendic proponía expropiar el latifundio sin indemnizaciones pasando la propiedad excesiva al control del Estado. Claro que, en lugar de ensañarse con Ney Thedy, la gente de Marenales que está en el Instituto de Colonización, tendría que pelear en serio contra los grandes propietarios de la tierra... En lugar de un presupuesto nacional cuya ley primera es pagar los servicios de la Deuda, Sendic proponía lisa y llanamente una auditoría para NO PAGAR, porque consideraba que esa deuda obedecía a necesidades de los prestamistas y bastante nos había robado ya. En lugar de financiar un presupuesto militar de un millón de dólares diarios para la compra de armas viejas para nuevos usos y para aumentar los sueldos de militares y policías, Sendic proponía recolonizar el campo abriendo oportunidades de trabajo a quienes pueblan los barrios periféricos de Montevideo y las ciudades del interior.


Tu propuesta de “avanzar en democracia para mejorar el capitalismo” no es muy novedosa, Marenales. Tomó estado público en 1955, cuando la aprobó el Congreso del PCU. Claro que, como Rodney Arismendi no ignoraba el despeñadero al que podía conducir el camino parlamentario y electoral, puso énfasis que “la clase trabajadora debía hegemonizar ideológicamente ese frente progresista y policlasista”, o sea, todo lo contrario de lo que ocurre hoy día, donde el 76% de los frenteamplistas, piden que regrese Tabaré Vázquez consintiéndole su actitud pro-imperialista de pedir ayuda a George Bush . ¿qué se puede esperar?.


Tal vez todavía es tiempo de discutir seria y públicamente la alternativa “volver a Raúl Sendic”, pues su propuesta va en sentido de “un país para los que trabajan” y confronta con las ideas socialdemócratas de los que gobiernan el Frente Amplio y el país (incluyendo a TU presidente y TU ministro de defensa). Tal vez esta sea el medicamento idóneo para que el MPP logre salir de su bobera.


Dicho sea al pasar: cuando la prensa de derecha te da tribuna, aunque no forman parte de tu discurso habitual, sería bueno que recordaras a los “cinco fusilados de Soca”, a Julio Castro y a todas las víctimas del terrorismo de Estado. También podrías haber dado tu opinión sobre la maniobra del comandante en jefe Pedro Aguerre (hijo)... ¿le crees o no? ¿piensas que es una “operación mentira” más o que es un gran primer paso como dijo Mujica?

Jorge Zabalza


.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Héctor Abad y las mujeres bravías



Agrego de mi cosecha:  Abad olvida que las mujeres bravas piensan. No utiliza el término “pensar” para nada, ni como sustantivo ni como adjetivo. Parece que lo bravío proviene solamente del carácter y de la voluntad.  Sin embargo ello no es así.
 Como están obligadas a luchar por emanciparse del dominio patriarcal, las mujeres con carácter bravía y voluntad rebelde, piensan con un sentido crítico más agudo que el de los burros machistas, quienes desde llevan milenios gozando del privilegio de ser amos y señores y, por lo tanto, no les interesa pensar críticamente las relaciones patriarcales que existen en beneficio suyo.  Esas mujeres pensantes, sí que son bravías!
Son las que revolucionan la sociedad patriarcal (relaciones de dominación anteriores a las burguesas) y logran que los burros machistas cobren conciencia del sometimiento y la explotación a que las sometieron desde siempre  y, en consecuencia,  empiecen a pensar! A lo que no estamos acostumbrados los patriarcas es a aceptar que nos contradigan  con razones y a que se debe fundamentar muy bien para discutirles.
A mi modo de ver la lucha por igualar mujeres y hombres es la misma lucha por la emancipación social. Las revoluciones que conquistaron el poder político y económico en el siglo XX,  no  cambiaron nada en las relaciones patriarcales y, por consiguiente, su democracia, por muy proletaria que se dijera, contenía el  principio antidemocrático del patriarcalismo.  Sin revolución social no habrá igualdad entre los géneros, pero sin una sociedad de mujeres “bravías” y hombres “bravíos”, iguales entre sí, la revolución social es una farsa. En definitiva, las más difíciles son las que conquistaron la igualdad por su propia acción liberadora y no están dispuestas a someterse a nadie... menos aún en el pensamiento crítico.
Abrazos fraternos
Tambero (por el Colectivo del blog  Noticias Uruguayas)


(Para quien no lo sepa, Héctor Abad nació en Colombia en 1958 y se recibió en Literatura moderna en Italia. Regresa a Colombia en 1987 cuando un grupo paramilitar asesina a su padre (médico defensor de derechos humanos y fundador de la que ahora es la facultad de medicina), pero vuelve a Italia por amenazas recibidas. Regresa en 1993, aproximadamente, y en la actualidad reside en Bogotá).
"ELOGIO A LA MUJER BRAVA"
Por Héctor Abad

Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas.
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.
La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.
Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.
¡Vamos hombres, por esas mujeres bravas!
Oro por que mis 2 hijas sean de éste maravilloso grupo y encuentren hombres que sepan apreciar a esta clase de nuevas mujeres !!!
No aceptes lo habitual como cosa natural.
Porque en tiempos de desorden,
de confusión organizada,
de humanidad deshumanizada,
nada debe parecer natural.
Nada debe parecer imposible de cambiar.

Bertolt Brecht